Plataforma Cero
Publicación Mensual
Año 15 | Número 178 ABR 2018

Hola amigos!


El debate sobre el aborto, quedó postergado para después de Semana Santa, por pedido de Lilita Carrió. Se piensa que se apagará en el tiempo. La Argentina es provida y profamilia desde sus padres fundadores. Les dejamos con las notas y reflexiones de abril.


Feliz Pascua de Resurrección para todos!



El aborto que se pretende aprobar en la Argentina
Maria Josefina Ramos para PlataformaCero
30-03-2018

Con la discusión del aborto las fieras abortistas están de fiesta. Una acción política habilitada riesgosamente por del gobierno de Macri, Que no tuvo presente que la Argentina no es abortista. Su ley fundamental proclama la defensa de la vida y la familia. Nunca debió largar semejante tema a la discusión, porque es como burlarse del 5to Mandamiento de la Ley de Dios:"No matarás". Y tal como se escucha decir, dejar sentado que esta discusión es aparte de Dios, es otra aberración que les traerá infinidad de calamidades en sus vidas. Un país que se gobierna a espaldas de Nuestro Señor, sacándolo de sus leyes naturales y humanas, es un país rumbo a la ruina. Si no, miren lo que ocurrió con la Unión Europea cuando sus líderes parlamentarios decidieron eliminar a Dios de la Constitución. Todo ese continente, cada día, se dirige a la extionción. Dios es Nuestro Creador, estamos en el mundo porque El así lo ha diispuesto. Dios no permita que Argentina tome igual rumbo.

Estamos observando un debate de asesinos de niños inocentes, porque la vida comienza en el mismo momento de la concepción, y como lo ha afirmado Dalmacio Velez Sarsfield, una persona lo es desde el momento de su concepción. El senador peronista Miguel Pichetto dijo en La Mirada de Canal 26 que el aborto no se hubiera discutido nunca en el Congreso si el Papa Francisco hubiera venido a la Argentina. Y recomendó leer la carta de perdón que envió a los argentines. Una venganza del Gobierno porque el Papa no nos visitó?... Habrá que preguntárselo a Pichetto.

No dejen de ver el video que incluimos sobre la multitudinaria marcha por la vida y la familia. es una magnífica esperanza de vida y una contundente respuesta para los que intentan destruir a los niños por nacer y a la familia.

A partir de este número hemos agregado al sección Audios en la página Multimedios.



El derecho a la vida ya es ley
Néstor Pedro Sagués para La Nacion
29-03-2018

El tema más conflictivo en relación con el aborto, llamado eufemísticamente por sus partidarios "interrupción del embarazo", y por sus detractores, "homicidio prenatal", gira en torno al llamado "aborto discrecional" o libre, vale decir, al decidido por la madre sin más y con suficiente fundamento en su propia voluntad de practicarlo. A él, pues, nos referiremos.

No aludimos aquí a tipos de aborto ya asumidos por la legislación penal, como el que tiende a proteger la vida de la madre, llamado "terapéutico", o al que pone fin a la gestación producto de una violación, cuestiones que ya hemos abordado en otros trabajos.

En algunos proyectos legislativos que circulan hoy en la Argentina, ese aborto discrecional o libre es admitido durante las primeras doce o catorce semanas del embarazo. Y se reclama la asistencia oficial para ejecutarlo. Forma parte, se alega, de los llamados "derechos reproductivos de la mujer".

Esa propuesta no parece tener en cuenta que la alternativa de un aborto producto de la mera resolución de la madre de practicarlo no es constitucional ni convencional para el derecho argentino. Por un lado, la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) dispone en su art. 4, primer párrafo, que "Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente".

El texto es claro y contundente. Protege al feto o "nasciturus" de una manera mucho más intensa que otras convenciones internacionales sobre derechos humanos, a las que supera en este punto. Desde la concepción, hay aquí persona (persona por nacer), con derecho a su vida. Por supuesto, no podemos hablar, en ese contexto, de esa persona por nacer como si fuera, simplemente, una parte del cuerpo de su madre. Al mismo tiempo, un aborto sin motivo viola frontalmente el Pacto. Y la sola voluntad de una persona (en este caso, la madre) no es justificativo, por sí mismo, para legitimar y provocar la muerte de la persona por nacer. No es válido atentar discrecionalmente (por el arbitrio de la madre) contra su vida.

La Constitución Nacional, por su parte, se dicta invocando a Dios, "fuente de toda razón y justicia", según dice su Preámbulo. No es una Constitución atea, sino teísta. De más está decir que un aborto basado solo en el deseo de la madre de terminar con la vida de su hijo o hija no coincide en nada con aquella invocación.

Pero, además, el art. 75 inc. 23, segundo párrafo de la Constitución, dispone que corresponde al Congreso: "Dictar un código de seguridad social especial e integral en protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización del período de enseñanza elemental, y de la madre durante el embarazo y el tiempo de lactancia". Mal se protege a la persona por nacer (niño, para el derecho argentino), si se autoriza a poner fin a su vida por resolución soberana de su progenitora.

