Plataforma Cero
Publicación Mensual
Año 15 | Número 184 OCT 2018
Hola amigos!

Estamos en un camino difícil pero nuestro Presidente Macri ha logrado un respaldo financiero en EEUU para la Argentina más que importante para reconstruir el país desvastado que nos dejaron los corruptos. Vaca Muerta también nos está dando excelentes noticias. Y que los ladrones y desahuciados que nuestra Sociedad identifica, combate y rechaza, sean llevados a la cárcel. Hagamos mucho espacio en Ezeiza, Marcos Paz, y otros distritos carcelarios para que vayan todos. Y recemos para que aparezca el dinero robado que Cristina escondió en otra parte porque dice que en la Patagonia no está.

En esta edición, les ofrecemos notas, videos y comentarios imperdibles sobre la coyuntura actual.

Gracias por acompañarnos!
Maria Josefina Ramos


"No vuelven más": el duro editorial de un periodista del interior que se viralizó en las redes Carlos Eguia, periodista neuquino de FM Uno, hizo un comentario contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en su programa radial que fue compartido por miles de personas en Twitter y Whatsapp Con tono duro y sin vueltas, Carlos Eguía, un periodista radial de Neuquén, hizo en las últimas horas un comentario editorial que se viralizó rápidamente en todo el país a través de las redes sociales. "Miles de argentinos les dicen a los chorros que hemos tenido 'No vuelven más. No importa si el dólar va a valer 50 pesos, ustedes no vuelven más'. Es más ¿Y saben una cosa? Ustedes tienen que ir presos porque se han robado a la Argentina", aseguró Eguía en una parte de su editorial. El periodista es conductor del programa Contrafuego, que se emite todas las mañanas por Cadena Uno en Neuquén. El audio de su comentario fue compartido por miles de usuarios en Twitter y Whatsapp.

Eguia recibió varios premios por su trabajo radial

"Cuando todos estos banqueros que están investigados hacen compras millonarias de dólares para desestabilizar a este gobierno… porque no es que van por Marcos Peña como mucha gente dice 'bueno, hay que sacar…'. No, ni siquiera van por Macri.Van por todos nosotros. Van por esta República Argentina que siempre ha salido adelante", agregó. "Escuchar a (Eduardo) Duhalde decir si se van a adelantar las elecciones me termina dando asco. Y a vos también, porque lo escuché hoy a la mañana. Porque lo que han hecho con el país es impresentable", comentó ofuscado. "Aunque tengamos, quizás dentro de este gobierno nacional algún que otro pelotudo que no le encuentra la vuelta a lo que está pasando. Aunque tengamos gente que a lo mejor no sabe comunicar lo que está pasando y nos hace zozobrar a todos los que pensamos que esta Argentina sí o sí va a salir adelante", continuó Eguía. "Tuvimos a esta manga de chorros hijos de puta que nos han mentido durante años que el dólar valía 8 pesos y que solamente era para ellos. Porque nosotros, los laburantes comunes y corrientes le teníamos que pedir permiso al otro chorro que estaba en la AFIP, para que te dijeran que ni siquiera te daban permiso a comprar 4 dólares. ¡Claro! ¡Qué te van a dar permiso si los dólares se los habían llevado ellos!", afirmó el periodista en otro tramo de su editorial.

Carlos Eguía, el periodista neuquino que se volvió viral por un comentario en su programa de radio

Nuevamente indignado con las últimas apariciones públicas de Eduardo Duhalde, señaló: "Estos no van a lograr desestabilizar al país. ¡Van a ir en cana, mangas de hijos…! Duhalde quedate tranquilo que ya nos embocaste al Tuerto, no nos vas a embocar a ninguno más".

Para finalizar, Eguia afirmó: "Todos, o la gran mayoría de los neuquinos y rionegrinos, vamos a seguir trabajando para que esta Argentina siga de pie. Y estos no vuelven nunca más. Esos "chorros" no vuelven nunca más a la Argentina porque no se lo vamos a permitir".


Nacimiento de otro gobierno
Claudio Jacquelin para LaNacion
03-09-2018

Al final, después de orillar extremos y andar con rumbos demasiado variados, todo indica que el Gobierno se inclinó por privilegiar la búsqueda de nuevos ingresos fiscales para equilibrar las cuentas (léase retenciones a las exportaciones), la adopción de medidas para tratar de preservar la paz social y un refuerzo de la alianza con el radicalismo, tanto en lo que refiere a políticas por tomar como a nombres por sumarse al nuevo y encogido gabinete nacional. Hoy se sabrá si para el mercado eso es suficiente y si la política lo convalida.

