Nuestro Creador
Publicación Mensual
Año 11 | Número 155 DIC 2019

Evangelio del Jueves 7 de noviembre de 2019


Primera lectura: Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 14, 7- 12 . Ninguno de nosotros vive para sí mismo ni muere para sí mismo: si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos. Pero tú, ¿por qué juzgas mal a tu hermano? ¿Por qué lo deprecias? Todos vamos a comparecer ante el tribunal de Dios, como dice la Escritura: Juro por mí mismo, dice el Señor, que todos doblarán la rodilla ante mí y todos reconocerán públicamente que yo soy Dios. En resumen, cada uno de nosotros tendrá que dar cuenta de sí mismo a Dios.


Salmo: Sal 26

R/. El Señor es mi luz y mi salvación. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar? R/. Lo único que pido, lo único que busco es vivir en la casa del Señor toda mi vida, para disfrutar las bondades del Señor y estar continuamente en su presencia. R/. Espero ver la bondad del Señor en esta misma vida. Ármate de valor y fortaleza y confía en el Señor. R/.


El consejo de hoy, para nuestro crecimiento personal. por inscrip.desinscrip.evangeliocr@gmail.com
07-11-2019


En la vida y en la muerte somos del Señor.

Vivimos aferrados a la vida sin apenas mirar lo que de muerte tiene nuestro proceso vital. Sólo miramos de frente a la muerte cuando alguien cercano se nos va. No nos preparamos para partir allí donde Dios nos espera. Lo que sí es cierto, es que Dios es Señor de vivos y muertos. Sin embargo, mientras nos encaminamos hacia la muerte, hemos de ir ofreciendo a Dios los días que hemos vivido, y los días que nos faltan por vivir, porque como dice san Pablo a los Romanos: Si vivimos, vivimos para el SEÑOR. Si morimos, morimos para el SEÑOR. Vida y muerte están unidos por un solo vínculo de amor, y éste es Dios. En la vida ponemos nuestras ilusiones, depositamos nuestros sueños, y albergamos nuestras esperanzas ¿Por qué no hacerlo con la muerte? ¿Qué nos pasa con ella? Tenemos la oportunidad de despedirnos de nuestras penas y sufrimientos. Con ella, podemos despedirnos de nuestras enfermedades y acoger la vida nueva que Cristo nos ofrece. Con ella, se mitigan los miedos y desaparecen nuestros sufrimientos. Con ella obtenemos la paz.

Mientras, perdemos el tiempo juzgando el mundo de lo fraterno, situándonos por encima de los demás, como si fuésemos gaviotas liberadas para un vuelo único y especial, donde los demás siempre yerran en su suerte. En pro de una presumida excelencia fustigamos la vida de los otros con voracidad. Juzgar a un hermano es una forma de desprecio de su persona, de su vida, de su pensamiento, es situarme por encima de la fraternidad debida y corromperla. Es negarme para aceptarlo. El desprecio de alguna manera es la ignorancia del amor, la incapacidad de mostrar amor. Y el amor tiene que ver mucho con la muerte. Se muere para sí mismo amando. Uno tiene todas las batallas perdidas cuando emprende el camino del amor, pero eso no ha de importar, porque el amor salva cada día. Así lo aprendemos y contemplamos en la cruz, con el mayor de los amores donados: Jesús.


Alégrense conmigo

Jesús anda con publicanos y pecadores y come con ellos. Era la crítica de los recelosos fariseos. Y ante sus recelos, Jesús les cuenta la parábola de la oveja perdida. Jesús es como el pastor que va en busca de la oveja perdida dejando las noventa y nueve en el redil. Al encontrarla, se alegra y pide a todos que se alegren con él. "Alégrense conmigo" fue tanto la petición del pastor como la petición de la mujer que encuentra la moneda que se le perdió. Porque la alegría, aunque sea posible, busca caminos de fraternidad, busca ser compartida. Jesús no queda indiferente ante la situación vital de pérdida ante la que pueda vivir un ser humano. No queda indiferente ante la desorientación. Jesús cuya vida está siempre orientada a Dios Padre, busca compartir esa misma orientación con todos. No se queda en la actitud cómoda de la indiferencia, sino que cada paso que da hacia los demás, es una búsqueda comprometida de redención. Pero esta alegría del evangelio guarda una condición: es el arrepentimiento. Es la alegría por el cambio que has realizado con valor. Es la reorientación que has podido dar a tu vida cara a Dios. Es la alegría que se desprende porque has vuelto tu mirada a Dios y a su amor. El arrepentimiento es la causa y el motor de esa alegría. No es una alegría meliflua, sino que tiene una razón de ser: Me alegro contigo porque has dado más veracidad a tu vida. Jesús, el Dios que Salva, da un giro especial a cada mirada, no son los sanos lo que necesitan curación, son los enfermos y a ellos se encamina siempre sus pasos, y se dirige su mirada. Los fariseos parecen que no necesitan a Dios, son autosuficientes, desprecian y juzgan a Jesús por lo que hace, no se alegran con Jesús, ni por el arrepentimiento y cambio vital de los hermanos. De ahí, que Jesús hable con estas parábolas, para mostrarles cómo es Dios, y para mostrarles cuánto tienen el corazón endurecido. Cuando nos situemos ante nuestros hermanos, hagámoslo con una mirada limpia, desde una oración confiada, y pidiendo a Jesús por su alegría, para que pueda compartirla desde la ilusión y la veracidad de un cambio vital que se desprende del arrepentimiento.


