Causa por la Vida
Publicación Mensual
Año 9 | Número 112 NOV 2018

Trump le da la vuelta en dos años y muestra la trascendencia de su victoria de 2016
Kavanaugh ya es juez del Tribunal Supremo, que tiene por primera vez una sólida mayoría provida
Carmelo López-Arias / ReL
06 octubre 2018


"Un conservador comprometido que probablemente incline el Tribunal Supremo a la derecha durante décadas": así resumía The New York Times el disgusto del establishment cultural y mediático ante la confirmación por el Senado de Brett Kavanaugh como juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos. La campaña en contra había comenzado nada más conocerse su nombre a principios de julio: "La nominación del juez Brett Kavanaugh amenazará la vida de millones de estadounidenses durante las próximas décadas", proclamaba el gobernador demócrata de Virginia, Terry McAuliffe.


Superando ese estado de espíritu creado durante tres meses, los dos senadores indecisos, la republicana Susan Collins y el demócrata Joe Manchin III, anunciaron pocas horas antes su voto informativo al candidato propuesto por Donald Trump para completar los nueve miembros que forman el organismo superior de la Justicia en Estados Unidos. Y este sábado por la tarde, por 50 votos contra 48, el Senado corroboró la designación de un juez prestigioso y experto contra quien, superada la investigación en los aspectos profesionales, se lanzó, con un cuestionado testimonio como única prueba, una durísima campaña de denigración personal.


La psicóloga Christine Blasey Ford le acusó de un intento de violación en una fiesta en 1982 sobre la que no pudo precisar ni la fecha exacta ni cuándo llegó a ella ni cómo se fue de ella. Ella citó cuatro personas presentes en la fiesta. Ninguna de ellas (incluida una vieja amiga suya) recuerda haber estado allí. Rachel Mitchell, una fiscal especializada en abusos sexuales, fue comisionada por los republicanos para hacerle algunas preguntas tras su testimonio.

Mitchell puso en evidencia la inconsistencia de las afirmaciones de Ford sobre la distancia entre el lugar del evento y su domicilio (minutos 18:20-19:11). También le preguntó si alguna vez había mencionado el nombre de Brett Kavanaugh al relatar el trauma sufrido en su adolescencia tanto a los terapeutas que la han atendido como a su propio marido. Ford confesó que no (minutos 25:22-25:50). Mitchell también le hizo admitir que viaja habitualmente en avión tanto por razones profesionales como personales y por vacaciones, a pesar de que había alegado su temor a volar para dilatar su comparecencia ante el Senado (minuto 25:50-27:45), lo que favoreció la estrategia demócrata de aplastar mediáticamente el honor de Kavanaugh durante diez días antes de que pudiera defenderse ante el comité.


Tras las comparecencias, el FBI cursó una nueva investigación sobre los hechosinterrogando de nuevo a los testigos citados por Ford, que corroboraron su total desconocimiento de la fiesta, de Kavanaugh y del hecho supuestamente acaecido en ella. Fue lo que terminó de inclinar hacia el sí los votos más renuentes al candidato. En un artículo publicado en The Wall Street Journal el 4 de octubre, pasado el terremoto de las audiencias y a pocas fechas de su confirmación, Kavanaugh se reivindicaba: "Soy un juez independiente e imparcial".

Con tono de arrepentimiento, explicó que el tono de su intervención en respuesta a las acusaciones de Ford, apasionado y emocional, se debió a la gravedad de las acusaciones, "sin pruebas", de una "conducta espantosa" completamente contraria a su historial y a su carácter, y a la "injusticia con la que se ha manejado esta acusación": "Espero que todos puedan entender que estaba ahí como hijo, como marido y como padre. Testifiqué con cinco personas sobre todo en mi mente: mi madre, mi padre, mi esposa y por encima de todo mis hijas". Tanto su mujer, Ashley, como sus dos niñas han sido insultadas y amenazadas. Incluso una de las pequeñas, Liza, que quiso rezar con su madre por la mujer que acusaba a su padre, fue objeto de caricaturas.


