ESTILOS
INTERNACIONALES
Rubio define a India como un socio clave para EE. UU.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, calificó a la India como "uno de nuestros socios estratégicos más importantes en el mundo" durante su visita al país
ELEPOCH.COM
TOM GANTER
24-05-2026
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El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, calificó a la India como "uno de nuestros socios estratégicos más importantes en el mundo" durante su visita al país el 24 de mayo. El viaje de Rubio se produce mientras la administración Trump trabaja para fortalecer las relaciones entre Estados Unidos y la India, al tiempo que aborda las preocupaciones energéticas globales relacionadas con la guerra de Irán y las exportaciones de petróleo de Rusia.
Rubio también se reunió con el primer ministro indio, Narendra Modi, y visitó a las Misioneras de la Caridad en Calcuta antes de viajar a Nueva Delhi, Agra y Jaipur durante su visita de cuatro días. Jaishankar publicó en X sobre la visita de Rubio y la describió como una serie de "buenas conversaciones". "Revisamos todo el espectro de nuestra Asociación Estratégica Global Integral, incluyendo comercio y energía, defensa y seguridad, minerales críticos e inteligencia artificial, cooperación nuclear y de intercambio entre pueblos, así como la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico", dijo Jaishankar en la publicación de X. "También se discutieron temas regionales, globales y multilaterales de interés mutuo.
Habrá un informe detallado en la conferencia de prensa posterior. Espero con interés reunirme con el secretario Rubio y nuestros colegas de Australia y Japón para la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del QUAD el martes". El sábado, Rubio publicó en X una foto de él y Modi sentados juntos. "En Nueva Delhi, me reuní con el primer ministro indio @narendramodi para subrayar la importancia de la relación entre Estados Unidos y la India. Discutimos la situación en el Medio Oriente y la asociación entre Estados Unidos y la India en materia de energía, la seguridad de las cadenas de suministro críticas y la colaboración en tecnologías emergentes. Me complació invitar al primer ministro Modi a la Casa Blanca en nombre del presidente", dijo Rubio en la publicación.
El Departamento de Estado describió la relación de Estados Unidos con la India como una de las alianzas estratégicas más importantes del siglo XXI. Estados Unidos apoya el ascenso de la India como potencia global y socio clave para mantener una región "Indo-Pacífico libre y abierta". Ambos países están ampliando su cooperación en materia de defensa, lucha contra el terrorismo, energía limpia, exploración espacial, tecnología y cadenas de suministro. La asociación también incluye la producción militar conjunta, iniciativas de energía renovable y la cooperación a través de la alianza Quad con Japón y Australia. Las autoridades afirman que los fuertes lazos económicos, diplomáticos y entre los pueblos de las dos democracias son fundamentales para la estabilidad regional y el crecimiento futuro. India también tiene un gran interés en el estrecho de Ormuz, ya que el país es un gran importador de petróleo.
Según la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), el estrecho de Ormuz se considera el punto de estrangulamiento más importante del mundo para el tránsito de petróleo, lo que hace que la estabilidad en la región sea crítica para países como India que dependen en gran medida de la energía importada. La estrecha vía navegable entre Irán y Omán transportó alrededor de 21 millones de barriles de petróleo al día en 2022, lo que representa aproximadamente el 21 % del consumo mundial de hidrocarburos. La EIA ha estimado que el 82 % del petróleo crudo y el condensado que transita por el estrecho se dirige a los mercados asiáticos, siendo la India uno de los principales destinos, junto con China, Japón y Corea del Sur. Las interrupciones en el estrecho de Ormuz pueden aumentar drásticamente los precios mundiales del petróleo, los costos de transporte y la inflación.
Rubio también dijo el sábado que la India se ha comprometido a comprar 500 mil millones de dólares en productos estadounidenses durante los próximos cinco años, centrándose en la energía, la tecnología y la agricultura. El comercio entre Estados Unidos y la India ha aumentado de manera constante en los últimos años, según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos. En 2025, Estados Unidos exportó alrededor de 45,600 millones de dólares en productos a la India, mientras que importó alrededor de 103,800 millones de dólares en productos del país, lo que resultó en un déficit comercial de aproximadamente 58,200 millones de dólares. Rubio también dijo que Estados Unidos inauguró una nueva ala consular en la embajada de EE. UU. en Nueva Delhi que proporcionaría una investigación, tramitación y selección más rigurosas de los visitantes a Estados Unidos, lo que, según él, protegería la frontera estadounidense. "Cada decisión sobre visados es una decisión de seguridad nacional, y me enorgullece empoderar a los estadounidenses que trabajan aquí, ya que prestan servicio en primera línea para promover nuestros intereses y la política exterior ‘America First’ del presidente Trump", dijo Rubio en X. Rubio aterrizó en la India el 23 de mayo.
