Plataforma Cero
Publicación Mensual
Año 20 | Número 244 OCT 2026

SINOPSIS

HOLA AMIGOS!

Seguimos transitando por un mundo en guerra, que no parece tener fin en lo inmediato. Pero que aspira a reubicarse, con todo este ruido y horror, en nuevos territorios, en nuevas civilizaciones y en otras formas de mirar la realidad, con apoyo tecnológico de avanzada como la Inteligencia Artificial. Todo un desafío!

En esta edición, les hemos traído la palabra de Leon XIV recibida por multitudes en sus últimos viajes por Europa y muy esperada por sus próximos anfitriones en Sudamérica, donde estará en Uruguay, Argentina y Perú, según el cronograma difundido por el Vaticano.

Podrán ver también las notas editoriales de Elena Valero Narváez y Sergio Crivelli, sobre la actualidad argentina y en Multimedios, les ofrecemos videos sobre el momento mundial y la presencia del Papa Leon XIV durante su viaje apostólico a Francia.

Recemos mucho por la paz del mundo, la paz en la Argentina, la paz en nuestras comunidades y la paz en nuestros corazones. Que nuestro amado Señor nos ampare y María nos guíe hacia El.

Muchas gracias por acompañarnos!
Maria Josefina Ramos y el staff de PlataformaCero

 

NOTAS EDITORIALES

La economía bajó un cambio, pero el armado político funciona
La caída de la actividad en julio fue una señal negativa para el plan Caputo, pero no impidió a Milei seguir avanzando con su agenda y sus alianzas en el Congreso. El PJ, paralizado.
Laprensa.com.ar
Sergio Crivelli
26-09-2026

Por primera vez en dos años largos de gobierno libertario la macroeconomía muestra señales negativas que no son provocadas por decisiones políticas erradas, dudas sobre la gobernabilidad o denuncias mediáticas de corrupción. El jueves se informó que en julio pasado la actividad había caído 2,9% (1,4% en términos interanuales) y que como consecuencia de las variables macro la pobreza había rebotado.
Ese mismo día, sin embargo, el presidente Javier Milei recibió buenas noticias del Senado. La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central había sido aprobada por una mayoría abrumadora tras superar varias semanas de bloqueo. También ese día el oficialismo consiguió desmontar un subsidio de alto costo fiscal al consumo de gas en la provincia de Buenos Aires, aprobado en 2021 a instancias de Máximo Kirchner.

Por su parte, la economía no está en recesión, tampoco ante posibles turbulencias financieras o cambiarias. Su problema actual es que funciona con dos marchas. En agosto, por ejemplo, la producción de petróleo en Vaca Muerta creció un 27%. Pero no derrama y se acercan las elecciones. Además, no hay otro plan. Ese es el mayor riesgo para el gobierno (ver “Loop complicado” en VISTO Y OÍDO).
No hay otro plan porque hay un boom de exportaciones, pero al mismo tiempo caída de la inversión interna y del empleo, algo fuera del alcance del poder estatal. La oposición -política y periodística- cuestionan que se “exagera” la restricción fiscal y monetaria para bajar la inflación. Ese razonamiento elude el hecho de que con inflación no hubo -ni habrá- más inversión o empleo.
Bajo el mandato de Milei se perdieron 400 mil empleos. 150 mil eran públicos; así Cristina Kirchner “combatía” el desempleo. Llenando el Estado de “ñoquis”. En el mismo lapso se sumaron 150 mil monotributistas y 250 mil cuentapropistas. Cambio de modalidad de empleos que exigen mayor productividad y recortan salarios.

