Plataforma Cero
Publicación Mensual
Año 15 | Número 198 DIC 2019

El traspaso I
La Prensa
24-11-2019


El traspaso de los atributos presidenciales volvió a dar motivo para una mala novela de intrigas políticas, pero esta vez no terminó mal como en 2015, cuando Cristina Kirchner faltó a la cita porque, según confesó más tarde, no quería aparecer "capitulando" ante el entrante Mauricio Macri. En esta oportunidad hubo acuerdo y Macri le entregará la banda a Alberto Fernández en el Congreso. Lo acordaron Marcos Peña y Santiago Cafiero en una reunión que calificaron de amable. El traspaso se hará en el Congreso y de la forma más civilizada posible según prometió el peronismo.

El traspaso II

La diferencia entre Macri y CFK respecto de esta ceremonia es muy elocuente. Si para Cristina Kirchner trasmitir el poder representa una "capitulación" es porque considera la política como una "guerra". Macri ve el tema de manera institucional. Sospecha que el peronismo piensa hostigarlo desde las bancas del Congreso, pero el criterio para afrontar ese desafío fue claro: el que asume es el que elige dónde quiere recibir el mando. En este caso el que eligió fue Alberto Fernández y el que, por lo tanto, deberá hacerse cargo de controlar la conducta de sus legisladores.

Monzó, el desocupado

En la última sesión de Diputados, Emilio Monzó, se emocionó hasta las lágrimas por los elogios que le llovían desde las bancas peronistas. Siempre fue reivindicado por la dirigencia antimacri que ocupa aproximadamente el 90% de bancas en el Congreso. Monzó se enorgullece de la "rosca" política que no es otra cosa que la "transa", el toma y daca que en otras épocas era moralmente reprobado. Lo que apuntó un observador de la lluvia de elogios es que Monzó se quedó sin empleo público porque no lo pusieron en ninguna lista de candidatos. Lo admirarán mucho, pero lo ayudan bastante menos.

Amigos en el PRO

Mauricio Macri sigue embarcado en su proyecto de continuidad política. Lo hace fortaleciendo su estructura dentro del PRO, en vista de que con los radicales puede contar poco o nada como quedó a la vista con la sorpresiva manumisión política del doctor Rubinstein. En el caso del PRO ya nombró al frente a Patricia Bullrich, que además de no tener pelos en la lengua es de probada confiabilidad. Ahora piensa también incorporar a Guillermo Dietrich como "fundraiser" y organizador electoral. En las presidenciales quedó claro que se le puede confiar la delicada tarea de contar los votos


El balance de poder se inclina en favor de Cristina Kirchner
Controlará los dos bloques oficialistas del Congreso, mientras Alberto Fernández le pone la cara a la crisis eonómica. El albertismo murió antes de nacer. Novedoso ensayo institucional.
Sergio Crivelli para La Prensa
24-11-2019


A su regreso de Cuba la vicepresidenta electa comenzó a definir su cuota de poder en el seno del próximo gobierno: será grande. Parece haber acertado al elegir a Alberto Fernández a la cabeza de su fórmula presidencial. Su ex jefe de gabinete le ha cedido el control del Congreso, entregándole, por ejemplo, la conducción de los bloques oficialistas de las dos cámaras. No hay antecedentes de un caso similar, ya que es el jefe político del gobierno el que suele designar sus operadores parlamentarios. Deben ser hombres de extrema confianza. Fernado de la Rúa, por ejemplo, no acertó con el presidente de su bloque de senadores, Carlos Maestro, quien terminó pidiéndole la renuncia en plena crisis de 2001. Resultó didáctica la unificación de los bloques peronistas del Senado. El presidente del que respondía a los gobernadores, Carlos Caserio, desconoció públicamente el liderazgo de Cristina Kirchner. Era considerado el hombre más cercano a Alberto Fernández en la Cámara alta; la cara visible del albertismo. A las 24 horas recibió el pedido de Alberto F. para que dejara la banca y pasase a ocupar un lugar en el futuro gabinete. Su reemplazante es un senador alineado con el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, y con CFK. En reserva le había recomendado a Caserio que tuviera la grandeza de reconocer el triunfo de Cristina Kirchner. Haber desoido ese consejo resultó fatal para el cordobés, que tiene sus votantes en un distrito en el que el nombre de Cristina no suma, sino que más bien todo lo contrario.