Con este encuadre convencional y constitucional de fuerte tutela para la persona por nacer, causa asombro, en verdad, que se proponga con tanto facilismo la posibilidad de concluir con la existencia de la persona por nacer, esto es, destruirla, como si ello dependiera de una decisión legislativa que puede adoptarse libérrimamente por nuestro Congreso. Y no es así: el legislador carece de ese margen de maniobra. El problema aumenta cuando el presidente de la Nación anticipa que no vetaría una ley como la proyectada, que autoriza, como derecho absoluto de la mujer, y durante cierto período del embarazo, al aborto libre que comentamos. No se trata, conviene aclararlo, solamente de una iniciativa de despenalización, sino del enunciado de una suerte de "derecho" (en rigor, de un antiderecho o de un contraderecho) como es el de terminar con el derecho a la vida de la criatura en gestación. Ignorando olímpicamente, claro está, su derecho a vivir, que en muchos casos ni siquiera se menciona.

No se trata de algo que, por ser debatido, tenga la mágica virtud de poder instrumentarse legalmente. Si para algo tendría que servir el veto presidencial, es para objetar leyes violatorias de la Constitución y de nuestro derecho convencional de los derechos humanos más próximos, como es el Pacto de San José de Costa Rica. El veto, en esta etapa, forma parte del control ejecutivo de constitucionalidad y de convencionalidad.


Constitucionalista, profesor en la UBA y la UCA


¿PORQUÉ NO? IMPUESTOS CON LÍMITE LEGAL, SEGURO Y GRATUITO COMO EL ABORTO
Antonio I. Margariti para EPT
06-03-2018

Los ciudadanos honestos -que son la inmensa mayoría no bulliciosa- también tienen el derecho humano elemental de pedir un amplio debate sobre el sistema impositivo.

Los que claman por despenalizar el aborto, aún de buena fe, generalmente están involucrados en lo que los españoles denominan "un follón" es decir una situación de engaño, desorden y confusión.

Engaño, porque gracias a los extraordinarios avances tecnológicos ya no tenemos dudas. Está científicamente demostrado que hay una vida humana real e independiente de la madre, inmediatamente después de la fecundización. Esto no es una cuestión de gustos, de opiniones o de dogmas: es una dura, tenaz e inflexible condición puesta por la Naturaleza. Desorden, porque si es moralmente correcta la defensa de los derechos humanos violentados por la tortura y la desaparición forzosa por parte de organizaciones terroristas o el Estado ¿cuál es la razón por la cual la tortura de un ser inocente antes de 14 semanas o su desaparición forzosa mediante maniobras de trituración y aspiración no lo sean? Confusión, porque el derecho a la vida no se circunscribe sólo a la mujer o el feto. Es un derecho esencial compartido, tanto por la madre que no desea el embarazo como por el niño inocente que habita en su seno hasta que el parto natural o la operación cesárea permitan el nacimiento.

El gobierno nacional por medio de su presidente, acaba de declarar oficialmente que "Defiende el derecho a la vida del feto materno, pero que nunca obstaculizará el debate respetuoso y razonado sobre la despenalización del aborto". De la misma manera y con idénticas razones obran aquellos que dicen "Defendemos el derecho a la vida de la mujer embarazada exigiendo sancionar la ley que garantice el aborto legal, seguro y gratuito".

Si ambas posiciones fuesen sinceras y no falsas, es decir que no fingen sus sentimientos, ni ideas o propósitos contrarios a lo que dicen defender, entonces podemos sospechar que existe una hipocresía implícita si no hacen lo mismo en otras materias menos dramáticas que el aborto, como: los impuestos; la reforma laboral; la reestructuración del sistema jubilatorio; los seguros de salud en manos sindicales. En el caso específico de los impuestos, hay una profunda grieta entre los habitantes que trabajan duramente pagando impuestos y los otros que viven parasitariamente a su costa sin sentirse obligados a ninguna contraprestación. Los ciudadanos honestos son aquellos que cumplen con las leyes, aún las que contengan normas absurdas, injustas u opresivas; aquellos que respetan el proyecto de vida honesta de su prójimo; aquellos que son leales a las autoridades legítimamente elegidas; aquellos que cumplen con la promesa de su palabra empeñada; aquellos que respetan la propiedad pacífica de los bienes ajenos; y aquellos que realizan intercambios cotidianos sin fraudes, engaños ni prepotencias.

Pues bien, esos ciudadanos honestos -que son la inmensa mayoría no bulliciosa- también tienen el derecho humano elemental de pedir un amplio debate sobre el sistema impositivo, exigiendo que la multitud de 96 impuestos vigentes sea drásticamente reducida a sólo tres o cuatro impuestos con la condición de que exista un límite claro y preciso sobre la presión fiscal individual, sobre la razonabilidad de cada impuesto y sobre la contraprestación eficiente a que el Gobierno se obligue por cobrar esos impuestos. Entonces correspondería solicitar, con todo respeto, que el presidente Mauricio Macri asuma respecto de los impuestos el mismo compromiso que tomó frente al aborto, diciendo: "Soy partidario de pocos y razonables impuestos para todos y con alícuotas bajas, por eso me comprometo a abrir el debate de una profunda reforma impositiva en todos los niveles nacional, provincial y municipal para que el pueblo argentino tenga una vida digna de ser vivida y pueda alcanzar el máximo desarrollo de sus potencialidades, en orden y libertad".

Esperamos ansiosos este nuevo compromiso. No sólo será justicia. También permitirá recuperar la confianza en nuestros gobernantes porque Dios y la Patria así lo demandan.

Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.