Causa por la Vida
Publicación Mensual
Año 9 | Número 119 JUN 2019

Condenan al médico argentino denunciado por una diputada tras no realizar un aborto y salvar al bebé
REL
22-05-2019


El médico argentino Leandro Rodríguez Lastra fue denunciado por una diputada al no realizar un aborto una joven de 19 años embarazada de 23 semanas y finalmente la Justicia le ha declarado culpable por un delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público. La pena puede ser de hasta dos años de prisión e inhabilitación para ejercer la medicina.

El bebé finalmente fue salvado, nació y ahora tiene dos años. Su madre le dio en adopción. Una de las claves del caso es que la mujer nunca denunció al médico, sino que se dejó asesorar y finalmente dio a luz. Fue la diputada abortista por Río Negro, Marta Milesi, la que inició la persecución contra el doctor Rodríguez Lastra al conocer el caso.

El juez Álvaro Meynet dio a conocer su veredicto este martes contra este médico en la causa que lo imputó por negar una interrupción legal del embarazo en 2017 a una joven víctima de violación.

Indignación en el entorno provida

Según recoge la agencia AICA, miembros de la agrupación Comunicadores por la Vida expresaron su rechazo al veredicto dictado por el juez Maynet que declaró culpable al médico Leandro Rodríguez Lastra, condenado por salvar las vidas de una madre y de su pequeño hijo. "Sentimos indignación y vergüenza por este fallo injusto de toda injusticia. La justicia argentina hoy cruje, herida de muerte", aseveró en un comunicado.

El doctor Rodríguez no era especialmente defensor de la objeción de conciencia hasta que se topó con el caso por el que finalmente ha sido condenado "Cuando no hay jueces capaces de irrumpir contra la iniquidad cunde la injusticia, se propala el resentimiento y se vuelve casi imposible la convivencia. Eso es lo que está pasando hoy. No queremos un país injusto, no queremos un país dividido, no queremos impunidad ni muerte", agregó. Además, el texto decía que "acompañamos al doctor, a su familia, a los letrados que lo representaron y acompañaron y a todo un pueblo sumido hoy en la tristeza y la indignación. A la vez, reafirmamos nuestra convicción de que salvar vidas no es delito".

Cómo sucedieron los hechos

Rodríguez Lastra es jefe del servicio de Ginecología del Hospital Pedro Moguillansky de la ciudad de Cipolletti. En mayo de 2017 atendió a una mujer de 19 años que sufría fuertes dolores debido a la ingesta de misoprostol, fármaco administrado por una agrupación abortista.

El médico tocoginecólogo corroboró que la mujer estaba embarazada de casi 23 semanas y que el bebé pesaba más de 500 gramos por lo que determinó, junto con el equipo de médicos y la dirección del hospital, proseguir con el embarazo. Rodríguez estabilizó a la paciente y cuando el bebé cumplió 35 semanas de gestación, se indujo el parto. Días después, el bebé fue adoptado y pronto cumplirá dos años de vida.

Sin embargo, Rodríguez y la médica Yamila Custillo, que también se negó a realizar el aborto, fueron denunciados por la diputada por Río Negro, Marta Milesi, defensora del protocolo de aborto no punible. Custillo quedó fuera de la denuncia en mayo de 2018. Pero el proceso contra Rodríguez Lastra continuó ya que el profesional habría frenado un aborto en curso. Las organizaciones CitizenGO Argentina, Abogados por la Vida, Médicos por la Vida, Marcha por la Vida, Estudiantes de medicina por la Vida, Mujeres Independientes Federales entregaron el 14 de mayo al juez Álvaro Meynet y el gobernador Alberto Wereltineck, más de 50 mil firmas digitales pidiendo la absolución del médico. "Es evidente que la acusación que realiza la diputada provincial Marta Milesi, que es militante abortista, busca amedrentar a los médicos para realizar abortos, aun cuando estos embarazos sean avanzados", describe la carta entregada a las autoridades.
"El doctor Rodríguez Lastra cumplió con su deber y con el juramento hipocrático como médico, comprometido con la defensa y el cuidado de la vida. Esperamos se haga justicia", concluye.


