Causa por la Vida
Publicación Mensual
Año 14 | Número 171 OCT 2026

SOCIEDAD

México no está condenado a la violencia: el asesinato del padre Román y un llamado urgente a la paz
ALETEIA.ORG
publicado el 24/09/26
Mónica Alcalá

La muerte y despedida del padre Román de la Cruz Hernández vuelve a poner frente a México una realidad que los obispos acaban de señalar con claridad: la violencia no puede convertirse en parte del paisaje

“Era un padre muy carismático, muy trabajador, le gustaba mucho interactuar con la gente, con las familias”. Así recuerda Gabriel, uno de los fieles de la comunidad de Santa Cruz, en Huejutla, al Padre Román de la Cruz Hernandez. Quizás por eso, en su despedida, hubo tantos niños, monaguillos, servidores parroquiales y familias enteras. Su muerte no dejó solamente una parroquia sin sacerdote, dejó una comunidad que ya era familia con él, que era parte de su vida cotidiana.
El sacerdote, de 48 años, fue encontrado sin vida el 15 de septiembre pasado, a un costado de la carretera Tolago-Tetlapaya, en Hidalgo. Presentaba heridas de arma de fuego. Las autoridades iniciaron una investigación y el obispo de Huejutla, Mons. José Hiraís Acosta Beltrán, pidió expresamente evitar especulaciones mientras se esclarecen los hechos. Tanto la diócesis como la Conferencia del Episcopado Mexicano exigieron que el crimen no quede impune.

Casi 20 años de ministerio

El Padre Román nació el 28 de julio de 1978 en Mazahuacán, municipio de Lolotla. Se formó en el Seminario Diocesano de Huejutla y fue ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 2006.
Su ministerio pasó por distintas comunidades de su diócesis. Fue vicario parroquial en el Sagrado Corazón de Jesús, en Pisaflores; en San Marcos Evangelista, Calnali; y en San Agustín de Mezquititlán. En 2016 fue nombrado párroco de San Pedro Apóstol, en Tepehuacán, y desde septiembre 2024 servía en Santa Cruz, donde además era el primer párroco diocesano de aquella comunidad. También coordinaba la Comisión para la Pastoral Profética de la Diócesis de Huejutla.
Los testimonios de sus feligreses ayudan a completar una biografía que las fechas no alcanzan a contar. Lo recuerdan dedicado, responsable, cercano a las familias y preocupado por fortalecer los ministerios parroquiales. Uno de los frutos más visibles de ese trabajo, señalaban en distintas entrevistas sus parroquianos, fue fortalecer el grupo de monaguillos y servidores que consiguió involucrar en la vida de la comunidad.
Cuando ser sacerdote también significa vivir entre la violencia
El asesinato del padre Román no puede convertirse simplemente en una cifra más. Pero las cifras sí nos permiten dimensionar el problema.

El informe del Centro Católico Multimedial presentado a comienzos de 2026 contabilizaba 13 sacerdotes asesinados entre 2018 y 2025. Con el crimen del padre Román, el recuento correspondiente al periodo 2024-2026 llegó a cuatro sacerdotes asesinados más: Marcelo Pérez Pérez, Bertoldo Pantaleón Estrada, Ernesto Baltazar Hernández Vilchis y Román de la Cruz Hernández.
El mismo Centro ha advertido que, alrededor del 80% de los asesinatos de sacerdotes permanece en la impunidad y calcula entre 26 y 28 agresiones semanales contra templos e instalaciones religiosas, desde robos y profanaciones hasta extorsiones y ataques violentos. El propio director del organismo, el padre Omar Sotelo, ha descrito a México como uno de los países más peligrosos para ejercer el sacerdocio.
Hay que hacer, sin embargo, una precisión importante: el propio informe señala que no existe oficialmente una persecución religiosa generalizada contra la Iglesia en México. Buena parte de esta violencia está relacionada más bien con temas de inseguridad, el crimen organizado, la delincuencia común y el control criminal e territorios. Precisamente por eso el sacerdote puede terminar compartiendo los riesgos de la comunidad a la que sirve.

“México no está condenado a la violencia”

Hay una coincidencia dolorosa. Apenas seis días después del asesinato del padre Román, con motivo del Día Internacional de la Paz, los obispos mexicanos lanzaron un comunicado con una advertencia: “No podemos permitir que la violencia se vuelva parte del paisaje ni que el miedo determine nuestra manera de vivir”.
Su mensaje parece escrito también para comunidades como Santa Cruz pues, la CEM recordó que detrás de cada persona asesinada, desaparecida, desplazada o extorsionada existe una familia herida. Por eso, insistieron, “México no está condenado a la violencia” y trabajar por la paz es tarea de todos, aunque las responsabilidades sean distintas: corresponde al Estado garantizar seguridad y justicia, pero también a la familias, escuelas, empresarios, medios, iglesias y comunidades reconstruir vínculos y evitar que la violencia se vuelva normal.

La paz cristiana no significa resignarse

La respuesta cristiana ante un asesinato tampoco consiste en callar, olvidar o sustituir la justicia por una reginación piadosa.
El Papa Francisco lo explicó con claridad en Fratelli Tutti: perdonar no significa consentir que quien hace daño continúe haciéndolo. La justicia debe buscarse precisamente por respeto a las víctimas y para impedir nuevos crímenes. Al mismo tiempo, el cristiano se niega a entregar su corazón a la lógica de la venganza.

