Plataforma Cero
Publicación Mensual
Año 15 | Número 184 OCT 2018
Paciente estable - Por Roberto García
Escrito por Roberto García para notiar.com.ar
23-09-2018

El dúo, que ya no confía entre sí, permanece airoso. Dujovne agradece que su vida laboral continúe por un prestador de última instancia, el FMI, y Caputo aguanta como una hoja amarilla mientras el billete verde no se mueva de la soga de colgar la ropa. Como es obvio, ambos se van si se dispara el dólar. Por ahora, navegan en la semana de la sonrisa. Aunque a Dujovne, el propio Macri lo humilló cuando le propuso a Melconian ocupar su cartera, oferta que no contemplaba las exigencias, pruritos y dilaciones del economista, que parecieron más una negativa que una negociación. Seguirá, entonces, el hombre de Puente Alsina como el ministro que no pudo ser de Duhalde, de Menem, de Kirchner y tampoco de Macri. Siempre demostró más talento para el discurso que para la política. Después vino otra ayuda: Lagarde le avisó al ingeniero que no cambiara al mensajero, que Dujovne traducía con decoro lo que su organismo instruía (lo que puede una buena cena de anfitrión servicial rociada con vino italiano). Por si faltaba una frutilla, habló Trump por teléfono para decirle con insistencia: "Mauricio, no te preocupes, te voy a ayudar; quiero que los argentinos me vean como a un papá". Asombra esa candidez norteamericana para ejercer deberes paternales con un hijo adolescente y descarriado, pródigo, plagado de vicios, incorregible. Pero más barato que otros. Buenas ondas. La armonizadora terapeuta también le suspendió a Macri sus temores momentáneos, le recordó que es un líder, un caramelo que no se envuelve en papel de diario. Así, el mandatario suspendió la reyerta del brotado Dujovne contra Caputo por haber inducido a una breve inconveniencia para salvarse de la hecatombe cambiaria (discurso presidencial de un minuto y medio que anunció un acuerdo que no estaba formalizado con el FMI) y le disipó dudas al enojado sobre su porvenir en el Gobierno. Hasta Caputo zafó, luego de haber provocado una devaluación legendaria y presumir, como hace pocas horas, con perversidad o inocencia, de que luego de esa crisis el país saldrá adelante. Algo así como matar a un hijo para salvar a otro.

Se supone que la estabilidad aparente de estos días se obtuvo gracias a la promesa de un adelanto de casi 20 mil millones, a llegar en una semana, por parte del bendito FMI, un convenio sobre flotación con bandas (o sea, cierta permisividad para detener una corrida utilizando reservas), una eventual fotografía Trump-Macri, declaraciones de connotados a favor del Gobierno, el toqueteo de los encajes bancarios y una tasa de interés brutal para dormir en pesos (al menos, hasta diciembre). Si uno lo piensa, hasta una niñita de 6 años contiene al dólar con ese instrumental. Para Macri es una señal de que avanza en el camino correcto.

La recomposición presidencial también fue política, envolvió su propio caramelo en papel de regalo, como sugirió su armonizadora de corte oriental. Entonces, disolvió la mesa chica que lo nutría desde el inicio de la administración y, en esa correntada, apartó a Horacio Rodríguez Larreta y a María Eugenia Vidal, pupila del intendente porteño. Con este, el Presidente había incrementado sus diferencias: ya hubo problemas por recaudaciones políticas, tejes y manejes con Hugo Moyano mientras él apunta al corazón del sindicalista, otras amistades sospechosas que le generan disgustos (una influyente encuestadora que brinda resultados pésimos para su persona) y, sobre todo, esa inspiración depuradora del jefe de Gobierno que intentó acercar a Lousteau y a Prat-Gay al gabinete, especialmente este último, que luego se habría de incinerar en el altar de su inalcanzable soberbia, al ofender al canciller Faurie justo antes del G20, diciendo que podría ocupar ese ministerio cuando se le diera la gana. Justo él, que no puede bajar en Tucumán, como candidato a gobernador, la peor opinión que existe sobre la Casa Rosada en todo el país.

Los gestos del FMI, en rigor del mismo Trump como tutor, obedecen a impedir que se propague la influencia de China en la región y, también, al propósito de bloquear una hemorragia contagiosa: la Argentina se ha sumado a los traspiés económicos de Turquía y Sudáfrica, entre otros, también a México, y nadie sabe aún el desenlace electoral de Brasil. Preocupa como factor de epidemia, y arrancarla de la profundidad –imaginan– puede no ser caro en términos dinerarios, en relación con otras naciones afectadas. Además, hay muchos jugadores amigos que perdieron en el sumergimiento de este año. Para esa asistencia, al país le exigen una prueba menor: un Presupuesto más austero para 2019, acordado con la oposición. Y así ingresó al Parlamento esta semana un proyecto con más impuestos, que casi no toca el gasto, contrario a lo que siempre enunció el oficialismo, sin cambios estructurales, con el formato de siempre y el objetivo presunto de alcanzar un déficit primario de cero. Poco después de tres años de gobierno y sin considerar siquiera la lectura de otros presupuestos donde se realizó un ajuste duro y medianamente exitoso, como en España. Una vez más. De nuevo los ciudadanos en blanco, entonces, habrán de aportar más de l70 días de trabajo para sostener el sistema y atender la monserga, señalada en los considerandos, de que la crisis proviene del ya lejano cristinismo. Ninguna innovación impositiva, salvo aplicar más retenciones –operación simple y rápida–menos en lo laboral o en salud, patética la fotografía previsional: 6 millones de personas se hacen cargo de 25 millones, insostenible, un aparato grandioso en manos de la señora Stanley, que significa administrar dos billones seiscientos mil pesos. Con razón se afirma que puede ser candidata a vicepresidenta. O a gobernadora, si la emergencia lo requiere.

No cumple el Gobierno con las metas de crecimiento que había prometido, menos de consumo privado o público, ni piensa siquiera en otra forma de recaudación más razonable. Un ejercicio contable para que el FMI lo asista ahora, en 2019, y reserve una hipoteca fenomenal de deuda e intereses para 2020. Con lo cual se podrá calmar el dólar y repetir mansamente una frase de Juan José Castelli, vocal y abogado de la Primera Junta, ejecutor de Liniers, orador y guerrero morenista, quien antes de morir escribió en un papel (le habían amputado la lengua por un cáncer): "Si ven al futuro, díganle que no venga".


Cristina podrá ser candidata aun presa
Por Joaquín Morales Solá Joaquín Morales Solá para LaNacion
23-09-2018

Una de las preguntas más habituales en la política es si Cristina Kirchner será candidata presidencial el próximo año.

La otra pregunta es si podrá serlo, aun queriéndolo, en caso de terminar presa en los próximos meses, sobre todo luego del fulminante dictamen del juez Claudio Bonadio, que la procesó y la mandó a la cárcel. Se pueden contestar las dos, aunque con distintos grados de certeza. Cristina podrá ser candidata presidencial aun estando presa. La respuesta es taxativa. Esa es la jurisprudencia que la Corte Suprema de Justicia estableció en el caso Menem, a quien en las elecciones pasadas habilitó como candidato a pesar de que lo había inhabilitado la Cámara Nacional Electoral.

Expresiones inmejorables del máximo tribunal de Justicia señalaron en las últimas horas que la misma doctrina se aplicará para Cristina Kirchner, aunque estuviese entre rejas preventivamente. La Corte señaló en el caso Menem que solo una condena definitiva puede dejar fuera de carrera a un candidato. Argumentó que, si no existe una condena definitiva, el preso puede ser absuelto en el futuro. Una eventual inhabilitación le negaría definitivamente el derecho de representación política a un sector de la sociedad, porque es imposible que las elecciones se repitan en las mismas condiciones que en las fechas previstas. La Corte preserva, por lo tanto, derechos del candidato y de un sector social que podrían ser vulnerados sin solución. Y no existe ninguna posibilidad objetiva de que Cristina Kirchner tenga una sentencia definitiva después de pasar por todas las instancias (la Cámara Federal, el tribunal oral, la Cámara de Casación y, eventualmente, la Corte Suprema de Justicia) antes de agosto próximo, cuando comenzará el proceso electoral para las presidenciales.

La otra pregunta tiene una respuesta menos terminante. Es probable que Cristina sea candidata si la Justicia sigue acorralándola, pero todavía no ha hecho pública su intención. Ella, una enamorada constante de sus propias ideas, cree fundamentalmente en dos cosas: que una salida de Macri del poder le eliminaría los problemas judiciales y que es ella la que está en mejores condiciones de batir en las urnas, y cuanto antes, al actual presidente. Las encuestas no dicen eso (al contrario, señalan que Macri le ganaría hoy un ballottage), pero ya sabemos que Cristina y sus seguidores tienen más confianza en sus propios desvaríos que en la realidad. Sea como fuere, Cristina está más inclinada a su candidatura porque sabe también que el peronismo se alejará de ella en la medida en que más se conozcan las fechorías de su gobierno. La doctrina de la Corte no tiene nada que ver con el desafuero en el Senado, porque esta decisión podría revocarse en el acto si otra instancia judicial la pusiera en libertad.