Cruzada por la familia
Desde mi punto de vista
Carla Nicole Alegre Magliocco * para La Prensa
23-05-2019


Rompieron todo. Y digo rompieron y no rompimos, porque me rehúso a ponerme en la misma bolsa de basura que ellos. Me duele, me pesa y me dan ganas de rendirme, si es que aún no me rendí. Todavía no logro vislumbrar el momento en que nos dejamos pasar por arriba por grupos a los que la vida y la verdad no les importan. ¿Cómo es posible que haya personas que no piensen, que no razonen, que no busquen crecer, que no busquen la perfección, que desprecien a la familia, al ser humano, al orden, a Dios? ¿Cómo podes permitirte ser un ignorante y un resentido toda tu vida? ¿Cómo es posible que se desprecie la tradición y la autoridad de los mayores?

En nombre del egoísmo adolescente, hoy disfrazado de verde, se cubren ríos de sangre y desprecio. Ríos de sangre de personas que no tienen la posibilidad de contar su historia; de personas que sufren la peor discriminación: la de su concepción; de personas que no merecen venir al mundo porque una egoísta así lo decide. ¿Cómo podes ser tan ignorante para afirmar que la vida humana comienza al pedir un deseo? ¿Todavía no te contaron que Papá Noel son los padres, que seguís creyendo en cuentos de hadas?

Nos están robando todo: la libertad de expresión, la libertad religiosa, la libertad y el derecho a trabajar, la libertad de amar a Dios, la libertad de educar a nuestros hijos y la responsabilidad de buscar aquello que es correcto y cierto. Nos están robando la vida. Un bebé de 2 años que no entiende cómo fue concebido, y que tampoco le importa, tiene que estar muerto, y no es una forma de decir, porque un médico hoy es condenado por no haberlo matado. Y cada vez que lo digo no puedo evitar llorar de bronca e impotencia. "El mero hecho del nacimiento del bebé no importa", dijo el Juez Alvaro Maynet, cuya condena eterna ya podemos afirmar. "El bien jurídico tutelado, la vida, se pone en segundo lugar en caso de violación". Violación que ni siquiera fue confirmada, y que de ser cierta, al violador no se lo busca, no se lo menciona siquiera, y hoy está suelto, pero eso al nazismo verde no le importa.


EL NEGOCIO DEL ABORTO

Lo único que le importa al movimiento supremacista de género es el negocio del aborto, negocio que en todo el mundo está desapareciendo y que acá nos siguen imponiendo, pasando por encima de la ley, de las costumbres y del orden natural. Seguimos tolerando un gobierno cómplice, dándole lugar a una oposición también cómplice y cobarde, con legisladores que dicen ser pro vida y que, sin embargo, por su sed de poder, siguen metidos en el barro de quienes nos metieron en todo esto, en lugar de abrirse de los partidos de la muerte y la mentira, y unirse entre ellos buscando el bien común de todos, los nacidos y los que están por nacer: "De todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino". No queremos aborto en nuestro país: no lo queremos legal, no lo queremos clandestino: lo queremos prohibido, perseguido y castigado. Queremos que las mujeres sean madres y que los hijos sean bienvenidos, que puedan contar su historia, que no se los condene antes de nacer, que dejemos de pensar que una mujer tiene derecho a todo, que dejemos de discriminar a los hombres según su concepción. Te hablan con lenguaje inclusivo para que supuestamente, no te sientas afuera del sistema, pero te dicen que si no sos concebido como a ellos les gusta, tu vida no debe existir. ¿A vos te importa cómo te fecundaron? ¿O te importa ser feliz? ¿O vas a contratar un sicario para que te mate porque sos producto de un embarazo no deseado?

