Plataforma Cero
Publicación Mensual
Año 15 | Número 196 OCT 2019

Los términos del acuerdo secreto entre el Gobierno y el FMI
Marcelo Bonelli para Clarin
27-09-2019

Washington está preocupado por un triunfo del Frente de Todos. No por Alberto Fernández, sino por Cristina Kirchner.


Existe un pacto secreto entre el FMI y la Casa Rosada. El acuerdo implícito incluye cuatro pautas políticas: como anticipó en exclusiva Clarín, el FMI no va a desembolsar el dinero pendiente hasta después de las elecciones. -Los fondos se enviarían, pero después de hacer una negociación con el electo Presidente. En otras palabras: el giro formaría parte de una negociación amplia con la futura administración. -Como concesión, el FMI no hará ningún anuncio formal, ni comunicado oficial que confirme que el dinero está congelado. Un informe oficial del FMI tendría esta traducción política: que el acuerdo está caído. Así, se quiere evitar un impacto negativo sobre la maltrecha economía local. -Seguirán las conversaciones y declaraciones. Acciones instrumentadas para ganar tiempo hasta las elecciones. David Lipton –el influyente delegado del Tesoro en el FMI– estuvo a punto de vulnerar este compromiso. Fue cuando dijo que "Argentina debe esperar". Así habló Lipton para calmar el frente interno del FMI. Ahora existe mucha intransigencia y crítica con la Casa Rosada: los directores "gurkas" de Washington son inflexibles y quieren blanquear el congelamiento de fondos y dar por incumplido el convenio. Esa liga de "duros" la encabeza Richard Doombosch, de Holanda. También están Ruediger Von Keirt, de Alemania y Shona Riach, de Inglaterra. Hasta la delegación de Ucrania protesta. Las palabras de Lipton tuvieron un fuerte impacto. El funcionario fue el que recibió e instrumentó las órdenes de Donald Trump para que Macri tuviera hasta ahora un trato especial del FMI: siempre hicieron la vista gorda con los incumplimientos del acuerdo. El encuentro entre Kristalina Georgieva y Hernán Lacunza fue fruto de una decisión: tratar de bajarle el tono al sincericidio de Lipton. Lipton pronunció las severas palabras después de un encuentro con Macri. La reunión sólo giró sobre el escenario político y muchos dudan de que haya sido oportuna la presencia del Presidente. Washington está preocupado por un triunfo del Frente de Todos. No por Alberto, sino por la militancia chavista de Cristina. El FMI no acordará nada con un eventual gobierno de Alberto si antes no hace un convenio político con la Casa Blanca. Lipton fue directo en la reunión y preguntó: "¿Qué va a hacer la oposición si gana?". Lacunza le respondió: "Nosotros no podemos dar esa definición. El FMI sabe qué vamos a hacer nosotros". Macri fue concreto en los 15 minutos en que estuvo en el cónclave. Tuvo un tono realista y explicó las últimas medidas lejanas a la ortodoxia del FMI. Después se confesó: "Estoy decidido a dar la pelea electoral".

Hizo una alusión a la necesidad de que el Fondo no complique el escenario y reiteró: "Entiendo las dificultades que enfrento, pero podemos entrar en el balotaje". Lacunza blanqueó el diálogo que tiene con economistas de Alberto. Antes de viajar a Washington, el ministro tuvo una reunión con Guillermo Nielsen. Lacunza le pidió a Nielsen un apoyo al proyecto para refinanciar los vencimientos de la deuda. Nielsen lo habló con Fernández. Lo único que se acordó fue no emitir opinión y que el silencio acompañe a Lacunza. La oposición no está de acuerdo con ese proyecto: dicen que enviarlo al Congreso antes del viaje fue una exigencia del FMI. Alberto decidió cortar -hasta las elecciones- el diálogo con Macri. El Presidente habría intentado sin éxito comunicarse con Alberto por WhatsApp. Fueron tres los mensajes que nunca respondió. Macri hizo un último intento hace dos semanas y después no hubo otro mensaje. En la Casa Rosada dicen: no estamos al tanto de esos intercambios. La semana pasada no hablaron, pero fue el comentario de los máximos dirigentes petroleros que se reunieron en la cumbre Argentina Oil&Gas. Estaban todos: Exxon, Shell, Pampa Energía encabezados por Miguel Gutiérrez y Alejandro Bulgheroni. Hubo una agenda formal y otra confidencial. En privado, los petroleros obtuvieron una información clave de Alberto sobre Vaca Muerta. La noticia la trasmitió Nielsen en diálogos privados con muchos emisarios del exterior: Alberto ya tendría preparado un proyecto de ley para garantizar la inversión y el negocio petrolero en el mega-yacimiento de Neuquén. También, para alentar la explotación convencional. Las decisiones que se incluirán en su texto estarían todas en línea con los reclamos y propuestas de los inversores externos. Según confirmó Clarín, el tema se maneja al máximo nivel. Algunos de los "popes" petroleros habrían enviado "memos" con sugerencias para redactar la propuesta. El dato político clave sería el siguiente: Cristina Kirchner apoya la iniciativa. Ahora la ex presidente reivindica que fue ella la que firmó el primer convenio con Chevron, un acuerdo con cláusulas leoninas a favor de la petrolera. La noticia se mantiene en absoluta reserva. Pero es trascendente: los incentivos serán por ley para otorgar mayor seguridad jurídica a las petroleras. Igualmente, los petroleros afirman que, sin una macroeconomía ordenada, será imposible invertir en Argentina. Los problemas locales ya son materia de estudio en el exterior. Tres economistas de la Reserva Federal de Dallas elaboraron un paper cuyo título lo dice todo: "El acertijo del capital desaparecido en Argentina".