En ese contexto, sectores importantes del peronismo se preguntan cuál será el precio electoral que terminarán pagando por defender la inmunidad de Cristina. Les es cada vez más costoso después de la última resolución de Bonadio, en la que escribió duros párrafos hasta contra un exjuez federal, Norberto Oyarbide, y contra los principales empresarios de la construcción y la energía. Bonadio procesó a Oyarbide y le embargó bienes por 4000 millones de pesos por ser miembro de una asociación ilícita. Oyarbide declaró al principio, y lo repitió públicamente, que le habían apretado el "cogote" para que desestimara rápidamente una causa por enriquecimiento ilícito de los Kirchner. Culpó en público al otrora poderoso operador judicial Javier Fernández, también procesado por Bonadio, y al exhombre fuerte de la ex-SIDE, Jaime Stiuso. Luego, delante del juez, dijo otra cosa: que hizo lo que debía hacer y que actuó de acuerdo con el derecho. El propio Oyarbide desmoronó su inicial argumento judicial y público. Esa declaración es la que llevó al fiscal Carlos Rívolo a pedir que se desestime de la investigación por presunta coacción. El propio Oyarbide desbarató la idea de la coacción ante la Justicia.

Hay algo más grave aún: Bonadio comprobó que hubo contactos de Oyarbide con Roberto Baratta (el valijero de los Kirchner) en un restaurante de Puerto Madero y que el secretario de Baratta, Néstor Lazarte, visitó en su casa al entonces juez para llevarle dinero. Es raro que un juez federal procese a un exjuez federal, del que fue colega durante muchos años y hasta hace poco. Bonadio fue lapidario con Oyarbide: su declaración inicial "fue un mero intento de mejorar su situación procesal, ya que no se condice con las constancias incorporadas", escribió. Los empresarios se llevaron también un párrafo demoledor. Escribió Bonadio: distribuyeron "coimas a funcionarios corruptos a cambio de que, por avaricia y codicia, ese selecto grupo de empresarios también se llenara los bolsillos mediante participaciones en licitaciones o concesiones, sosteniendo a posteriori un discurso acomodaticio y cobarde, pretendiendo haber cedido a presiones oficiales en bien de cuidar sus empresas y los puestos de trabajo de sus empleados". Es cierto que ese pretexto, el de que estaban cuidando la continuidad de sus empresas, fue el más asiduo frente al juez de parte de los hombres de negocios. Vale la pena comparar esa actitud con la de importantes medios periodísticos, que enfrentaron la asfixia financiera o el riesgo cierto del desguace. O con las de periodistas condenados a los insultos y los escraches públicos hasta el límite de someterlos a vivir un virtual exilio interno durante casi siete años. A veces, la resistencia no tiene opción. Algunos empresarios eligieron, en cambio, un camino hacia la segura condena penal y social.

¿Afectará a los jueces federales el cambio en la conducción de la Corte Suprema? Es probable que Horacio Rosatti, uno de los jueces del máximo tribunal y con más poder ahora, no sea un hombre rencoroso. Bonadio procesó a Rosatti cuando este era ministro de Justicia de Néstor Kirchner, en 2005, por el estado en el que se hallaban las cárceles. Los jueces necesitan el apoyo logístico del presidente de la Corte. Necesitan la posibilidad de contratar a más personal y la dotación de más equipos tecnológicos cuando tienen causas muy complejas. No precisan mucho más. Bonadio había enhebrado una buena relación con el expresidente de la Corte Ricardo Lorenzetti, pero nada indica que no puede hacer lo mismo con el presidente designado, Carlos Rosenkrantz. Como dicen en el Palacio de Justicia, "ningún juez dará la vida por Lorenzetti".

¿Se necesitaba un cambio en la Corte? Sí, desde luego. Lorenzetti había sido seriamente desgastado por las insistentes denuncias de Elisa Carrió contra él. La Corte estaba en discusión, además, desde que otro miembro del tribunal, Elena Highton de Nolasco, desobedeció a la Constitución y a sus propios colegas cuando decidió permanecer en el cargo después de los 75 años. Fue el voto de Highton de Nolasco, precisamente, el que tumbó a Lorenzetti de su poltrona de presidente y lo aupó a Rosenkrantz. Highton se había comprometido a votar la reelección de Lorenzetti hasta que lo madrugó en un día inesperado con su voto por Rosenkrantz. Antes, un asesor clave de Macri, Fabián Rodríguez Simón, había convencido a Rosenkrantz de que aceptara la presidencia. Rosenkrantz hizo su trabajo: sorprendió a Lorenzetti con un golpe prematuro y se propuso él mismo como nuevo presidente. Ya tenía los votos de Highton y de Rosatti (y el suyo propio). La mayoría de tres en cuerpo de cinco. Nada nuevo. Los golpes de palacio forman parte de la política desde que esta existe.


Vidal vuelve a recortar el gasto de los legisladores para ahorrar 2.500 millones Los recursos de los senadores y diputados pasarán del 1,2%, al 1% del presupuesto general bonaerense.
Christian Lora para LaPoliticaOnline
22-09-2018

Tal como sucedió este año, el presupuesto para la Legislatura bonaerense tendrá el año próximo un nuevo recorte de gastos políticos que rondará en los 2.500 millones de pesos.

Aunque todavía falta ultimar detalles, el vicegobernador Daniel Salvador, que preside el Senado provincial, y el titular de Diputados, Manuel Mosca, se preparan para volver a fijar un nuevo tope al gasto legislativo. La idea es pasar del 1,2% del presupuesto general de la administración bonaerense, al 1%. Esa diferencia -aunque parezca mínima- significa un ahorro que se estima en los 2.500 millones de pesos y para llevarla a cabo se debe modificar el artículo 1 de la ley 12.450, que es el que establece el porcentaje del Presupuesto que recibirán las cámaras durante el año. El recorte tiene que ver con la necesidad de recursos del gobierno central para afrontar lo que será el año más complicado de María Eugenia Vidal en términos económicos. Por estos días, la Gobernadora pulsea con el gobierno nacional por una modificación en el presupuesto que se discute en el Congreso que permita actualizar por inflación el Fondo del Conurbano. Se sabe que la crisis económica tendrá sus consecuencias en todo el país pero en mayor medida en en el complejo Conurbano bonaerense. Eso explica el malestar en la Gobernadora por la negociación con las otras provincias.

El año pasado senadores y diputados bonaerenses tuvieron su primer recorte en años cuando los fondos pasaron a ocupar del 1,5% al 1% del presupuesto general. Para el ejercicio 2018, el Senado contó con un presupuesto de 2800 millones. En tanto, Diputados calculó gastos por 3.686 millones. Fuentes de la Legislatura estiman un presupuesto 2019 de 850.000 millones para la administración general. Si se tiene en cuenta el 1,2% que se pautó para este año correspondería para ambas cámaras 10.200 millones de pesos. Pero achicando los gastos al 1% del presupuesto central, los fondos para la Legislatura rondarían en los 8.500 millones, un ahorro de 1.700 millones. Sin embargo, en la Legislatura estiman que el achique final hará que el presupuesto para los 36 senadores y los 92 diputados ronde los 7.700 millones. El objetivo sería no hacer un achique menor al que se hizo el año pasado para el ejercicio actual.

En tanto, fuentes de la Legislatura confirmaron a LPO que se tomarán otra medida respecto de los trabajadores. Por un lado, se congelará el pase a planta permanente. Y por otro se avanzará finalmente con la instalación del control biométrico, ese que se hace con la huella dactilar para controlar la asistencia del personal legislativo. El año pasado hubo un contrapunto entre el presidente de Diputados, Manuel Mosca, y el diputado kirchnerista Carlos "Cuto" Moreno por los pases a planta permanente. Fue durante el brindis de fin de año entre algunos diputados y los trabajadores legislativos. Moreno tomó el micrófono y no dudó en intentar incomodar a Mosca. "Le pido al presidente que trate de ver a los compañeros que están precarizados. Sería bueno ver cómo hacemos para avanzar en un cronograma para pasarlos a planta permanente", dijo ganándose la ovación de los trabajadores. Mosca recibió la chicana pero le redobló la apuesta. "Estoy contento porque ahora cuento con el ?Cuto' para perseguir a los que son un poco holgazanes y no vienen todos los días, así le damos esos lugares a los que sí vienen todos los días", dijo.


Medidas que el Gobierno debería pensar para alcanzar el déficit cero Nicolás Sanz para periodicotribuna.com.ar
18/09/2018

El presidente Mauricio Macri es un tipo que asumió la presidencia con las mejores intenciones, tratando de revertir todos los errores, y principalmente los económicos, que se vienen produciendo desde los últimos 70 años. Es dable remontarse al pasado y rememorar que allá, por los años 40', momento en el que la Argentina se posicionaba como octava potencia mundial, el peronismo, que empezaba a asomarse, logró "evaporar" el respaldo autóctono, que eran los lingotes de oro que ostentaba entones el Banco Central, allí comenzó lo que hoy se conoce como el atolladero económico y el consecuente derrumbe monetario que apesadumbra al país. Por caso, una de las maniobras que el oficialismo patrocinó, con poca audacia vale mencionar, fue la petición de 50 mil millones de dólares al Fondo Monetario Internacional. No bien fueron otorgados los primeros 15 mil millones de dólares, el Gobierno negoció un nuevo adelanto, para lo cual, el FMI le exhortó lograr el déficit cero, lo que derivó en la necesidad de generar un recorte de 450 mil millones de pesos en relación al presupuesto del corriente 2018.

