Plataforma Cero
Publicación Mensual
Año 15 | Número 178 ABR 2018

Como los dictadores africanos, Evo Morales se aferra al poder
Emilio Cárdenas para La Nacion
09-03-2018

Hace apenas dos años, el controvertido presidente boliviano, Evo Morales,convocó a un referendo para trata de dejar de lado el artículo 168 de la Constitución de Bolivia, en virtud del cual en ese país se limita expresamente la posibilidad de reelección presidencial a un solo período, de manera continua. Calculó mal y -ante su sorpresa- lo perdió. El NO se impuso con el 51,3% de los votos, pese a la maquinaria oficial que, desde la cima misma del poder, impulsara fuertemente el SI.

En seis de los nueve Departamentos en los que está dividida Bolivia, el NO prevaleció. Morales sólo triunfó en otros tres: los de La Paz, Oruro y Cochabamba. En los departamentos de Tarija y del Beni, donde Evo Morales es y ha sido siempre resistido, el líder aimara no logró alcanzar un 40% de votos en su favor. Pero a Evo Morales le importa realmente poco la voluntad de su pueblo y mucho la posibilidad de permanecer aferrado al poder sin límites temporales de ninguna especie. Acompañado de su poco democrático vicepresidente, el marxista comunal Álvaro García Linera, la eminencia gris de su gobierno. La cabeza pensante, entonces.

Por eso, el NO de las urnas, a las que concurrieron a votar más de cinco millones doscientos mil bolivianos, no ha detenido las ambiciones de poder de ambos personajes. Pese a que Evo Morales había afirmado que respetaría el NO, en al menos seis diferentes oportunidades públicas. Lo que, está claro, lo tiene sin mayor cuidado. Curiosamente, hasta algunos políticos españoles de izquierda respaldan ahora abiertamente, pese a todo, a Evo Morales. Entre ellos, aparece el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Lo que es toda una inexplicable realidad, que no cabe silenciar. ¿Por qué podría Evo Morales, de pronto, salirse con la suya? Sencillo, porque el Tribunal Constitucional Plurinacional de su país, ante la presentación de una "acción abstracta" por parte del partido de gobierno: el "Movimiento al Socialismo" (MAS), le dio sorpresivamente "vía libre" a una nueva candidatura. Lo hizo sobre la base que, de lo contrario, se estarían "violando sus derechos políticos bajo el Pacto de San José de Costa Rica".

Concretamente, se invoca el presunto derecho de Evo Morales "a la participación política irrestricta". Protegido teóricamente por el artículo 23 de la Convención Interamericana de Derechos Humanos. El Pacto de San José de Costa Rica tendría para el mencionado alto tribunal boliviano, en la llamada "pirámide jurídica", una "jerarquía normativa superior" a la de la Carta Magna boliviana y, por ello, no podría ser contradicho, ni directa, ni indirectamente. Con ese argumento, obviamente debatible, por clara que sea, ninguna restricción constitucional de cualquier país que haya sido firmante del Pacto de San José de Costa Rica que no esté expresamente incluida en el referido Pacto tendría validez. Lo que es aberrante, toda vez que pretende transformar a algunas importantes restricciones constitucionales de los países de la región en apenas párrafos de "letra muerta", sin valor alguno.

Como consecuencia, se ha desatado en el país vecino una ola de marchas cívicas de protesta. No creemos que ellas tengan efecto político mayor alguno, más allá de confirmar que Evo Morales ya no tiene el sustento de la mayoría de sus propios conciudadanos, que alguna vez lo respaldaran. Desde la OEA, el Secretario General de esa organización, el excanciller uruguayo Luis Almagro, instó a Evo Morales a respetar la decisión popular que dijo NO a sus ambiciones. Ese pedido encontrará oídos sordos, seguramente. Y el consejo transmitido no irá ninguna parte. Pero tuvo que ser hecho, puesto que es un deber para Luis Almagro, que alguna vez se sumara a los silencios cómplices de la región, cuando estaba en el gobierno de su propio país y hoy, cambiando de actitud, defiende desde la OEA a la democracia y a sus principios y valores centrales. Lo que es bien diferente.

Coincidentemente, el Partido Comunista Chino acaba de anunciar que está proponiendo eliminar la restricción constitucional que limita los mandatos presidenciales en su inmenso país a no más de dos términos consecutivos, de cinco años cada uno.