Una sólida mayoría

Una vez elegido Kavanaugh de forma vitalicia, la composición del Tribunal Supremo es la siguiente, por orden de antigüedad, con edad y presidente que lo nombra:

-Clarence Thomas, 70 años, 1991 (George Bush padre).
-Ruth Bader, 85 años, 1993 (Bill Clinton).
-Stephen Breyer, 80 años, 1994 (Bill Clinton).
-John Roberts, 63 años, 2005 (George Bush hijo).
-Samuel Alito, 68 años, 2006 (George Bush hijo).
-Sonia Sotomayor, 64 años, 2009 (Barack Obama).
-Elena Kagan, 58 años, 2010 (Barack Obama).
-Neil Gorsuch, 51 años, 2017 (Donald Trump).
-Brett Kavanaugh, 53 años, 2018 (Donald Trump).


El reparto de jueces según afiliación política del presidente que los nombra (5 republicanos y 4 demócratas) es el mismo que había en 2016, a la muerte del católico Antonin Scalia. Pero con una sustancial diferencia: Neil Gorsuch sustituyó a Scalia, dos jueces con similar perspectiva jurídica sobre la Constitución, la denominada "originalista", esto es, fiel a la intención de sus redactores y poco partidaria de forzar las interpretaciones constitucionales conforme al criterio de la opinión pública del momento dirigida por los grupos de presión. Pero Kavanaugh, claramente también en esta línea, sustituye a Anthony Kennedy, quien ha renunciado por edad, un juez católico y designado por Ronald Reagan, pero cuyo voto se alineó reiteradas veces en asuntos capitales con las decisiones de los jueces de tendencia progresista. Así, él mismo fue el ponente de la sentencia que declaró constitucional la consideración como matrimonio de las uniones entre personas del mismo sexo.


El Tribunal Supremo que surge de la designación de Kavanaugh es ahora mayoritariamente provida y defensor de la libertad religiosa, amenazada en la objeción de conciencia a las imposiciones de la ideología de género. De ahí que la industria del aborto, el Partido Demócrata y los medios del establishment se volcasen en la campaña contra él advirtiendo de que su designación podría suponer la reversión de la sentencia Roe vs Wade de 1973que legalizó el aborto en todo el país incluso hasta el día antes del parto. En su defensa del voto afirmativo a Kavanaugh, la senadora Susan Collins, republicana proabortista, alega sin embargo que no hay riesgo de esa reversión, porque Kavanaugh ha explicado que no es suficiente fundamento para ella el cambio de mayoría en el tribunal, y que la existencia de un precedente como Roe vs Wade tiene un valor para sentar doctrina. Pero lo cierto es que las demandas de protección al no nacido que plantean desde hace años los estados que legislan provida tienen fundamentos diferentes que el que alegaron los jueces en 1973 (el derecho de la madre a su intimidad), por lo que podría llegar al Tribunal Supremo un caso de legalidad del aborto para el que Roe vs Wade no fuese un precedente jurídico de relevancia absoluta.


Por qué Hillary "tenía que ganar" a toda costa

Con los nombramientos de Gorsuch y Kavanaugh queda de manifiesto la importancia de la elección presidencial de 2016, en la que estaba en juego mucho más que los dos hipotéticos mandatos en la Casa Blanca de Trump o de Hillary Clinton. Por el carácter vitalicio de su nombramiento, la designación de un juez del Tribunal Supremo tiene una trascendencia de décadas sobre la orientación legislativa y judicial del país. Por eso los republicanos utilizaron su mayoría en el Senado para bloquear a mediados de 2016 la designación por Obama de un sustituto de Scalia, confiando en la victoria republicana que llegó en noviembre. Además, dos jueces etiquetados como progresistas, Ruth Bader (85 años) y Stephen Breyer (80 años), podrían dejar el cargo por razón de edad durante el actual mandato de Trump o tras su hipotética reelección, lo cual inclinaría aún más la balanza en favor de la línea etiquetada como conservador. Es otro argumento que hace decisivas las elecciones de noviembre de este año, las denominadas midterm election, o elecciones de mitad de mandato, que renuevan la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

Si Bader o Breyer (u otros jueces del Supremo) falleciesen o cesasen en sus funciones entre 2018 y 2020, la mayoría en el Senado sería fundamental para determinar el carácter de su sustituto: netamente conservador si hay mayoría republicana, o consensuado entre los dos partidos si hay mayoría demócrata. Algo que no cambiaría si, de una forma u otra, los adversarios de Trump lograsen su impeachment y eventual destitución, que pretenden sin disimulo. (Aparentemente fracasada la vía de la colusión con Rusia, The New York Timeslanzó esta semana acusaciones de fraude fiscal.) El vicepresidente Mike Pence propondría con toda probabilidad candidatos en la línea de Gorsuch o Kavanaugh. Las actuales proyecciones para las elecciones de noviembre apuntan a un resultado muy ajustado, que será muy dependiente de la propia evolución de la presidencia de Trump. En este sentido, la firma del tratado de libre comercio con México y Canadá el pasado lunes, o la histórica cifra del 3,7% de paro conocida esta semana (la más baja desde 1969), son elementos que pueden contribuir a consolidar al actual inquilino de la Casa Blanca.