Pero: ¿Cuáles son las medidas que debería tomar la actual conducción gubernamental para alcanzar dicho objetivo? En primer lugar, una decisión plausible sería abrir la cabeza y escuchar las propuestas de varios economistas que han sabido aportar muy buenas ideas pero que poca y nada importancia le brindó el primer mandatario argentino. De más está decir que el jefe de Estado escucha únicamente a quienes se encuentran dentro de su círculo íntimo, como por ejemplo el presidente del Banco Central, Luis Caputo, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne y a Duran Barba que funciona única y estrictamente como asesor electoral. Algunas de las ideas que, según pudo saber Tribuna de Periodistas, llegaron a manos del presidente fueron: reducción de sueldos en el Estado, sobre todo de las jubilaciones de privilegio; aumentar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) al 30% en ciertos productos de segunda y tercera necesidad, sobre todo aquellos importados, por ejemplo autos, aviones privados, champagne etc…; implementar un impuesto extra del 5% para ejecutivos que ganan por encima de 2 millones de pesos anuales; entre otras tantas. Incluso, es dable mencionar que Portugal, uno de los países más pobres y endeudados de Europa, desde el año 2015 viene tomando ciertas medidas, las mencionadas entre ellas y todo indica que ése país va guiado a buen puerto, logrando avances asaz favorables, a saber: aumento del consumo popular, reducción de la desocupación, disminución del delito, y sobre todo aumento del turismo, ya que en materia de seguridad y precios, la imagen internacional mejoró imperiosamente.

También se pueden tomar en cuenta los 346 mil millones de pesos que el Estado pierde por no cobrar ciertos impuestos, si bien en algunos casos la medida podría ser propicia, como en la reducción del 50% del IVA en algunos alimentos, hay otros casos que podría decirse, son polémicos y que generan una pérdida de 110 mil millones de pesos, aproximadamente un 25% de lo necesario para alcanzar el déficit cero y que el Gobierno podría expeler. Uno de ellos es el Impuesto a las Ganancias que no pagan los jueces y empleados judiciales, empleados en relación de dependencia de la Patagonia, empleados públicos de la provincia de la Pampa, empleados públicos jerárquicos y legisladores de la provincia de Santa Cruz, entre otros. Otro, es el Impuesto al valor agregado, que en el caso de la construcción de vivienda, prepagas, colegios privados y compraventa de obras de arte, se reduce del 21% al 10,5%

También existen los subsidios, por lo menos, ilógicos, como por ejemplo el que se les otorga a Vaca Muerta y al turf (carreras de caballo en las que el público puede apostar). Estas son solo algunas de las más destacadas medidas que el oficialismo podría llevar a cabo para lograr llegar al objetivo impuesto por el FMI respecto del déficit cero y que prometen no ser, o por lo menos no tanto como las medidas coyunturales, perniciosas socialmente.


Cristina Kirchner, en Comodoro Py:
"Podrán excavar toda la Patagonia que nunca van a encontrar nada"
Ivan Ruiz para Opisantacruz.com.ar
18-09-2018
Después del revés por los cuadernos de las coimas , Cristina Kirchner volvió hoy a defenderse por un caso de corrupción que la involucra en las maniobras de lavado del empresario Lázaro Báez , en la causa conocida como "la ruta del dinero K".
Por: Iván Ruiz.


La expresidenta negó cualquier delito vinculado con Báez, acusó a Mauricio Macri de "forzar" la citación a indagatoria y aseguró que no hay nada enterrado en Santa Cruz.

"Podrán seguir vigilando mis movimientos y los de mi familia, escuchar de manera clandestina mis conversaciones telefónicas o excavar toda la Patagonia argentina o donde mejor se les ocurra, que nunca van a encontrar nada con lo que involucrarme, porque jamás me apoderé de dinero ilegal", sostuvo Cristina Kirchner en el escrito que presentó ante el juez Sebastián Casanello . La expresidenta llegó después de las 10.30 apoyada por un grupo de unos 30 militantes kirchneristas que la estaban esperando en la puerta de Comodoro Py. Ingresó por el costado del edificio, no hizo declaraciones ante la prensa y subió directo hasta el despacho del juez Sebastián Casanello. La ex presidenta presentó un escrito por la indagatoria y luego podría dirigirse hasta hasta el juzgado de Claudio Bonadio para notificarse por el procesamiento.


La ruta del dinero K

Casanello había citado a la expresidenta a instancias de la Cámara Federal, consideró que Cristina Kirchner pudo haber sido coautora por el lavado de dinero que realizó el empresario patagónico.

Los camaristas, además, recordaron que la senadora ya está procesada por integrar una asociación ilícita vinculada a distintos delitos de los que habría participado Báez a través de contratos de obra pública en Santa Cruz y de la actividad de sus hoteles en El Calafate. Ese dinero -sostienen- formarían parte de los fondos que fugó el empresario.

"No sólo desconozco por completo esta supuesta maniobra, sino que no existe ningún elemento de prueba que me vincule a la misma", afirmó Cristina Kirchner. Y agregó: "Debo señalar que jamás tuve cuentas bancarias no declaradas, ya sea sola, con Lázaro Báez o con cualquier otra persona". El juez Casanello investiga en "la ruta del dinero K" los movimientos realizados por Lázaro Báez para fugar US$60 millones, lo que motivó su detención desde hace más de dos años. La maniobra se realizó a través de la financiera SGI, más conocida como "La Rosadita", una cueva que funcionaba en Puerto Madero. El dinero se canalizó a través de sociedades offshore y terminó en Suiza, en una fundación a nombre de los hijos del empresario.

El primer pedido para incluir a Cristina Kirchner dentro de los acusados en "la ruta del dinero K" fue de la Oficina Anticorrupción, una dependencia del Poder Ejecutivo, allá por junio de 2016. Ese pedido fue reiterado por la Unidad de Informacion Financiera y por el fiscal Guillermo Marijuan, pero siempre había sido rechazado por el juez Casanello, que considera que no existen pruebas para acusarla por el lavado de dinero realizado por Báez.

Cristina Kirchner consideró en su escrito que el Presidente Mauricio Macri "forzó" el pedido de indagatoria a través de los organismos del Estado. "Así las cosas, en cualquier procedimiento judicial normal, la aventura procesal del Poder Ejecutivo de tratar de meterme por la fuerza en este expediente hubiera quedado definitivamente abortada. Sin embargo, en estas actuaciones pasó todo lo contrario", sostuvo. (La Nación)


Los cuadernos y la credibilidad
Jaime Durán Barba para perfil
09/09/2018

En todos los partidos hay todo tipo de gente. No cabe formar una coalición de gobierno con grupos políticos rechazados por los partidarios de Macri, que lo respaldan justamente porque no se parece a ellos. Hace poco fue elegido presidente de la segunda democracia presidencialista más antigua del mundo Andrés Manuel López Obrador. Desde la elección de Alvaro Obregón en 1920, todos los presidentes mexicanos fueron electos en la fecha prevista por las leyes y terminaron su período. Aquí en México es impensable que los militares o los eclesiásticos se inmiscuyan en la política, que es asunto de ciudadanos y de partidos. López Obrador es el primer presidente que no pertenece al PRI o al PAN en un siglo, representa un cambio radical, pero nadie pregunta cuánto va a durar. Todos saben que un presidente elegido termina su gobierno cuando lo establece la ley. Como en Colombia, Chile, Uruguay y casi todos los países latinoamericanos, no cabe la idea de que otros políticos puedan dar un golpe. Inestabilidad. En Argentina la norma ha sido la inestabilidad política. Ningún presidente radical completó su período desde la elección de Yrigoyen en 1928. A los peronistas no les fue mejor. El primer gobierno de Perón terminó con el golpe de 1955, Cámpora renunció a los pocos meses de elegido, el segundo gobierno de Perón terminó con el golpe militar. En la crisis de 2001 se sucedieron varios gobiernos peronistas que duraron pocos días. Unicamente culminaron Menem y los Kirchner. Algunos creen que un gobierno no peronista necesita incluir en su gabinete a peronistas para terminar su período. Esta superstición no tiene fundamento porque eso no ocurrió nunca, pero está tan arraigada que todavía hay quienes piden al actual gobierno que convoque al peronismo porque solo así recuperará la confianza del mundo. No se percatan de que la imagen del peronismo está devastada a nivel internacional.

Los cuadernos de Centeno revelaron un caso único en el mundo. En todas partes ha habido empresas que hacían lobby para conseguir contratos, pero lo excepcional es que según los arrepentidos existió una asociación ilícita en la que participaban funcionarios del más alto nivel, encabezados por el presidente de la República, que chantajeó masivamente a las empresas que contrataban con el Estado. Al ser una actividad dirigida a ese nivel y durar una década, el monto del atraco llega a cifras inimaginables. El escándalo dañó severamente la imagen del país y bajó la confianza en Argentina. La prensa extranjera dio espacio a detalles hilarantes de esta historia. En pocos casos hubo monjas de claustro que cargaron bolsos con dólares para esconderlos en su convento. Un empleado bancario amigo del matrimonio Kirchner terminó acumulando tierras más extensas que el Estado de Israel. Los testigos dicen que el avión presidencial viajó repleto de billetes a una pequeña ciudad del sur, en la que no se puede hacer nada con ellos. Nadie en su sano juicio podría invertir en este país si es posible que vuelva este tipo de dirigentes. La manía de registrar en detalle lo que ocurre produjo catástrofes, como Perú con Montesinos o Nixon en el Watergate. Registros. Normalmente los empresarios dedican su dinero a producir. Los nuevos ricos del socialismo del siglo XXI acumularon riqueza que no sabían para que servía, la usaron para una ostentación vergonzante, comprando automóviles de alta gama, joyas, lapiceras de cientos de miles de dólares, que a veces exhibían y a veces escondían. La señora de un sindicalista mafioso tenía un diamante en cada diente, aparentemente hay miles de millones de dólares escondidos en el sur. Para muchos es difícil entender para qué pueden servir toneladas de billetes que ni siquiera pueden gastar. Centeno es un personaje especial, pero la manía de registrar en detalle todo lo que ocurre ya produjo antes otras catástrofes. Vladimiro Montesinos filmaba todo lo que hacía Alberto Fujimori, y cuando acabó el gobierno aparecieron en sus películas personajes gobiernistas y de oposición que terminaron presos gracias a su prolijidad. Algo semejante pasó con Richard Nixon cuando grabó sus propias conversaciones telefónicas que confirmaron su participación en el Watergate.