Desde hace rato ya, muchos sospechaban y sugerían que el presidente Xi Jinping -el líder chino más poderoso desde los años de Mao Zedong- estaba maniobrando, él también, en esa dirección: la de eternizarse en el poder. No sólo por su carácter y estilo, de corte autoritario. También porque el hijo de uno de los fundadores del Partido Comunista Chino no señalaba, ni sugería siquiera, quién podría de pronto ser su sucesor, al final de su segundo mandato. En 2023, entonces. Las fotos y retratos del presidente Xi Jinping aparecen por todas partes en el inmenso país oriental y, para muchos, su imagen personal es hoy más fuerte que la del propio Partido Comunista Chino.

Para lograr el objetivo anunciado, China deberá modificar su Constitución, por vez primera desde el 2004. Queda visto que no sólo Evo Morales pretende que la "alternancia" en el poder no es uno de los elementos esenciales de las democracias. Ante lo sucedido, los medios oficiales chinos han comenzado ya a calificar a la presidencia de Xi Jinping como "vitalicia", para envidia de Evo Morales. Y muchos a referirse sugestivamente a su presidente, llamándolo: "Papa Xi".



Elisa Carrió volvió a apuntar contra Hugo Moyano: "Es el criminal más criminal de la Argentina"
Perfil
11-03-2018

Durante un acto en San Pedro, la diputada nacional recordó el conflicto con el campo, apuntó contra el líder de Camioneros, y defendió a Cambiemos. Elisa Carrió participó este domingo de un acto en San Pedro, provincia de Buenos Aires, por los 10 años del comienzo de la guerra del kirchnerismo contra el campo, marcado por la firma de la famosa Resolución 125 de 2008. Junto al ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, la diputada nacional defendió la gestión de Cambiemos, criticó al kirchnerismo y volvió a apuntar contra Hugo Moyano. En su racconto del conflicto de 100 días que puso en vilo al país hace una década, Lilita aprovechó para mencionar al sindicalista, entonces aliado con el oficialismo que se enfrentaba a la Mesa de Enlace de entidades agropecuarias: "Kirchner nos quería en la ruta para confrontar con el criminal más criminal de la Argentina, que era el jefe de Sindicato de Camioneros, Moyano", recordó.

Junto a ella estuvieron los cuatro extitulares de las entidades agropecuarias que conformaron en aquel momento la Mesa de Enlace: Eduardo Buzzi (Federación Agraria), Carlos Garetto (Coninagro); Mario Llambías (Confederaciones Rurales Argentinas) y Luciano Miguens (SRA). En ese contexto, la legisladora dijo estar "feliz de poder recordar esa gesta que logró el campo hace diez años". La líder de la Coalición Cívica ARI contó además que en ese momento "se fueron nueve diputados nacionales de la CC porque estaban en contra de lo que yo llamaba dejar en paz al campo, bajar las retenciones a la soja, y eliminar las retenciones al trigo y al maíz". "Nos quisieron hacer creer que se trataba de una lucha de la oligarquía, pero no fue así, acá los únicos oligarcas son los que se robaron el país", declaró Carrió. "En aquel 2008 se unieron los peones del campo junto a los chacareros para defenderse de la locura a la que nos quería llevar el gobierno de entonces. Logramos un cambio republicano en la Argentina", recordó.

Por último, Lilita se mostró en apoyo al gobierno de Mauricio Macri pero aseguró que seguirá expresando su desacuerdo cuando sea necesario: "Tenemos que confiar y no tenerle miedo a la democracia y escucharnos, en Cambiemos hay democracia, pero cuando veo que algo no se escucha, yo alzo mi voz", sostuvo.