El plan de Cristina
Sergio Crivelli para La Prensa
25-09-2019


El pasado fin de semana circuló una versión sobre Claudio Bonadío. Decía que el juez se había comunicado con Alberto Fernández para informarle que pensaba iniciar el trámite de jubilación. La respuesta habría sido que no lo hiciese, que todavía la Justicia lo necesitaba. Fidedigno o no, el trascendido refleja la incierta situación por la que atraviesan el poder político y el judicial. Hay, no obstante, cosas para nada inciertas. En primer lugar el cambio de manos del poder. Se estima que el 27 de octubre el peronismo obtendrá el pase a un gobierno con dos sedes: la Casa Rosada y el Senado de la Nación. En el primero estará Alberto Fernández con una importante crisis económica y financiera entre las manos, en el segundo, Cristina Kirchner, atenta a los movimientos de su creación electoral. Si bien el poder institucional lo tendrá Fernández, el de la vicepresidenta no será menos importante, porque se trata de un poder en expectativa. Quien mejor lo explicó fue John Adams, el primer vicepresidente de los Estados cuando sentenció: "No soy nada, pero puedo ser todo". De todas maneras el plan inicial de CFK no es cogobernar. Mientras Alberto Fernández se desgasta con el dólar, la inflación, el FMI, la recesión, los piqueteros, los sindicatos, etcétera, la ex presidenta desde la segunda fila estará ocupada en los dos poderes que ya eligió en el reparto de áreas de influencia: el Congreso y Comodoro Py. Se ocupará del "rediseño" del fuero federal que ha sido el que más sobresaltos le produjo. A ella y a Máximo, a Florencia, a Cristóbal, a Lázaro, etcétera. En este esquema el control del Congreso es fundamental para CFK ya que le dará acceso al nombramiento de los miembros parlamentarios del Consejo de la Magistratura. El peso del kirchnerismo ultra y del camporismo en ambas Cámaras será la clave para que gane una influencia decisiva sobre el organismo que nombra y destituye a los jueces. Parece estar llegando la hora de que jueces y camaristas sean juzgados por los políticos a los que procesaron por actos de corrupción. Por eso Garavano habla de panquequismo en Comodoro Py.

"DE FACTO"

El cristinismo ya dio el primer paso en este proyecto de intervenir "de facto" la Justicia. Con una repercusión ínfima congeló los acuerdos para magistrados en la Cámara alta. Quedaron pendientes más de un centenar largo de jueces que habían pasado por todos los filtros desde el concurso hasta la audiencia senatorial. Se descuenta que esos pliegos serán retirados por el entrante gobierno. Con total frontalidad el kirchnerismo lo dijo: un gobierno en retirada no puede nombrar jueces. En este caso la tarea pasará a manos de CFK y la Cámpora. Resulta elocuente que el kirchnerismo con solo 9 miembros en el Senado haya paralizado el funcionamiento institucional para conformar el Pode Judicial. Lo que sucedió es que contó con el apoyo tácito del peronismo "no K". Si este último hubiese apoyado al oficialismo, los jueces, fiscales y defensores hubiesen podido recibir el acuerdo del Senado. El presidente de la Comisión de Acuerdos es Rodolfo Urtubey, hermano de Juan Manuel, candidato a vicepresidente de Rodolfo Lavagna. Este es el marco que da sentido al retiro de Bonadío. Lo que no queda tan claro es la respuesta que habría recibido.


Chubut, ¿espejo de lo que puede venir?
Malú Kikuchi para periodicotribuna.com.ar
20-09-2019


Chubut arde. Chubut es una provincia rica en petróleo, este año recibirá $24.000 millones en regalías petroleras. Es rica en diversidad ictícola y entre las ballenas francas en Puerto Pirámides, los pingüinos en Punta Tombo y los lobos marinos, atraen el turismo internacional y nacional. Es la 3ª provincia en tamaño del país, 224.286 km2 y tiene menos de 600.000 habitantes, de los cuales hay 109 empleados públicos por cada 1.000, mucho menos que otras provincias. Pero no puede pagar los sueldos. Ni a docentes, ni a judiciales, ni a administrativos. ¿Por qué? Tiene un gran puerto de aguas profundas, Puerto Madryn, donde atracan cruceros internacionales, que dejan dinero. Comodoro Rivadavia es la ciudad más importante y la cuna petrolera del país. La capital es Rawson. ¿Por qué arde Chubut? ¿Por qué la provincia está en pie de guerra? Mario Das Neves fue electo gobernador de Chubut 3 veces. En 2015 llevó como vice a Mariano Arcioni. En 2017 Das Neves pidió licencia por enfermedad y murió el 1º/11. Arcioni ocupó su lugar. Comenzaron a pagarse los salariales escalonados, hasta que empezó la campaña 2019.

¿Quién es Arcioni? Nació en Comodoro Rivadavia en 1970, estudió en el liceo militar Gral. Roca y derecho en la Universidad de Belgrano, CABA. Ya abogado, se recibió de escribano en la Universidad del Salvador, CABA. Ejerció su profesión en su ciudad, Comodoro Rivadavia hasta el 2015. Fue escribano de Lázaro Báez, entró en la política de la mano de Das Neves y es amigo personal de Sergio Massa. En la campaña 2019 prometió aumentar los salarios de los empleados públicos. Salarios que aún sin aumento no podía pagar. Una vez electo, no pagó. Chubut, paralizado. El 4/9 una protesta de petroleros cortó las rutas 3 y 26. La represión indignó a la gente y sumando a la falta de pagos, hizo que Chubut ardiera. Ese es el momento en que Arcioni decide aumentarse el sueldo al doble. Aún teniendo razones para pretenderlo, no era el tiempo adecuado. Chubut está sin clases, los chicos no van a las escuelas. Dijo el delegado gremial de la provincia, Santiago Goodman, "es mejor que nuestros alumnos aprendan a luchar que a saber la raíz cuadrada". Así está Chubut, asusta pensar después de escuchar a Goodman, que estará peor. Los judiciales, de paro. Administrativos, de paro. Incendiaron la legislatura que debería analizar el "aumento de sueldo" del gobernador. Arcioni exige que el gobierno nacional le envíe dinero. El gobierno de Macri dice tener pruebas, que hace unos días le envió a Chubut casi $1.300 millones.