Las medidas y la reforma del equipo de gobierno que se anunciarán hoy se terminaron de resolver después de una sucesión interminable de reuniones en múltiples mesas y charlas telefónicas, lo que dejó expuestas las dificultades del Presidente y sus colaboradores para identificar soluciones que aseguren un éxito. También, es la admisión extrema de la gravedad del momento por el que se atraviesa, que ya no deja espacio ni tiempo para la muy transitada política de la prueba y el error. Macri debió a recurrir a todo su pragmatismo y exhibir una plasticidad extrema para reencauzar su gestión. Tuvo que arriar algunas banderas que parecían intocables, firmar más de un indulto a figuras que habían sido eyectadas de su espacio y sondearlas para que volvieran, recortar el poder, al menos formalmente, de algunos de sus colaboradores preferidos y reconfigurar un esquema de conducción que era su marca personal, con un sistema radial de relaciones y ministros con poderes acotados. Nada de eso sigue existiendo más de la misma manera.

La crisis terminó por confirmar el mayor riesgo que tenía el sistema original: dejar a un presidente sin defensas ni fusibles capaces de preservar la instalación general ante graves contingencias. Demasiado para un país con tantas dificultades irresueltas, que el gobierno de Macri no consiguió domar con la receta aplicada hasta hoy. Tal vez podría haber funcionado si se hubiera llegado a aquel país normal que Macri prometió al asumir. Difícil de saberlo. La realidad (interna y externa) hizo imperioso abandonarlo. El poder limitado de los distintos ministros y la extrema concentración en el Presidente y en el tridente conformado por Marcos Peña y los (hasta anoche) removidos Mario Quintana y Gustavo Lopetegui también explican la reticencia y la demora para adoptar medidas, soluciones y cambios ahora inevitables, pero que desde hace ya mucho tiempo se le aconsejaban y demandaban aun desde dentro del oficialismo. Nadie tenía capacidad ni espacio para torcer la voluntad, modificar los pruritos o alterar las convicciones de Macri, aun cuando la realidad demostrara la necesidad de explorar otros caminos. Las crisis suelen tener un poder de convencimiento inigualable. Lo único que hay que evitar es que el aprendizaje llegue demasiado tarde.

El proceso en busca de soluciones dejó a la luz la fragilidad del oficialismo y sus diferencias internas potenciadas por la corrida cambiaria. El macrismo debió saldar conflictos con sus socios en Cambiemos, especialmente con Lilita Carrió, y también puertas adentro de los oriundos de Pro. El espacio que ganó el radicalismo en las últimas 48 horas disparó el enojo de la diputada expresado públicamente en tuits sin mediaciones. Al final del día parecían haberse encauzado sin dejar nuevas heridas. En las jornadas que precedieron este domingo de infarto, tan igual a muchos otros de la historia política de los últimos 30 años, también hubo lastimados dentro del propio macrismo, incluidos varios de sus funcionarios. La reunión que el viernes por la tarde tuvo Macri con su equipo de gestión más estrecho, integrado por Peña; Jaime Durán Barba; el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis; Quintana, y Lopetegui fue el detonante de la desazón y el pesimismo de muchos. La vieron como una demostración de endogamia y encierro. Varios funcionarios llegaron a coincidir con el lamento de uno de sus colegas: "De lo único que tengo ganas es de irme a mi casa y si no lo hago es porque no quiero ser Chacho Álvarez", el renunciante vicepresidente de Fernando de la Rúa. La apertura posterior en las reuniones del sábado y el domingo a otros miembros del oficialismo calmó los ánimos y restituyó cierta unidad.

De confirmarse los cambios que trascendieron y visto el lugar concedido durante las reuniones para encontrar soluciones y aportar nombres, se podría decir que la UCR contará con una cuota de poder que ya no lo deja solo en el lugar de socio de una alianza electoral y una coalición parlamentaria, sino como miembro pleno y destacado de una coalición de gobierno con similares responsabilidades y bastante más atribuciones de las que tenía. Ahora son varios los macristas puros, algunos con cierta cercanía con el peronismo, que recelan de esta ampliación del capital societario: sienten que licúa su predominio. La búsqueda de sustento político para las medidas y designaciones por hacer no se limitó a los diálogos con los aliados. También incluyó llamadas a algunos referentes de la oposición, entre ellos, el senador Miguel Pichetto, a quien le anticiparon varias de las decisiones y escucharon su opinión. Ese es el tamaño de la urgencia.