El chofer de Baratta escribió una relación tan detallada de lo que hacía su jefe, que acumuló indicios que ponen en problemas a muchas personas y empresas que trabajaron con el gobierno kirchnerista. Si había una recaudación diaria, si el sistema extorsivo estaba tan organizado, si el trato violento y despectivo del matrimonio con sus allegados era tan brutal como dicen los testigos, es difícil imaginar que muchos funcionarios importantes de ese régimen no hayan sospechado lo que ocurría. Por lo demás, cuando aceptaron colaborar con ese gobierno sabían los antecedentes de sus jefes. No es que se produjo un cambio brusco y quienes habían sido estadistas pulcros en la provincia se transformaron en lo que el juez llama líderes de una asociación ilícita. Muchos de ellos trabajaron en Santa Cruz de la misma manera durante muchos años. En el drama de Priestley Ha llegado un inspector, a la casa de una familia normal llega un policía que conversa con todos sus integrantes. De cada diálogo sale una nueva pista que devela la terrible realidad que compartían sin saberlo. Al final de la obra todo cambia, se demuele una ilusión, las relaciones entre esas personas nunca volverán a ser las mismas. Con los cuadernos de Centeno pasa algo semejante: su aparición produjo una avalancha de confesiones y acusaciones, muchos hechos de la década pasada cobraron significado, desde el programa Sueños Compartidos que destruyó a personas que habían luchado por ideales dignos y acabaron como ridículos grupos de choque del gobierno, hasta sindicalistas que habían convertido a sus organizaciones en negocios para ellos mismos y sus parientes y un juez que dirigía una banda de delincuentes. Se evidenció un estado de descomposición de la sociedad que está mas allá de cualquier límite. Las relaciones entre los peronistas no volverán a ser las mismas, tampoco las que tienen con la gente. Vivimos un ambiente maniqueo, en el que se tiende a juzgar todo en blanco y negro.

Algunos se alegran de que aparezcan tantos escándalos porque quieren que la ex presidenta y sus colaboradores paguen sus culpas, que quienes se hicieron millonarios devuelvan lo que se llevaron y que los empresarios que fueron víctimas del chantaje sean perseguidos. Vivimos un ambiente maniqueo en el que se tiende a juzgar todo en blanco y negro. No es cierto que toda persona que trabajó con los Kirchner o fue su partidario sea delincuente, tampoco que todos los peronistas son lo mismo. En los debates sobre el aborto y la ley de extinción del dominio las intervenciones más brillantes fueron las de Miguel Angel Pichetto, al mismo tiempo que una señora de su partido mostraba una extrema ignorancia preguntando en dónde está Santiago Maldonado. Manicomio. En todos los partidos hay todo tipo de gente. No cabe formar una coalición de gobierno con grupos políticos rechazados por los partidarios de Macri, que lo respaldan justamente porque no se parece a ellos. Si llegan a Ezeiza los presidentes de los países más importantes del mundo y aparecen a saludarlos en nombre del presidente Julio Bárbaro golpeando un bombo y Guillermo Moreno con sus guantes de box es posible que huyan suponiendo que se volvió a instalar el manicomio. Algún periodista importante propone que se forme un gobierno de coalición nacional, que incluya a todas las fuerzas políticas para que hagan un gran ajuste. Esto es como pedir a Macri que integren al gabinete a todos los políticos que describe Centeno y les entregue el control de la obra pública. En la esencia de la democracia está el que existan conflictos, que varios grupos políticos defiendan los diferentes intereses que tienen los heterogéneos sectores que conforman la sociedad. Cada uno de ellos tiene sus ideas, su forma de ser y actuar, es imposible que se fundan en un partido único, pero todos deben aprender a escuchar al otro, a acoger sus sugerencias.

Lo que no es democrático es fomentar el golpismo, las movilizaciones permanentes y los intentos de saqueo financiándolos con la enorme liquidez que quedó de un saqueo anterior. Sobre la espontaneidad de los saqueos es interesante consultar el excelente libro de Ceferino Reato Doce noches para entender que nunca son protagonizados por los más pobres, sino por políticos que actúan con un fin desestabilizador. Algunos analistas y políticos locales tienen mucha experiencia, han participado del equipo de presidentes exitosos de varios países o tienen una inteligencia extraordinaria que les permite ordenarle a Macri cómo gobernar. Creen que su buen gobierno de la Ciudad de Buenos Aires durante ocho años fue fruto de una prolongada serie de coincidencias. Los presidentes más importantes del mundo respetan a nuestro presidente porque no saben nada de la política comparados con nuestros comentaristas locales. Algunos dicen que la imagen de Macri está destrozada porque tiene 47 positivas y 50 negativas. Es la primera vez que sus cifras están por debajo de las mejores cifras de los ocho años del mandato de Cristina Fernández, cuando alcanzó 51 positivas y 49 negativas, seis meses después de la muerte de su esposo. Es cierto que Mauricio ha caído, pero desde los números excepcionalmente altos que tenía, comparables solamente a los que logró Néstor Kirchner en sus mejores momentos.

Ofensiva. Nunca se vio una ofensiva tan brutal como la de algunos medios en contra de Marcos Peña, uno de los políticos más preparados del país, con una honestidad a prueba de balas, excesiva para una política tan anómica. Algunos lo atacan porque no entienden la política moderna y otros porque han fundado una sociedad paralela a la del helicóptero, la sociedad de añoranza de los sobres. Un principio de la democracia es dejar que el presidente gobierne con la gente en la que confía. Si lo hizo bien o mal solo se podrá juzgar al fin del mandato, que llegará en la fecha que establece la Constitución. *Profesor de la GWU. Miembro del Club Político Argentino. (Fuente www.perfil.com).


El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde
Si no fuera por Lagarde y Trump...
07-09-2018

Aquel día de diciembre del año 2015, Mauricio Macri sorprendió a no pocos de sus seguidores y votantes cuando creyó oportuno -en uno de los balcones de la Casa Rosada- bailar al compás de una pegadiza canción de Gilda. La pachanga reemplazó en ese momento al esperado discurso presidencial cuyo eje debió versar sobre la envenenada herencia recibida. Siempre atento a los consejos de Marcos Peña y de Jaime Duran Barba, el entonces reciente triunfador en las elecciones que sepultaron el sueño continuista de los Kirchner decidió privilegiar la acción, con vistas al futuro, a expensas del repaso del pasado. Lo hizo, increí- blemente, como si lo uno impidiera lo otro. En ello influyó -al margen del parecer de sus dos asesores favoritos- un diagnóstico equivocado respecto del calado del problema que tenía por delante y de los resortes que tendría para enfrentarlo. Los resultados, transcurridos treinta y tres meses -poco más o menos- no requieren comentario.

A esta altura carece de importancia pasar revista a aquello que era menes- ter hacer y que no se hizo, sea por ignorancia, cobardía política o incompetencia. Está claro que entonces, cuando el gradualismo fue elevado a la categoría de dogma de fe por los res- ponsables de decidir las políticas públicas de nuestro país, se perdió una oportunidad inmejorable. Ahora es tarde para lamentarse, lo cual no significa que la administración de Cambiemos deba darse por vencida o que carezca de herramientas a los efectos de salir de este atolladero y remontar una crisis pavorosa, si se la analiza con base en las consecuencias sociales que tendrá en el corto y mediano plazo. Macri -lo dijimos en más de una ocasión y no representa novedad alguna-- viene, desde antiguo, aliado a la suerte. Si el Fondo Monetario Internacional le hubiese resultado esquivo, a semejanza de lo que le sucedió a Fernando de la Rúa en 2001, su gobierno se habría desbarrancado y el helicóptero lo estaría esperando en la terraza de Balcarce 50 con los motores prendidos. Sólo que -más allá de las semejanzas formales y gestuales que existen entre los dos personajes- el actual presidente cuenta con el inestimable apoyo de Christine Lagarde y, sobre todo, de Donald Trump. Imaginar que estos respaldos le permitirán por sí solos ter- minar en tiempo y forma el mandato presidencial en diciembre del año próximo sería un cál- culo demasiado optimista. De hecho, el primer acuerdo forjado entre el mencionado organismo de crédito y el macrismo no obró el resultado que, seguramente, esperaban una y otra parte. Pero sin el Fondo la Argentina se hubiese estrellado de manera inevitable.

Christine Lagarde tiene poco en común con Anne Krueger. Como si ello no fuera suficiente, a la buena voluntad de la institución que preside la economista de origen francés debe sumársele el compromiso tácito, adoptado por la administración republicana, de no dejarlo a Macri librado a la buena de Dios. En los Estados Unidos, a nadie le hace gracia que vuelva a recortarse, en el horizonte de los países situados al sur del Rio Grande, la sombra ominosa del populismo. El visto bueno de la Secretaría del Tesoro norteamericano resulta, pues, menos producto de una misma sintonía en punto a los valores del capitalismo y de la eco- nomía de mercado, que del temor de que una corriente en baja vuelva a cobrar impulso en la región como efecto del fracaso de Cambiemos.

Descontado el espaldarazo del Fondo, ahora falta ver cuál es la actitud y aptitud del macrismo de cara al camino que le falta recorrer de aquí a las elecciones. Por de pronto, sigue faltándole capacidad para comunicar. En la materia, el supuesto experto -Marcos Peña- no ha dado, en los pasados dos años y medios que lleva al lado de Macri en la Casa Rosada, pie con bola. La suma y compendio de pifias y gazapos que había acumulado la semana pa-sada con las fallidas intervenciones del presidente y de su ministro de Hacienda, volvieron a repetirse este lunes a la mañana. Los discursos resultaron una mezcla anodina de expresiones de deseo y de vaguedades de todos conocidas. Para las expectativas que se habían generado, el discurso de Macri y la conferencia de Nicolás Dujovne tuvieron gusto a poco.