El riesgo para el gobierno por el estancamiento de la actividad está de todas maneras atenuado por la ineptitud de una oposición que no puede aprovechar los flancos que expone el presidente con su desafiante incorrección política. Uno de esos fue el de su primera decisión con respecto a los fondos para los discapacitados incluido en el presupuesto.
Diputados opositores denunciaron los recortes, pero de inmediato Patria Bullrich tomó el asunto como causa propia y lo usó para ajustarle cuentas a Karina Milei. Ante el tembladeral en que se había metido, la Casa Rosada puso marcha atrás y mandó a sus diputados a firmar un dictamen reponiendo los beneficios recortados. Ese despacho consiguió de inmediato las firmas necesarias para convertirse en el de mayoría y dejó a los opositores “off side”.
Ante el giro el diputado opositor Pablo Giuliano declaró que se trataba de una “treta” del mileísmo al que en realidad “no le importaban” los discapacitados. Primera conclusión: la oposición está por debajo del nivel más básico. Segunda conclusión: sólo puede funcionar cuando el oficialismo la habilita.

Pero lo que demostró la desconexión entre la actual situación económica y la política fue lo ocurrido en el Senado en la tarde del jueves. Siguió funcionando el acuerdo tejido por Diego Santilli con peronistas y radicales del NOA y del NEA que permitieron que la Cámara sacara dos proyectos fundamentales para el gobierno: la reforma de la Carta Orgánica del BCRA y del subsidio al gas en “zonas frías”.
Eso le permitió anular al peronismo opositor (kirchnerista y no kirchnerista) que ante la alternativa de una segunda derrota a la hora de votar abandonó el recinto. Pero su principal problema no fue que quedó en minoría en una Cámara de la que fue propietario desde 1983, sino que con su fuga demostró su total desorientación por falta de unidad, cohesión y liderazgo.

José Mayans y Juliana Di Tullio, delegados de Cristina Kirchner en la Cámara, ya no controlan a nadie. Mayans ha quedado reducido a las diatribas dentro del recinto y a las conferencias de prensa afuera. Poder: cero. Su discurso –como el del resto de sus compañeros—carece hasta de la sombra de una propuesta. Por momentos está compuesto sólo de sonido y de furia.
Pero el problema no lo tiene sólo el peronismo en el Congreso. Su primer precandidato, Axel Kicillof, viajó a Nueva York a la sombra de Javier Milei y terminó pegado al alcalde musulmán de la ciudad y al jefe de gobierno español, manchado por acusaciones graves de corrupción. Tuvo además un incidente con una periodista a la que se negó a contestar una pregunta sobre su posición frente al conflicto Israel-Hamas (ver “Axel sin prensa amiga” en Visto y Oído).
En suma, una experiencia que le demostró que deberá preparar de otro modo los actos que arme fuera de La Matanza.

Hacia las elecciones del 2027
POR ELENA VALERO NARVÁEZ
Laprensa.com.ar
09.08.2026

El futuro de nuestro país dependerá de la suerte que tenga el actual gobierno para cambiar el sistema fracasado en el pasado pero prendido en la mente de todavía muchos argentinos. Sobre todo en la de próximos candidatos para las elecciones del 2027.
El problema fundamental que la Argentina tiene, de cara al futuro, es convencer que la alternativa es la elección entre prolongar el sistema autoritario que se ha presentado durante años bajo la forma aparentemente democrática o la implantación de un verdadero sistema liberal.
Los argentinos tendrán que elegir otra vez el año que viene entre acentuar la decadencia o el resurgimiento de un país tan castigado por la política intervencionista, dirigista, de desorden monetario y con fuerte tinte autoritario de los gobiernos kirchneristas.
Las alternativas que existen y proclaman defender ideas liberales, en la práctica son socialdemócratas, por lo cual no sirven para hacer progresar al país. Ya lo han demostrado. El sobredimensionamiento del Estado, justificado con ideas socialistas y keynesianas, ha destruido la economía, aumentando la inflación y disminuido la productividad.