El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde
Campaña adelantada
13-03-2018

Todo hacía suponer, en atención a lo que estipulaba de hecho el cronograma político, que la campaña electoral se abriría paso recién cuando hubiese finalizado el campeonato mundial de fútbol a disputarse este año en Rusia. Era un secreto a voces que, al menos en las tiendas oficialistas, se preparaban para largar la carrera en pos de octubre de 2019 a mediados de julio, día más o menos. Por su parte, las distintas facciones justicialistas, cuyo objetivo es dotar al movimiento al cual pertenecen de una unidad perdida hace tiempo, coincidían en punto a los tiempos con el macrismo. Pero los planes de unos y otros han sufrido una modificación súbita, producto -sin duda- del enrarecimiento del clima político. Es cierto que el adelanto al que hacemos aquí referencia resulta apenas visible. Los bandos que se aprestan para la disputa por venir no se han lanzado al ruedo con sus banderas desplegadas al viento, sus plataformas en orden y los candidatos dispuestos a recorrer sus res- pectivas jurisdicciones con el propósito de seducir a los futuros votantes. Es demasiado temprano para que ello ocurra. Al gobierno, sus adversarios peronistas no están en condiciones de apurarlo para que suba al ring. En cuanto a los nostálgicos de Juan Domingo Perón, nadie en Casa Rosada piensa en empujarlos para que substancien sus rencillas anticipadamente. Cuanto más tarden, mejor.

Claro que también es cierta la caída en la imagen del presidente y un cierto desencanto con su gestión perceptible, no entre quienes en el cuarto oscuro se inclinaron por Daniel Scioli, sino en aquellos que apostaron desde un primer momento por Mauricio Macri y los que, en la segunda vuelta, luego de haber sufragado en favor de Sergio Massa, no dudaron demasiado y premiaron al candidato de Cambiemos. Ha sido esta erosión la causa en virtud de la cual los estrategas del macrismo -siempre atentos al run rún popular o, si se prefiere, a los cambios de humor de la opinión pública- decidieron adelantar en casi tres meses cuanto iban a poner en ejecución al promediar julio. Las razones que han tenido el PJ ortodoxo -si cabe la expresión- y el kirchnerismo para seguir el mismo camino que sus rivales, son bien distintas de las de la coalición oficialista. Sucede que ellos están en una encrucijada de difícil resolución. Desunidos como nunca antes en su historia -que lleva ya más de setenta años- y, por ende, sin un líder a la vista, capaz de suscitar la adhesión de la totalidad de los caciques e indios del movimiento, corren con notoria desventaja. Como no pueden descuidarse y el tiempo no les sobra, es lógico que proliferen las reuniones, cónclaves, encuentros y tenidas con el objetivo de hacer realidad algo que Alberto Rodríguez Saa ha popularizado -al menos entre las tribus justicialistas- con dos palabras: "Hay 2019".

Que el macrismo le ha sacado varios cuerpos es cosa que salta a la vista del menos avisado de los mortales. Por de pronto maneja los principales resortes del poder, le sobra plata para encarar una campaña como la que se le viene encima y tiene dos candidatos -curiosamente el muleto de la escudería se encuentra hoy mucho mejor posicionado que su piloto estrella- en condiciones de competir con éxito a nivel nacional. Imposible pedir más si, al propio tiempo, en la vereda opuesta abundan las diferencias de bulto, falta efectivo -que nadie está de momento dispuesto a poner- y -eso sí- sobran pretendientes al trono. Analizada la cuestión con base en la debilidad de sus contrarios, desde l955 a la fecha en ninguna oportunidad un gobierno no–peronista se ha encontrado, a año y medio de unos comicios en donde se jugará su continuidad, en una situación tan holgada. No se necesita ser un experto en la materia para darse cuenta de que esta es la primera vez que el peronismo se halla dividido en tantas sectas y huérfano de dirigentes de envergadura. Si se dejan de lado los años en que estuvo proscripto y lejos del poder, tanto en 1983 -cuando cayó vencido por la UCR- como en el año 2000, contó siempre con presidenciables de fuste. Para demostrarlo, ahí están los nombres de Ítalo Luder, Antonio Cafiero, Carlos Menem y Eduardo Duhalde. Con este dato adicional: de las derrotas a manos de Raúl Alfonsín y de Fernando de la Rúa no siguió una balcanización como la actual. Hubo, en una y otra ocasión, dos o tres facciones antagónicas peronistas. Nada más. Hoy, en cambio, los caciques parecen ser más que los indios.