Arcioni dice que es mentira. La plata salió del gobierno nacional. En algún lugar debe estar. No está en los salarios que se les deben a docentes, judiciales y administrativos provinciales. Esas personas siguen sin cobrar lo que se les debe, más lo que se les prometió. ¿Estará en algún bolsillo? ¿Estará Arcioni esperando un cambio en el gobierno nacional? ¿Esperará que gane Alberto Fernández? ¿De ser así, que este le gire más plata de la que le corresponde como coparticipación? Todo es posible. Sería bueno recordar que los gobiernos K no cumplieron con la coparticipación a las provincias. Hoy, Chubut está paralizado y arde. La gente está en la calle y pide juicio político para el gobernador. Que no se hará porque entre Arcioni y el kirchnerismo hay mayoría en la legislatura. Hoy, el pueblo chubutense sabe que se equivocó al votar. Arcioni fue una equivocación. Mariano Arcioni prometió. No pudo o no quiso cumplir. Pero demanda que le suban el sueldo, esa remuneración que él no paga a los empleados de su provincia. Una broma macabra. ¿Caerá la Argentina en la trampa en la que cayó Chubut? ¿Será la Nación el espejo de Chubut?


Baby Etchecopar cruzó al obispo que incomodó a Mauricio Macri
La Nacion
18-09-2019


Baby Etchecopar criticó al obispo Mario Cargnello que incomodó a Mauricio Macri. "Algún pecado usted debe tener", empezó su editorial, en su programa Basta Baby. Después de la homilía de este domingo en Salta, el obispo tomó el micrófono, se acercó a donde estaban las autoridades y dijo: "Mauricio, has hablado de pobreza, llévate el rostro de los pobres, que son argentinos, dignos, respetuosos y merecen que nos pongamos de rodillas delante de ellos". Baby defendió a Macri y dijo que "quiere quedar bien con el Papa Francisco". Después criticó al hermano del gobernador Juan Manuel Urtubey. "Tiene una escudería de autos de competición", dijo el periodista y aseguró que con lo que gasta podría subsanar la pobreza de Salta.

También habló del narcotráfico de la provincia y preguntó: "¿Por qué no se preocupa un poco por lo que pasa en Salta? ¿Cuánta plata pone la oligarquía en Salta? ¿Por qué no se preocupa en ver mujeres abusadas, violadas, las nenas embarazadas que van al hospital a tener su guagua? Por qué no se preocupa de esa pobreza en vez de estar haciendo politiquería barata".


Andrés Oppenheimer: "EE.UU. no les va a dar ni la hora a Cristina Kirchner y a Alberto Fernández"
La Nacion +
18-09-2019


El periodista Andrés Oppenheimer participó de Mesa Chica, el programa que se emite por LN+, y y se refirió a las declaraciones de Alberto Fernández acerca de Venezuela y cómo aquella postura influye en la percepción de la Argentina en el exterior. El analista político fue categórico: "EE.UU. no les va a dar ni la hora a Cristina Kirchner y a Alberto [Fernández]". "Decir que Venezuela no es una dictadura es un disparate. Este señor, o está recibiendo órdenes, o no lee el diario hace 10 años", lanzó Oppenheimer acerca de las declaraciones de Alberto Fernández sobre el gobierno de Nicolás Maduro. Para el analista político se trató de "una metida de pata terrible", porque los dichos del candidato del Frente de Todos "hacen que sea difícil creer que es un moderado", sobre todo en el exterior. En tanto, hoy, se dio a conocer una entrevista del diario Folha de San Pablo, en donde el líder chavista arremetió contra todos los mandatarios de la región que critican al régimen bolivariano. Básicamente, Maduro sostuvo que " decir que Venezuela es una dictadura es una estupidez histórica". Y al ser consultado por Alberto Fernández, quien señaló que en el país existen "abusos", el delfín de Chávez volvió a decir: "Quien lo diga, donde lo diga, es un estúpido".

De todas formas, Oppenheimer desestimó una rivalidad entre Fernández y Maduro e incluso señaló que el líder chavista intentó ayudar al candidato del Frente de Todos, por el "error" que cometió con sus declaraciones pasadas. "Si la Argentina estuviera en el boom de las materias primas de la época kirchnerista no importaría, pero no es el caso. Este es un país quebrado y necesita crédito o, por los menos, patear para adelante los pagos de la deuda con el FMI. Sin el apoyo del exterior la situación va a empeorar", sentenció Oppenheimer. El autor de Sálvese quien pueda volvió a la idea central que expuso en su columnapublicada en LA NACION de que la "Argentina está cavando su propia fosa". En el caso particular de la relación con Estados Unidos, el analista explicó que Donald Trump se encuentra interesado en la postura que tienen todos los mandatarios acerca de la crisis en Venezuela, no por una "razón ideológica" o por caracterizarse por "democrático", pero sí por una cuestión pragmática: el líder norteamericano quiere ganar las elecciones en el estado de Florida. Oppenheimer también analizó los dichos de la exmandataria acerca de la situación alimentaria en Venezuela y su comparación con la Argentina y desestimó cualquier semejanza y lo calificó como otro "disparate". "En Venezuela el salario mínimo es de dos dólares por mes. ¿Cómo podés decir que la situación es parecida? La Argentina está pasando por una crisis, pero Venezuela por una hambruna de un carácter no visto", señaló Oppenheimer. Y en ese mismo sentido agregó: "Esta gente que habla de los derechos humanos y de la dictadura tolera, si no apoya, una dictadura igual o peor que la Argentina" . Para el analista político, si el candidato por el Frente de Todos gana las elecciones deberá tomar una "medida de audacia total", como ubicar dentro de su gabinete a "un macrista" en el ministerio de Economía y otro en el de Justicia. De este modo, Oppenheimer describió lo que podría ser interpretado por el exterior como un "shock de confianza". De lo contrario, el analista concluyó: "Pensar que un moderado peronista va a convencer a alguien de afuera es una ilusión total".