Lo que escucharon los enviados de Macri de lo que ellos laman el peronismo racional fue que habrá de su parte comprensión y prudencia, pero que esperaban a ver las medidas para dar una respuesta más precisa. Ningún cheque en blanco. En la misma actitud se inscribieron los gobernadores que mañana volverán a reunirse y que, a esta altura, podría decirse que se encuentran en estado de sesión permanente. También hubo llamadas a consejeros externos con vínculos con inversores y con operadores del mercado para ver cómo podrían caer ciertas incorporaciones en el gabinete. Lo que antes se decidía en un círculo minúsculo ahora se transformó casi en un referéndum. La quinta de Olivos parecía estar ayer en estado asambleario, con mesas de discusiones en simultáneo evaluando medidas, nombres y configuración del futuro gabinete con los que se busca conjurar la crisis. Son todas escenas sin precedente en la administración de Macri. Ahora falta exponerlas a la prueba ácida de los mercados. Es el nacimiento de un nuevo gobierno, con todos los problemas viejos por resolver.

Del editor
Julio Blanck, periodista que honró el oficio
Poco lo puede pintar mejor: escribió su última nota desde la clínica, algo, dijo, que le faltaba pero no recomendaba.
Ricardo Roa para Clarin
07-09-2018

A Julio Blanck lo noqueó un cáncer que no acostumbra a perdonar. Parecía invulnerable. Era fuerte en todo sentido. Grandote. Bravo. Pero ese cáncer de páncreas es un tic tac fatal. Lo mató. Y nos deja a todos sin su polenta, su ingenio y su talento. Todos nos preparamos para cosas que nunca ocurren. Las malas llegan siempre o casi siempre sin avisar. Algunas avisan, pero uno se hace el distraído. Julio se descompuso en un taxi a fines de diciembre. Le dijeron que era una pancreatitis. Y era una pancreatitis pero atrás había un cáncer, el peor cáncer: el de la clase que pocas veces da revancha.

No se quejó. No se llenó de rencor. No se quebró aunque no aparecía ninguna luz en el fondo del túnel. Si sentía miedo y seguramente sentía miedo, no lo transmitió. Hace pocas semanas escribió su última columna, una primicia. Muchos que conocían su enfermedad le mandaron mensajes para felicitarlo. Le contestó a uno de ellos: "Escribir una nota desde una clínica era una experiencia profesional pendiente. La he realizado ya. Pero no la recomiendo".

Era de las pocas personas capaces de ironizar con la muerte cerca. Quizás una manera de no mostrarse. Era duro y por momentos áspero. Nos conocimos hace como un siglo en Clarín y cubrimos juntos política por años. Era el mejor de nosotros: reflexivo, organizado y criterioso. Y con una inmensa capacidad de mando. Se iluminaba en las crisis. Un gran piloto de tormentas.

Como editor no se dejaba gobernar por el día a día. Lo organizaba y lo dominaba. Había arrancado en Deportes y escaló a los puestos de conducción. Sabía hacer de todo. Componer páginas, titular y chequear y rechequear: tenía fuentes en todos los sectores. Después se volcó a redactar columnas y a la tevé, siempre con esa actitud del buen periodista serio y en serio.

Hablaba de política con una pasión extraordinaria. Como tantos otros veteranos periodistas, había sido militante. Los dos lo fuimos. Casi una obligación intelectual en los 70. El en la Federación Juvenil Comunista, yo en el peronismo. El periodismo nos hizo mejores: pasamos de defender un punto de vista a contrastar puntos de vista. A dudar y a romper el corset ideológico. Eran años de purgas en el PC pro soviético que venía de bancar a la Dictadura por indicaciones de Moscú. Como otros, Julio cruzó el puente de plata que tendía Alfonsín a jóvenes de izquierda que abrazaban el sueño de un progresismo social demócrata.

Sufrió la embestida del kirchnerismo, con sus provocaciones y sus intimidaciones a periodistas acompañadas por intelectuales y figuras de la cultura y del propio periodismo que por ideología o por sueldo defendían el relato y las falsedades grotescas del relato. Periodista de juntar recortes y anotaciones, pausado en los inevitables apurones de los diarios, supo transmitir la percepción de que lo que escribía era su auténtica visión después de muchas veces revisada. Murió un periodista importante. Para nosotros, un compañero importante. El periodismo lo va a extrañar.

Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.