Pero el defenestramiento de Caserio fue sólo la punta del iceberg cristinista. Los gobernadores que se negaron a dar batalla contra ella en la interna después de la derrota de 2015 y que también se negaron a embarcarse en una renovación del peronismo serán los próximos objetos del ajuste "K". Miguel Pichetto la vio venir y se retiró antes de que le pasara lo que a Caserio. Sergio Massa, también la vio venir, pero optó por la estrategia contraria: someterse. Massa y Fernández comparten la experiencia de haber sido jefes de gabinete de Cristina Kirchner; saben con quién tratan. Saben también que maneja el poder sin contemplaciones. Trascendió que entre los planes de la vicepresidenta electa está el control de la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado. Desde allí el kirchenerismo controlara la creación de impuesto y el reparto de fondos. Su preocupación es que la provincia de Buenos Aires no sufra una sequía de reursos que complique la gestión de Axel Kicillof. Se trata del distrito en el que está el principal capital electoral de CFK y que puede heredar Máximo Kirchner, presidente del bloque peronista unificado en Diputados. El mapa del poder nunca se armó con mayor nitidiez ante los ojos de los observadores. No sólo los gobernadores se verán en problemas por el avance de la vicepresidenta. También los sindicalistas que nunca se llevaron bien con ella. En esta corporación el albertismo también caducó nonato.

Entretanto Alberto Fernández sigue postergando definiciones económicas clave, a pesar de que el tiempo ha comenzado a jugarle en contra. Los nombres de funcionarios no han sido confirmados y lo único que trascendió con cierto grado de verosimilitud es que analiza un aumento de emergencia para asalariados, jubilados y planeros. La idea es estimular el consumo. Los empresarios no se pronunciaron orgánicamente sobre el caso, pero ya advirtieron por distintos medios que no todos están en condiciones de pagar los aumentos por decreto y que, de hacerlo, esos incrementos pueden ir a parar a los precios. Por ese camino puede generarse una dinámica negativa sobre la inflación, si además se inyecta emisión para cerrar la brecha fiscal. Fernández se encuentra con una actividad semiparalizada, dólar quieto y superávit de la balanza comercial. Macri frizó la economía para la transición; por eso hay estabilidad. Pero Fernández debe hacerla arrancar a riesgo el riesgo de detonar una corrida. Si aumenta la emisión un 10% y pretende que los salarios aumenten un 30, la ecuación no va a cerar. Su margen de maniobra es estrecho, en especial porque no comienza por resolver los problemas fundamentales que son la deuda y el agujero fiscal. A ese panorama poco propicio acaba de añadir un factor de consecuencias impredecibles: el del fraccionamiento de su poder político. Una novedad cuyo futuro es un misterio.


Macri, de vuelta al llano pero alerta
Pablo Sirven para La Nacion
24-11-2019


Cuando casi nadie dudaba de que Mauricio Macri se encaminaba cómodamente hacia una reelección segura, ya afirmaba entonces que terminado su segundo mandato en 2023, iba a dar las hurras para retirarse de la política tradicional. Luego, "pasaron cosas" y aquella ilusión se fue diluyendo hasta morir del todo en las elecciones del 27 de octubre. "Y sí, ¿a qué más podría aspirar un político que a dos mandatos presidenciales?", razona Macri. Se le podría contestar que Juan Domingo Perón aspiró a un tercer período y lo obtuvo. O que también, después de su doblete presidencial, Cristina Kirchner volverá al poder en pocos días como vice y "constructora" de su obra más audaz y peculiar: "Alberto Presidente".

