Nuestro Creador
Publicación Mensual
Año 11 | Número 142 NOV 2018

Domingo XXVII: Cuida tu familia
por Palabras para vivir
07 octubre 2018


"Se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús para ponerlo a prueba: ¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?. Él les replicó: …… Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre." (Mc 10, 2-9) El Evangelio de esta semana trata del siempre difícil y siempre actual problema del divorcio. La prueba de su dificultad está en que los fariseos se lo plantearon a Jesús "para ponerlo a prueba". Sabían de la misericordia del Señor y buscaban ponerle en un aprieto, teniendo que decidir entre el complacer a los que buscan en el divorcio una solución a su fracaso matrimonial y el respeto a la ley divina.


Jesús da una sentencia que no deja lugar a dudas: "Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre". Pero no se conforma con eso. Antes, incluso, de afirmar esa defensa rotunda del vínculo matrimonial habla del amor, que se manifiesta en que los dos, la esposa y el esposo, llegan a ser una sola carne. De eso, precisamente, se tratará esta semana: de fomentar todo aquello que contribuye al amor, que favorece el amor. Las rupturas matrimoniales no llegan como por encanto, sino que se van gestando poco a poco. Antes de la ruptura definitiva hay mil pequeños desencuentros cotidianos. Es como si una gruesa soga formada por mil hebras de hilo fuera deshaciéndose hasta que ya no queda nada más que una fina unión que se rompe con un último golpe. Se trata, pues, de aplicar una medicina preventiva. Se trata de creer en el matrimonio, tanto desde el punto de vista social como desde el sacramental. Y porque se cree en el valor del matrimonio para toda la vida y en el valor de la familia es por lo que merece la pena sacrificarse por ellos. Sin olvidar que si bien la familia tiene un precio, el divorcio y la ruptura tiene otro, que suele ser más caro.


El Ángel de la Guarda «es la puerta a diaria a la trascendencia» y muestra «adónde debemos llegar»
Rel
02-10-2018


El Papa Francisco presidió este martes la Eucaristía en la Casa Santa Marta el día en el que la Iglesia celebra la fiesta de los Ángeles Custodios. En su homilía, el Santo Padre reflexiona sobre cómo "son ellos, los Ángeles de la Guarda, la ayuda particular que el Señor promete a su pueblo y a nosotros que caminamos en el camino de la vida".


En este caminar, insistió el Papa, es en el que "debemos ser ayudados por acompañantes, por protectores, por brújulas humanas que nos custodian de los peligros". A su juicio, el principal de ellos es "el peligro de no caminar. Hay mucha gente que se acomoda y que no camina, y que se pasa la vida entera parado, sin moverse, sin hacer nada. Y eso es un peligro".
Siempre en movimiento


Tal y como recoge Aciprensa, Francisco puso como ejemplo "aquel hombre del Evangelio que tenía miedo de invertir su talento. Lo había enterrado y pensó: 'Así me quedo en paz, me quedo tranquilo porque no podré cometer un error. Mejor no arriesgarse'". "Hay mucha gente que, como ese hombre, no sabe caminar, que tiene miedo de arriesgarse y, como resultado, se paraliza. Frente a esa actitud, nosotros sabemos que la regla es que quien en la vida se queda parado, termina por corromperse. Es como el agua: cuando el agua se estanca, llegan los mosquitos, depositan sus huevos y todo se ponzoña. Todo", agregó.


Por eso, "el Ángel nos ayuda y nos empuja a caminar", explicó. No obstante, los peligros a los que se enfrenta el pueblo de Dios en su camino no se limitan a la tentación de quedarse paralizado. El Papa citó otros dos: el peligro de equivocarse de camino y el camino de abandonar el camino para dispersarse por una 'plaza'". "Es ahí donde el Ángel nos ayuda a no equivocarnos de camino y a avanzar por el correcto". "No sólo te ayudan a caminar bien, sino que incluso te muestran adónde debemos llegar".Para ello, "debemos recurrir a la oración, debemos pedir ayuda".


Porque "nuestro Ángel no sólo está con nosotros, sino que al mismo tiempo ve a Dios Padre. Está en contacto con Él. Por lo tanto, es el puente cotidiano desde la hora en que nos despertamos hasta la hora en que nos vamos a dormir, que nos acompaña y que establece el vínculo entre nosotros y Dios Padre". El Ángel de la Guarda "es la puerta diaria a la trascendencia, al encuentro con el Padre: es el Ángel que me ayuda a andar porque mira al Padre y conoce el camino. No olvidemos a este compañero en el camino", terminó el Papa.

Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.