Si la crisis no fuese de confianza, la mayor o menor competencia a la hora de ha- blar por la cadena de radio y televisión carecería de la importancia que tiene en estos momentos. Una alocución que -sin exagerar- podría calificarse de incolora, inodora e insípida, seguida de una conferencia de prensa confusa, no fueron la mejor carta de presentación de un gobierno en terapia intensiva. Frente a las cámaras -es verdad- ni el primer magistrado ni el titular de Economía pueden hacer milagros. Pero una dosis potente de coaching no vendría mal.

Como quiera que haya sido, el día anterior -esto es, el domingo- Macri sintió en carne propia lo que significa la falta de credibilidad y dejó traslucir su falta de decisión. No fueron los mercados quienes se lo hicieron notar sino tres figuras de relevancia, a las que convocó con el propósito de que formasen parte de su nuevo gabinete. Que ninguno de ellos -ni Carlos Melconian, ni Alfonso Prat Gay ni tampoco Martín Lousteau- hayan acep- tado el convite, indica hasta qué punto llega la debilidad gubernamental. Las razones de estos rechazos en serie pueden haber sido diferentes, si bien quedó al descubierto el hecho de que las dudas que suscita la forma de conducir del presidente y su apego a Marcos Peña representan un obstáculo insalvable, incluso para aquellos que desean acompañar la gestión de Cambiemos.

El cambio de ministros merece párrafo aparte, aunque haya quedado reducido a pura cosmética. La reducción de unas diez carteras, que habría sido bienvenida meses atrás, no mueve el amperímetro del gasto público y no despierta esperanza en virtud de que nin- gún político de peso ingresará al gabinete. En cuanto a la pérdida de poder de Marcos Peña, tan comentada a raíz de las remociones de Mario Quintana y de Gustavo Lopetegui, habrá que tomarla con pinzas y analizar con detenimiento si el paso al costado de sus dos principales colaboradores erosionó o no su autoridad dentro de la coalición gobernante. Para el presidente, su jefe de ministros -o como quiera llamársele- no sólo es imprescindible sino que es considerado -tanto por él, como por Durán Barba- un político fuera de serie. Decir que Macri está hechizado por la figura de Peña no es introducir de rondón un argumento de índole psicológico para la explicación de los fenómenos políticos, ni afilar una crítica a expensas del presidente. Sencillamente es reconocer una realidad a prueba de balas: Marcos sigue siendo el favorito y lo será hasta el último día de Mauricio Macri en la Rosada. Dicho lo anterior, cabe señalar el grado de protagonismo que, en medio de la crisis, tuvieron María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. A ellos se debió, en buena medida, el despla- zamiento de Los ojos y oídos del presidente y parte de las modificaciones que de otra forma, Macri -fiel a su estilo- no habría efectuado.

En la intimidad de la residencia de Olivos, durante el último fin de semana, Macri, Peña, Dujovne y Caputo delinearon, a las apuradas, el nuevo rumbo que le imprimirán al derrotero gubernamental. El gradualismo quedó sepultado para siempre, no por convicción sino por estricta necesidad. La política de shock que la coalición del Pro, el radicalismo y Elisa Carrió debió acometer en diciembre de 2015 -en plena luna de miel con la sociedad y con un poder del cual ahora adolece- deberá ponerla en marcha en el peor momento. Sucedió lo que de ordinario ha pasado con todas las administraciones que han debido enfren- tar crisis fiscales de magnitud: cuanto se negó a realizar el Estado, lo terminó concretando -de manera salvaje, africana- el mercado. En esto, Macri y sus laderos no acreditan nada de nuevo. Son iguales a tantos otros que, en el pasado, desearon esquivar la necesidad de re- ducir el gasto público y consideraron posible jugar a las escondidas con la realidad. Ésta, al final del día se tomó revancha.

Tampoco es novedad -ni mucho menos- la receta que lleva un devaluado Nicolás Dujovne a Nueva York. Debió tolerar en silencio que le fuese ofrecido su cargo a Carlos Melconian, que declinó asumirlo cuando el pedido de que Rodolfo Santangelo, su socio, reemplazara a Luis Caputo no fue aceptado. El ajuste se hará no por el lado del gasto sino conforme a una fórmula -por llamarle de alguna manera- en donde, a la licuación generada por la brutal devaluación del peso, se le sumará el aumento de la carga impositiva puesta sobre las espaldas del sector exportador. Llevamos setenta años repitiendo el libreto, sin resultados satisfactorios. Es que gobierno ninguno ha estado dispuesto a reformular el gasto público con un criterio de Presupuesto Base Cero. Si la cuestión de fondo no se encara -algo que Cambiemos no parece estar en condiciones de realizar-, más tarde o más temprano quedará en evidencia, una vez más, nuestra tragedia: que es imposible, con la productividad argentina, vivir de acuerdo a estándares de vida alemanes.

Se ha abierto para el macrismo -fruto de su relación privilegiada con el Fondo- la posibilidad de relanzar una gestión que estaba agotada. La consigna y el propósito del ofi- cialismo de llegar a octubre del año entrante en condiciones competitivas es tarea dificilísima. Cualquiera sabe que cuenta a su favor con el beneplácito del FMI y de Washington, además de la desunión del peronismo. Cualquier sabe también que, en punto a errores y horrores auto- infligidos, el gobierno del ingeniero Mauricio Macri merece figurar en los primeros lugares del libro Guinness.

Los meses venideros -no es menester ponerlo de relieve- asustan: inflación corriéndose a 40 %; tasas de interés de 60 %; y, lo peor, una recesión que se anticipa durísima, con desempleo en alza y reducción drástica del salario real y del poder adquisitivo. La pregunta del millón, imposible de ser contestada hoy, es hasta cuándo se extenderán nuestras penurias. Conviene recordar que la gente, en medio de las crisis de carácter económico, vota con arreglo al bolsillo.


Las conspiraciones no existen, pero que las hay…
Federico Andahazi para Periodico Tribuna
03/09/2018

El gobierno no consigue poner en caja la economía porque no puede corregir sus problemas de comunicación. Así como cuando asumió decidió ocultarle a la sociedad el verdadero estado de las arcas, esconder los graves problemas heredados y fingir un optimismo injustificado, hoy, al contrario, decidió flagelarse ante cámara, dramatizar y exagerar una situación que no tiene el dramatismo de las crisis del pasado. "Esta no es una crisis más, pero es la última", dijo el presidente. La verdad es que sí, es una crisis más, y no hay forma de saber si será la última. ¿Para qué exponerse a otro pronóstico innecesario? La situación es mucho menos dramática que la de las crisis anteriores. Hay espaldas, existen 53.000 millones de reservas, suficientes para sofocar cualquier corrida; las empresas no están endeudadas, la gente no sólo deja sus depósitos en el banco, sino que sigue depositando pesos y dólares, y el FMI y el mundo apoyan fuertemente al gobierno argentino. Sin embargo, el presidente decidió mostrar una situación dramática y, de ese modo, mostrarse frágil al apetito siempre voraz de los leones del mercado. En su discurso de media hora, Mauricio Macri se puso una corona de espinas e hizo un mea culpa, lo cual, por supuesto, siempre es bienvenido. Pero volvió a ocultar a los verdaderos responsables del desastre que le tocó administrar, tal como lo hizo al momento de asumir. ¿Alguien puede pensar que el incendio económico de la semana pasada no está directamente vinculado con las escandalosas revelaciones de los cuadernos de Centeno?

La economía estalló en el preciso momento en que se estaba por producir el testimonio más importante: el de Ernesto Clarens, titular de Invernes, cerebro de las operaciones financieras para lavar y fugar dinero de la corrupción al exterior. Si Clarens decía todo lo que sabe, la familia Kirchner terminaría de hundirse y acaso Florencia acabaría presa: es la única integrante del núcleo familiar que no cuenta con fueros. No fue el único hecho ni el menos grave.

El gobierno de los EE.UU ofreció colaborar con la justicia argentina para rastrear las inversiones, las cuentas bancarias y las propiedades que el kirchnerismo oculta en distintos Estados de la unión. Pero además, los cuadernos dejaron en evidencia el vínculo que siempre quiso ocultar Cristina Kirchner con las Islas Seychelles.

Recordemos que en enero de 2013 viajó a ese paraíso fiscal con la excusa de una insólita escala a la vuelta de un injustificado viaje a Vietnam. Se sabe hoy que en Seychelles figura la sociedad Gairns LTD, una máscara que oculta empresas de Lázaro Báez y de sus hijos. Esas firmas recibieron pagos multimillonarios y, según está demostrado, Lázaro Báez es Cristina Kirchner. Y eso no es todo. La semana pasada se derrumbó el oscuro escudo judicial que protegía al kirchnerismo en el bastión electoral de Cristina, la provincia de Buenos Aires.

La banda delictiva que encabezaban el exjuez Melazo, hoy preso, y el camarista Otequi, suspendido por las instancias superiores y una sociedad formada por comisarios y ladrones cayó estrepitosamente y dejó al desnudo los vínculos con Aníbal Fernández, Scioli y, hacia arriba, la plana mayor del kirchnerismo. Y el dato más importante, crucial y menos mencionado es el veto a la candidatura de Lula por parte del Tribunal Superior de Brasil. El espejo de Lula es la pesadilla de Cristina Kirchner: el ex-presidente está preso e imposibilitado de presentarse a elecciones. No se produjo en Brasil ningún 17 de octubre y es improbable que se produjera aquí si el Senado le quitara los fueros a Cristina, habida cuenta de que la expresidente cuenta con un apoyo mucho menor que el de Lula y viene de una derrota con el desconocido Esteban Bullrich.