Ahora bien, Macri planificaba retirarse después de completar un segundo mandato. Pero esto no sucedió. ¿Cómo se supone que su comprobada resiliencia está procesando ahora mismo esa notable frustración? No está resentido con los resultados de las urnas y se lo nota tranquilo. Es más: se ha convencido de que si hubiese ganado por poco, los estallidos sociales que por diferentes razones se vienen registrando en distintos países de América Latina, también podrían haber sumado un capítulo argentino. La resiliencia habla de la resistencia a las condiciones más adversas y la superación de las mismas, algo en lo que Macri está bien entrenado por su variada historia de vida, siempre escarpando cuestas imposibles. En la tarea que está terminando en estos días sufrió serios daños autoinfligidos, graves factores inesperados, inconsistencias varias y el desgaste constante que supusieron los deseos nada ocultos y siempre bien activos para horadar su gobernabilidad por parte del kirchnerismo y de la izquierda recalcitrante. Otros en su lugar tirarían la toalla y no lo intentarían más. Pero eso no está en su ADN. Para el Presidente, que se va en dos semanas, la tarea ha quedado trunca. ¿Volverá a intentarlo más adelante? No lo descarta, pero tampoco puede afirmarlo con certeza: es consciente de que cuatro años es mucho tiempo y pueden "pasar cosas". Así como las mujeres que pretenden llegar a los cargos gerenciales más altos hablan de un invisible "techo de cristal" que les impide ascender, la pregunta es si Macri no lo es también para los demás aliados de su coalición, a los que no estaría dejando crecer si reivindica para sí un liderazgo excluyente. El líder de Juntos por el Cambio, que se siente transformado tras la treintena de actos que protagonizó por todo el país, no ve tal escollo: asegura que en las PASO de 2021 todos podrán competir y allí empezará a dibujarse el horizonte de 2023. La hipótesis de trabajo es que ese 40% logrado en las urnas siga creciendo hasta convertirse en mayoría para entonces si la nueva gestión no da en el clavo. Mientras tanto, permanecerá alerta.

Hay quienes se preguntan si la seguidilla de masivos actos se hubiese adelantado para antes de las PASO no habría servido para arañar un escenario de ballottage el 27 de octubre. Cerca de Macri se muestran realistas: creen que el fervor posterior de las marchas fue precisamente por el temor que despertó la notable delantera de Fernández -nada menos que 16 puntos-, lo que hizo que un sector significativo de la población reaccionara y bajara esa diferencia a la mitad. Así llenaron las urnas con casi once millones de votos, equilibraron los tantos en el Congreso y dejaron planteada una advertencia para adelante: si Macri se "graduó" de político con esas marchas, quienes asistieron entusiastas a ellas no están dispuestos a mostrarse tan pasivos si se repitieran ciertos excesos del gobierno anterior que en el pasado supieron tolerar, más allá de alguno que otro furtivo cacerolazo. Chile está a la vuelta de la esquina de cualquier país, sin distinción de ideologías porque en estos tiempos alterados la paciencia de la gente tiene -parafraseando a Juan Grabois- "mecha corta". Macri apela a distintos formatos para la despedida: intercambios livianos en Instagram, como el de anteayer, en el que hasta se emocionó cuando le preguntaron qué es lo que más iba a extrañar de ser presidente, una marcha para el #7D (viejo emblema del kirchnerismo ligado con la entrada en vigor de la ley de medios) y no se descarta un mensaje final de Macri, se verá si por cadena nacional o no, ya que se trata de un formato que evitó durante toda su gestión para comunicaciones personales, en las cuales últimamente crece el protagonismo de Juliana Awada. También se prepara para su nuevo rol de jefe de la oposición y pide a sus seguidores que no tengan miedo, que no se dejen distraer y que no acepten el argumento de tierra arrasada (ni permitir que los que llegan la arrasen). Ahora, alega, hay instrumentos de navegación funcionando (estadísticas), una sociedad más alerta y legisladores suficientes para frenar cambios en la Constitución o locuras de igual porte. El mandatario saliente considera que le espera un gran trabajo interno para fortalecer la coalición. No tiene previsto conceder entrevistas personales por el momento (le había dado una a Jorge Lanata que no se hizo por su internación), pero es posible que durante su viaje a España haga alguna rueda de prensa. Macri también se asoma a un capítulo desconocido de su vida: ser expresidente.