El obispo castrense argentino denuncia la perpetuación de la prisión preventiva de 532 militares
REL
Carmelo López-Arias / ReL
03Nov2019


Durante el reciente V Curso Internacional de Formación de los Capellanes Militares Católicos al Derecho Internacional Humanitario, celebrado en el Instituto Patrístico Augustiniano de Roma, y a cuyos participantes se dirigió el Papa Francisco, el obispo castrense argentino denunció la prolongada situación de prisión provisional de cientos de militares acusados de delitos de lesa humanidad, según informa la agencia católica AICA. "Querer justificar acciones por violaciones a los derechos humanos violando esos mismos derechos es un contrasentido. Lamentablemente a veces se puede recurrir a prácticas que, intentando ser ejemplares, desembocan en situaciones de flagrante violación a las normativas sobre la prisión preventiva, aún a personas mayores de 70 años y con claro deterioro en su salud, por ejemplo, llevándolos a las salas de audiencias en camillas", dijo monseñor Santiago Olivera durante una intervención sobre Detenciones y derechos humanos.

"Deberemos pedir perdón por tanto silencio"

"Dentro de unos años, muchos deberemos pedir perdón por tanto silencio", dijo al hacer balance de los casos que ha conocido en los dos años y medio que lleva en la diócesis castrense: "Sería muy largo contar tantos testimonios que fui recogiendo. Tristes y dramáticos testimonios. Personas mayores que fueron detenidas durante más de 9 años, en una prolongada 'prisión preventiva' sufriendo todo lo que ese estado les ha significado. Fueron y son calificados de 'genocidas' y, a pesar de ello, algunos fueron absueltos. Peor aún, están siendo juzgados con leyes técnicamente retroactivas, alejadas de los principios fundamentales del derecho penal, nacional e internacional. Dicha prisión preventiva, así, se transforma de hecho en una 'cadena perpetua'". "Un número considerable de estos detenidos pierden la vida por falta de la debida atención médica, que deberían poseer acorde a su edad avanzada", añadió, recordando que el máximo legal de la prisión provisional en Argentina es de dos años, extensible a tres.

Más de diez años en prisión preventiva

La estadística que ofreció muestra los siguientes datos:
Fallecidos en prisión: 533 Procesados: 847 Condenados: 983 Total: 2.364

Prisiones Preventivas

Promedio de prisiones preventivas: supera los 6 años Prisión preventiva entre 3 y 6 años: 149 casos Prisión preventiva entre 6 y 10 años: 290 casos Prisión preventiva más de 10 años: 93 casos

Esto supone que 532 militares están en prisión por encima del límite legal de tres años, y casi cien de ellos llevan una década a la espera de juicio. "¿Podemos hablar de derechos humanos con 10 años de prisión preventiva, es decir sin condena?", preguntó al auditorio. "Tampoco podemos callar lo negativo para la propia persona y para el valor justicia cuando nos encontramos, en algunos casos, con parcialidades y prejuzgamientos, tanto de parte de los propios órganos judiciales como de los comunicadores sociales que dan por 'juzgadas' las acciones y 'juzgados' a sus protagonistas sin que ellos puedan expresarse o defenderse con libertad, afectando claramente el debido proceso. En este sentido, se evidencia una gran diferencia en los tratos. A los militares se los llama 'genocidas' o 'represores' mientras que a los terroristas y subversivos 'jóvenes idealistas'", denunció monseñor Olivera.

Absueltos con años de condena y la vida destrozada

"¿Estamos frente a derechos humanos que para algunos no sirven o no pueden aplicarse?", añadió. Y citó algunos casos que había conocido de primera mano:

1) Marino de 82 años que fue detenido en el año 2011 y recién recuperó su libertad, luego de 8 años, en agosto pasado por ser absuelto por unanimidad por el tribunal oral que lo juzgó. Dice un familiar: "Ninguno de los sinsabores que sobrellevó a lo largo de su vida menoscabaron su fe ni alteraron la mansedumbre propia de los hombres que confían en la Providencia. Rezó en público y en privado con ahínco y contagió entre su familia los valores cristianos".

2) Otro marino que fue detenido a los 65 años y estuvo 6 años preso en un penal. También fue absuelto. Estaba casado: "El impacto psicológico y emocional que significó la situación de su esposo para esta mujer la llevó a tener que ser internada en una clínica psiquiátrica. Por su condición de detenido se vio impedido de cuidarla, siquiera visitarla y además se le quitó la patria potestad de su hija de seis años. La niña fue puesta compulsivamente bajo cuidado de su hija menor de su primer matrimonio".

3) Militar reconocido por su actuación en el conflicto de las Islas Malvinas en 1982. Bautizó la operación que se conoció como "Virgen del Rosario". En 2009, teniendo 81 años, fue detenido por su presunta participación, más de treinta años antes, en la represión ilegal: "Falleció en 2012, sin condena, solo en calidad de procesado. Fue privado de los honores que le correspondían. Dos días después murió su esposa". "No podemos permanecer callados cuando se priva a los acusados del derecho fundamental del debido proceso, como así también cuando se les niega el beneficio que por edad o estado de salud está previsto en cuanto a la detención en su domicilio y cuando son excluidos de una asistencia médica elemental", insistió monseñor Olivera.
Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.