Los avances del Estado sobre la economía, las múltiples regulaciones, las interferencias de todo tipo al mercado y la inflación han ahogado la vida de los argentinos y llevado a repetidas crisis.
Lo interesante es que poco a poco, desde fines de los ‘80 en adelante, hubo un cambio en parte de la opinión pública: ha cobrado importancia el deseo de que el Estado vuelva a las funciones que le son propias, se desregule la economía, se limite la burocracia y el poder del sindicalismo, entre otras cosas saludables para la República.
Ello está siendo aprovechado por el Gobierno para intentar revertir las políticas negativas para el progreso y poder introducir las reformas estructurales que cambiarán la matriz antiliberal que tiene el país desde hace tantos años. Ello, hay que subrayarlo, va a llevar enorme sacrificio y mucho esfuerzo, como lo estamos observando.

COMUNICACION
La capacidad de sintetizar depende en gran parte de la aptitud de explicar cómo no todo aquello que suena como algo posible es correcto y muchas cosas que son correctas no parecen plausibles la primera vez que se las presenta. El enfoque excesivamente teórico del presidente pasa por alto, muchas veces, la tensión que lleva consigo la toma de una decisión en momentos cruciales como este.
Lo que pueda ser importante para la política no solo depende de una verdad académica sino también de lo que pueda imponerse bajo un clima de tensión. A veces su utilidad depende de un criterio exclusivamente psicológico.
Para ser políticamente inteligibles sus propuestas deben ser comprendidas y aceptadas por la gente. La explicación del plan económico y su publicidad son de suma importancia pues de ello depende la confianza que la opinión pública le otorgue al Gobierno y la afluencia de capitales al país.
Para satisfacer las necesidades de la población se necesitaría no solo bajar la inflación sino también generar trabajo y productividad. Vivimos en un círculo vicioso donde no se puede ahorrar y formar capitales, la recesión y la todavía alta inflación lo impiden. Para colmo no se puede atacar ambos problemas careciendo de capital.
Hacia allí se está dirigiendo el esfuerzo, se están tomando medidas para que regresen los capitales argentinos y lleguen capitales extranjeros; vendrán si se afianza la confianza, se ofrece seguridad, estabilidad política y jurídica, como también expectativas de un retorno apropiado. El Estado, además, debería deshacerse de todas las actividades económicas que aún, indebidamente, realiza y transferirlas al sector privado, transformar a fondo la economía.

Las resistencias y obstáculos que provoca parte de la oposición pueden ser motivo que determine el fracaso de los planes de transformación.
La actual administración ha realizado mucho: dejó de emprender obras faraónicas y empresas antieconómicas, sobredimensionadas, por razones meramente políticas. No financió más el déficit, disminuyendo de ese modo el índice inflacionario; derogó la ley de alquileres; eliminó las regulaciones de precios; desreguló el sector aerocomercial y abrió la economía, simplificando además el comercio exterior y liberando también el Mercado de Capitales y Seguros.
Acaba de presentar el proyecto para cambiar la Carta Orgánica del Banco Central, consiguió la aprobación de la Ley Laboral, la regulación de servicios esenciales, la eliminación de los intermediarios y la reducción del Estado, entre muchísimos otros logros.
Es cierto que muchas de sus medidas trajeron recesión y afectaron la actividad industrial, el consumo masivo y al poder adquisitivo, pero fueron necesarias para la recuperación, la cual se hará notar en un mediano plazo. Recién están apareciendo los primeros signos del progreso, en una carrera cuyo significado no todos comprenden.

PACIENCIA
No se arregla el tsunami kirchnerista en 4 años. Tampoco se puede pretender que se cumpla, en absoluto, con todo lo prometido. Creer en las soluciones totales sería como pedirle peras al olmo. Lo importante es que se realice todo lo que humanamente se pueda, dejando el camino libre de malezas para que en el futuro se pueda consumar, con más facilidad, por lo ya hecho, el cambio que se anhela.
El Gobierno sólo puede tener éxito si logra un consenso con respecto a los objetivos que pretende, tanto en el interior como en el exterior del país. Debería preguntarse qué grado de complejidad se puede afrontar sin compañía.
La histeria de Argentina es, en parte, consecuencia de una estructura interior en donde los partidos carecen de la responsabilidad necesaria y los ministros se ven obligados a mantener el equilibrio entre un presidente que actúa, en demasiadas ocasiones, individualmente, con un estilo poco conciliador y un Congreso donde al presidente le es muy difícil obtener, sobre buena parte de sus representantes, influencia gubernamental. La negociación debería ser el mecanismo de la estabilidad ya que presupone el mantenimiento del orden.

