Causa por la Vida
Publicación Mensual
Año 9 | Número 107 JUN 2018

El Papa previene contra los que convierten al pueblo en masa y lo manipulan: pide «unidad verdadera»
Rel
17-05-2018


El Papa Francisco ha dedicado la homilía de este jueves en la misa matinal de la Casa Santa Marta a prevenir contra los "líderes" que tratan de manipular a la gente, convirtiendo a los pueblos en "masa" y creando falsas unidades para sus propios intereses. Eso es algo muy distinto a la unidad que Jesús pide y que la Iglesia debe favorecer. "Cuando nosotros, en la vida, en la Iglesia o en la sociedad civil, trabajamos por la unidad, estamos en el camino que Jesús nos ha marcado", explicó el Pontífice.


La masa falsamente unida


En la lectura de los Hechos de los Apóstoles (Hechos 22:30; 23:6-11), los adversarios de San Pablo pretenden presentarse ante las autoridades romanas como un gran bloque unido. Pero Pablo consigue dividirlos al denunciar que se le juzgaba "por esperar la resurrección de los muertos", lo que enfrentó a la facción de los fariseos con la de los saduceos (que no creen en la resurrección). Son varias las escenas en Hechos en que se ven muchedumbres manipuladas por dirigentes y repitiendo los eslóganes que sus líderes les proponen. "Esta instrumentalización del pueblo –explicó Francisco– es también un desprecio del pueblo, porque lo convierte en masa. Es un elemento que se repite mucho, desde los primeros tiempos hasta la actualidad". El Papa señaló después otras escenas de masas. "El domingo de Ramos todos aclamaban a Jesús: '¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!', y cómo esa misma gente, el viernes siguiente, gritaba '¡Crucifícalo!'. ¿Qué había sucedido? Les habían lavado el cerebro, y les habían cambiado el modo de pensar. Habían transformado al pueblo en masa, que destruye".


La difamación, arma del mal


Este método, "crear condiciones oscuras para después condenar a la persona", es lo que rompe la unidad. Es el método empleado para perseguir a Jesús, a Pablo, a Esteban y a todos los mártires. Además, señaló el Papa que también es un método empleado hoy "en la vida civil, en la vida política, cuando se quiere dar un golpe de estado. Los medios comienzan a hablar mal de la gente, de los dirigentes y, con la calumnia, la difamación, los ensucian". Asimismo, advirtió que, "en un nivel más concreto, sucede lo mismo en nuestras comunidades parroquiales cuando, por ejemplo, dos o tres comienzan a criticar a otro, y comienzan a hablar a sus espaldas, y crean una falsa unidad para condenarlo. Se sienten seguros y lo condenan. Lo condenan mentalmente. Después se separan y hablan a espaldas uno del otro, porque están divididos. Por este motivo, el propagar rumores es una actitud asesina, porque mata, porque expulsa a las personas, acaba con la 'fama' de la gente".


Trabajar la verdadera unidad


Por el contrario, invitó a pensar "en la gran vocación a la cual estamos llamados: la unidad con Jesús, el Padre. Sobre ese camino debemos avanzar hombres y mujeres que se unen y que siempre tratan de avanzar adelante a lo largo del camino de la unidad. Y no la falsa unidad que no tiene sustancia, y que sólo sirve para dar un paso más y condenar a la gente, y llevar adelante intereses que no son los nuestros: intereses del Príncipe de este mundo, que es la destrucción". El Papa terminó su homilía pidiendo "que el Señor nos de la gracia de caminar siempre en el camino de la verdadera unidad".


El Papa, a nuevos embajadores de África, Asia y países nórdicos: acoger e integrar al que huye
News.va
17-05-2018
Rel.