Tampoco hay que minimizar las declaraciones de Patricia Bullrich en relación con que se estaría cerca de encontrar containers con dólares escondidos: "El que enterró dólares, desenterrará dólares", diría nuestro bombero incendiario Eduardo Duhalde.

En este contexto, ¿quiénes están detrás de la corrida? Yo no soy afecto a las teorías conspirativas. Sin embargo, más allá de las miradas personales, las conspiraciones existen y en este país tenemos a muchos de los mejores discípulos de Maquiavelo. Algo dijo Carrió, acostumbrada a denunciar conspiraciones muchas veces verdaderas. "Los mejores funcionarios son Quintana y Lopetegui. ¿No será esta la venganza de los laboratorios por haber bajado el 70% del precio de los medicamentos oncológicos del PAMI, y limitado el valor del resto de los medicamentos? Yo los apoyo. La verdad está en lo que no se ve", tuiteó la diputada. ¿Recuerdan quiénes fueron los principales impulsores de la caída de Illia? Sí, este mismo sector que hoy denuncia Carrió. Por otra parte, ¿alguien puede desconocer que hay grupos muy poderosos que aparecen denunciados en los cuadernos y en la trama que aún falta desanudar? ¿Cuál ha sido el papel del kirchnerismo en la corrida de la semana pasada? El kirchnerismo conserva un poder de fuego enorme. Un exgobernador patagónico, Jorge Sobisch, cercano al peronismo, que conoció de cerca los manejos del kirchnerismo, pronunció estas impresionante palabras en el año 2007. Si ese poder acumulaba el kirchnerismo en 2007, imgínense el que llegó a tener en 2015. Hubo muchísimas operaciones y, con su torpeza habitual, varios de estos operadores dejaron sus huellas digitales después de desayunar con dulce de leche. Hagamos un repaso: Diego Brancatelli tuiteó: "Me cuenta una conocida q tiene un cargo importante en un banco privado que mañana NO VAN A TENER u$s para vender ni retirar (aquellos que deseen retirar de sus cuentas). Está preocupada x la situación y x como contener a los clientes q irán mañana. *No es opinión sino información".

Exactamente el mismo mensaje, copiado textual, tuiteó Luis D' Elía.

La torpeza muestra la mano que mece la cuna de estos bebés de pecho. Ambos obedecen a los dictado de Cristina Kirchner y no cuesta imaginar la presentación antes de dar la orden de hacer correr estas versiones: "Soy yo, Cristina, pelotudo".En varias provincias hubo llamados a la violencia perfectamente orquestados por dirigentes políticos kirchneristas y aliados estratégicos de la izquierda. Al mismo tiempo que se viralizaba el tuit de Brancatelli y D' Elía, Juan Monteverde, edil de la agrupación Ciudad Futura, dijo esto en el consejo municipal de Rosario. En distintas ciudades de Mendoza se produjeron parodias burdas de saqueos perfectamente orquestadas.

En los videos se puede ver cómo los saqueadores son conducidos por punteros que les dan órdenes precisas. ¿Quiénes estuvieron detrás de esta torpe payasada macabra? Grupos kirchneristas, claro.

De hecho, fue detenido un militante que responde al Diputado ultrakirchnerista, Guillermo Carmona. Todo esto se produce justamente 10 días antes del lanzamiento del peronismo para las elecciones de 2019.

Una vez más, será la literatura la que explique la convulsionada realidad nacional. En 1953 Ray Bradbury publicó la genial novela Fahrenheit 451. La novela narra una sociedad del futuro en la que los libros están prohibidos y existe un cuerpo de bomberos que se dedica a quemarlos.

El título de la obra alude a la temperatura en la que arde el papel. En la versión original, el protagonista es un bombero llamado Montag quien harto de colaborar con la censura, no sólo renuncia a su puesto, sino que pasa a formar parte de un grupo de resistencia que memoriza y propaga los libros según la vieja tradición oral. Nuestra versión se titula Fahrenheit 678, por obvias razones, el protagonista se llama Centeno, un chofer que luego de quemar sus propios manuscritos, se arrepiente por el daño causado y decide dar a conocer el contenido de sus cuadernos. Sus anotaciones se salvan del fuego, pero quema a José López, a De Vido, a Barata. Viendo que las revelaciones llegan hasta la propia Cristina Kirchner, las huestes de la expresidenta deciden prenderle fuego a la sociedad. Más claro, echarle nafta.

Cuidado con los que buscan una solución como la de 2002 o el regreso kirchnerista
Como era de esperarse, en el actual contexto económico, los informes económicos son lapidarios con el escenario 2018/2019.
Dos de ellos, el del exministro Domingo Cavallo y el del economista Miguel Angel Broda, además de mostrarse críticos, lanzan advertencias sobre los peligros como el de aplicar una solución como la de 2002. (ofrecemos un resumen)
Urgente24
06-09-2018

El último informe del exministro de Economía, Domingo Cavallo, que afirma que "la reciente escapada del dólar significa un peligroso agravamiento del clima estanflacionario que ya se venía observando desde el mes de abril", sostiene que si bien el sigue acentuando el ajuste fiscal, el riesgo país aumenta. Y ello se da porque teniendo en cuenta la evolución de las cuentas fiscales, "es muy difícil argumentar que la escapada del dólar se explica porque el gobierno no pone suficiente empeño en producir el ajuste fiscal. Es más lógico pensar que la escapada del dólar tiene que ver con el escepticismo de los acreedores internos y externos sobre la capacidad del Tesoro y el Banco Central para evitar un default de la deuda interna y externa. Este escepticismo se ve claramente reflejado en la tasa de rendimiento de los bonos. Por consiguiente, es importante analizar el origen de este fuerte y persistente aumento del riesgo país.

El riesgo país aumenta no tanto por la magnitud del déficit primario sino por el riesgo de que la situación económica y política actual pueda terminar en una "solución" como la que trajo la 'Mesa del Diálogo Argentino' al final del 2001". Cavallo explica que "los acreedores externos e internos de Argentina (tenedores no bancarios de LEBACs, LETES en pesos, LETES en dólares, Bonos en dólares y en pesos bajo ley argentina y bonos bajo ley extranjera) tienen crecientes temores de que, apenas asuma un nuevo gobierno el 10 de diciembre de 2019, se produzca el default de la deuda interna y externa tal como ocurrió apenas asumido el gobierno de Duhalde en enero de 2002. Incluso, si se generaliza este temor, algunos predicen que el gobierno de Macri, aunque esté determinado a evitar el default, no podrá resistir la licuación, por aceleración inflacionaria extrema, de la deuda interna en pesos, lo que sería sólo el inicio del proceso de default de la deuda emitida bajo ley argentina."

Y amplía afirmando que "este temor de los acreedores se funda no tanto en la existencia del déficit fiscal primario y al riesgo de que el gobierno pueda no cumplir con las metas fiscales comprometidas en el acuerdo con el FMI, sino en el deterioro del apoyo popular al gobierno de Macri y la aparición como alternativa de una corriente de opinión que bregue por una salida semejante a la de la "Mesa del Diálogo Argentino" del final del 2001, inspirada por Duhalde y, que esperan, será bendecida por el Papa Francisco.

Quienes están llevando a cabo la campaña comunicacional para abonar esta alternativa, utilizan la imagen de Roberto Lavagna como ministro de Duhalde y de Kirchner, pero esconden, con lógica inteligencia goebbelliana, que los superávits gemelos que tanto cautivan a muchos economistas, incluso a buenos profesionales, fue producto del default de la deuda interna por la que bregó con éxito Ignacio de Mendiguren y que tuvo que implementar, aun a disgusto, Jorge Remes Lenicov". Agrega que "para abonar aún más la perspectiva de que el gobierno de Macri pierda el apoyo del electorado y no sea reelegido, se ha comenzado a instalar, incluso con la complicidad de algunos economistas que dicen querer apoyar al gobierno, que la estrategia de crecimiento debe basarse en el "tipo de cambio real alto", aunque sea logrado a partir de la indexación del tipo de cambio nominal, a partir de un nivel tan alto como el actual, sin preocuparse por eliminar el sesgo anti-exportador estructural que ha sido, desde siempre, el responsable del estancamiento de nuestras exportaciones".

Cavallo afirma que "hasta ahora, y a pesar de los mensajes que ha enviado la realidad desde abril en adelante, muchos economistas profesionales que quieren apoyar al gobierno, incluidos varios miembros actuales y anteriores del equipo económico y parte del staff del FMI, siguen argumentado que el tipo de cambio flotante y la no intervención del Banco Central en el mercado cambiario, va a permitir que la crisis de la deuda derivada de la interrupción repentina del flujo de capitales hacia el país, sea más fácil de resolver de lo que era en el año 2001. Mucho convendría que estos mismos profesionales analicen, además de la experiencia del 2001, la de 1995, cuando la salida de capitales provocada por el impacto de la crisis mejicana, fue incluso mucho mayor de la que se está produciendo en la actualidad". "Además de advertir cual es la causa más importante del pesimismo de los acreedores reflejado en la tasa de riesgo país, es importante que el gobierno renegocie con el FMI no sólo el cronograma de desembolsos y se comprometa a un ajuste fiscal más fuerte del que había comprometido en mayo, sino, sobre todo, que consiga un compromiso firme del FMI para apoyar una política monetaria y cambiaria que logre estabilizar el peso y remover del horizonte el riesgo de una acentuación y prolongación indefinida de la estanflación", opinó. Finaliza afirmando que "dado el actual clima político, la única concertación que me parece conducente es la del Gobierno Nacional con todos los gobernadores y con las centrales empresarias y gremiales. Los dirigentes políticos del Peronismo pueden ayudar, pero no lo harán aquellos que ya están embarcados en la estrategia Duhaldista de bregar por una solución como la del 2002 o en la del regreso de las políticas económicas kirchneristas".