Por ahí se ha sido dicho que en Balcarce 50 no descartan la idea de avanzar, si acaso ello fuera necesario, con una fórmula Macri-Vidal o, en el peor de los casos, si la si- tuación fuese apremiante y el jefe del partido no midiese bien, con la mismísima gobernadora de la provincia de Buenos Aires como cabeza de la fórmula. A estar a estas versiones, ya se barajan nombres para reemplazar a la hoy mandataria bonaerense. En rigor, estas y otras es- pecies que se escuchan y leen no resisten análisis. Forman parte de lo que Bernardo Neustadt, en uno de sus habituales y lúcidos juego de palabras, llamaba la opinión publicada -distinta, claro, de la opinión pública. Cualquiera sabe, a esta altura, que María Eugenia Vidal mide por encima de Mauricio Macri en términos de imagen y de intención de voto. Por lo tanto, nadie que no fuese un negado, dejaría de tenerla en cuenta en el supuesto de que las encuestas demostrasen que Macri podría perder una elección que su subordinada estaría en condiciones de ganar. Pero una cosa es puntualizar el dato antes expuesto -digno de Perogrullo- y otra, harto distinta, es sostener que se tejen hipótesis y se tiran nombres como si en el oficialismo hubiese cundido el desconcierto y estuviesen sus responsables pensando en subirse a los botes.

Que hay una modificación en la percepción social respecto de la capacidad de la presente administración para hacer realidad cuanto prometió en la campaña que llevó a Macri a Balcarce 50, es innegable. Más allá de los casos que tuvieron como protagonistas excluyentes a los Triaca, a Valentín Díaz Gilligan y a Luis Caputo -cuyo efecto en el ánimo de la gente roza la intrascendencia- los indicadores relevantes de la caída de la imagen presidencial no son los relacionados con la trasparencia sino con la economía. No es que las esperanzas generadas por Cambiemos tiendan a desaparecer de buenas a primeras. Pero, para parte de los simpatizantes del Pro y de distintos sectores apolíticos, los anhelos de presenciar algo distinto y de soñar con un futuro mejor han comenzado a astillarse.

El desafío del oficialismo es volver a enamorar a los segmentos disconformes con su performance. El desafío del peronismo es bastante más complicado y, además, triple. Debe recomponerse de la derrota, elegir un jefe y convencer a algo así como 50 % de los argentinos de que resulta una opción creíble y responsable. Los dos bandos tienen un año y medio para acometer tamañas empresas. Hasta la próxima semana.



Cristóbla López en libertad
Perfil
17-03-2018

Para Carrió la liberación de López es "un acuerdo de impunidad" La referente de Cambiemos criticó la decisión de la Justicia de liberar al empresario kirchnerista y sembró dudas acerca de un posible acuerdo con la AFIP.

La dirigente de la Coalición Cívica-ARI, Elisa "Lilita" Carrió estalló este viernes por las redes sociales al enterase de la liberación del empresario kirchnerista Cristóbal López, quien abandonó la prisión tras 87 días, luego de que la Cámara Federal porteña rechazara la prisión preventiva. "Esto se trata de un acuerdo de impunidad", tuiteó Carrió sobre la excarcelación del empresario de medios y agregó: "Ahora empiezo a entender algunas cosas que pasan en la AFIP".

En otro tuit, "Lilita" describió que López formó parte de una "asociación ilícita que denunciamos en 2008 junto a Néstor Kirchner y -Julio- De Vido", por lo que la justicia no debería juzgarlo como evasor. La Cámara Federal porteña le otorgó la libertad a López y a su socio Fabián De Sousa por entender que la excarcelación de ambos no pone en riesgo la investigación contra el Grupo Indalo, por una presunta estafa millonaria a la AFIP.



La ética profesional militar. La circunstancia actual invita a reflexionar sobre este tema. La naturaleza de las cosas. ¿Por qué necesitamos detenernos hoy en la ética profesional militar?
17-03-2018
Gral Humberto Justo Auel para PlataformaCero

El prostibulario Zaffaroni y la Cte Hebe no están buscando solo la ingobernabilidad. Están anunciando que la pseudo-revolución está activa y que pronto "puede haber un accidente violento". ¿Así le llama ahora el garantismo -"un accidente"- a un asalto revolucionario violento, que probablemente prevén junto a las mafias de la corrupción, como aliados ocasionales?

