Nuestro Creador
Publicación Mensual
Año 10 | Número 131 DIC 2017

XXXII domingo: El amor no se traspasa

Palabras para vivir el blog del Padre Santiago Martin

12-11-2017

 

 

"El Reino de los Cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas, al tomar las lámparas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas". (Mt 25, 1-3)

 

A la hora de nuestra muerte seremos examinados sobre el amor y sólo sobre el amor. Esta realidad la solemos olvidar. Unos porque piensan, quizá, que pueden estar tranquilos porque hay otras cosas que hacen más o menos bien -como la asistencia a misa-. Otros pensando que no faltará quien interceda por ellos, quizá miembros de la propia familia que viven una estrecha y verdadera relación con Dios. Incluso los hay -cada vez más- que creen que el cielo, si existe, está abierto a todos, al margen de sus obras. Sin embargo, ninguna de estas tres posturas es la correcta, pues aunque fuéramos amigos, hijos o hermanos de santos, cada uno deberá dar cuenta a Dios por sus obras. Dios nos va a juzgar -con misericordia, pero nos va a juzgar- por nuestras propias obras.

 

Más aún, los ejemplos buenos recibidos se volverán contra nosotros, pues ni siquiera habiéndolos tenido hemos sido capaces de convertirnos, de imitar a aquellos que nos los han dado. La palabra de vida de esta semana nos invita, pues, a analizar esos buenos ejemplos y a examinar si estamos a la altura de aquellos que nos los han dado. ¿Se sentirían nuestros padres orgullosos de nuestra forma de vivir la fe? Ellos tuvieron sus propios problemas, quizá más graves que los nuestros y, sin embargo, fueron ejemplares en su conducta. ¿Y nosotros?. Lo mismo podemos decir en cuanto a la pertenencia al movimiento, grupo o parroquia. ¿Sacamos partido a los dones que nos están dando? ¿Somos conscientes de que otros no han tenido nuestras oportunidades y quizá consiguen mejores resultados?

 

 

 

Pon una mesa para el pobre

Palabras para vivir el blog del P. Santiago Martin

23 -11- 2017

 

 

Este domingo va a tener lugar en Roma la primera Jornada Mundial de los Pobres. Ha sido instituida por el Papa Francisco, no si a imitación de las otras Jornadas Mundiales que ya existen, como la de la Familia y la de la Juventud. Cuatro mil pobres acudirán a Roma -una parte importante de ellos están ya allí porque viven allí- para participar con el Papa en la Santa Misa que se celebrará en el Vaticano y luego comer con él en el Aula Nervi o en otros comedores de la Iglesia distribuidos por toda la ciudad. Podrá discutirse si tiene sentido o no gastar dinero en aviones para llevar un pobre a Roma, en lugar de darle ese dinero para que ayudarle a salir de la pobreza. Lo que no puede discutirse es la originalidad y la oportunidad de la idea.

 

El Santo Padre conoce muy bien las lacras de la humanidad. Sabe bien cuánto sufren millones y millones de hombres. Tiene un corazón compasivo, como el de Cristo, y quiere que no sólo él sino todos los católicos hagamos lo posible por aliviar la suerte de los que tienen hambre, están solos, enfermos o encarcelados. Gestos como éste, buscan llamar la atención del mundo sobre el hecho trágico de que casi ochocientos millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza. Con una comida, ya lo sabemos, no se arregla casi nada, pero servirá para que el mundo se fije al menos durante unos minutos en una parte de la humanidad descartada y olvidada.

 

Pero al Papa no podemos dejarle solo en esta iniciativa. Quizá haya que poner en ese día un pobre en la propia mesa, aunque a me parece más eficaz poner una mesa repleta de comida en la casa del pobre. Sacar un mendigo de la calle, llevarle a tu casa para que coma bien y luego volver a ponerle en la calle, puede resultar un tanto extraño, aunque seguro que hay quien prefiere hacer eso. Acudir a donde él está para servirle, entenderle, compartir con él y saber lo que él está sufriendo me parece más educativo para el que da y menos humillante para el que recibe. La limosna, sobre todo cuando está canalizada a través de instituciones honestas como Cáritas, es una buena forma de ayudar. Pero ir a ayudar uno mismo me parece mucho mejor. Por eso yo aconsejaría, para unirnos al Santo Padre en su iniciativa, más que poner un pobre en la propia mesa, ir a servir al pobre a donde él está, ponerle allí la mesa repleta de comida con nuestra limosna y servirle con nuestra caridad. No olvidemos que lo que hagamos al más pequeño y necesitado de los hombres es a Cristo a quien lo hacemos.

 

 

Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.