Por otra parte, el economista Miguel Angel Broda analiza en su informe de septiembre lo que ha pasado, lo que está pasando y hace un pronóstico de lo que pasará. "Por más de dos años fue evidente la aprobación de los mercados al gobierno de Macri. Tal es así que le prestaron más de u$s100,000 M. Este fenomenal influjo de capitales permitió financiar nuestros abultados déficits gemelos (fiscal y externo) y la alta demanda de dólares para atesoramiento. Hasta que sobrevino el freno repentino de los flujos de capitales externos y se cortó el financiamiento de nuestros déficits gemelos". Según afirma ocurrió a fines de abril, impulsado por la apreciación del dólar y la suba de las tasas de interés en USA, y luego a comienzos de agosto, por el impulso de "la crisis de Turquía, el escándalo de los cuadernos y el incremento de la incertidumbre política en Brasil". Recuerda que en el discurso del Presidente Mauricio Macri, de 3 septiembre, el mandatario "sostuvo que la crisis se había originado casi exclusivamente en factores exógenos" entre los cuales citó "la herencia recibida, la sequía, el cambio en las condiciones externas, la conducta de la oposición (que bajó las tarifas, dio apoyo legislativo al impuesto sobre la renta financiera, etc.)", sin embargo, aclara que si ello incidió lo que ocurrió fue que "se cortó el financiamiento y la Argentina ingresó en una crisis financiera y cambiaria debido a un programa económico que tendió a aumentar nuestra vulnerabilidad macroeconómica frente a eventuales shocks adversos".

Y continúa: "En efecto, no se acertó con el plan económico elegido. Los déficits gemelos crecieron hasta el récord de 11 puntos del PBI; aumentó la dependencia del financiamiento externo para cubrir las crecientes necesidades financieras del Tesoro; se acentuó el atraso del tipo de cambio real; no bajó la demanda de dólares ni para atesoramiento ni para el turismo; tampoco se redujo la inflación; y el stock de LEBAC creció de manera exponencial; mientras que el nivel de actividad nunca despegó del todo. Ante el corte del financiamiento en los mercados, la Argentina solicitó auxilio financiero al FMI y recibió un generoso préstamo por u$s50,000 M. Pero las expectativas no se cumplieron: el riesgo país no bajó, el mercado de capitales no se reabrió y el programa financiero del gobierno comenzó a generar cada vez más dudas". Luego, sigue la explicación, "el programa con el FMI comenzó a claudicar. Empezó hacerse evidente que el gobierno no cumpliría con la meta piso de RIN, la meta techo de ADN, ni las metas de inflación comprometidas en el Acuerdo con el FMI. Sólo estaba encaminado a cumplir con las metas fiscales de reducción del déficit primario.

En cuanto a 2019, afirma que es mucho más difícil predecir, pero que "se trabaja con un escenario de crecimiento nulo del PBI para 2019 y con una tasa de inflación del orden de 27%De ahí que, alertó en declaraciones a los medios que "la competencia electoral del próximo año debería estar basada en un punto clave: "¿Cómo hacemos un programa de estabilidad y crecimiento serio?"." "Este deterioro tiene que parar, no podemos ser el único país del mundo que cada vez tiene más pobres. Y la verdad es que no hay condición, excepto un fenomenal sistema político que no quiere agarrar el toro por las astas", advirtió Broda. En 'Radio Mitre', Broda consideró que los programas económicos no los hacen los políticos, "ellos solo deben poner el dedo a un programa serio". "Puede ser con características del Austral, de la convertibilidad, de la dolarización, del programa de estabilidad de Israel del 85, como quieran", añadió.


El Gabinete de Macri: ministros fuertes, con mayor autonomía y nuevo esquema de toma de decisiones
El estilo de conducción será similar a las estrucuras de los primeros tiempos de la democracia. Las lecciones que nos deja la crisis.
Por Sergio Berensztein para La Nacion

Con los cambios, el presidente Mauricio Macri busca retomar la iniciativa tras una semana económica muy difícil. El Gobierno definió un cambio de rumbo en tres planos: objetivos de la política económica con una marcada convicción de acelerar la reducción del déficit fiscal, modificación del método de toma de decisiones con la salida de Quintana y Lopetegui y cambios de nombres.

El Gobierno pegó un golpe de timón y cambió el estilo de conducción de la gestión diaria y el proceso de toma de decisiones. El esquema de un Gabinete XL y de una Jefatura de Gabinete fuerte con un rol activo a través de los vicejefes Mario Quintana y Gustavo Lopetegui fue suprimida por Macri. Ahora se viene un Gabinete más chico, más compacto, con ministros más importantes con mayor autonomía y una Jefatura de Gabinete de menor peso relativo. En esos tres planos (el qué, cómo y quiénes) radica el intento de Cambiemos para retomar la iniciativa política, enviar un mensaje a los mercados y encarar la estabilización del tipo de cambio y controlar la inflación.

A continuación los conceptos más destacados:

A partir de ahora, los ministros van a ser más importantes y van a tener mayor autoridad de gestión y comunicacional. Va haber un conjunto de ministerios que se van a parecer más a los gabinetes de los primeros tiempos de la democracia. El dato también es que Marcos Peña sigue en el Gabinete, Macri ratificó la confianza sobre él. Hay lecciones importantes para sacar como sociedad: nunca más el déficit fiscal, nunca más endeudarnos y nunca más emitir dinero de más. La Argentina tiene que ir a un esquema más austero: gastar menos y mejor. La segunda lección es que en políticas públicas no hay soluciones fáciles ante problemas serios. Este Gobierno cometió el error de que podía postergar las decisiones difíciles y que podía salir de semejante desastre heredado sin asumir las responsabilidades.

La especulación financiera existe cuando los gobiernos toman malas decisiones. No hay que esperar que los mercados sea buenos, hay que evitar que los mercados sean malos y para eso hay que tener buenos gobiernos. Eso es lo que nos falta.


El desafío de no ser De la Rúa ni Duhalde
Macri tiene que ser Macri. No quedarse quieto, pero tampoco permitir que el ajuste tenga una consecuencia social drástica. Y a los opositores tampoco se los puede comparar con los del pasado, pero sí deben aprender, para no cometer los mismos errores.
Gabriel Ziblat para Perfil.com
02-09-2018

No hay dudas de que Mauricio Macri nunca imaginó que iba a llegar a los mil días de su gobierno en el contexto actual. La turbulencia derivó en tormenta, y la tormenta hoy ya parece una tempestad, por lo que el avión que está piloteando se encuentra en una situación de extrema fragilidad. De cómo actúe el Presidente en las próximas semanas dependerá la suerte que tendrá su administración. Hoy, Macri se encuentra ante el desafío de no ser ni Fernando De la Rúa ni Eduardo Duhalde. A los argentinos nos encanta comparar cualquier acontecimiento del presente con hechos del pasado. Nos cuesta darnos cuenta que cada momento está atravesado por múltiples variables que lo condicionan y lo hacen único. Hoy hay muchos que ya están pensando en Macri como un nuevo De la Rúa. Algunos por temor, por psicosis, y por una natural reminiscencia al derrotero de cualquier gobierno no peronista en la Argentina. Otros, directamente, por ese golpismo innato que tienen al considerar que sus referentes siempre van a ser mejores para superar los problemas del país. También hay quienes se imaginan que Macri está haciendo lo mismo que tuvo que hacer Duhalde en 2002: una profunda devaluación (llegó al 300%), para recuperar en forma de shock la competitividad argentina, achicando o eliminando así los dos déficit, tanto el comercial como el fiscal. Sin embargo, hoy Macri está en la obligación de no quedar emparentado a ninguno de los dos. Ser De la Rúa implicaría resumir su gestión al inmovilismo total y no hacer nada de lo que se propuso hacer. El radical nunca asumió el costo de romper con la convertibilidad que venía haciendo estragos en la economía argentina.

Hasta ahora, Macri viene mostrando una dinámica distinta: asumió el costo de eliminar subsidios y aumentar tarifas, de modificar el cálculo previsional (que en este contexto va a terminar siendo más beneficioso), y de salir del cepo al dólar, entre otras medidas antipáticas o riesgosas. Macri no puede quedarse quieto ni permitir que el ajuste tenga efectos drásticos Ser Duhalde, en tanto, significaría hacer el trabajo sucio para allanar el panorama para que luego venga un próximo gobierno que tenga las cuentas públicas ordenadas: dólar alto y con superávit gemelos. El problema es que ser Duhalde implicaría –a pesar de que muchos parecen olvidarlo hoy– permitir que la pobreza llegue al 54,3% (en 2002, producto de la devaluación, subió 19 puntos porcentuales), que el PBI caiga 10,9% y que se tenga un desempleo que ese fatídico año llegó al 21,5%. Lo único positivo fue que por ese contexto social y la capacidad instalada ociosa, el traspaso a precios de la devaluación del casi 300% no fue fuerte y la inflación fue del 40%. Lo cierto es que comparar el contexto económico actual con el 2001-2002 no tiene mucho sentido. No solo porque los números de la economía son otros, sino también por la contención social que está ya legislada. En 2002, las jubilaciones, por ejemplo, no estaban indexadas y por eso pasaron mucho tiempo sin subir, excepto las mínimas. Hoy tanto las jubilaciones como las asignaciones por hijo están atadas a la inflación y suben cada tres meses. El Gobierno va a estar obligado a redoblar los esfuerzos para atender a los sectores más vulnerables, aunque eso genere mayores dificultades para reducir el déficit fiscal (algo que a Duhalde, por la falta de indexación de la economía y por el default decretado, le costó menos). Macri tiene que ser Macri. No quedarse quieto, pero tampoco permitir que el ajuste tenga una consecuencia social drástica. Y a los opositores tampoco se los puede comparar con los del pasado, pero sí deben aprender, para no cometer los mismos errores. (Fuente Perfil.com)


Actualidad Internacional
El caso contra la ex Presidente argentina: Un gran paso Adelante Andrés Oppenheimer
Columnista del Miami Herald/el Nuevo Herald. Fue miembro del equipo ganador del Premio Pulitzer, y ha recibido el Premio Ortega y Gasset, Premio Rey de España y el Emmy.