Por qué creo que dolarizar la economía argentina es la única salida
Si el respaldo de una moneda es la confianza en las instituciones de un país y en su dirigencia, se hace evidente el motivo por el cual los argentinos no creen en el peso
Por Roberto Cachanosky
31 de agosto de 2019


En los últimos días vemos que ni el apoyo del FMI ni las ventas del Banco Central (BCRA) logran tranquilizar el mercado de cambios. Es indudable que el resultado de las PASO avivó la ya profunda desconfianza en un futuro gobierno del kirchnerismo, porque la corrida cambiaria junto con el desplome de la Bolsa y de los bonos se produjo una vez conocido el número de votos alcanzado por la fórmula FF (Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner). Hasta el viernes anterior, había huida hacia el dólar, pero todavía no se había producido una fuga masiva. Se podría argumentar que el retiro de los depósitos bancarios obedece al miedo a que el kirchnerismo vuelva a imponer un corralito; sin embargo lo que ocurre no es que la gente retira pesos de los bancos y los guarda en una caja de seguridad. La gente retira pesos del mercado y compra dólares, porque no cree en el peso como reserva de valor. Muchos especulan con teorías conspirativas según las cuales algunos operadores están haciendo saltar el dólar. Eso no se veía, por lo menos hasta el mes de julio pasado. De acuerdo al Informe del Mercado de Cambios que publica el BCRA, el mes pasado las "personas humanas", que básicamente demandan moneda extranjera para atesoramiento y viajes al exterior, compraron de forma neta US$ 2.177 millones; las empresas del sector real fueron vendedoras netas de moneda extranjera por US$ 1.913 millones; y los "Inversores institucionales y otros", tanto residentes como no residentes, efectuaron compras netas en el mes por US$ 1.456 millones. O sea que, en montos netos, los mayores compradores fueron las personas físicas, ahora llamadas "humanas". En julio, más de 1,5 millones de personas físicas compraron dólares; el 69% de las compras fue por montos de hasta U$S 10.000 por persona. Las compras brutas de las personas humanas promediaron los U$S 1.500 per cápita. Dicho sin vueltas, Argentina no tiene moneda. En otras palabras, podemos inventar todas las teorías conspirativas que queramos, pero la realidad es que el argentino no cree en el peso como reserva de valor. Para que una mercadería sea considerada moneda, tiene que cumplir dos requisitos: 1) ser aceptada ampliamente como medio de intercambio y 2) ser reserva de valor. El peso no es reserva de valor y, por lo tanto, no es moneda. Dicho sin vueltas, Argentina no tiene moneda, solo tiene unos vales para hacer transacciones de corto plazo, pero no hay forma de tener moneda para hacer operaciones de largo plazo. Voy más al punto: el argentino ya eligió al dólar como su moneda. Les guste o no a los nacionalistas. Finalmente, la moneda es una mercadería como cualquier otra que sirve como moneda. No es un símbolo patrio. No se pierde la soberanía nacional por no tener moneda emitida en Argentina. ¿Por qué no tenemos moneda? Porque los políticos son gastadores compulsivos ante una sociedad que demanda que el Estado le regale el fruto del trabajo ajeno. Esto lleva a que el Estado gaste más de lo que recauda y cubra el déficit fiscal con emisión monetaria. De tanto darle a la maquinita para imprimir billetes, destruimos el peso moneda nacional, el peso ley 18.188, el peso argentino, el austral y el actual está en terapia intensiva. Un peso actual es equivalente a 10 billones de pesos moneda nacional. Un uno más 13 ceros atrás. Segundo dato, a partir de 1972, cuando Richard Nixon declaró la inconvertibilidad del dólar al oro, todo el sistema monetario mundial está basado en la confianza que hay detrás de cada papel que emiten los bancos centrales. La inmensa mayoría de la gente que compra dólares como reserva de valor desconoce qué hay en la Reserva Federal respaldando cada dólar que hay circulando. Lo mismo ocurre con el euro. ¿Por qué aun así la gente prefiere l dólar al peso? Porque será anti yanqui, detestará a Trump, pero sabe que las instituciones políticas y jurídicas de Estados Unidos funcionan de tal manera que impiden que Trump o cualquier otro presidente pueda destruir el dólar. El que más daño le hizo al dólar fue Jimmy Carter y salió eyectado de la presidencia de EEUU al final de su primer mandato cuando Ronald Reagan le ganó por varios cuerpos de ventaja las elecciones.

