Plataforma Cero
Publicación Mensual
Año 15 | Número 191 MAY 2019

Macri tiene que controlar la economía
Joaquin Morales Solá para La Nacion
28-04-2019


Macri con la lengua afuera. Un presidente rebasado por el peso de las novedades económicas. Un líder político agotado. Esos trazos pertenecen al esbozo que no pocos opositores del mandatario se afanan por dibujar en estos días ante la opinión pública. Cristina Kirchner es la primera de ellos. ¿O, acaso, quiso decir otra cosa cuando escribió que Macri es el caos y que ella (y el peronismo) deben restablecer el orden? El orden es la eterna oferta del peronismo, aunque tres presidentes peronistas (Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner) tuvieron picos de riesgo país infinitamente más altos que el de Macri. El Presidente camina su Gólgota, es cierto.

La inflación de marzo fue inesperadamente alta; el dólar aletea de manera constante hacia arriba, y el riesgo país alcanzó un nivel que es difícil de explicar cuando los pagos de los próximos dos años, por lo menos, están garantizados por el Fondo Monetario. Inflación y dólar. Esos son los termómetros de la opinión pública argentina para establecer el estado de la salud de la economía. Los dos dieron malas notas en días recientes. En un escenario macroeconómico mucho mejor que en 2015, la razón del tembladeral debe buscarse más en las sensaciones de los mercados, en el pánico de los compradores compulsivos de dólares o en el activismo político de los hombres de negocios.

Muchos se preguntan por qué algunos de esos actores terminarán beneficiando a Cristina por temor a Cristina. La historia está llena de esas contradicciones. En 2001, el Fondo Monetario le negó a De la Rúa un préstamo módico, aunque simbólico: poco más de 2000 millones de dólares. Significó el principio de su caída. Las cosas fueron peores para todos. El gobierno peronista que lo sucedió decidió el default más importante de la historia de la humanidad. ¿Puede suponerse, acaso, que los principales empresarios argentinos quieren el regreso de Cristina? La mayoría no, seguramente. Pero contribuyen a ese regreso cuando dejan trascender que les gustaría que María Eugenia Vidal reemplazara a Macri en la candidatura presidencial. Ese consejo debilita al Presidente y carece de información veraz sobre las principales personas de la política argentina. Vidal, que retiene el primer lugar entre las personas más populares del país, no aceptaría la candidatura presidencial. Cuentan en La Plata que ya le costó demasiado a Macri convencerla para que aceptara la reelección como gobernadora. Vidal, una obsesiva del trabajo, siente la fatiga de los años como gobernadora de la vasta geografía más conflictiva del país. El reemplazo de Macri por Vidal construiría, además, un hecho simbólico que mostraría a Cambiemos como una alianza perdedora, que siempre es la antesala de la derrota. Ni Macri quiere irse de la candidatura ni Vidal quiere esa candidatura ni el enroque sería una decisión triunfadora. ¿Por qué insisten en un camino que conduce a ninguna parte? La Argentina será un país mucho más tranquilo en el próximo mandato presidencial, sea quien fuere el presidente.

La herencia más pesada del kirchnerismo se está saldando. El déficit de cuenta corriente se redujo a casi un 20 por ciento de lo que era. Es el déficit más difícil de sufragar para la economía. Es la diferencia entre los dólares que se gastan y los que genuinamente entran al país. Si hay déficit, como lo hay, el país no puede pagarlo sin endeudarse porque se trata de una moneda, el dólar, que no se emite aquí. El ajuste de los gastos en dólares del país ha sido realmente severo. El déficit fiscal primario llegará a cero, o cerca de cero, este año. Era del 5,4% cuando Cristina dejó el poder. La inflación alta ayudó, porque la recaudación de pesos es mayor y las jubilaciones se aumentan con la inflación pasada. El gasto previsional significa el 60 por ciento del presupuesto nacional, después de que Cristina aumentó exponencialmente el número de jubilados. Una cuestión macroeconómica virtualmente resuelta es la del fuerte atraso en las tarifas de los servicios públicos que también dejó Cristina. El trabajo más importante sobre el conflicto de servicios públicos casi gratuitos, pero subsidiados por el Estado, ya se ha hecho. Esos son los problemas macroeconómicos más sustanciales que existían. Falta la reforma previsional, para hacer más previsibles y razonables los gastos del Estado, y las reformas laboral e impositiva, para mejorar las condiciones de la economía en general, de los trabajadores actuales y de los que querrán trabajar en un mundo cambiante y vertiginoso. Habrá vencimientos importantes de los préstamos del Fondo en el próximo cuatrienio. La oposición anuncia que los refinanciará. Macri también lo hará. Los créditos del Fondo están para ser refinanciados. La oposición puede decirlo; Macri, no.

Un elemento no menor, aunque no el único, que disparó la reciente volatilidad del dólar y, sobre todo, del riesgo país fue la difusión en el exterior de una encuesta de Isonomía. En rigor, el temor se extendió cuando se supo que ante la consulta sobre un eventual ballottage, Cristina ganaría con el 45% de los votos frente al 36% de Macri. La consulta sobre la segunda vuelta fue un apartado casi insignificante de la medición de la agencia para un fondo de inversión, que es el que se encargó de divulgarlo en el mundo. Hablar en las actuales condiciones de los supuestos resultados de una segunda vuelta en las elecciones presidenciales es adentrarse en territorios propios de la ficción literaria. Faltan más de siete meses para esa elección, que se haría el 24 de noviembre. Habrá dos elecciones nacionales, las primarias obligatorias y la primera vuelta, antes de esos comicios. En el medio, influirán de manera decisiva el decurso de la economía, fundamentalmente de la inflación y del dólar, y la dinámica de la propia política. En la eventual (y remota) segunda vuelta hay todavía un 20 por ciento de indecisos en esa encuesta. El 60 por ciento de la sociedad contesta hoy, ante la primera pregunta, que aún no decidió el candidato por el que votará. Una inmensa mayoría social no está en modo electoral. Ni siquiera hay candidatos firmes a la presidencia, salvo Macri. Cristina no se lanzó todavía, aunque camina sin disimulo hacia la inexorable candidatura. Lavagna es candidato hoy, pero ha puesto condiciones para serlo luego. Massa y Urtubey deben dirimir en una interna entre ellos quién de los dos será el candidato. ¿Cómo hablar de segunda vuelta si no se sabe cómo será la primera? Algunos brokers leen la política como un neófito lee física cuántica.