El pedido de arresto de un juez argentino a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner es un gran paso adelante en la lucha global contra la corrupción, no solo porque busca poner detrás de rejas a la ex líder populista por recibir por lo menos $69 millones de dólares en sobornos, sino también porque inculpa a muchos empresarios que hicieron dichos pagos.

En América Latina, y en gran parte del mundo, se presta poca atención a la responsabilidad del sector privado en la corrupción pública. Estamos acostumbrados a leer grandes titulares sobre los políticos que aceptan sobornos, pero escuchamos muy poco sobre los empresarios que los pagan. Eso está comenzando a cambiar, y podría marcar un punto de inflexión en la batalla contra la corrupción.

Como en el reciente escándalo de corrupción que condujo al encarcelamiento del ex presidente populista Luiz Inácio Lula da Silva y del ex magnate de la construcción Marcelo Odebrecht en Brasil, el caso de la justica de Argentina contra el ex presidenta ha colocado tanto a políticos como a empresarios corruptos en las primeras planas. Según la acusación del juez argentino Claudio Bonadío, la ex presidenta lideró una red de corrupción que cobró más de $ 200 millones de dólares en sobornos de empresas que buscaban o recibieron contratos de obras públicas.

En al menos 87 ocasiones, se entregaron bolsas llenas de efectivo a la casa particular de la ex presidenta en el elegante barrio de Recoleta de Buenos Aires, dice la acusación del juez. Tan solo los pagos realizados a esa residencia totalizaron $69,7 millones de dólares, agrega.

Las evidencias parecen ser abrumadoras. Además de los ocho cuadernos escritos por un ex chofer del gobierno que tomó notas de sus viajes llevando bolsas llenas de efectivo al apartamento de la ex presidenta, docenas de ex funcionarios y empresarios ya han confesado haber pagado o recibido dichos dineros. Ahora, cerca de 50 ex funcionarios del gobierno y empresarios, incluidos altos ejecutivos de importantes empresas de construcción, enfrentan cargos de corrupción. La ex presidenta tiene inmunidad parlamentaria en su calidad de senadora, pero puede ser desaforada por el congreso.

Pero uno de los efectos secundarios más importantes de la acusación del juez es que ha sacudido a la comunidad empresarial de Argentina, muchos de cuyos integrantes han hecho negocios dudosos a la sombra del poder por mucho tiempo. "Esto es histórico", me dice Carlos Rozen, director del curso de certificado de Etica y Auditoría de la Universidad UCEMA de Argentina. "Marcará un antes y un después en la historia del empresariado argentino". Rozen me dijo que ya se está viendo un gran cambio. Por ejemplo, el número de ejecutivos de auditoría de compañías privadas y públicas que se inscriben en el programa de certificación de UCEMA se ha más que duplicado en los últimos meses, de 40 a 100 personas por curso. Y otros 50 solicitantes están en la lista de espera, agregó.

El llamado "escándalo de los cuadernos", llamado así por los cuadernos del chofer que sacaron a la luz estos sobornos, ya está cambiando la cultura empresarial del país, dijo Rozen. "Antes de los cuadernos, las compañías contrataban expertos para redactar sus normas de ética y auditoría, pero lo hacían solo para cumplir con requisitos legales", dijo Rozen, miembro fundador de la Asociación de Ética y Compliance de Argentina. "Ahora, las empresas entienden que no se trata solo de tener un papel con normas de ética, sino de cambiar la cultura corporativa con políticas de tolerancia cero", agregó. La acusación contra el ex presidenta y varios líderes empresariales - al igual que el caso de corrupción de Brasil - puede servir como una señal de advertencia para los grandes empresarios de muchos otros países. Pienso en México, por ejemplo, donde muchas empresas han hecho negocios poco transparentes con varios gobiernos sin pagar ningún costo reputacional o legal.

Se necesitan dos para bailar el tango, y la epidemia de corrupción que está afectando a tantos países solo comenzará a revertirse si las dos partes - quienes reciben sobornos y quienes los pagan - son castigados. Ese proceso parece haber empezado, y eso hay que celebrarlo.

Publicado en El Nuevo Herald. atlas.org.ar


En la Nicaragua de Ortega, lo peor está por llegar
Carlos Alberto Montaner para Infobae
01-9-09-2018

Me cuentan que Daniel Ortega, el dictador nicaragüense, ordenó una discreta encuesta para saber qué porcentaje del país apoyaba que él continuara al frente del gobierno. Daniel montó en cólera cuando supo los resultados: solo el 9% lo respalda. Tiene dos puntos menos que Nicolás Maduro. Los que se consideran sandinistas alcanzan el 25% del censo, pero los danielistas son un puñado que tiende a reducirse en la medida en que se intensifica la crisis.

Y la crisis es imparable. Consiste, esencialmente, en la ausencia de inversiones y la parálisis de las decisiones económicas. Eso es fatal para cualquier gobierno. El buen funcionamiento de las sociedades se basa en la confianza, y esta, a su vez, depende de la solidez de las instituciones. Hay que estar absolutamente loco para llevar un dólar a Nicaragua. Lo que hace la gente cuerda es sacar sus ahorros rumbo a Costa Rica, Panamá o Miami, donde existen garantías de que no serán confiscados por los gobiernos de esos países.

Frente a esta reacción, los gobiernos estúpidos acusan de traidores a quienes se comportan racionalmente y protegen sus capitales. Pero hacen algo todavía más grave: le roban su independencia a la banca nacional, intervienen los depósitos bancarios, crean corralitos, devalúan para licuar las deudas, se apoderan de los dólares o los euros de las remesas enviadas por los sufridos emigrantes y castigan a los empresarios invadiendo sus propiedades o confiscándolas, aunque en las manos toscas del gobierno suelen durar muy poco sin comenzar a arrojar pérdidas, prólogo del cierre definitivo.

Todo eso aumenta la incertidumbre y la desconfianza. Quienes no tienen acceso a dólares adquieren cuadros valiosos, piedras preciosas, oro o cualquier cosa que conserve cierto valor internacional.

He visto sacar fortunas en sellos de correo, espuelas para gallos de pelea, caballos de carrera y hasta curiosas reliquias, falsas o reales, como los fragmentos de los testículos de Napoleón, cuidadosamente amputados por el doctor Francesco Antomarchi en Santa Helena, el médico mallorquín que desguazó el cadáver y dictaminó que el emperador murió de cáncer de estómago a los 51 años.

¿Cuál es el próximo movimiento de Daniel Ortega? Sabe que tiene que pasar por las urnas, pero está esperando a que mejore su imagen y la de su Gobierno. Eso nunca ocurrirá. El problema es que todo lo que hace agrava y empeora su situación personal y la percepción de su régimen. La Organización de los Estados Americanos (OEA) dictaminó que es una dictadura repugnante que asesina sin compasión.

La SIP, tras una visita de su presidente, aseguró que los derechos de las personas son violados sin compasión. No hay forma humana de mejorar esa imagen, salvo que anuncie su decisión de adelantar las elecciones y largarse del país o quedarse, si tiene el delicado talento que se requiere para pactar con la oposición una salida negociada.

Aunque parezca increíble, lo peor está aún por llegar. Y lo peor es la estatización del débil aparato productivo nica. Yo no sé si todavía Daniel cree en el modelo cubano de los años ochenta, cuando se embarcó en el primer sandinismo porque era un joven bastante ignorante, pero Cuba, que ha perdido la brújula tras 60 años de fracasos, ya no cree en eso y está ensayando fórmulas de enterrar la revolución sin que se le note y sin perder el poder, dos misiones imposibles.

Si yo fuera nica, junto a la salida de Daniel, estaría pensando en qué hacer para evitar más revoluciones y contramarchas. Una parte sustancial de lo que se logró tras la derrota de los sandinistas en 1990 se ha ido a bolina. El trabajo que costó sacar de la quiebra a Nicaragua, enderezar las finanzas, terminar con la hiperinflación, restañar las heridas y comenzar de nuevo a crecer, se ha perdido.

Es una vergüenza que cada cierto tiempo ocurra una catástrofe como esta y derribe la convivencia. Las naciones que funcionan bien tienen un notable capital humano e instituciones que funcionan. No son gobiernos de hombres especiales, sino de leyes que se aplican a todos por igual y en los que se asciende no por los vínculos sino por los méritos.

¿Hay algún país que haya hecho ese ejercicio de fatigada lucidez? Sí. Suiza lo hizo en 1848, tras la revolución liberal.

Decidieron nunca más exportar mercenarios ni participar en guerras, ni volver a ser pobres. Se dieron de baja de la estupidez. Hoy muy poca gente sabe el nombre del presidente de Suiza. Ni falta que hace.

Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.