Traemos millones para acabar con la nación
LA GACETA.ES
Hermann Tertsch
24 DE MAYO DE 2026
Barbara Bas, la ministra de Trabajo y Asuntos Sociales del gobierno alemán acaba de proclamar que Alemania necesita muchos más inmigrantes, millones de ellos, para que con su pluralidad disuelvan la “uniformidad parda” de la sociedad alemana.
Sí, la ministra dijo “parda” en inequívoca identificación de lo genuino alemán, de la nación alemana, con el color que identificaba al nacionalsocialismo. Dicho de otra forma, hay que traer a millones de africanos y asiáticos para hacerlos alemanes y sustituir con ellos a quienes dejaron de votar a la izquierda y a quienes se van. Porque el bipartidismo no parece sufrir nada con el hecho de que alemanes nativos cualificados huyan de su patria, a la que ya no reconocen y en la que apenas tienen oportunidades profesionales y cuando las tienen son aplastados fiscalmente para financiar la invasión de inmigrantes que Barbara Bas desea, promueve y promueve.
Estas declaraciones de la ministra del SPD no son la primera demostración de odio contra su propia nación en el bipartidismo y la izquierda alemana que hoy son lo mismo. Solo hay que recordar a Angela Merkel retirando con desprecio la bandera alemana de una celebración electoral. Pero sí es la primera vez que un miembro del gobierno alemán de CDU (aliado del Partido Popular) y SPD (aliado del PSOE) expone sin tapujos que la política de sustitución no solo existe sino es una política deseada, acordada y ejecutada por su gobierno que ya ha regalado más pasaportes alemanes a inmigrantes en un año que ningún gobierno anterior. Barbara Bas, representante de un SPD cada vez más radicalizado y cada vez más pequeño reconoce lo que denuncian cada vez más alemanes, que la política de sustitución de la población, lejos de ser una teoría de la conspiración es parte del eje programático de gobierno en Alemania.
Se trata de lograr que Alemania sea cada vez menos Alemania y los alemanes menos alemanes y más individuos originarios del Tercer Mundo sin relación alguna con la cultura alemana ni la civilización occidental. Aquí vemos fácilmente como el patrón es prácticamente el mismo que el del criminal gobierno de Pedro Sánchez en España que fomenta con todas sus fuerzas esta invasión, promueve el efecto llamada y tiene como objetivo estratégico el cambio total del censo de la nación española con la ley de nietos y las regulaciones como paso a las nacionalizaciones express. Aquí habíamos escuchado lo de “sustituir a los fachas españoles por inmigrantes” de boca de la comunista de lujo Irene Montero. Pero no es lo mismo un exabrupto de una demagoga de un partido ya inexistente en España que la proclamación de una ministra de la mayor potencia económica europea, ministra en un gobierno de un canciller de la CDU a quien llevaron a una mayoría que ya no tiene los alemanes que querían romper con el socialismo.
Y fueron tan ilusos que aun votaron a la CDU para hacerlo. Así la CDU ha hecho un gobierno que lleva haciendo socialismo fracasado con el SPD desde hace un año. Y su aliado natural, al que votarán ya la mayoría de sus viejos votantes, la AfD, se dispara y ya le saca nueve puntos al partido del canciller. La sustitución poblacional parte sobre todo del reconocimiento de que el sistema político del bipartidismo se ha degradado a niveles tales de fracaso y estafa que solo puede ya convencer a individuos en absoluto desconocimiento de su funcionamiento y sus consecuencias.
Tanto en Alemania como en España la masiva invasión de inmigración ilegal musulmana es vista por la izquierda -no solo por ella, porque Merkel siempre ha actuado aun sin reconocerlo en el espíritu de la declaración de Barbara Bas- como una ayuda añadida a la destrucción de la sociedad nacional, tradicional, articulada y más o menos culta e informada que hoy es el enemigo de aquellos que quieren perpetuar el sistema fracasado de la socialdemocracia. En Alemania lo son hoy todos los partidos menos la Alternativa por Alemania (AfD) a la que todos ellos descalifican de “extrema derecha”. Lo cierto es que AfD es el único partido en Alemania que defiende y cree en un futuro de la nación alemana con su identidad, sus tradiciones, su comunión histórica, su cultura y su papel en pasado, presente y futuro de la civilización occidental. La ministra socialista, de trayectoria profesional secretaria de administración de unos transportes públicos locales en Duisburg y después funcionaria del SPD, es un peso pesado en el gobierno bipartidista del canciller Friedrich Merz de la CDU, ese gobierno que acaba de cumplir un año y ya agoniza. Tras constatarse que el canciller no cumpliría ni una de sus promesas y que hace todo lo contrario en una inaudita demostración de debilidad, cobardía y sumisión a los socialistas del SPD a los que prácticamente dobló en las elecciones.