En la encuesta de Isonomía, Cristina no aumentó los índices de imagen ni de intención de votos para la primera vuelta. Macri sí perdió varios puntos. Eso es lo que marcó la diferencia entre ellos. Otras encuestas, en cambio, señalan que hubo un breve, aunque constante, crecimiento de la expresidenta. ¿Es extraño que el Presidente haya caído en las mediciones? Viene de un verano muy malo. La inflación fue desde enero más alta de la prevista. Los efectos de la recesión económica se sintieron más que nunca porque la diferencia entre los ingresos y los egresos fue mayor. Los salarios viejos fueron más viejos aún por la inflación y porque solo en mayo comenzarán a cobrarse los primeros aumentos salariales posteriores a la crisis cambiaria e inflacionaria del año pasado. Y encima se aplicaron durante los últimos meses varios incrementos en los precios de las tarifas de servicios públicos. Un presidente popular en semejante contexto hubiera sido una rareza inexplicable.

El problema de Macri es la incertidumbre electoral y también la económica. No habrá paraíso económico antes de las elecciones, aunque es probable que la inflación baje (la de abril será menor que la de marzo), siempre que el equipo económico logre moderar la adicción argentina por el dólar. Si el paraíso está después de la frontera electoral, el Presidente debe encontrar una oferta para antes de las elecciones. Ella o el caos, advirtió Cristina, y se propuso para reordenar el país. Ante ese desafío, Macri debería garantizar el control de las principales variables económicas. Solo el control. El orden kirchnerista termina en el autoritarismo. La historia es testigo.
(lanacion.com.ar)


Las mentiras de las encuestas. Desde hace muchos años, los líderes alternativos han derrotado a las coaliciones del establishment formadas por medios de comunicación y partidos políticos. Un frente de unidad de sus adversarios aseguraría un triunfo contundente de Cristina Fernández.
Jaime Duran Barba para Perfil
28-04-2019


Originalmente las encuestas se usaron para predecir el resultado de las elecciones, pero cada vez son menos eficientes para eso. Intentar hacer adivinanzas es a veces un tipo de mentira. Es imposible adivinar el resultado de la segunda vuelta electoral de las elecciones argentinas cuando ni siquiera se sabe quiénes serán los candidatos. Esas preguntas se pueden hacer para ayudar al análisis estratégico, pero es irresponsable proporcionar la información a personas que creen que es posible predecir el futuro. En la fake society en que vivimos, cualquier dato circula por la red a gran velocidad, e impacta incluso en personas e instituciones importantes que toman posiciones improvisadas. Estados Unidos. Inicialmente fueron los medios de comunicación norteamericanos los que trabajaron con encuestas políticas. La primera la aplicó The Harrisburg Pennsylvanian, en 1824, para conocer las preferencias de los electores de Wilmington. En 1880, el Boston Globe, el New York Herald Tribune, el Saint Louis Republic y Los Angeles Times realizaron otro estudio y lo siguieron haciendo con bastante acierto otros medios, como la revista Literary Digest. En 1936, la revista envió cupones a diez millones de personas y se equivocó de manera estrepitosa anunciando un amplio triunfo de Alf Landon sobre Franklin D. Roosevelt. Quien acertó fue George Gallup, un estudiante de matemática que aplicó la primera encuesta elaborada técnicamente de la historia. Hasta entonces, la mayoría de los norteamericanos no salían del condado en que nacían, no hablaban con otros, sus actitudes eran estáticas, fáciles de predecir. Hacia 1910 habían aparecido la radio y el teléfono, que cambiaron todo. Las actitudes de la gente se hicieron menos estables cuando pudieron comunicarse con otros. No fueron suficientes las enormes muestras de la antigüedad, se necesitaron muestras válidas, cuestionarios elaborados técnicamente y otros elementos propios de las encuestas profesionales. También se entendió que la interpretación era difícil, y así nació la profesión de encuestador. Las encuestas ocuparon un lugar importante en la política norteamericana, cosa que también ocurrió en América Latina a partir de fines de 1970, cuando volvió la democracia. Complicaciones. La posibilidad de adivinar el futuro de las elecciones se complicó con el tiempo. Por un lado, cambió la metodología de recolección de datos, que se hacía inicialmente entrevistando personalmente a los encuestados, un método caro que se hizo inaplicable en las grandes ciudades por los edificios que se construyeron en estos años, donde no se permite ingresar a los encuestadores. Aparecieron las encuestas telefónicas, y después las encuestas operadas por robots, ambas frecuentes, baratas y menos precisas. Cuando en la presencial integraba la muestra un hombre de entre 30 y 40 años, el encuestador podía verlo y saber que cumplía con los requisitos, cosa difícil para un operador telefónico e imposible para un robot. Pero lo más importante es tomar conciencia de que la gente cambió. Aparecieron decenas de grupos de personas que con dos máquinas y poca preparación se dedicaron a aplicar encuestas de todo tipo generando fastidio en la población. Actualmente, un 80% de los ciudadanos cuelga el teléfono cuando lo llaman: simplemente no responde y la muestra se desvía hacia una minoría interesada en la política. Pero además, la gente se hizo cada vez más independiente y sus preferencias son efímeras. En trabajos realizados estos dos últimos años en México, Argentina y Ecuador, constatamos un fenómeno que es nuevo: hasta un 50% de los electores llega a las urnas sin haber decidido por quién votar. Estos datos coinciden con los que ofrecen otros países. Si en definitiva el resultado es poco previsible hasta la víspera de las elecciones, ¿qué sentido tiene creer que se lo puede tener ocho meses antes? Es imposible adivinar el resultado de la segunda vuelta cuando ni siquiera se sabe quiénes serán los candidatos Ciencia. En la medida en que la gente se comunica con más personas y con más velocidad, las encuestas se equivocan en todo el mundo en su intención de adivinar el futuro. Estudios que se realizaron en la década de 1970 decían que la mayoría de los votantes respaldaban a un solo partido a lo largo de su vida, pero vivimos en sociedades impredecibles en muchos aspectos, en las que la gente tiene actitudes efímeras. Muchos medios de comunicación e instituciones importantes son engatusados por "expertos" improvisados y personas que hacen lobby a favor de alguna persona con encuestas improvisadas. Las encuestas profesionales son un instrumento científico sofisticado, integran estudios cualitativos y otras investigaciones, y analizan series de datos en el largo plazo. La ciencia se basa en ciertos principios: se observa la realidad, se cuantifican los fenómenos, se realizan estudios comparados, se deducen leyes. Con esa información, los profesionales elaboran estrategias o escriben análisis serios de lo que ocurre. Otros creen que las variables políticas no se pueden medir, que la intuición y la magia son más certeros que los análisis racionales. No se hacen exámenes médicos, prefieren que un brujo los diagnostique bailando en su derredor, escupiéndoles alcohol. Por lo general mueren o fracasan. Mentiras. Si alguien se cree popular y supone que sería un gran candidato, es bueno que lo constate con profesionales. Va a fracasar si lo conocen pocos o la mayoría lo ve mal. Hay normas que usan los consultores que no son rígidas pero existen. Hablando de lo más elemental, para que un político ayude y sea valioso para un proyecto debe tener más del 50% de conocimiento. Si tiene más opiniones negativas que positivas, puede ahuyentar votos. El análisis profesional es complejo, no se hace con una pregunta sino integrando varios elementos como profundidad, confianza, credibilidad y otros. No lo puede hacer un gran músico o un economista, sino un consultor político profesional. No deben ser personas que se dedican a la política, al lobby o promueven otros negocios. Hay que saber interpretar las cifras. Hemos encuestado en al menos diez países a Nicolás Narváez, un personaje imaginario que permite saber qué porcentaje de encuestados miente cuando le preguntamos por otros personajes. Nicolás tiene un conocimiento que puede llegar al 25%. Cuando las cifras de un posible candidato compiten con las de Nicolás, le decimos al encuestado que no lo conoce nadie. La mayoría de los que reciben la noticia se enojan y dicen después que no creen en las encuestas. Si los exámenes médicos anuncian que usted tiene un tumor no es inteligente renegar de la medicina, sino pedir que le receten un tratamiento y curarse. Un personaje público debería hacer un seguimiento de las principales variables que tienen que ver con su imagen y, si tiene aspiraciones o maneja instituciones importantes, debería pedir un análisis para entender mejor un mundo que cada vez es más complejo y difícil de comprender. Círculo rojo. Finalmente, debemos ubicarnos en el mundo en que vivimos. Nos referimos al tema en nuestro último artículo, "La agonía de la democracia" (http://bit.ly/jdb-agonia-democracia). Todos los estudios señalan que en la sociedad post internet existe una tendencia a rebelarse contra las instituciones y "la política".