¿Qué hará Alberto F. aislado geopolíticamente?
Malú Kikuchi para IP
22-11-2019


El Foro de San Pablo, a mediados de este año decidió actuar para revitalizar su posición ideológica. El foquismo, descrito por el Che Guevara como una estrategia de expansión revolucionaria a través de pequeños "focos", fue el sistema elegido. Desde Cuba y ¿Qué hará Alberto F. aislado geopolíticamente?Venezuela, hacia el sur. Estallaron focos en Perú, en Ecuador, en Chile, ahora en Colombia. El tema de Bolivia es distinto, aunque obedece a las mismas reglas. Sólo que Morales desconoció su propia Constitución, ignoró el resultado negativo del plebiscito, cometió fraude y no fue capaz de preparar un sucesor.Los estallidos fueron todos contra gobiernos de centro derecha. Y en Bolivia, el MAS, partido de Evo, no tiene candidatos para las próximas elecciones. Pero si revisamos la historia, veremos que a la larga el centro siempre gana. El pueblo no puede vivir en constante revolución. Vizcarra en Perú ya se estabilizó, Lenín Moreno lo hizo en Ecuador; la lógica dice que Piñera lo hará en Chile y Duque en Colombia. También dice que salvo imponderables, Luis Lacalle Pou se impondrá en el Uruguay. Bolsonaro preside Brasil y Abdo a Paraguay. ¿Qué hará Alberto F? Se desconoce. Pero los pasos dados hasta ahora marcan una dirección muy clara, la política exterior argentina será la misma que la de Cristina F. Que fue lamentable (recordar el pacto con Irán). Desde el comienzo ofendió a Trump, que dejando de lado al personaje, hoy es el presidente del país más importante del planeta. No es inteligente ofender al dueño de la pelota. Nadie habla de relaciones carnales, simplemente tener la cordialidad de la buena educación con alguien a quien necesitamos para renegociar con el FMI. Luego ofendió a Bolsonaro visitando a Lula en la cárcel y Brasil es nuestro mejor socio.

Empezamos mal. Quiere salir del Grupo de Lima y nos trae al Grupo de Puebla. Quiere desconocer a Guaidó como presidente interino de Venezuela y reforzar lazos con Maduro. Desconocer que Hezbollah es un grupo terrorista. Al izar la bandera del aborto asustó al Papa Francisco. Y conste que la Iglesia colaboró y mucho para que ganara Alberto F. Las preferencias políticas del Papa son conocidas por todos. Está muy bien con López Obrador, presidente de México, que para disminuir la terrible inseguridad en su país, dicen que pacta una especie de paz con los narcos. Fue al Uruguay a saludar a Tabaré Vázquez y a su delfín, Daniel Martínez (Frente Amplio), que probablemente perderá las elecciones del 24/11. Antes de eso había visitado a Mugica y después lo invitó a Buenos Aires. Hasta ahora pareciera que no acierta con lo que vendrá o que piensa mal. Desconocemos los integrantes del próximo gabinete. Fue llamativo el hecho de ver a un presidente electo ir al domicilio de su vice para discutir a quienes se nombrará. Aunque la vice haya elegido a su candidato a presidente y la mayoría de votos le pertenezcan. El presidente es Alberto. ¿Bastará con el título? Alberto tiene fama de inteligente, pero nunca ha sido un líder. ¿Eso se aprende o se nace? Dicen que Cristina lo eligió porque era "moderado". Cuando le molesta la pregunta de un periodista (le sucede con frecuencia), pierde la moderación. Dicen que AF no piensa como Cristina, muchos años la criticó. Ahora que le debe la presidencia, ¿se mimetizará con ella o simplemente obedecerá? ¿O se liberará? ¿Cuál será la autonomía de Alberto para gobernar? ¿Mecha corta o mecha larga? ¿Habrá que esperar año y medio para asistir a una "remake" de cuando Cristina refiriéndose a Duhalde, sin nombrarlo, habló del "padrino" pero el del libro de Mario Puzo? El peronismo no puede tener 2 cabezas. Eva Perón era la primera fanática de Perón. No competía. ¿Existirá una traición en el futuro? ¿Será capaz Alberto F. de tomar las riendas del gobierno y poner a la vice presidente en el lugar de presidente del senado? Y si no lo hace, ¿cuál será el destino de la Argentina? Sin conocer los nombres de los futuros ministros, secretarios, directores de bancos públicos y otros organismos nacionales, es difícil siquiera suponer. Lo que ya se sabe es que ayer, jueves 21/11, en la maratónica sesión de diputados que votaba leyes como en una línea de ensamblaje, el oficialismo, todavía Cambiemos, no consiguió quorum para votar el proyecto de "ficha limpia", que prohíbe a los condenados por delitos de corrupción presentarse a elecciones. El Frente de Todos no bajó al recinto. Eso sí era de esperarse. El resto es una incógnita. Empezando por el aislamiento geopolítico de la Argentina. Por si acaso recurrimos a Juan José Castelli cuando decía, "si ven al futuro, díganle que no venga".