El Papa León XIV ha insistido este año en una paz: “Desarmada y desarmante, humilde y perseverante”; una paz que no es pasividad, sino una manera radicalmente distinta de responder al mal.
Eso fue también lo que pidió el obispo de Huejutla durante la despedida del padre Román: exigir respeto por la vida y, aún en medio del dolor, no permitir que el rencor y el odio tengan la última palabra.
Tal vez allí se encuentre el desafío más profundo. No acostumbrarse, no mirar otro asesinato y seguir de largo. Exigir justicia sin convertir el dolor en odio. Acompañar a las comunidades heridas y seguir formando niños, familias y jóvenes para la fraternidad.

Por eso, frente a la realidad de un sacerdote asesinado, las palabras de los obispos mexicanos adquieren todavía más fuerza: “No renunciemos a la paz. Construyámosla juntos, todos los días”.

 Tres hábitos de santidad del fundador del Opus Dei
ALETEIA.ORG
actualizado el 02/01/24|
Theresa Civantos Barber

Estos hábitos de san Josemaría son beneficiosos para cualquier cristiano y pueden añadir a su vida diaria una alegre estructura de oración y amor a Dios

Existen muchos movimientos laicales en la Iglesia católica, organizaciones dentro de la amplia familia de Dios dedicadas a espiritualidades específicas y misiones evangelizadoras. Una de estas organizaciones tan extendidas es el Opus Dei, en donde podemos encontrar algunos hábitos muy marcados de san Josemaría.
Los miembros del Opus Dei celebran la fiesta de su fundador, san Josemaría Escrivá, el 26 de junio. San Josemaría tuvo una vida fascinante sobre la que merece la pena leer (entre otras cosas, estuvo a punto de morir de niño y tuvo que huir de Madrid durante la Guerra Civil española).
Escribió numerosos libros compartiendo sus intuiciones espirituales, y su contribución más duradera fue la fundación del Opus Dei: "La misión del Opus Dei es difundir el mensaje cristiano de que toda persona está llamada a la santidad y que todo trabajo honesto puede ser santificado".
Los hábitos del santo
Aquí tres hábitos santos que san Josemaría animó a seguir a todos los católicos.

1-HAZ UNA OFRENDA MATUTINA DE TU DÍA A DIOS

Empezar el día rezando era una de sus recomendaciones más frecuentes:
"Conquístate cada día desde el primer momento, levantándote en punto, a una hora fija, sin conceder ni un solo minuto a la pereza. Si con la ayuda de Dios, te conquistas a ti mismo en el momento, habrás logrado mucho para el resto del día. Es muy desalentador encontrarse vencido en la primera escaramuza". 
Llamaba a este acto rápido de levantarse de la cama, seguido de la oración, "el minuto heroico".
Existen muchas oraciones para la Ofrenda Matutina. He aquí una tradicional:
"Oh Jesús, por el Corazón Inmaculado de María, te ofrezco mis oraciones, trabajos, alegrías, sufrimientos de este día, en unión con el Santo Sacrificio de la Misa en todo el mundo. Las ofrezco por todas las intenciones de tu Sagrado Corazón; la salvación de las almas, la reparación del pecado, la reunión de todos los cristianos; las ofrezco por las intenciones de nuestros obispos y de todos los miembros del Apostolado de la Oración, y en particular por la intención recomendada por el Santo Padre para este mes".

2-Rezar el ángelus

San Josemaría tenía un gran amor a la Virgen y siempre fomentó la devoción a Ella. Escribió:
"Al hacerlo, descubrimos el sentido de las oraciones marianas que la Iglesia ha usado siempre, como si las recitáramos por primera vez. ¿Qué son el Avemaría y el Ángelus sino amorosas alabanzas a su divina Maternidad? Y cuando rezamos el Santo Rosario, que es una maravillosa devoción que no me cansaré de recomendar a los cristianos de todo el mundo, nuestra mente y nuestro corazón repasan los misterios de la admirable vida de María, que son, al mismo tiempo, los misterios fundamentales de nuestra fe". 
Rezar el Ángelus a mediodía es una tradición católica muy antigua. He aquí el texto de la oración:
El ángel del Señor declaró a María.
Y ella concibió del Espíritu Santo.
Dios te salve María, llena eres de gracia…
He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve María, llena eres de gracia…
Y el Verbo se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve María, llena eres de gracia…
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Derrama, Señor, tu gracia en nuestros corazones, para que nosotros, a quienes la Encarnación de Cristo, tu Hijo, fue dada a conocer por el mensaje de un ángel, seamos llevados, por su Pasión y su Cruz, a la gloria de su Resurrección, por el mismo Cristo, Señor nuestro. Amén.

3-Examen de conciencia por la noche

Examinar la conciencia cada noche es otra tradición católica que san Josemaría alentaba con fuerza en sus escritos. Escribió: "Examen de conciencia. Una tarea diaria. La contabilidad, nunca descuidada por nadie en los negocios. ¿Y hay negocio que valga más que el de la vida eterna?" (Camino, 235).
Hay varias maneras de hacerlo; el formato tradicional es dar gracias a Dios por sus bendiciones del día, expresar contrición por cualquier mala acción, y pedir a Dios su ayuda para mejorar y crecer en santidad.
Además de estos tres hábitos, a los miembros del Opus Dei se les anima a leer a diario libros espirituales y la Biblia, rezar el Rosario diariamente, ir a Misa todos los días y dedicar unos 15 minutos diarios a la "oración mental" (u oración contemplativa/meditativa).
Tanto si ha oído hablar de san Josemaría como si no, estos hábitos pueden ser beneficiosos para cualquier cristiano porque añaden a la vida diaria una alegre estructura de oración y amor a Dios.

 

SOCIEDAD 
Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.