La gente no quiere ser representada. La mayoría de los partidos, los congresos, la Justicia, los sindicatos, los medios de comunicación, las organizaciones empresariales tienen un rechazo de cerca del 80% de la población. Para la gran mayoría, la palabra "política" tiene una connotación negativa. Desde hace muchos años los líderes alternativos han derrotado a las coaliciones del establishment formadas por medios de comunicación y partidos políticos. Ocurrió con Perón frente a Tamborini, con Vargas Llosa frente a Fujimori, con Lula, Correa, Chávez y una larga lista de líderes disruptores frente a la política correcta de sus países. Actualmente, el fenómeno se radicalizó. En el plebiscito por la paz en Colombia, todo el círculo rojo del mundo apoyó al Sí y triunfó el No. Las instituciones mexicanas que temían a AMLO respaldaron a José Meade y perdió. Pasó lo mismo con Bolsonaro en Brasil y Trump en Estados Unidos. No hay un solo caso en que haya ocurrido lo contrario. Los estudios comparados sirven para sacar conclusiones importantes. Un frente de unidad de sus adversarios aseguraría un triunfo contundente de Cristina Fernández.
*Profesor de la GWU. Miembro del Club Político Argentino. (Fuente www.perfil.com).


Las elecciones argentinas, una caminata por la cuerda floja
Benjamin N. Gedan para La Nacion
20-04-2019


Las elecciones presidenciales son siempre un asunto de alto riesgo, pero en la Argentina se parecen a caminar por la cuerda floja. Durante mi reciente paso por Buenos Aires, escuché temores de que un buen desempeño de Cristina Fernández de Kirchner en las PASO desate una nueva crisis cambiaria. A los inversores extranjeros les preocupa que un regreso del kirchnerismo implique una abrupta marcha atrás de las reformas promercado del presidente Mauricio Macri, mientras que los planes económicos del peronismo tradicional siguen siendo una incógnita. Mientras tanto, los economistas ya están analizando la posibilidad de un nuevo default. En los países vecinos de la Argentina no pasa lo mismo.

Las últimas tres elecciones en Chile marcaron la alternancia en el poder de coaliciones de centroizquierda y centroderecha sin generar el menor pánico en el extranjero. Lo mismo ocurre con las elecciones presidenciales en Uruguay -que se celebrarán el mismo día que en la Argentina-, aunque podrían poner fin al mandato del izquierdista Frente Amplio, que ha gobernado desde 2005. El temor por las elecciones en la Argentina se debe en parte a la permanencia de Fernández de Kirchner.

