Nuestro Creador
Publicación Mensual
Año 11 | Número 133 FEB 2018
Francisco sugiere una pregunta para hacernos al final del día: "
¿Cuántas lágrimas has secado hoy?"
ReligionenLibertad
20-01-2018
El primer acto de la estancia del Papa en Trujillo fue una multitudinaria misa en la playa de Huanchaco, que presidió una imagen de la Virgen de la Puerta, que se venera en el santuario de Otuzco y es la patrona del Norte del Perú.

Comunidades de toda la región acudieron a la celebración con sus respectivas imágenes, a las que el Papa saludó al comienzo de la eucaristía: la Inmaculada Virgen de la Puerta de Otuzco, a la Santísima Cruz de Chalpón de Chiclayo, al Señor Cautivo de Ayabaca, a la Virgen de las Mercedes de Paita, reliquias de los mártires de Chimbote, Divino Niño del Milagro de Eten, la Virgen Dolorosa de Cajamarca, San Jorge de Cajamarca, la Virgen de la Asunción de Cutervo, la Inmaculada Concepción de Chota, Nuestra Señora de la Alta gracia de Huamachuco, San Francisco de Asís de Huamachuco, Santo Toribio de Chamabamba-Huamachuco, la Virgen Asunta de Chachapoyas, San Pedro de Chimbote, San Pedro de Huari, la Virgen del Socorro de Huanchaco y al Apóstol Santiago de Chuco.

"Estas tierras tienen sabor a Evangelio", proclamó Francisco al comenzar la homilía, donde hizo alusión a la tradición pesquera local para ponerla en relación con el oficio de los primeros discípulos de Jesús y lamentar los efectos del fenómeno meteorológico del "Niño costero", que hace un año produjo lluvias torrenciales e inundaciones en la zona.


El dolor y las lágrimas
"A esta eucaristía traemos también ese momento tan difícil que cuestiona y pone muchas veces en duda nuestra fe", dijo para explicar el sentido cristiano del sufrimiento: "Queremos unirnos a Jesús. Él conoce el dolor y las pruebas; Él atravesó todos los dolores para poder acompañarnos en los nuestros. Jesús en la cruz quiere estar cerca de cada situación dolorosa para darnos su mano y ayudar a levantarnos. Porque Él entró en nuestra historia, quiso compartir nuestro camino y tocar nuestras heridas. No tenemos un Dios ajeno a lo que sentimos y sufrimos, al contrario, en medio del dolor nos entrega su mano".
Francisco alabó la reacción que tuvo entonces la gente de la región: "Estas tierras supieron ponerse en movimiento y estas tierras tenían el aceite para ir corriendo y ayudarse como verdaderos hermanos. Estaba el aceite de la solidaridad, de la generosidad que los puso en movimiento y fueron al encuentro del Señor con innumerables gestos concretos de ayuda". Es la cercanía al dolor concreto de las personas concretas: "La fe nos abre a tener un amor concreto, no de ideas, concreto, un amor de obras, de manos tendidas, de compasión; que sabe construir y reconstruir la esperanza cuando parece que todo se pierde. Así nos volvemos partícipes de la acción divina, esa que nos describe el apóstol Juan cuando nos muestra a Dios que enjuga las lágrimas de sus hijos. Y esta tarea divina de Dios la hace con la misma ternura que una madre busca secar las lágrimas de sus hijos".
El Papa invitó a tomar esas lágrimas como medida de nuestra proximidad a Dios: "¡Qué linda pregunta que nos puede hacer el Señor a cada uno de nosotros al final del día! ¿Cuántas lágrimas has secado hoy?".


Por un futuro con dignidad y esperanza
Y no solo por desgracias naturales: hay "otras tormentas" "que también nos cuestionan como comunidad y ponen en juego el valor de nuestro espíritu. Se llaman violencia organizada como el "sicariato" y la inseguridad que esto genera; se llama una falta de oportunidades educativas y laborales, especialmente en los más jóvenes, que les impide construir un futuro con dignidad; o la falta de techo seguro para tantas familias forzadas a vivir en zonas de alta inestabilidad y sin accesos seguros".

Frente a todos estos males, Francisco sentenció: "No hay salida, no hay otra salida mejor que la del Evangelio: se llama Jesucristo". Y exhortó, hacia el final de su homilía: "Llenen siempre sus vidas de Evangelio. Quiero estimularlos a que sean comunidad que se dejen ungir por su Señor con el aceite del Espíritu. Él lo transforma todo, lo renueva todo, lo conforta todo. En Jesús, tenemos la fuerza del Espíritu para no naturalizar lo que nos hace daño, no hacerlo una cosa natural, no naturalizar lo que nos seca el espíritu y lo que es peor, nos roba la esperanza".
Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.