Considerando que hoy en día no existe más el patrón oro y que lo que respalda los papeles pintados es la confianza en las instituciones jurídicas y políticas de un país junto con su dirigencia política, creo que no tengo que abundar en detalles para demostrar que la dirigencia política argentina, ni sus instituciones jurídicas y políticas le ofrecen confianza a la gente como para respaldar con el prestigio de nuestra dirigencia política cada peso que hay en circulación. Esto lleva a la conclusión de que Argentina no puede emitir un papel que sea moneda porque la gente no cree en su dirigencia política y desconfía de la justicia. De lo anterior se desprende que la gente no acepta el peso como moneda y ya eligió el dólar como la moneda reserva de valor y, en muchos casos, medio de intercambio. De lo anterior cae de maduro que los argentinos tenemos que aceptar la realidad y dolarizar la economía, porque la gente ya lo decidió. No es un delirio de este economista, es la decisión de la inmensa mayoría de los argentinos. Y digo dolarizar porque a medida que va pasando el tiempo, medidas económicas que podían resolver algún problema, hoy ya no sirven porque la economía empeoró por el nivel de gasto público, por la presión impositiva y por la falta de seguridad jurídica que ofrece la dirigencia política. Así como en 1991, la convertibilidad logró frenar la hiper, hoy no sé si una medida similar sería creíble y, por lo tanto, se necesitan medidas más potentes. Aclaro que la dolarización de la economía no evita tener que hacer la reforma laboral, la reforma del Estado en sus tres niveles, la reforma impositiva y la integración de la economía argentina al mundo. Los problemas estructurales no se resuelven con medidas monetarias, se resuelven haciendo las reformas correspondientes. Los nacionalistas podrán despotricar contra la dolarización y denunciar falta de patriotismo con su típico discurso populista, pero si como ellos quieren seguimos así, con un 120% de aumento del dólar en los últimos 12 meses, el descalabro que estamos viviendo no tendrá fin. Concluyo: si alguien cree que dolarizar la economía es un delirio, yo respondo que es un delirio creer que nuestra dirigencia política actual puede ofrecer confianza para respaldar un pedazo de papel llamado peso. Carlos de Lanus (IP) Es indudable que el resultado de las PASO avivó la ya profunda desconfianza en un futuro gobierno del kirchnerismo, porque la corrida cambiaria junto con el desplome de la Bolsa y de los bonos se produjo una vez conocido el número de votos alcanzado por la fórmula FF


Pichetto, contra sus críticos de Cambiemos: "Si les preocupa, que me lo digan de frente"
El candidato a vicepresidente salió con los tapones de punta para enfatizar que la elección "se puede dar vuelta".
Perfil
09-09-2019


Miguel Ángel Pichetto, candidato a vicepresidente de Mauricio Macri salió con todo para contestarle a los dirigentes de Cambiemos que cuestionaron los fuertes cruces que tuvo con la oposición y algunas polémicas definiciones. "Yo siempre dije las mismas cosas, sigo pensando de la misma manera, y si a alguien le preocupa, me gustaría que me lo diga de frente. Yo creo que hay que dar la pelea electoral y que el tema no está cerrado", aseguró el legislador en diálogo con Nancy Pazos en La 990. Es que la semana pasada, Pichetto brindó definiciones que generaron ruido en la alianza gobernante. Primero acusó a los movimientos sociales que se apostaron en la 9 de Julio. Luego criticó la decisión de Migraciones que permitió el regreso al país de una peruana que había sido deportada. E insistió con la imagen de Venezuela si en Argentina ganaba el peronismo.

El manual de imagen de Cambiemos que Pichetto tendrá que estudiar antes de las elecciones "La política implica eso, la posibilidad de no resignarse, de dar la pelea, de no darse por vencido ni aun vencido, de que la pelea que se pierde es la que no se da", explicó. Y agregó: "Hay que pararse con convencimiento porque esta elección puede ser distinta; no digo que sea fácil, pero hay que mantener las ideas". Sobre los rumores que indicaban que buscaría un lugar en la Auditoría General de la Nación en caso de una derrota, sentenció: "Ese comentario no me hace ningún favor, yo he tenido un ciclo largo en la política, tengo 18 años en el Senado y las cosas se terminan; no dramatizo". "Si perdemos, no voy a dejar la política, lo voy a hacer desde afuera del cargo público, voy a seguir comprometido con el conjunto de ideas que quise mantener dentro de mi partido y no pude porque ganaron otras visiones del pensamiento mágico, del modelo de igualitarismo estúpido que nos lleva al fracaso", agregó.

Cuando Macri usaba a Pichetto como ejemplo de la "vieja política". Pichetto dijo además que le encantaría participar de un debate con Cristina Kirchner. "La señora tiene ideas que atrasan", dijo. E insistió: "En mi opinión, es importante fortalecer al Gobierno dando la pelea electoral, en una discusión de ideas, de proyectos de país". (Fuente www.perfil.com).


Es la hora de la república
Marcelo J. Louge Juárez para La Nacion
09-09-2019


En las próximas elecciones de octubre los argentinos tendremos que tomar una decisión trascendente: elegir entre un autoritarismo populista o una democracia republicana. Al votar estaremos defendiendo valores superiores, como la libertad y la justicia.

Causa temor escuchar a representantes del frente opositor decir que, en caso de ganar las elecciones, van a revisar los pronunciamientos judiciales. Suprimida la Justicia, estaría asegurada la impunidad de las mafias políticas, sindicales y de empresarios prebendarios. La sociedad demanda el fin de la impunidad. Por eso, más que nunca, es necesario asegurar la independencia de los jueces que con valentía han investigado y procesado a los máximos responsables en casos emblemáticos de corrupción, con el aporte invalorable de la prensa. El concepto moderno de democracia republicana surge a fines del siglo XVIII. Luego de la Revolución Francesa, en 1789, se sanciona la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que establecen la libertad y la igualdad de todos, y se proclama la república. La democracia consiste en el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. En ella, los legisladores pueden sancionar las leyes que crean oportunas y razonables, y el Poder Ejecutivo, hacerlas cumplir, pero con un límite: que se ajusten a los principios, derechos y garantías establecidos en la Constitución . En cambio, el autoritarismo es un régimen en el cual el poder se ejerce de manera arbitraria. Esto quiere decir que quien representa la máxima autoridad abusa del poder. El autoritarismo se basa en el engaño y la mentira, y bajo su poder no existe prensa libre y no hay la libertad de expresión.