Un eventual cuarto mandato kirchnerista es un escenario pesadillesco para los inversores extranjeros que apostaron por la Argentina después del triunfo de Macri en las elecciones de 2015. Aunque inicialmente Macri fue exitoso -con su regreso al mercado de capitales y su gradual consolidación fiscal-, el recuerdo de la era kirchnerista -un período tristemente recordado por los controles de capitales y de precios, la abrumadora carga impositiva, las restricciones a las importaciones y la hostilidad hacia el sector privado- perdura y vuelve a resurgir. La salida de Cambiemos y un triunfo del kirchnerismo seguramente echarían por tierra los esfuerzos por reducir el gasto en jubilaciones, abrir la economía al comercio e impulsar la tan necesaria reforma laboral.

Más allá de la discusión por las políticas públicas, la telenovela de Fernández de Kirchner empaña la imagen de la Argentina. Hasta los observadores casuales están al tanto de los cargos de corrupción que se apilan en su contra. Y si se habían olvidado, la expresidenta se los recordó antes de tomarse un vuelo de madrugada a La Habana, con un teatral video publicado en las redes sociales en el que acusa de los problemas de salud de su hija a quienes la investigan por supuesto lavado de dinero. Pero la inquietud que despierta el futuro de la Argentina no solo es reflejo de las preocupaciones por el populismo y la personalidad de Fernández de Kirchner. Esa preocupación más bien refleja los desafíos estructurales e históricos que enfrenta la segunda economía más grande de Sudamérica.

La "grieta" no es meramente una división entre los seguidores y los detractores de Fernández de Kirchner, sino una disputa de décadas sobre cuestiones básicas del manejo de la economía, como el tamaño adecuado que debe tener el Estado y las oportunidades y riesgos para el libre comercio, cuestiones que ya fueron básicamente resueltas en Chile y Uruguay. Determinar si los Kirchner lograron una "década ganada" o si dejaron plantado el cazabobos económico de una "pesada herencia" es mucho más que un mero pasatiempo para los politólogos.

La última encuesta Argentina Pulse, realizada por el Woodrow Wilson Center de Washington y Poliarquía, revela que la opinión de la población argentina está dividida en partes iguales respecto de los beneficios de la globalización. Solo la mitad de los argentinos apoya el libre comercio, con apenas un 20 por ciento de los kirchneristas a favor, frente a un 73 por ciento de los votantes de Cambiemos. Sería injusto pedirles consenso a los argentinos en materia de manejo económico. Después de todo, Estados Unidos, histórico predicador del libre comercio y un ejemplo de independencia del banco central, ahora fomenta el proteccionismo, tras elegir a un presidente que adora los aranceles y que suele descargar su furia contra la Reserva Federal norteamericana.

Pero la Argentina, con sus instituciones débiles, su sistema presidencialista y su poco confiable sistema de justicia, es un país mucho más vulnerable a los giros drásticos, donde cada elección es a todo o nada. Macri es consciente de esa vulnerabilidad y ha puesto la regeneración institucional al tope de su agenda. En su discurso inaugural de las sesiones del Congreso el mes pasado, se jactó de la "mejor calidad democrática" y de las "instituciones más sólidas" del país. Sin embargo, tres años no alcanzan para fortalecer las vapuleadas instituciones argentinas, especialmente con un Congreso controlado por la oposición y en medio de una crisis económica que se tragó todos esos esfuerzos y que agotó la capacidad de la población de digerir las reformas significativas que hacen falta. Macri se limita a decir que necesita más tiempo. Pero la desilusión de los argentinos es comprensible, y las reformas económicas de Macri han fracasado. En medio de una inflación inclemente, un taxista porteño me preguntó cuánto costaba el litro de leche en Estados Unidos, y el ejecutivo de una corporación se atrevió a soñar en voz alta con la ciudadanía norteamericana.

Aunque a la Casa Rosada no le guste, la aparición de Roberto Lavagna como potencial candidato termina mejorando la imagen global de la Argentina. El septuagenario de voz pausada desafía el planteo de Fernández de Kirchner de ser la única alternativa a Cambiemos. Y Lavagna también abre la posibilidad de un serio debate político que podría empezar a resolver la pulseada entre estatismo y economía de mercado. De todos modos, la mera posibilidad de que la Argentina vuelva a ser seducida por el populismo luego de tan poco tiempo de haber escapado de él es preocupante. Y aunque Macri logre perpetuarse en el cargo, el recuerdo del suspenso electoral de este año teñirá la percepción que el mundo tiene de la Argentina durante mucho tiempo.
Asesor del Programa de Latinoamérica del Woodrow Wilson International Center for Scholars y exdirector para América del Sur del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Traducción de Jaime Arrambide. (lanacion.com.ar)


Inversores en alerta: si Macri no mide exigen que Vidal sea la candidata a presidente
Escrito por Pablo Wende para Notiar.com
21-04-2019


La batería de anuncios realizada por el Gobierno antes de Pascuas tuvo buena recepción. Según una encuesta de Dalessio-Beresztein, el 80% de los votantes de Cambiemos le parecieron medidas positivas y la mitad de los que no se siente representada también opinó favorablemente. Los mercados no se dieron por enterados: el jueves, ya con la Bolsa porteña cerrada, las acciones sufrieron caídas de hasta el 8% en Nueva York y los bonos volvieron a derrapar, llevando el riesgo país a un nuevo récord, superior a los 850 puntos.

Pero no parece haber sido una respuesta directa de los inversores a los anuncios. Más bien, el deterioro de los activos argentinos ya lleva varias semanas y se ha profundizado en los últimos días. Incluso el declive se profundizó luego de la reunión de Primavera del FMI que tuvo lugar el fin de semana pasado. ¿Existe alguna causalidad entre la reunión del Fondo y el aumento de la desconfianza en relación a la Argentina? Todo hace pensar que sí. Sucede que los grandes bancos y fondos de inversión organizaron reuniones en las que hubo por lo menos un capítulo destinado a la situación de la economía y sobre todo de la política argentina.