Soy politóloga. Amo a mi país. Amo a quienes lo habitan, aunque actualmente hago una distinción entre asesinos y personas de bien. Amo la política y sus instituciones. Amo su historia, sus leyes y tradiciones. Pero me lo rompieron, y me están robando la vida: están matando mi alma, la de mis padres y hermanos, la de mis futuros hijos. Y no se los voy a permitir, aunque en ello se me vayan los años. Y eso se lo quiero dedicar a Leandro Rodríguez Lastra, el primer perseguido de la causa provida, el primer hombre al cual el sistema hoy le arruinó su vida y su carrera al condenarlo de manera injusta por no haber matado a un bebé de dos años, por no haberlo discriminado según su concepción, por haberle dado la oportunidad de venir a este mundo, podrido, pero su mundo al fin. * Licenciada en ciencias políticas de la UCA (laprensa.com.ar)


Notre Dame y las catedrales
por Piedras vivas
03 mayo 2019


El arquitecto Jean Nouvel dijo que los museos son las catedrales del siglo XX. No le falta razón pues los museos y sus exposiciones temporales atraen millones de visitantes, que hacen largas colas con paciencia oriental, como si de una peregrinación se tratara. Las catedrales e iglesias entran en este ambiente como poderoso imán para muchos que desconocen la fe cristiana que las ha levantado. Ventanas abiertas. Quienes tenemos ese don de Dios y una cultura cristiana reconocemos que las diversas manifestaciones del arte, y en definitiva la belleza, son una ventana abierta a la trascendencia. Algo necesario pero no suficiente, si bien el buen Dios se servirá para acercar a muchos a la fe, como es el caso del escultor japonés Etsuro Sotoo -hoy católico- deslumbrado ante el templo de la Sagrada Familia y continuador de Gaudí.

Todavía recuerdo a una joven y su pareja que en la Basílica de San Pedro me preguntaba un dato mientras lloraba de emoción ante la belleza que brillaba allí, como si alguien le susurrara «aprovecha que hay más de lo que piensas, déjate llevar y reflexiona». De todos modos, la misión de la Iglesia y de los católicos es hacer anuncio explícito de fe en Jesucristo y su Resurrección.

Alguien vive en Notre Dame

El incendio de la Notre Dame ha conmovido al mundo, y hemos visto a muchos rezando en los alrededores danto testimonio de fe, pues en la catedral de Europa está Dios presente. La reacción del capellán de bomberos de entrar para retirar la Eucaristía e impartir la Bendición a los presentes muestra la fe en Jesucristo vivo que vive allí: no hablamos sólo de piedras y de arte sino de Dios realmente presente.

Allá por el siglo XII muchos canteros trabajaban la piedra en París, en Burgos o en Colonia. El viajero curioso preguntó al primero por su trabajo que le respondió «este es mi trabajo para dar de comer a la familia». Ante la misma pregunta un segundo le respondió «mi padre y mis abuelos han sido buenos artistas y correspondo a esa herencia mientras disfruto labrando con primor la piedra». Al fin, el tercero respondió a la misma pregunta «estoy levantando una catedral para gloria del buen Dios». Cuestión de perspectiva y don de Dios.

Por tanto, sí al arte y sí a la trascendencia. Y además, sin apartar la motivación artística, sería necesario aumentar los horarios de culto ordinario y extraordinario en todas las catedrales, para cumplir sobre todo su principal finalidad explícitamente cristiana de culto a Dios y vida eclesial. El fuego ha destruido la cubierta de Notre Dame pero los muros levantados por los arquitectos y canteros siguen en pie.Antes que los museos las catedrales han sido un proyecto colectivo para celebrar la fe común y encontrarse con Dios.
Jesús Ortiz López es sacerdote, Doctor en Pedagogía y Doctor en Derecho Canónico.
Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.