Javier Milei parece creer que la forma más fácil de obtener consenso es por medio de arranques de pasión, ellos pueden inquietar a los países que quieren tener alguna relación comercial con Argentina y a buena parte de los votantes. Además, la política exterior se hace inestable cuando en su estructura interior no se hace nada para parar las improvisaciones caprichosas e incluso se le otorga un premio a las mismas.
Para Argentina sería conveniente reducir las confrontaciones a un mínimo, lo mejor sería seguir con una cooperación estrecha con los países occidentales, como se está haciendo con Estados Unidos, minimizando costos y riesgos.

La confrontación en política no nos hace ganar nada, solo satisfacciones emocionales que no llevan a ningún lado, no tienen nada que ver con el honor y la dignidad nacionales, por el contrario, nos alejan de inversiones y aumentan los costos y riesgos en vez de reducirlos.
El Gobierno necesitará, si quiere ganar las elecciones, desplegar todo el arte expositivo para sintetizar y hacer comprensible lo que se está haciendo y adónde se pretende llegar, sin olvidar corregir errores y señalar con énfasis las consecuencias positivas que las medidas aportarán en un futuro no muy lejano. Por el bien del país, como gran parte de los argentinos, le deseo lo mejor.

¿Podría el uso de la IA hacernos más humanos?
Es.aleteia.org
Luis Carlos Frías
09-09-2026

En esta era de la Inteligencia Artificial (IA), ante su globalización y escasa regulación, es válido y necesario considerar la moral que subyace en el uso de esta maravilla tecnológica

En la práctica, nada ni nadie escapamos a la influencia de la IA; sea por consulta y uso directo o por consumo indirecto, al vivir en medio de una sociedad donde está presente en la multitud de Apps que utilizamos a diario, en las tiendas y mercados que frecuentamos, en los servicios educativos y de salud, en los medios de transporte y comunicación; en general, en mucho de lo que vemos, oímos y consumimos.

¿Puede la Inteligencia Artificial desplazarnos?

Al ser una herramienta poderosa, la IA puede suplir, mejorar y facilitar muchas actividades humanas; puede procesar datos con mayor eficiencia que el ser humano; posee un acervo de información asombrosamente basto; puede enriquecer la vida de muchas maneras, pero no suplantar, sustituir, ni desplazar al ser humano ya que este es mucho más que un procesador de información. 

El ser humano, a diferencia de las IA, crea vínculos afectivos, siente, ama, se compromete, asume responsabilidad, se sacrifica, perdona, crea familias, es libre, se relaciona con Dios, tiene voluntad y dignidad ontológica, establece un horizonte de valor en el bien propio y común. Claro está que también puede, en libertinaje, dañarse a sí mismo y a los demás con la corrupción, el odio, los vicios, las actividades ilícitas, y mil etc. En resumen, la IA es -como su nombre lo indica-, artificial, el ser humano es real; la IA parte de la correlación de datos, el ser humano de la experiencia; la IA está ‘habitada’ de ingenieros que la desarrollan, el ser humano de Dios, que le ama.
El Santo Padre León XIV lo instruye de manera clara, bella y contundente en su  Carta Encíclica Magnifica Humanitas:

“(…) las denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias. Pueden imitar lenguajes, comportamientos, valoraciones; pueden simular empatía o comprensión, pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se vuelve sabio. Incluso cuando dichos instrumentos se presentan como capaces de “aprender”, lo hacen de modo diferente al de la persona humana. No es la experiencia de quien se deja modelar por la vida y crece en el tiempo por medio de decisiones, errores, perdón y fidelidad; es más bien una adaptación estadística a partir de datos y retroalimentaciones, que puede ser muy eficaz, pero no implica un crecimiento interior” (n. 99).