Y la conclusión que se llevaron de estos encuentros de alto nivel realizados en Washington fue sumamente preocupante: hoy no sólo ya Mauricio Macri no tiene asegurada su reelección, sino que las posibilidades de que la ganadora sea Cristina Kirchner han aumentado significativamente en los últimos dos meses. Para muchos se trató de un verdadero baldazo de agua fría. No es que no supieran que la economía estaba en recesión y que eso jugaba en contra de las chances del oficialismo. Pero hasta hace apenas algunas semanas estaban convencidos, y así lo consignaban en sus informes de research, que no había posibilidades de un retorno del kirchnerismo. Una percepción que ahora se dan cuenta era errónea. Hubo varios encuentros cara a cara de banqueros y administradores de fondos con el equipo económico, incluyendo a sus máximos referentes: el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el titular del Central, Guido Sandleris. Pero además también estos ejecutivos de Wall Street tienen línea directa con los técnicos del Fondo. En varios de estos encuentros se escuchó la misma pregunta: ¿y si a Mauricio Macri no le alcanza para ganar, por qué la candidata no es María Eugenia Vidal?

Luego de haber sufrido pérdidas millonarias, los grandes fondos internacionales que compraron deuda argentina reclaman que Macri se baje si no le dan los números para ganar en octubre. Y que le deje su lugar a María Eugenia Vidal. Los inversores extranjeros -como Templeton, Black Rock, JP Morgan o HSBC- siguen sin entender por qué el propio Presidente se cerró a la posibilidad de no ser candidato, incluso si no lo acompañan los números. Pero al mismo tiempo están convencidos, o quieren convencerse, de que cualquier cosa podría suceder a último momento, es decir antes del 22 de junio. Aun cuando el propio Macri tuvo que aclarar la semana pasada que "el lugar de María Eugenia es la provincia de Buenos Aires". Todas las encuestas coinciden en que Vidal mide mucho mejor que el propio Presidente.

Los precios de los bonos reflejan esta enorme inquietud que genera la ausencia absoluta de certezas faltando cada vez menos para las elecciones. Los títulos más cortos, que vencen entre 2020 y 2024 pasaron a rendir arriba del 15% anual. Lo más largos también caen, pero en menor medida.

Este comportamiento muestra el temor a que la próxima administración se encamine a una reestructuración de la deuda. Aún cuando los futuros vencimientos de la Argentina sean manejables, nadie sabe a ciencia cierta si los mercados volverán a abrirse para que el Gobierno consiga refinanciar sus vencimientos y conseguir fondos frescos.

El año que viene el FMI sólo prestará USD 5.900 millones, pero el futuro Gobierno deberá salir a buscar USD 16.000 millones. No parece una cifra extraordinaria ni mucho menos. Sobre todo, cuando la mayor parte son refinanciaciones de vencimientos. Pero a esta altura el pánico ya se volvió demasiado grande. Los inversores descuentan que si gana Cristina el único camino sería un nuevo default de la deuda. Aún en el caso de que ella demuestre voluntad de pago, la desconfianza sería gigantesca.

Los mercados siguen con atención qué sucede con la interna de Alternativa Federal, si Roberto Lavagna tiene posibilidades y qué puede ocurrir con Sergio Massa. Pero ninguno de los dos aún levantaron lo suficiente en las encuestas como para destronar la opción de Macri o Cristina.

Lo cierto es que grandes fondos internacionales invirtieron fortunas atraídos por el discurso pro mercado de Macri y su equipo. Sin embargo, hace un año y medio que no paran de perder. Para ellos resulta imposible salir a vender masivamente activos argentinos porque desplomarían aún más los precios. Pero ahora directamente tienen miedo de perder todo.

Al menos, gracias a los dólares que entraron del campo y a la venta de divisas a razón de USD 60 millones diarios que prestó el FMI, el Gobierno consiguió desacoplar el comportamiento del dólar de la caída de otros activos argentinos. Evitar otra devaluación es a esta altura imprescindible para Macri si busca repuntar en las encuestas. En forma paralela, también se busca un repunte del consumo sobre todo en sectores de bajo poder adquisitivo. Para eso no sólo se lanzó una canasta de productos esenciales dentro de Precios Cuidados, que no tendrán aumento en seis meses, sino también una serie de créditos subsidiados con tasas de interés por debajo del nivel de mercado.

El FMI dio su visto bueno no sólo a las medidas que procuran recuperar el poder adquisitivo, sino también al congelamiento de las bandas cambiarias hasta fin de año. Algo que parecía imposible hace un mes se acordó rápidamente para dar más señales que permitan tranquilizar al dólar. La flexibilidad del FMI es fácil de entender, teniendo en cuenta la pregunta que la semana pasada le formuló uno de los principales ejecutivos de un fondo internacional al encargado del caso argentino, Roberto Cardarelli: "¿Ustedes prefieren ser acreedores de Macri o de Cristina?". No hizo falta esperar la respuesta.(notiar.com)


Cuáles son los planes de Rusia para hacer de Venezuela su nueva Siria Moscú no sólo se encamina a quedarse con la mayoría de la producción de crudo del país caribeño sino que además ya está operando en el Arco Minero de Orinoco, donde se concentra una de las mayores reservas de oro y diamantes del continente. Quiénes son los hombres que Putin designó para realizar su Proyecto
Laureano Pérez Izquierdo para Infobae
14-04-2019


Nicolás Maduro entrega a Rusia y a Vladimir Putin el control de esferas claves del país. El riesgo de convertirse en la Siria de América Latina Vladimir Putin ya designó quiénes serán sus hombres en Venezuela para convertirla en la Siria de América Latina. La "sirialización" de la que ya se habla en voz baja -y no tanto- en los foros internacionales. Son dos los delegados que eligió Rusia: un empresario y un militar. Ambos gozan de toda la confianza del nuevo zar. El primero es un confidente del ex agente de la KGB. Igor Sechin es la cabeza visible de Rosneft, la petrolera que quiere quedarse con el crudo chavista.