El concepto moderno de democracia republicana surge a fines del siglo XVIII. Luego de la Revolución Francesa, en 1789, se sanciona la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que establecen la libertad y la igualdad de todos, y se proclama la república. La democracia consiste en el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. En ella, los legisladores pueden sancionar las leyes que crean oportunas y razonables, y el Poder Ejecutivo, hacerlas cumplir, pero con un límite: que se ajusten a los principios, derechos y garantías establecidos en la Constitución .En cambio, el autoritarismo es un régimen en el cual el poder se ejerce de manera arbitraria. Esto quiere decir que quien representa la máxima autoridad abusa del poder. El autoritarismo se basa en el engaño y la mentira, y bajo su poder no existe prensa libre y no hay la libertad de expresión. En América Latina las autocracias han ahogado los ideales democráticos de los pueblos, sumiéndolos en la pobreza y el atraso. En la Argentina, durante el gobierno anterior, sufrimos un populismo autócrata que usó perversamente a los pobres con fines electoralistas. En la actual gestión ha comenzado un fortalecimiento de las ideas republicanas que debemos consolidar. Para fortalecer las instituciones es fundamental que rija el Estado de Derecho, que reconoce y garantiza la protección de los derechos y las libertades individuales de todos. El desafío actual consiste en mejorar la calidad institucional en los tres poderes del Estado. El presidente Macri ha iniciado el camino. Con seguridad jurídica, el país volverá a ser más previsible, y esto permitirá atraer inversiones, que generan más trabajo. En la democracia republicana a la que aspiramos es fundamental que exista un poder limitado, que funcione la división de poderes y que haya una verdadera Justicia independiente. Es la hora de la república. Pensemos en el futuro de nuestros hijos y comprometámonos para que en nuestra patria haya justicia y libertad. Como decía el general Belgrano: "La vida es nada si la libertad se pierde". Abogado constitucionalista y productor agropecuario


Bullrich cuestionó a Alberto Fernández y puso la lupa sobre las movilizaciones
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, le reprochó al candidato presidencial del Frente de Todos, no haber "desmentido" la propuesta de Juan Grabois de una reforma agraria. Al mismo tiempo que calificó como "una provocación" las marchas en la 9 de julio
La Tecla
06-09-2019


La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, le reprochó al candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, no haber "desmentido inmediatamente" la propuesta de Juan Grabois de una reforma agraria en caso de que el peronismo gane las elecciones de octubre. Al analizar la convivencia de distintos espacios en el Frente de Todos, Bullrich sostuvo que "no parece sorprendente que este conglomerado tenga cuentas pendientes con lo que no hizo en otro momento si le tocase gobernar" a partir del 10 de diciembre próximo. Para la funcionaria, "la matriz de esta construcción política que representa Cristina Fernández de Kirchner tiene una idea de dominio total y absoluto". Consultada por el canal TN respecto de si considera que Alberto Fernández coincide con Grabois en la propuesta de la reforma agraria, Bullrich respondió: "Si no hubiera sido así, hubiera habido una desmentida inmediata. No digo de Alberto Fernández, pero sí de alguien de su equipo", completó. Por eso, la ministra de Seguridad dijo que "no le parece una cosa extrema" de parte del peronismo/kirchnerismo "poder pensar en la expropiación". La funcionaria planteó además que en el Frente de Todos hay un "conglomerado político que ya ha tenido la oportunidad de gobernar doce años la Argentina y ha intentando cambios absolutamente extremos en el país, desde silenciar a la prensa, cambiar la Constitución, cambiar la forma en que se eligen los jueces y la Corte Suprema", enumeró.

Por otra parte, afirmó que algunos sectores que se movilizaron en la avenida 9 de Julio "son parte del Frente de Todos" y justificó la política de no reprimir esas manifestaciones porque, dijo, "no soy estúpida ante quienes quieren provocar" para que el Gobierno "pise el palito" y haya incidentes. "Creo en el orden, pero no soy estúpida", puntualizó Bullrich y explicó: "A mí no me van a agarrar en una situación en la que hay sectores que nos quieren provocar a que este gobierno pise el palito de una provocación". Para la funcionaria "también tienen que ser responsables" en llevar calma "aquellos que tienen una relación política con los movimientos que van a la calle".


La mirada desde EEUU: entre la decepción por un nuevo fracaso y el temor ante el probable retorno kirchnerista
La decepción no los sorprende. Más bien ratifica la percepción de que en Argentina los milagros no son posibles
Francisco Seminario para Infobae desde Washington DC
08-09-2019


Argentina es una pieza casi perdida en el tablero imaginario de las democracias avanzadas, con economías de mercado previsibles, abiertas al mundo e integradas al sistema internacional. Así, con un dramatismo quizá exagerado, es como ven al país muchos medios norteamericanos, economistas e intelectuales con influencia en la opinión pública estadounidense desde la derrota macrista en las PASO y en medio de la debacle de los indicadores económicos. La decepción no los sorprende. Más bien ratifica la percepción de que en Argentina los milagros no son posibles. Los analistas estadounidenses se aferran a dos ilusiones: que Mauricio Macri logre en octubre dar vuelta la elección, contra todos los pronósticos, y que Alberto Fernández, si gana, una vez en el poder no siga el libreto kirchnerista . Aunque probable, ese destino todavía no es inexorable. Los analistas estadounidenses se aferran a dos ilusiones: que Mauricio Macri logre en octubre dar vuelta la elección, contra todos los pronósticos, y que Alberto Fernández, si gana, una vez en el poder no siga el libreto kirchnerista, asociado a políticas populistas y escaso apego a la institucionalidad. Las garantías son pocas, en ambos casos. "La crisis probablemente anuncia el fin del tiempo de Macri en la presidencia, es una humillación para el FMI y un desastre para el país. Una vez más la Argentina se convierte en un paria financiero", señaló The Economist días atrás, en una nota sobre el regreso del control de capitales decidido por el Gobierno en medio de la fuga de divisas. En otra línea contextualiza la información aclarando que "los inversores están habituados a los fiascos financieros en Argentina".