Conflictos de un príncipe peronista
Laura di Marco para La Nacion
15-11-2019


El peronismo clásico -que incluye a varios de los gobernadores, aliados del Frente de Todos- no sale de su asombro -y, en algunos casos, de su enojo- con la súbita "cristinización" de Alberto. En los últimos diez días, sacudió con dureza a Trump, nuestra única tabla de salvación con el Fondo a la hora de dulcificar la renegociación de la deuda y, a la vez, la llave para recuperar el agujereado vínculo con Bolsonaro. Por si fuera poco, refrendó la teoría del lawfare, que jamás había salido de su boca cuando era jefe de campaña de Massa o de Randazzo; se mostró con un grupo de líderes internacionales progresistas, que hoy juega en los márgenes y que no está en condiciones de aportarle nada a una Argentina extenuada; le exigió al mundo que caracterice como un "golpe militar" la crisis en Bolivia, construyendo artificialmente una dicotomía entre institucionalistas y "golpistas" y -lo más urticante- promovió públicamente a Máximo Kirchner como un eventual futuro presidente. Es decir, lo ubicó como un potencial sucesor. Molesto con el inesperado ropaje cristinista del presidente electo, un gobernador del PJ lo interpreta así: "No vamos a sustituir ahora la grieta K/anti-K por la peronista-progresista. El 40% que votó a Macri no lo hizo por sus logros sino por miedo a Cristina. Alberto tiene que ser síntesis, desarmar los miedos, no activarlos". ¿Un giro por influencia de Cristina Kirchner, por mera sobreactuación o fruto de una elaborada estrategia? "Mimos al kirchnerismo emocional", lo encuadra un dirigente progresista cercano a Fernández. Se explaya: "No hay improvisación sino una pensada estrategia. La sorpresa y la imprevisibilidad siempre fueron ingredientes identitarios para el peronismo. Tres gestos a la izquierda, otros tres al centro para compensar. Como nuevo príncipe peronistaque es, Alberto se entrena en estas cualidades".