El segundo es alguien menos conocido y con exposición sólo marcial: Vasilii Petrovich Tonkoshkurov. Es el general que aterrizó en un Antonov An-124 el 23 de marzo en Caracas en absoluto sigilo junto a otros 100 oficiales rusos. Esta vez no hubo show, como cuando se presentaron los bombarderos TU-160 en diciembre último.

Es que esta vez la comitiva tenía instrucciones precisas: trajo consigo tecnología de avanzada no para cuidar al dictador Nicolás Maduro, sino para velar por sus intereses en Venezuela. Que son muchos y cada vez mayores. El régimen chavista le abrió sus puertas y, también, le ofreció sus llaves. Moscú no perdió tiempo: vio la hendija e irrumpió en una administración debilitada al extremo. Tonkoshkurov es un duro en el arte de la guerra. Es subcomandante de las fuerzas terrestres y conoce como pocos el campo de combate. Sufrió una herida de consideración cuando la Unión Soviética enfrentó en las rocosas montañas de Afganistán a los talibanes, resultando humillada. Fue el inicio del fin de una era imperial-comunista que renacería de la mano de Putin, más de una década después.

El uniformado de 59 años nació en Karagandy, en el centro de una Kazajistán soviética y se unió a edad muy temprana al ejército. Fue nombrado en mayo del año pasado como primer subcomandante del Comando Principal de las Fuerzas Terrestres, uno de los máximos cargos a los que puede aspirar un militar. Fue además nombrado coronel general por medio de un decreto del presidente todopoderoso hace ya cuatro años.

Él es el hombre encargado de iniciar la penetración en todas las esferas estatales venezolanas y quien, con la inestimable intervención cubana, ya tiene el mapa de los puntos clave a ocupar desde las sombras. Esas esferas son: el petróleo -conjuntamente con Rosneft-, el minero, el militar, el económico y el político. Una vez que salió a la luz el descenso de los agentes rusos en terreno caraqueño, el escándalo se profundizó y quedó en evidencia la interferencia de Rusia en América Latina. El Kremlin no puede perder el tiempo: sabe que Irán y China también tienen intereses en la región.

Al conocerse el episodio Moscú pretendió bajar el tono y dijo que estaba en todo su derecho de permanecer en Venezuela. Lo hizo a través de María Zajárova, portavoz del Ministerio de Exteriores: "¿Cuánto tiempo estaremos allí? El tiempo que necesiten. El tiempo que nos necesite el Gobierno de Venezuela". Es decir, por tiempo indeterminado. Como en Siria, donde hagiógrafos de Putin redactaron una constitución que está oculta y sin sanción parlamentaria, pero en la cual quedaron manifiestos sus propósitos y conquistas luego de que Bashar Al-Assad quedara preso de rusos e iraníes. Los primeros se apropian de la explotación de los recursos naturales sirios y sus puertos. El ayatollah, de sus telecomunicaciones.

Venezuela ya corre esa suerte. Maduro le cedió a Rosneft la mitad de Citgo, la refinería que PDVSA tiene en Houston, Texas. Una joya estratégica cuyas obligaciones vencen dentro de dos semanas. Lo hizo a cambio de garantizar el pago de la deuda de 10 mil millones de dólares que mantiene con Rusia y pesa sobre el cuello del hambreado pueblo venezolano. "Esa deuda se paga con petróleo", dijo hace una semana el economista Asdrubal Oliveros, Director de Ecoanalítica a Infobae. La no cancelación de aquellos títulos podría derivar en el control total de la compañía por parte del Kremlin.

Moscú no sólo se encamina a quedarse con la mayoría de la producción de crudo sino que además ya está operando en el Arco Minero de Orinoco, donde se concentra una de las mayores reservas de oro y diamantes del continente. Esta área tiene una superficie de 114.000 kilómetros cuadrados con riquezas minerales y está situada en el sur del estado de Bolívar.

Se calcula que bajo la superficie de la nación bolivariana existen unos 40 millones de toneladas de diamantes, de acuerdo a los cálculos hechos por el Ministerio de Desarrollo Minero chavista. Putin se relame: sabe que Maduro firmará el papel que le coloquen delante con tal de conseguir algo del oxígeno que Tonkoshkurov promete inocularle. El general cumplirá su misión y no se apartará un centímetro. Cuidará con la tecnología que transportó desde una base rusa hasta Caracas las empresas que ya operan en el Orinoco y en el resto del país. También medirá los puentes que pueda llegar a tender en caso de que finalmente su aliado chavista caiga, algo que aparece escrito en las crónicas del futuro.(infobae.com)


¿Qué parte de que los jueces hablan por sus fallos no entienden?
V.CORDERO para La Prensa
13-04-2019


Los argentinos tenemos últimamente la piel sensible y nos preocupan actitudes que se ven como rajas peligrosas en el sistema democrático. Aquel viejo y sabio axioma que decía que "los jueces solo tienen que hablar por sus sentencias", parece no haber sido comprendido del todo ni siquiera por los magistrados de la Corte Suprema. En los últimos meses la disputa entre el ex presidente del más alto tribunal, Ricardo Lorenzetti y el Gobierno de Mauricio Macri es más que notoria. Dividiendo en dos grupos a los cinco miembros del tribunal, Lorenzetti consiguió el apoyo de sus pares Horacio Rosatti y Juan Carlos Maqueda, los tres dicen que de orientación peronista y por otro lado Elena Highton de Nolasco y Carlos Rosenkrantz, actual titular de la Corte, para emitir una serie de fallos contrarios a los intereses del Ejecutivo y en algunos casos comprometiendo factores de la economía. Finalmente fueron fallos y no declaraciones en televisión, radio o redes sociales y se puede estar de acuerdo o no con los mismos pero deben acatarse porque es la "palabra de la Justicia". Muchos ven este gesto una suerte de vendetta de Lorenzetti que fuera presionado por Macri a ceder la presidencia. Ahora hay un hecho diferente, una actitud que debe reverse y explicarse. En una entrevista en un programa de YouTube, el doctor Horacio Rosatti, juez de la Corte Suprema, opinó sobre la actitud de un fiscal que tiene en sus manos la causa de mayor sensibilidad para el país, que es el tema de los cuadernos una de las investigaciones por corrupción más importantes de la historia argentina. Rosatti ante la pregunta del periodista sobre la negativa del funcionario a presentarse ante varias citaciones de otro magistrado de Dolores, Alejo Ramos Padilla, que investiga un supuesto caso de espionaje y coimas donde el principal imputado es el falso abogado Marcelo D'Alessio, cargó contra el fiscal Carlos Stornelli y dijo que "presentarse es una obligación. En este cargo uno tiene que dar el ejemplo. Son las reglas. Si uno no respeta las reglas no puede pedir que el resto lo haga".