Esa idea, la de un país de Sísifo, aparece por estos días en casi todos los análisis. Los especialistas usan imágenes como "nuevo tropiezo con la misma piedra" o "círculo inevitable" para graficar la recurrencia de las crisis argentinas. Empieza a ser un lugar común. El Wall Street Journal, diario de referencia del sector financiero de Nueva York, observó esta semana que para los inversores la Argentina es un "día de la marmota". Se repite al infinito. Paul Krugman, el premio Nobel de Economía, apuntó justamente a la reiteración de una historia ya por todos conocida. "Lo que sorprende a aquellos de nosotros que hemos pasado mucho tiempo en estas crisis es que esto es increíblemente cercano al guión de 1998-2001; sin ley de convertibilidad, pero con errores de política similares y una habilitación similar de esos errores por parte del FMI", sostuvo en Twitter. El Wall Street Journal, diario de referencia del sector financiero de Nueva York, observó esta semana que para los inversores la Argentina es un 'día de la marmota'. Se repite al infinito Según el economista, luego de una luna de miel con los mercados y a pesar del "masivo" apoyo del Fondo Monetario Internacional, finalmente todo lo que hizo Macri fue "cavar un pozo más hondo, con un gran aumento de la deuda externa y desacreditando a los reformadores neoliberales". Esto último es lo que más inquieta a los observadores en la capital norteamericana, porque temen consecuencias de largo plazo si después del verano liberal en el país se impone el consenso de que el intervencionismo y la heterodoxia kirchnerista son el mejor camino. En reserva y con claro pesimismo, un analista de un prestigioso think tank de Washington comentó con Infobae su inquietud ante lo que ve como un "regreso al pasado" que no puede traer nada bueno. "El mundo razonable considera que (la de octubre) es una decisión muy clara entre dos modelos", agregó. Es una mirada que va más allá de las oscilaciones del mercado y la cotización del dólar asociadas al riesgo argentino en período electoral. Tiene que ver con el sesgo ideológico de un sector mayoritario del kirchnerismo y la experiencia vivida durante los dos mandatos de Cristina Kirchner, con Axel Kicillof al frente de la economía en la etapa final. El fantasma del chavismo no anda muy lejos. Con la ex presidenta en la fórmula presidencial y accionista mayoritaria del previsible triunfo electoral, en Estados Unidos consideran que las presiones de esos sectores van a dejar poco espacio para la razonabilidad económica que calmaría los temores de Wall Street. "Creer que Alberto Fernández va a manejar el poder y no ella es estúpido", se sinceró otro analista de la capital norteamericana. Lo que sorprende a aquellos de nosotros que hemos pasado mucho tiempo en estas crisis es que esto es increíblemente cercano al guión de 1998-2001; sin ley de convertibilidad, pero con errores de política similares y una habilitación similar de esos errores por parte del FMI (Krugman) Esto se complementa con la idea de que el triunfo de Alberto Fernándezno respondió a un mandato ideológico de una ciudadanía desencantada con el liberalismo económico y las políticas del consenso de Washington en general. Aunque los analistas no ignoran el impacto de la crisis, sería un error creer eso, estiman en la capital estadounidense. En medio de la recesión la gente votó principalmente con el bolsillo, resumen. Sólo resta ver si octubre confirma ese resultado.


Un democrático retroceso de la civilización a la barbarie
Mario Vargas Llosa para La Nacion
02-09-2019


Salvo excepciones, América Latina elige gobiernos que la alejan del camino del progreso

MARBELLA.- El segundo hombre fuerte de Venezuela, Diosdado Cabello, enfurecido porque, debido a la vertiginosa inflación que azota a su patria, el bolívar ha desaparecido de la circulación y los venezolanos solo compran y venden en dólares, ha pedido a sus compatriotas que recurran al "trueque" para desterrar del país de una vez por todas la moneda imperialista. Es seguro que los desdichados venezolanos no le van a hacer el menor caso, porque la dolarización del comercio no es un acto gratuito ni una libre elección, como cree el dirigente chavista, sino la única manera como los venezolanos pueden saber el valor real de las cosas en un país donde la moneda nacional se devalúa a cada instante por la pavorosa inflación -la más alta del mundo- a la que han llevado a Venezuela sus irresponsables dirigentes multiplicando el gasto público e imprimiendo moneda sin respaldo. La alusión al trueque de Cabello es una diáfana indicación de ese retorno a la barbarie que vive Venezuela desde que, en un acto de ceguera colectiva, el pueblo venezolano llevó al poder al comandante Chávez. El trueque es la forma más primitiva del comercio, aquellos intercambios que realizaban nuestros remotos ancestros y que algunos pensadores, como Hayek, consideran el primer paso que dieron los hombres de las cavernas hacia la civilización. Desde luego, comerciar es mucho más civilizado que entrematarse a garrotazos como hacían hasta entonces las tribus, pero yo tengo la sospecha de que el acto decisivo para la desanimalización del ser humano ocurrió antes del comercio, cuando nuestros antecesores se reunían en la caverna primitiva, alrededor de una fogata, para contarse cuentos. Esas fantasías los desagraviaban del espanto en que vivían, temerosos de la fiera, del relámpago y de los peores depredadores, las otras tribus. Las ficciones les daban la ilusión y el apetito de una vida mejor que aquella que vivían y de allí nació tal vez el impulso primero hacia el progreso que, siglos más tarde, nos llevaría a las estrellas.