LA CIRCUNSTANCIA ACTUAL INVITA A REFLEXIONAR SOBRE ÉSTE TEMA. Preliminarmente pretendo plantear la importancia de dar tratamiento al tema enunciado. Es importante pues la crisis de arrastre que nos ha llevado a la actual decadencia, como Nación y Estado, es de origen cultural y político y la circunstancia es oportuna, toda vez que estamos -según promesas oficiales- en las acciones preliminares de la recuperación del núcleo duro del Estado Nación: las FFAA. (1) A las generaciones de Oficiales de las FFAA argentinas que egresamos en la década 1950/1960 nos tocó vivir, mientras revistábamos en actividad, las crisis socio-políticas más graves del siglo XX que culminaron con las guerras posnucleares -limitada y muy limitada- que hoy, en sus posguerras, retienen a nuestra querida Patria Argentina -mientras nos empeñamos en un nuevo y arduo intento de resurgimiento- en doble "estado de guerra" (2) (3) y en plena inseguridad pública y estratégica, que somatizamos diariamente a través de una fuerte ansiedad colectiva frente al futuro, aun en el de corto plazo. Las guerras -en la Historia Universal- son anteriores a la existencia de los ejércitos, que recién llegaron cuando lo permitieron los excedentes financieros de las comunidades organizadas. Estos -los ejércitos- siempre fueron medios disuasivos/defensivos frente al agresor eventual o bien, ante una situación crítica interior que conllevara un riesgo existencial y legitimara el empleo de la vía institucional, para retener la sobrevivencia identitaria de la nación. En manos del conquistador o del revolucionario, las FFAA fueron también empleadas para la perversidad en las relaciones políticas, internacionales o internas. Cuando se agota la comunicación política negociadora entre actores internacionales o internos, la alternativa es siempre la violencia organizada, impulsada por un agresor. En este caso estamos en presencia de una guerra ofensiva, ya fuere internacional o guerra civil -interna-. Ésta última es la peor especie de las guerras, pues su instrumento central es el odio social. Expresadas estas generalidades conceptuales, volvamos a nuestra situación. Desde 1945, después de la Segunda Guerra Mundial -que finaliza con lanzamientos nucleares en Japón- se inicia la apertura de una nueva rama de la Ciencia Política: la Polemología y una nueva etapa de la Estrategia, la Contemporánea. Reaparecen -desde 1947- "actores agresores no estatales" en el marco interno y externo y la más primitiva modalidad de la acción violenta: el terrorismo. El espectro del conflicto se amplía así, bruscamente, es sus extremos: desde la hecatombe nuclear -en uno de ellos- a las primitivas guerras muy limitadas -en el opuesto- (4).
Al finalizar la Guerra Fría -1989/caída del muro de Berlín – 1991/implosión de la URSS- la disuasión se hace abstracta por carencia de responsabilidad política de los nuevos actores-agresores. Surgen las nuevas amenazas y riesgos estratégicos que la Argentina -aun hoy- legalmente no reconoce, como lo demuestra la legislación de Seguridad Nacional vigente.
La Carta de la ONU y en particular la eficiencia del Consejo de Seguridad para preservar la Paz, ingresan progresivamente en un cono de sombras. El conflicto violento se difumina y generaliza en el orbe, abandona los teatros de operaciones militares y se posa sobre las sociedades, con un número cada vez mayor de "víctimas civiles inocentes" y también de dirigentes políticos y militares "confundidos" (4).
Así llegamos al siglo XXI y a la situación que nos abarca. De las actuales sesenta guerras activas en el mundo, la totalidad de ellas son internas, es decir, guerras civiles que se caracterizan por su tipificación "asimétrica", "híbrida" o de "séptima generación" como bien lo expresa el artículo de La Nación -"Sin fronteras entre la defensa y la Seguridad"- del 14 Feb 18.
Son las guerras que la Argentina no puede planificar -prever- para evitarlas, por imposición de la vigente legislación de Seguridad Nacional. Esta irracionalidad no es casual, sino consecuencia de las derrotas estratégicas que sufrimos en el siglo XX, aun no asumidas.
Constituye la tremenda paradoja de estas horas: quienes fuimos los primeros en enfrentar a este desconocido tipo de agresión asimétrica sorpresiva -a partir de los años '60- nos encaminamos ahora a repetir los mismos errores, medio siglo después, como si no nos hubiese ocurrido nada.
El "relato" ha superado a la verdad. La "narrativa" se impuso a través de los medios y de la escuela (5). El pre-juicio domina a la realidad presente y la cobardía permanece ante la pseudo-revolución en retirada, herida pero no vencida.
La mayoría de nuestros vecinos ha reaccionado positivamente ante la evolución acelerada -al ingresar al siglo XXI- del fenómeno "socio-político" guerra. Nuestro país -su dirigencia-, contrariamente, permanece paralizado, confundido y en altísimo riesgo estratégico, frente a una situación que carece de tratamiento público e idóneo por los medios y en particular por parte de los responsables de la comunicación social referida a la Seguridad Nacional. "De eso no se habla". Mientras en el mundo desarrollado se vive una constante transformación doctrinaria y orgánica, acompañada por la multiplicación de los presupuestos de Seguridad Nacional, la Argentina permanece de espaldas a esa realidad y a necesidades indiscutibles que la condenan, irremediablemente, a nuevos fracasos (6), si no se recupera el Estado Institucional.