Así las cosas, se hunden tanto CDU y SPD cada vez más, el canciller tiene un índice de aprobación del 14% y colapsa la economía con una sangría de perdida de puestos de trabajo sin precedentes, medio millón en tres meses. Además, el gobierno de la ministra Bas ve cómo el partido Alternativa por Alemania (AfD) ha crecido trece puntos en un año mientras la CDU ha perdido doce y su partido el SPD ha perdido seis.
Las declaraciones de Barbara Bas pidiendo mucha más inmigración para diluir a la nación alemana a la que acusa de tendencias criminales (“uniformidad parda”) muestran total desprecio a los colosales problemas que sufren los alemanes por culpa de la inmigración sin control en Alemania que provocó Angela Merkel. Pero lo que es más significativo aun de estas declaraciones en favor de la sustitución de población, deja claro que su partido, el SPD convertido en la izquierda radicalizada alemana, renuncia a recuperar a la clase trabajadora y media baja que tantas veces la llevó al poder. Y lo que es más grave, en un fenómeno que ya se presenta en indicios en España, se apresta a combatir a la población nativa alejada de sus postulados con ejércitos reclutados en países de culturas hostiles a la civilización occidental para disputar y negar el poder a quienes en condiciones normales y legales, sin intervención masiva de inmigrantes extranjeros, se lo arrebatarían democráticamente muy pronto en su Alemania. Las elites dirigentes del ya definitivamente fracasado sistema socialdemócrata -pasa en toda Europa continental y en el Reino Unido de forma escandalosa- no solo fomentan el tráfico de mano de obra esclava y el inmenso negocio que ya supone la industria de la inmigración como eficaz forma de extraer recursos del erario para beneficiarios políticos y particulares. Tambien contratan así simultáneamente a los colectivos que los defenderán, violentamente si es necesario, de la población de las naciones europeas cada vez más consciente de que se aproxima una lucha sin cuartel por su identidad, su seguridad y su propia existencia.
Se globaliza el conflicto en Medio Oriente Mientras Estados Unidos oscila entre la amenaza militar y la negociación, el tablero internacional muestra un movimiento simultáneo de otras potencias
INFOBAE
Rosendo Fraga
23-05-2026
La guerra en Medio Oriente y la nueva demostración de poder militar estadounidense vuelven a poner en escena una advertencia formulada hace más de seis décadas por Dwight D. Eisenhower. El presidente de Estados Unidos y comandante victorioso en la Segunda Guerra Mundial, en su discurso de despedida del 17 de enero de 1961, acuñó el concepto de “complejo militar-industrial” para alertar sobre el surgimiento de una estructura inédita en la historia norteamericana: la alianza permanente entre las Fuerzas Armadas, la industria de defensa y el poder político.
Eisenhower advirtió entonces que “en los consejos de gobierno, debemos protegernos de la adquisición de influencia indebida, ya sea buscada o no, por parte del complejo militar-industrial”, señalando que esa maquinaria podía acumular un poder creciente capaz de alterar el equilibrio democrático.
Su advertencia no era pacifista ni ingenua: provenía de un militar que conocía el valor de la defensa, pero que temía que la lógica de la seguridad permanente terminara condicionando la política exterior y ampliando el uso de la fuerza como herramienta estructural. También alertó sobre “el potencial para un desastroso incremento de poder en las manos equivocadas” y sostuvo que sólo una “ciudadanía alerta y conocedora” podría evitar que esa combinación pusiera en riesgo las libertades y procesos democráticos. En el contexto actual, aquella reflexión vuelve a adquirir vigencia como una advertencia sobre los riesgos que implica que la capacidad bélica deje de ser sólo un instrumento de defensa y pase a convertirse en un factor permanente de poder político.