El Papa ha recibido a los nuevos embajadores de Tanzania, Lesotho, Pakistán, Mongolia, Dinamarca, Etiopía y Finlandia ante la Santa Sede. Los embajadores han recibido sus credenciales y el Papa les ha animado a que apoyen la tarea de "acoger, proteger, promover e integrar a quienes huyen de la guerra y el hambre". Entre agradecimientos, el Papa Francisco recordó a los embajadores que el trabajo paciente de la diplomacia internacional, en la promoción de la justicia y la armonía en el acuerdo de las naciones "se basa en la convicción compartida de la unidad de nuestra familia humana y la dignidad innata de cada uno de sus miembros". Y por esta razón – puntualizó – la Iglesia está convencida de que el objetivo general de toda actividad diplomática debe ser "el desarrollo", tanto "integral de cada persona", ya sea hombre, mujer, niño o anciano, como "de las naciones", dentro de un marco global de diálogo y de cooperación al servicio del bien común.


Responsabilidad de dar una respuesta humanitaria inmediata


Además, recordó que este año se conmemora el 70º aniversario de la adopción por las Naciones Unidas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, una fecha que "debe servir como un llamamiento a un renovado espíritu de solidaridad hacia todos nuestros hermanos y hermanas" - dijo Francisco – "especialmente hacia cuántos sufren los flagelos de la pobreza, la enfermedad y la opresión". "Nadie puede ignorar nuestra responsabilidad moral de desafiar la globalización de la indiferencia" expresó el Papa a los embajadores, y no se puede pretender "que no sucede nada" frente a las trágicas situaciones de injusticia, las cuales "exigen una respuesta humanitaria inmediata". El santo padre también recordó que vivimos en una época de constantes cambios que requiere "sabiduría y discernimiento" por parte de todos aquellos que se preocupan por un futuro pacífico y próspero para las generaciones futuras y expresó su deseo de que tanto la presencia como la actividad de los embajadores dentro de la comunidad diplomática en la Santa Sede "contribuya al crecimiento de ese espíritu de colaboración y participación mutua", esencial para una respuesta eficaz a los desafíos actuales.


No olvidarse de quienes huyen de la guerra y el hambre


Así mismo, entre las cuestiones humanitarias más apremiantes a las que se enfrenta la comunidad internacional está "la necesidad de acoger, proteger, promover e integrar a quienes huyen de la guerra y el hambre" dijo Francisco y también de aquellos que se ven obligados a enfrentar "la discriminación, la persecución, la pobreza, la degradación del medio ambiente y a abandonar su tierra". Un problema, que tal y como dijo en su mensaje para el Día Mundial de la Paz de este año «tiene una dimensión inherentemente ética que trasciende las fronteras nacionales y las concepciones limitadas sobre la seguridad y el interés propio». Por último, el Papa hizo un llamado a las naciones y la comunidad internacional para que, a través de decisiones y políticas, caracterizadas sobre todo "por la compasión, la previsión y el coraje", contribuyan, en la mejor de sus posibilidades, "al trabajo de paz y reconciliación".


¿Padres en peligro de extinción? Muchos están desubicados y agobiados al sentirse prescindibles
Rel
Rosa Cuervas-Mons/Gaceta.es
24-05-2018


En el año 2005, la psicóloga y profesora de la Universidad de Cornell Peggy Drexler publicaba el libro Raising boys without men (educando a los niños sin hombres) y en 2007, la profesora de estudios de la mujer de la Universidad del Wellesley College, Rosanna Hertz, aseguraba que los padres, simplemente, no son necesarios. Lo decía, quizá, porque en Estados Unidos, uno de cada tres niños -más de 24 millones- crece sin padre. Este escenario de "oscurecimiento de lo masculino, de la indiferencia, cuando no desprecio hacia los varones" es en el que se enmarca el estudio La importancia de la figura paterna en la educación de los hijos, de la profesora de Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid María Calvo, presentado por la organización The Family Watch. Alejado de lo políticamente correcto, el estudio de Calvo denuncia el "convencimiento generalizado de que el padre y la madre son intercambiables" y de que este último "es solo valorado o aceptado en la medida en que se convierte en una segunda madre".