Y siguió opinando Rosatti: "Si no hay ejemplaridad moral es muy difícil generar seguimiento de conductas. Uno acá tiene que dar el ejemplo, en la vida privada, que muchos dirán qué tiene que ver la vida privada y en la vida pública". Tal vez sea correcto lo que dice Rosatti, pero él no debe decirlo públicamente, porque si el diferendo entre el juez de Dolores y Stornelli llegara a la Corte, ya se sabría el resultado del fallo porque volverían a imponerse tres votos contra dos. Curiosamente otra vez, aparecen por detrás las sombras en una causa en la que está involucrada la ex presidente Cristina Fernández que parece que dese su casa consigue dificultar el accionar de los jueces, dilatando una y otra vez el comienzo de los cinco juicios orales y públicos que la tienen como imputada. En este caso, es Stornelli quién prepara el sexto en la causa de los cuadernos donde la viuda de Kirchner está seriamente comprometida.

El propio Ramos Padilla dijo que no tiene nada probado contra Stornelli y el fiscal dice que no se presenta porque la causa debe tratarse en los tribunales federales de Buenos Aires que es donde se cometieron los supuestos delitos. En todo caso ante la pregunta, el juez Rosatti debió abstenerse de responder y dejar que el tema lo traten los protagonistas y su opinión, si es que alguna vez tiene que darla, debe hacerlo en los considerandos de su fallo. A los ciudadanos nos huele mal el clima político que nos rodea, incluido el Poder Judicial, y estas actitudes no hacen sino levantar sospechas que aumentan la desconfianza. Tengamos cuidado, los mensajes que llegan de arriba hacia abajo tienen que ser claros, transparentes, bienintencionados y honestos, de lo contrario está claro que nos quieren vender pescado podrido.(laprensa.com.ar)


Duran Barba: "Si un gobierno no es peronista, muchos creen que hay que tumbarlo"
El asesor de Mauricio Macri consideró que el 30% de la población que apoya a Cristina "quiere una sociedad que no contiene los elementos que forman parte de la democracia".
Jaime Duran Barba para Perfil
07-04-2019


El consultor preferido de Mauricio Macri, Jaime Duran Barba, brindó una entrevista a Jorge Fontevecchia, que será emitida por NET TV esta noche. En un momento de la charla, el ecuatoriano se refirió a los valores democráticos y afirmó: "Hay sectores importantes de la sociedad aquí en Argentina, en Ecuador también, en Venezuela, que no quieren la democracia que cuando yo era joven llamaba la democracia burguesa".

Duran Barba admitió que, durante su juventud, él también rechazaba este concepto y que creía que debí llegar "la dictadura del proletariado". Sin embargo, con el correr de los años cambió su visión: "Vi que los efectos no eran buenos". Luego, continuó refiriéndose a su visión crítica respecto de un sector de la sociedad: "Hay personas que no están con la democracia, pretenderían tener gobiernos eternizados, no están de acuerdo con la división de poderes, no están de acuerdo con la libertad de prensa… ¡y son bastantes! ¡Están en bastantes países y aquí son muchos! Personas que creen más en el poder de la calle que en el poder de las urnas, que creen en el apriete permanente".

El asesor del PRO señaló que con ese sector de la sociedad "que no quiere una sociedad plural y democrática" hay una distancia "más profunda" que con otros con los que discrepa. "Yo no tengo ningún problema con Bachelet, con la izquierda uruguaya, son izquierdas democráticas, que están dentro del sistema. Ahora, si hablamos de armar a la gente, como pasa en Nicaragua y Venezuela, de armar Quebrachos y piqueteros para que tengan un poder armado en las calles distinto de las instituciones, yo no estoy con eso de ninguna manera. Si es que le llamas grieta a eso, bueno, es la misma posición que tengo aquí, en Ecuador, en Brasil, en cualquier lado".

Duran Barba: "Será Macri o Cristina; están codo a codo"

En ese momento de la conversación, Fontevecchia le mencionó a su entrevistado que el Gobierno tenía una actitud de pacificar el discurso político en 2015 y que luego, al llegar las lecciones de 2017, fue el propio oficialismo el que cavó un poco más hondo "la grieta". Duran Barba negó esto y contestó: "Cuando Macri proponía unir a los argentinos, no proponía ir a una sociedad totalitaria, no proponía un partido único, no proponía una secretaría como esa que había de "diseño ideológico". No. Quienes creen en la democracia de verdad creen en una democracia en la que se discrepa, en que distintos grupos que representan distintos intereses, se coaligan, van a elecciones, ganan, pierden y pueden reemplazarse en el poder".