Donald Trump volvió a introducir un elemento de incertidumbre en la crisis al anunciar la postergación de un ataque militar de gran escala contra Irán que estaba por ejecutarse de manera inminente. El presidente estadounidense sostuvo que la ofensiva fue suspendida a pedido de varios aliados del Golfo -entre ellos Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos- que solicitaron “dos o tres días” adicionales para dar espacio a negociaciones diplomáticas todavía abiertas. Trump afirmó que existía una “muy buena posibilidad” de alcanzar un acuerdo y reiteró que el objetivo central de Washington sigue siendo impedir que Irán acceda a capacidad nuclear militar.
Sin embargo, aclaró al mismo tiempo que las Fuerzas Armadas estadounidenses permanecen listas para lanzar “un asalto total y a gran escala” si no se alcanza una solución aceptable. La secuencia vuelve a mostrar una dinámica que se ha repetido en esta crisis: amenazas de uso inmediato de la fuerza combinadas con pausas tácticas y reapertura de canales diplomáticos, en un escenario donde la presión militar se mantiene como instrumento de negociación. La intervención de las monarquías del Golfo también revela un dato geopolítico importante: actores regionales tradicionalmente alineados con Washington -como Arabia Saudita- buscan hoy evitar una nueva escalada, conscientes de que un choque militar directo con Irán podría desestabilizar al conjunto de la región, afectar la navegación en el Estrecho de Ormuz y provocar un impacto global sobre el precio de los combustibles y los mercados. En paralelo, la vía diplomática continúa abierta, aunque con márgenes cada vez más estrechos y con mediadores cuya capacidad efectiva aparece limitada frente al agravamiento de la situación.
Pakistán ha intentado sostener un canal de diálogo indirecto entre Washington y Teherán, transmitiendo propuestas y contrapropuestas entre ambas partes, pero el endurecimiento simultáneo del lenguaje entre Estados Unidos e Irán ha reducido las posibilidades de un acuerdo sustantivo en el corto plazo.
Washington insiste en condiciones vinculadas al programa nuclear iraní -incluyendo restricciones de largo plazo al enriquecimiento de uranio- mientras Teherán busca priorizar el fin del conflicto y postergar el tratamiento de la cuestión nuclear. La dificultad para compatibilizar ambos intereses vuelve incierto cualquier entendimiento. A ello se suma un dato político interno en Estados Unidos: el conflicto no cuenta con un respaldo mayoritario.
Las encuestas muestran que una mayoría de estadounidenses desaprueba la gestión de Trump en la guerra con Irán y considera que el uso de la fuerza fue una decisión equivocada, lo que introduce un condicionante doméstico adicional sobre la Casa Blanca. Así, Trump enfrenta una doble presión: sostener una posición de fuerza frente a Irán sin quedar atrapado en una guerra prolongada que, además de sus riesgos estratégicos, podría erosionar políticamente su liderazgo interno, sobre todo de cara a la elección de medio mandato que tendrá lugar en noviembre de este año. Mientras Estados Unidos oscila entre la amenaza militar y la negociación, el tablero global muestra un movimiento simultáneo de otras potencias.
La visita de Vladimir Putin a China y su encuentro con Xi Jinping volvieron a exhibir la convergencia estratégica entre Moscú y Beijing en un momento de alta tensión internacional. Ambos líderes advirtieron contra un retorno a una “ley de la selva” en las relaciones internacionales y cuestionaron proyectos estratégicos estadounidenses, en una señal de coordinación política frente al protagonismo militar de Washington. La secuencia es relevante porque ocurre pocos días después de la visita de Trump a China, la Cumbre de la OTAN y en paralelo a nuevas alertas de seguridad en Europa oriental, donde incidentes con drones en el Báltico obligaron incluso a activar medidas de emergencia en Lituania y reforzaron la preocupación de la Alianza Atlántica por la expansión de riesgos en otros escenarios. El panorama muestra así una acumulación de crisis simultáneas: Medio Oriente sigue abierto, la rivalidad entre grandes potencias se profundiza y Europa mantiene focos de tensión vinculados a la guerra en Ucrania y su periferia. En este contexto, la postergación de un ataque estadounidense contra Irán no implica necesariamente una desescalada, sino apenas una pausa táctica dentro de un escenario internacional donde los principales actores continúan reposicionándose y donde la estabilidad global aparece cada vez más frágil. Ante este escenario, es muy probable que en los próximos días la cuestión pase a girar sobre un único eje central: si Estados Unidos mantiene la presión militar enfocada en Medio Oriente, o girará hacia Cuba.
Año 20 | Número 243 JUN 2026
Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.
En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.
Es creadora y directora de Plataforma Cero.