Dicho de otra manera, la "masculinidad/paternidad está bajo sospecha y es tratada con hostilidad". ¿El resultado? Padres desubicados, agobiados por mujeres que les recriminan no ser capaces de cuidar, atender o entender a los niños exactamente como ellas lo haceny, al final, padres que afeminan sus comportamientos. "Cuando hablo de padre feminizado, me refiero a aquel tipo de padre temeroso de ejercer la paternidad con su propia e innata masculinidad, que tiende a imitar los modelos de conducta femenino-maternales como si éstos fueran los únicos válidos. Esta situación viene provocada por la idea, muy extendida e implantada en la sociedad actual, de que en la crianza y educación de los hijos la madre se basta y se sobra, que el padre es prescindible, innecesario, a veces incluso un estorbo. Esta cultura ha desacreditado la sensibilidad del padre para educar a sus hijos. Lo que el código masculino consideraba decisivo para el crecimiento de los hijos se presenta como peligroso o no apto. A los hombres se les presume escasamente dotados de la sensibilidad necesaria para la crianza y correcta educación de los hijos", explica la profesora Calvo a Gaceta.es.


En un mundo que parece valorar exclusivamente la relación madre-hijo, parece que la única cultura educativa válida es la que "exalta exclusivamente la sensibilidad del código materno e infravalora a los padres obligándoles a desconfiar de su instinto masculino, sintiéndose equivocados o poco adecuados". Para quien no se apiade del varón que vive su paternidad bajo estos parámetros, baste decir que esta forma de no-paternidad tiene consecuencias -y muy graves- en la personalidad del hijo -"y al final de toda la sociedad"-, recuerda el estudio de The Family Watch: 25 millones de niños norteamericanos tienen más posibilidades de ver un padre en televisión que en la vida real, según constatan los censos sobre este particular de Estados Unidos. Así, la ausencia física del padre se une al otro mal endémico de la sociedad actual: la ausencia psíquica. Es el síndrome de la función paterna en fuga, o de esas familias en las que un matriarcado social y educativo perjudica el desarrollo equilibrado del niño.


Todo lo que dejan de tener


Esos niños que crecen sin padre, se desarrollan sin la figura que ejerce el imprescindible papel que los psicólogos y educadores denominan "separador": el que permite al niño diferenciarse de la madre, evitando una insana dependencia. "El niño que no experimenta el conflicto edípico -chocar con el padre- tiene muchas posibilidades de lanzarse en su juventud a comportamientos asociales, violentos y agresivos, e incluso tendencias homosexuales", señala el estudio. El niño que crece sin padre pierde a la "no madre que ha de mostrar al hijo cómo funciona el mundo y cómo ha de encontrar su lugar en él". Una carencia que tiene consecuencias medibles y cuantificables, no en España, que todavía -denuncia el estudio- no presta la debida atención a este fenómeno,pero sí en Estados Unidos. Allí, el 29,7% de los niños sin padre y el 21,5% de los hijos de padres divorciados que viven solo con su madre ha repetido curso, en comparación con el 11,6% que vive con su padre y su madre. El 80% de los adolescentes ingresados en psiquiátricos proviene de familias rotas y el 75% de los chicos en procesos de desintoxicación no conoce a su padre.


Si el hombre pierde....


Con estos datos en la mano, los autores del estudio tienen claras las conclusiones: "Si el hombre pierde, perdemos todos", resumen antes de subrayar que "padres y madres no son intercambiables y sí indispensables". Por eso, proponen soluciones tan necesarias como urgentes. La primera, situar el debate lejos del manido machismo-feminismo y ayudar al hombre a encontrar su papel en una sociedad que parece haberle apartado. Reforzar el papel de los padres en las familias, de los profesores en las escuelas y de los líderes en la vida pública con una mentalidad: "el hombre no es el enemigo a batir". Los deberes para ellos: que asuman su corresponsabilidad en el nuevo mundo en el que la mujer trabaja fuera y dentro de casa para que ésta no acabe sobrecargada. Debe redescubrir la familia, ubicarse, dicen los expertos, en el papel de educador de sus hijos. "Es necesario un hombre para educar a otro hombre" y el "hombre es el primer modelo de masculinidad que conocen las niñas". Demasiada responsabilidad para mirar hacia otro lado.

Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.