En ese mismo tono, añadió luego: "Cuando hay un grupo que no quiere la democracia, a eso le puedes llamar grieta. Las otras divisiones son necesarias y buenas en la democracia. Esta es más compleja". Para ejemplificar por qué considera que el kirchnerismo tuvo actitudes democráticas, el consultor político recordó: "Hacen actos para escupir a periodistas en Plaza de Mayo, hacen lo posible para acabar con la libertad de prensa, tienen medios oficiales pagados. Y no me refiero solamente a los argentinos, pasó con Correa en Ecuador. Pretenden ir a una sociedad unidimensional, en la que ellos tienen la razón y se acaban las contradicciones. Yo creo que en el caso de Correa, él quiso llevar al Ecuador a algo más parecido a Cuba, algo totalmente disciplinado, organizado, donde el que hace algo va preso, no hay piquetes, no hay huelgas, no hay nada… Fue un esquema".

Por el lado de la Argentina, Duran Barba comparó: "El caso de acá yo creo que es más parecido al de Venezuela y Nicaragua, porque los que estaban en el gobierno kirchnerista salían constantemente de la democracia formal: pretendían que no hubiera división de poderes, que el Congreso fuera una escribanía, cambiar la Justicia para que les obedeciera y eternizarse en el poder". Cuando Fontevecchia le consultó si él consideraba que ese 30% de argentinos que apoya incondicionalmente a Cristina Kirchner responde a ese patrón, el ecuatoriano no dudó: "Quieren sociedad que no contienen los elementos que, personalmente, creo que forman parte de la democracia: libertad de prensa, división de poderes, respeto a los derechos humanos. No quieren eso. Yo no creo que la sociedad del apriete, de la amenaza, de combatir a la liberta de prensa sea democrática". "Hay una psicología permanente de derribar al Gobierno que no es peronista, y de eso se convencieron muchos argentinos: si no es un Gobierno peronista hay que tumbarlo", criticó de manera contundente Duran Barba. (perfil.com)


Por qué Mauricio Macri puede ganar
Si fuera por la economía, casi tendría asegurada su derrota. Por suerte para él, es probable que sus potenciales votantes no se guíen sólo por eso.
Gustavo González para Perfil
04-04-2019


Es lógico que el Presidente tenga temor de perder las próximas elecciones. No estaría en su sano juicio si no lo tuviera. ¿Cómo podría estar seguro de ganar, después de cuatro años en los que consiguió la mayor tasa de pobreza, crisis e inflación desde 2001? Si fuera por la economía, casi tendría asegurada su derrota. Por suerte para él, es probable que sus potenciales votantes no se guíen sólo por eso.

En principio, el votante de Cambiemos no es "el" votante de Cambiemos. Son personas con intereses que en algunos casos pueden coincidir y, en otros, ser opuestos; que defienden valores que varían según la edad o el lugar donde viven. Se trata de una alianza social que incluso es más compleja que la del peronismo y muchísimo más que la del radicalismo, y en la cual conviven conservadores con progresistas, religiosos tradicionalistas con militantes new age, abortistas y antiabortistas, individuos de alto poder adquisitivo con habitantes de barrios marginales. Es una alianza policlasista en la que los resultados económicos no afectaron a todos por igual y en la que, además, no todos miden a Macri por los resultados que prometió y no cumplió. Porque para ellos hubo promesas (tácitas o explícitas) con las que él sí cumplió. Por ejemplo, ese votante está tan convencido como el kirchnerista de que el Gobierno está detrás del avance de las causas por corrupción que tienen en la mira a Cristina Kirchner.

No importa que Macri se canse de repetir que eso no es cierto: una mayoría está segura de que los jueces y fiscales actúan al ritmo del poder de turno y que es el Presidente el que impulsa esas investigaciones. Lo que para los kirchneristas es un motivo más para no votarlo, para los antikirchneristas es un justificativo clave del voto anticorrupción. Otros interpretan como un logro las "formas" de funcionarios que no gritan, ni dan discursos largos e impostados, ni atacan a los periodistas. Son sectores de clase media y media alta que creen que una institucionalidad amigable debería ser la norma, pero que en este país es un atributo. Son los mismos que también valoran la apertura de relaciones con el mundo, la exitosa recepción del G20, las críticas contra Maduro y el reconocimiento de Guaidó como presidente de Venezuela. O los que aplauden la recargada dureza de la ministra Bullrich en su cruzada mediática contra la inseguridad y el narcotráfico.

Son valores que el PBI no mide, pero que para muchos pueden representar una medición del crecimiento de una sociedad. El Gobierno dice que justamente son los sectores que mejor reciben esas políticas los más afectados por la crisis. En cuanto a los más pobres, estiman que pueden soportar mejor la crisis a fuerza de planes sociales, una red de contención oficial bien aceitada en las zonas carenciadas y el beneficio de cierta obra pública que mejoró su calidad de vida. Mientras que de los empresarios y de los que están en la cima de la pirámide social, Macri hoy no espera demasiado. Se siente defraudado por quienes, sostiene, no apoyan como debieran "la profunda transformación" que está haciendo. Pero igual está convencido de que, a la hora de votar, en ellos primará la memoria de lo que significó el kirchnerismo y que no se dejarán engañar por "falsos profetas" como ven a Lavagna.

A unos y otros les propondrá el plan "Ahora sí", instándolos a que crean que ahora sí están sentadas las bases económicas e institucionales para un crecimiento sostenido. Les dirá que los precios relativos de la economía se acomodaron tras la devaluación y que eso ya se nota en una balanza comercial positiva y en la reducción del déficit. Hablará de la liberalización del mercado aéreo, del éxito de las compañías low cost, del boom del turismo interno, del fenómeno Vaca Muerta, del freno al aumento de tasas en los Estados Unidos, del impulso de Brasil y del giro ideológico en la región. En fin, el miedo a perder por culpa de los resultados del PBI económico intentará ser mitigado por los argumentos que muestren el crecimiento del PBI social y la promesa, otra vez, de un futuro mejor.

Que el Presidente conserve, según las encuestas, más del 30 % de imagen positiva en medio de estos meses sombríos indica que hay un electorado que evidentemente no vota sólo teniendo en cuenta sus bolsillos y la cotización del dólar. La duda es hasta cuándo puede resistir esa fe si los bolsillos y el dólar la siguen poniendo a prueba cada semana.(perfil.com)

Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.