LA NATURALEZA DE LAS COSAS.
Los cambios sorpresivos de la naturaleza del fenómeno guerra, que han llegado con el avance del alto ritmo de evolución de la civilización humana y la creciente crisis cultural de Occidente, no han podido superar -entre nosotros- la explotación estratégica colusiva que nuestros enemigos triunfantes -en el plano político-estratégico- nos han impuesto -a través del Estado- de un elaborado "relato". Es la homologación de la "purga" que los bolcheviques impusieron a los Oficiales del Zar en 1921, impulsada aquí por el Decreto 158/83, que continúa llevando a centenares de soldados y civiles argentinos a ser condenados ilegalmente con el Código Penal Ordinario, por haber combatido y triunfado en los combates de la guerra contrarrevolucionaria -1974/1989-. Ambas maniobras -la jurídica y la comunicacional- han "trastocado" la victoria -en combate- de los argentinos e impidieron la creación de una nueva Política de Seguridad Nacional, fruto de la durísima experiencia reciente. Esta ha sido reemplazada por una perversa y falaz política de derechos humanos, unidireccionados.
Prueba de ésta paradójica situación -en las presentes circunstancias- es que a los Cadetes de los Institutos de Formación de nuestras FFAA, no se les puede citar la agresión terrorista-revolucionaria -1959/1989-, sino solamente al "terrorismo de Estado" -1976/1983- bajo supervisión de la UNDEF y por parte de profesores provenientes de "Franja Morada". Y esto mientras en Azul el JEMGE, al rendir homenaje a los muertos en el ataque al cuartel, expresó todo lo contrario. ¿Puede edificarse sobre la ciénaga del "relato" la personalidad de los futuros oficiales de las FFAA argentinas? ¿Puede existir tanta incoherencia dentro de las Instituciones, en un momento en que se dice que se las recuperará?. Las guerras en acto -en el mundo entero- siguen siendo fenómenos "lúdicos y agonales" (7) (8)-como en el pasado- pero su naturaleza ha variado. Son de otra "especie", diría Clausewitz y ellos -los noveles oficiales- inevitablemente -si el Estado no cambia el rumbo- deberán enfrentarlas a su egreso y a lo largo de muchos años, pues no las prevemos y por eso, llegan. Estas nuevas guerras no tienen fácil ni rápida resolución. Nuestra juventud militar ¿será lanzada a combatir -nuevamente- sin previsiones estratégicas y "formados" en las falacias de la política de los derechos humanos?