Una victoria para casi medio siglo

La confirmación de Kavanaugh es una "gran victoria" de Trump, admite The New York Times. Todo ha valido contra él, pero Brett Kavanaugh, católico, que ha confesado sin rubor públicamente su fe y su práctica religiosa y sus convicciones morales más íntimas, ya es juez del Tribunal Supremo. Deanna Paul, analista del The Washington Post, diario al que acudió Ford con su denuncia, acusaba el golpe y señalaba el camino a seguir: ahora van a por el impeachment del juez. Las razones últimas de la trumpfobia van quedando claras: cuatro u ocho años en el Despacho Oval pasan pronto, su impacto en el modelo constitucional y social puede entorpecer el designio mundialista durante casi medio siglo.


Narcos tirotean una parroquia en Rosario: los curas villeros no se asustan y perseverarán
Rel
27-09-2018


Un grupo de "curas villeros" (así se llama a los sacerdotes que trabajan en barrios pobres en Argentina) se reunieron este miércoles 26 de septiembre en la parroquia María Reina de la Arquidiócesis de Rosario, un templo que fue tiroteado, junto con una escuela, en lo que parece una operación de narcotraficantes que quieren amedrentar al párroco, por denunciar la actividad de los criminales.

Los curas villeros leyeron un comunicado titulado "Felices los que trabajan por la paz", al que se adhieren obispos y sacerdotes de varias jurisdicciones eclesiásticas. El drama cotidiano de la droga y sus mafias Los sacerdotes explicaron que "la parroquia es la Iglesia que haciéndose vecina comparte la vida de la gente. Es por eso que la comunidad de María Reina y de la Escuela Paulo VI no pudo mantenerse al margen del drama que viven las familias del Barrio Larrea, así como se viven cotidianamente en todas nuestras comunidades". Denunciaron que la violencia se ha apoderado de los barrios y hace que la gente viva "en estado de alerta permanente a raíz de tiroteos, enfrentamientos, amenazas y robos",sucesos potenciados por la "creciente tenencia de armas que se ha vuelto masiva en los domicilios y en las calles, y las aparentes complicidades que nos llevan a vivir en un estado de impunidad". "El más triste resultado de todo esto es la naturalización de la muerte en la que crecen nuestros chicos y la consiguiente falta de amor a la vida propia y ajena", lamentaron.


Abrazar a los marginados, pedir al Estado actuar

Los curas villeron anunciaron su perseverancia en "colaborar más aún con la sociedad y el Estado en lo que nos es propio: abrazar la vida de nuestros niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos que han sido marginados por el sistema y por una sociedad que al mismo tiempo les quita las oportunidades, los discrimina, los desprecia y los descarta".

Asimismo, exhortaron a las autoridades civiles a que "cuiden no sólo a los que los han elegido, sino a todos los ciudadanos". "No podemos dejar de exigirle a este Estado, seguridad y justicia, recogiendo el clamor de las mujeres y los hombres de nuestros barrios y, como ciudadanos que somos", indicaron. Advirtieron que esto "no se logra atacando los eslabones más débiles del sistema delictivo, que con frecuencia son víctimas y no responsables, sino yendo a la raíz misma del problema, es decir, a las organizaciones que sustentan este sistema de muerte".

Al dirigirse a los responsables del ataque a la parroquia María Reina y a la escuela Pablo VI, los sacerdotes recordaron que "Dios siempre se alegra de sus hijos cuando vuelven a los brazos de su Padre amoroso, quien los espera en su misericordia". "A la Madre del Rosario, quien ha dado nombre y origen a esta ciudad, encomendamos la vida de cada uno de sus hijos, en especial los que están más desamparados y le pedimos que nos abra los ojos y el corazón para descubrir en los otros a nuestros hermanos", concluyeron.
Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.