En este largo tránsito, el comercio desempeñó un papel principal y buena parte del progreso humano se debe a él. Pero es un gran error creer que salir de la barbarie y llegar a la civilización es un proceso fatídico e inevitable. La mejor demostración de que los pueblos pueden, también, retroceder de la civilización a la barbarie es lo que ocurre precisamente en Venezuela. Es, en potencia, uno de los países más ricos del mundo, y cuando yo era niño millones de personas iban allá a buscar trabajo, a hacer negocios y en busca de oportunidades. Era, también, un país que parecía haber dejado atrás las dictaduras militares, la gran peste de la América Latina de entonces. Es verdad que la democracia venezolana era imperfecta (todas lo son), pero, pese a ello, el país prosperaba a un ritmo sostenido. La demagogia, el populismo y el socialismo, parientes muy próximos, la han retrocedido a una forma de barbarie que no tiene antecedentes en la historia de América Latina y acaso del mundo. Lo que ha hecho con Venezuela el "socialismo del siglo XXI" es uno de los peores cataclismos de la historia. Y no solo me refiero a los más de cuatro millones de venezolanos que han huido del país para no morirse de hambre; también a los robos cuantiosos con los que la supuesta revolución ha enriquecido a un puñado de militares y dirigentes chavistas, cuyas gigantescas fortunas han fugado y se refugian ahora en aquellos países capitalistas contra los que claman a diario Maduro, Cabello y compañía. Las últimas noticias que se han publicado en Europa sobre Venezuela muestran que la barbarización del país adopta un ritmo frenético.

Las organizaciones de derechos humanos dicen que hay 501 presos políticos reconocidos por el régimen y, pese a ello, se hallan aislados y sometidos a torturas sistemáticas. La represión crece con la impopularidad del régimen. Los cuerpos de represión se multiplican y el último en aparecer ahora opera en los barrios marginales, antiguas ciudadelas del chavismo y, debido a la falta de trabajo y la caída brutal de los niveles de vida, convertidos en sus peores enemigos. Las golpizas y los asesinatos a mansalva son incontables y quieren, sobre todo, mediante el terror, apuntalar al régimen. En verdad, consiguen aumentar el descontento y el odio hacia el gobierno. Pero no importa. El modelo de Venezuela es Cuba: un país sonámbulo y petrificado, resignado a su suerte, que ofrece playas y sol a los turistas, y que se ha quedado fuera de la historia. Por desgracia, no solo Venezuela retorna a la barbarie. La Argentina podría imitarla si los argentinos repiten la locura furiosa de esas elecciones primarias en las que repudiaron a Macri y dieron quince puntos de ventaja a la pareja Fernández-Kirchner. ¿La explicación de este desvarío? La crisis económica que el gobierno de Macri no alcanzó a resolver y que ha duplicado la inflación que asolaba a la Argentina durante el mandato anterior. ¿Qué falló? Yo pienso que el llamado "gradualismo", el empeño del equipo de Macri en no exigir más sacrificios a un pueblo extenuado por los desmanes de los Kirchner. Pero no resultó; más bien, ahora los sufridos argentinos responsabilizan al actual gobierno -probablemente el más competente y honrado que ha tenido el país en mucho tiempo- de las consecuencias del populismo frenético que arruinó al único país latinoamericano que había conseguido dejar atrás el subdesarrollo y que, gracias a Perón y al peronismo, regresó a él con empeñoso entusiasmo. La barbarie se enseñorea también en Nicaragua, donde el comandante Ortega y su esposa, después de haber masacrado a una valerosa oposición popular, ha retornado para reprimir y asesinar opositores gracias a unas fuerzas armadas "sandinistas" que se parecen ya, como dos gotas de agua, a las que permitieron a Somoza robar y diezmar aquel infortunado país. Evo Morales, en Bolivia, se dispone a ser reelegido por cuarta vez presidente de la república. Hizo una consulta para ver si el pueblo boliviano quería que él fuera de nuevo candidato; la respuesta fue un no rotundo. Pero a él no le importa. Ha declarado que el derecho a ser candidato es democrático y se dispone a eternizarse en el poder gracias a unas elecciones manufacturadas a la manera venezolana. ¿Y qué decir de México? Eligió abrumadoramente a López Obrador, en unas elecciones legítimas, y en el país prosiguen los asesinatos de periodistas y mujeres a un ritmo aterrador. El populismo comienza a carcomer una economía que, pese a la corrupción del gobierno anterior, parecía bien orientada. Es verdad que hay países como Chile, que, a diferencia de los ya mencionados, progresa a pasos de gigante, y otros, como Colombia, donde la democracia funciona y parece hacer avances pese a todas las deficiencias del llamado "proceso de paz". Brasil es un caso aparte. La elección de Bolsonaro fue recibida en el mundo entero con espanto, por sus salidas de tono demagógicas y sus alegatos militaristas. La explicación de ese triunfo fue la gran corrupción de los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff, que indignó al pueblo brasileño y lo llevó a votar por una tendencia contraria, no una claudicación democrática. Desde luego, sería terrible para América Latina que también el gigante brasileño comenzara el retorno a la barbarie. Pero no ha ocurrido todavía y mucho dependerá de lo que haga el mundo entero, y, sobre todo, la América Latina democrática para impedirlo.

Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.