¿PORQUÉ NECESITAMOS DETENERNOS HOY EN LA ÉTICA PROFESIONAL MILITAR?
Nuestros enemigos -hoy en colusión- en las guerras que peleamos recientemente encontraron -en las posguerras- una "debilidad" en nuestra apertura de la guerra contrarrevolucionaria. El PEN lo hizo por Decreto -que no envió al Congreso- y en él no dictó el concepto "ético - jurídico" que correspondía al empleo de las Fuerzas en el marco interno -la DENAC- (9) y la DEMIL (10). La Convención de Ginebra regula las guerras internacionales y en su Protocolo II, trata la forma de encarar los conflictos armados internos. Estas normas debieron ser homologadas en el Derecho Nacional, pero no se lo hizo. Esa fue la razón por la cual cada Cte. de Zona tuvo que reemplazar aquel vacío conceptual -de neta responsabilidad política- en la polvareda del combate y establecer sus propias reglas de empeñamiento táctico. Todos ellos se hicieron responsables, pública y oportunamente, de lo que ordenaron durante las operaciones. Éste aspecto ético-jurídico, que es central, ha sido desarrollado detalladamente por el Grl Jorge Apa Ferraro, en su libro "Al gran fraude argentino ¡Salud!" (11)
Aquella "debilidad", convertida en "vulnerabilidad" por la aguda experiencia coludida de nuestros enemigos, fue explotada a través de una maniobra de pinzas, jurídica y comunicacional, que aun sigue en curso. Tuvo un punto de partida en el Decreto 158/83, complementado por la demonización de las FFAA a través de los medios de comunicación del Estado; desde el mismo Estado que abrió operaciones militares de "aniquilamiento" de modo "defectuoso", desde el máximo nivel político. Así las cosas y como consecuencia de éste "trastocamiento" de la victoria táctica frente al terrorismo-revolucionario, en derrota política y estratégica de los argentinos, el país ingresó en una acelerada decadencia que se encamina aun al "Estado fallido". Sus graves consecuencias están a la vista y en lo que hace a las FFAA, además de su objetivo desarme unilateral y extrañamiento constitucional, se les quitó el fuero militar. Quedaron sin Código de Justicia Militar y de su correspondiente Reglamentación, como principal sustento de la disciplina y del mando militar. Sepamos que somos el único país de la región que sufre semejante despropósito, agravado por los dos "estados de guerra", como fruto del trastocamiento.
El Jus in Bello -en la Argentina- ha quedado en manos absolutamente legas, como lo están demostrando, hasta el ridículo, los jueces y fiscales de los TTOOFF, en todo el país. Si se entrara en operaciones ¿qué actitud tomarán los futuros mandos operacionales? En sus cuarteles generales ¿estarán los jueces federales y fiscales que acompañen a las tropas de primera línea, para autorizar la apertura del fuego? Tengamos presente que estarán operando según el articulado del Código Penal ordinario y según los principios de la "legítima defensa". Estos despropósitos, únicos en el mundo, no son solo ignorancia. En realidad se los ha sancionado -para lograr el "control civil de los militares"- un Jus ad Bellum que, en línea con la legislación de Seguridad Nacional vigentes, niegan por ley la probabilidad de una guerra híbrida, interna. En consecuencia, es muy probable que esa guerra llegue y nuestra derrota está así asegurada, porque está prohibido preverla, por Ley. Como lo expresara Séneca: "Peor que la guerra, es tenerle miedo a la guerra" (13).
No terminan allí las consecuencias del "trastocamiento". A las FFAA también se les ha quitado el Código de Honor Sanmartiniano y los Tribunales de Honor. Es decir, no solo se han destruido a las FFAA como Instituciones Constitucionales, sino que se ha destruido al SER militar, aquel al que se lo identificaba por su "Honor y su Valor", y esto también está directamente relacionado con el objetivo de eliminar a las FFAA.
Se está hablando de "re-estructuración", "reconversión", "reconstrucción" de las FFAA. Hasta hoy no escuchamos una sola palabra dirigida a lo esencial: la recuperación de la autoestima militar, del espíritu militar, de las Instituciones Militares fundadas en su "Ética Profesional". Napoleón lo decía en términos sencillos: "Una Fuerza no vale por el número de sus bayonetas, sino por el temple de sus corazones". Y las burocracias carecen de corazones. ¿Hay alguna "idoneidad" polemológica o estratégica en el ámbito de las decisiones políticas pertinentes? Yo no la observo. Deben ser mis sensores de dinosaurio. El prostibulario Zaffaroni y la Cte Hebe no están buscando solo la ingobernabilidad. Están anunciando que la pseudo-revolución está activa y que pronto "puede haber un accidente violento". ¿Así le llama ahora el garantismo -"un accidente"- a un asalto revolucionario violento, que probablemente prevén junto a las mafias de la corrupción, como aliados ocasionales? Y qué hacen nuestros demócratas de cartón. Por lo menos deberían rasgarse las vestiduras, una vez más.
Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.