“(…) las denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias. Pueden imitar lenguajes, comportamientos, valoraciones; pueden simular empatía o comprensión, pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se vuelve sabio. Incluso cuando dichos instrumentos se presentan como capaces de “aprender”, lo hacen de modo diferente al de la persona humana. No es la experiencia de quien se deja modelar por la vida y crece en el tiempo por medio de decisiones, errores, perdón y fidelidad; es más bien una adaptación estadística a partir de datos y retroalimentaciones, que puede ser muy eficaz, pero no implica un crecimiento interior” (n. 99).

Mirador político
Crisis ficticias y populismos imaginarios
POR SERGIO CRIVELLI
Laprensa.com.ar
01.09.2026

Hace una semana en este espacio se publicó un comentario sobre el clima ficticio de crisis que procuran instalar los sectores enfrentados al gobierno con auxilio de los medios. El domingo pasado Federico Sturzenegger publicó una larga nota que comparaba la actual situación con otra similar a la que fue sometido el gobierno de Mauricio Macri después de ganar las elecciones de medio término en 2017 y cuando su reelección se daba prácticamente por asegurada.

El actual ministro de Desregulación -que por entonces se desempeñaba como presidente del Banco Central- recuerda cifras de la macroeconomía muy favorables en materia de crecimiento, inversión, inflación, etcétera, y las contrasta con la atmósfera de fracaso y malestar sembrada por el peronismo y sus voceros. Recuerda las famosas 14 toneladas de piedras que una turba organizada y compuesta por fuerzas de choque de la izquierda y el kirchnerismo arrojaron sobre el Congreso. Quienes fueron testigos de aquella penosa y violenta parodia de pueblada recordarán el despliegue cinematográfico del “gordo mortero” y a diputados de la Cámpora provocando a la policía frente a las cámaras de la televisión en la esperanza de que les asestaran un bastonazo para gritar represión.

En ese momento la pobreza no llegaba al 30%. El sucesor de Macri, Alberto Fernández, la dejó por encima del 50% sin protestas y con la dirigencia política y sindical muda.
Entre los argumentos que desde la política y los medios se utilizan hoy para justificar la existencia de una supuesta crisis, Sturzenegger destaca el de los morosos. Reconoce que el aumento es un hecho, pero razona que transformarlo automáticamente “en una crisis nacional de endeudamiento no tiene sentido”. Sostiene la idea de que el no pago de las deudas es problema de los acreedores, “pero con tal de pegarle al gobierno, vale cualquier cosa. Incluso armar un argumento por el cual hay que usar plata del contribuyente para cuidarle el bolsillo (a los bancos)”.

En el mismo medio por el que el funcionario planteó su repudio a la utilización de la mora como chicana política, la Iglesia 24 horas más tarde le contestó a través de un obispo que “no se puede tener una mirada superficial (del aumento de la mora) y decir que no interesa”.
Pero los argumentos opositores sobre la “crisis” no se detuvieron ahí. Ahora acusan al gobierno de hacer lo que antes lo acusaban de no hacer. Alegan que el presidente toma medidas para recuperar el apoyo popular (como el lanzamiento de créditos hipotecarios) en contra de su anterior rigidez programática. En una palabra, primero lo acusaron de insensibilidad y crueldad y ahora de populismo electoral. Inventan la crisis y su “remedio”. Maravilloso.

En suma, palo porque bogas y palos porque no bogas a partir de crisis inventadas y populismos imaginarios, lo que vuelve surrealista el debate público y reduce aún más la ya muy deteriorada credibilidad del periodismo.


SINOPSIS
Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.