Fernández tiene como indudable inspiración política a Néstor Kirchner, también en el armado de su embrionaria y estrambótica agenda internacional. Kirchner selló, en el arranque de su gestión, una alianza transgresora, aunque redituable, con un Hugo Chávez en su época de oro. Entonces, el caudillo venezolano tenía un volumen político muy diferente a los deslucidos integrantes del Grupo Puebla y formaba parte de una ola regional. Hoy, sin embargo, el signo de América Latina es incierto: los uruguayos se encaminan a desplazar al Frente Amplio; en Brasil gobierna Bolsonaro; en Chile no se sabe bien quién gobierna, y Evo está asilado en México. ¿En qué pueden ayudar los devaluados Marco Enríquez Ominami o Fernando Lugo? "En nada -admite un albertista, que participa de las decisiones-, pero Puebla puede ofrecer un símbolo para la centroizquierda, en un momento en el que está redefiniendo su identidad y en un ciclo económico en el que nuestras commodities están en baja y no va a ser posible promover una redistribución del ingreso. Al menos en lo inmediato, no vamos a poder mejorarle la calidad de vida a la gente". Un debate ideológico de fondo se está librando en el Frente de Todos por las retenciones al agro. ¿Ir a fondo o eliminarlas? El debate enfrenta a los gobernadores y senadores del PJ en cuyas provincias el campo es un resorte vital -el caso de Omar Perotti, pero también de Agustín Rossi, que, en esta tenida, juega en la misma liga- versus La Cámpora y los sectores más duros del kirchnerismo. El peronismo moderado reconoce lo que a Cristina tanto le costó admitir en 2008: ahorcar al campo, en tanto fábrica privilegiada de dólares -vital, además, en un país al que se le cerró el grifo de la financiación externa- es también matar a la gallina de los huevo de oro. El dilema es: ¿cómo compensar el impacto fiscal de semejante medida? Algunos proyectos avanzados rondan en el albertismo: gravar fuerte los depósitos en dólares de los argentinos en el exterior (un 10% o más), expandir la base del pago de Bienes Personales y diseñar un impuesto para las grandes fortunas. Guillermo Nielsen, un economista que criticó a Macri por no haber hecho un ajuste de shock (es decir, que lo corrió por "derecha") y que es amigo de Milei, suena fuerte para ocupar el Ministerio de Hacienda. Una buena noticia para el frente externo, que busca señales de disciplina fiscal, pero una fuente de tensión en ciernes dentro del futuro oficialismo: la base electoral albertista sueña con todo lo contrario. Y ya paladea una fuerte expansión del gasto. El síndrome de la sábana corta acecha al nuevo príncipe peronista. El advenimiento de un nuevo príncipe peronista, ¿entraña la configuración de una futura reina? ¿Será ese el lugar simbólico de la expresidenta, que alguna vez llegó a amigarse con su segundo nombre, Elisabet, porque era "nombre de reina"?


El principal enemigo de Fernández
Jorge Fernández Díaz para La Nacion
10-11-2019


Perón escribió el libro Apuntes de la historia militar cuando todavía era mayor del Ejército Argentino, y esa pieza arqueológica (confieso con pudor que nunca la he leído) recoge las enseñanzas y teorías de la guerra, y repasa la experiencia napoleónica y también la prusiana, de la mano de mariscales y estrategas eminentes como Moltke y Clausewitz. De esta obra poco citada da cuenta ahora el director de la siempre interesante Agencia Paco Urondo, José Cornejo Pérez, quien sugiere su lectura para entender la lógica profunda del General, puesto que esos ensayos bélicos podrían traducirse a la arena política y a los tiempos de paz: el peronismo no solo surge del Estado, sino de las entrañas mismas del Ejército nacionalista. Este intelectual kirchnerista rescata de todo aquel trabajo un concepto que "resulta muy aplicable -asegura- a la coyuntura que atraviesa la militancia". A continuación, describe cómo el adversario (Cambiemos) se desmorona en agosto y las "fuerzas del campo popular" recuperan la iniciativa. Pasan de lo que en la jerga castrense se denomina "guerra de posición" (sostener la trinchera y una línea defensiva y estática) a la "guerra de movimientos" (maniobras ofensivas y desplazamiento de tropas y material). Caracteriza los últimos cuatro años de gestión republicana como una avanzada "oligárquica" (sic). La militancia, según Cornejo Pérez, se dio a la tarea de ponerle freno: "Mantuvo como pudo un comedor, un centro cultural, una organización política. Incluso un empleo modesto que le permitía seguir militando. Cavó una línea de trincheras y sostuvo todo lo que pudo". Y aquí viene el núcleo de la acción heroica: "El macrismo chocó con estas trincheras, no pudo llevar adelante el modelo de ajuste al que aspiraba y quedó entrampado en una vorágine de endeudamiento que antes o después iba a explotar. La táctica de la militancia fue muy exitosa".

La Agencia Paco Urondo narra de este modo la agresiva política de obstrucción al gobierno constitucional que llevaron a cabo los "soldados" de Cristina Kirchner, e intenta crear una épica glamurosa y sacrificial a la manera de la mítica "resistencia peronista" de ataño. Su razonamiento no carece, sin embargo, de cierta verdad; tampoco de contradicciones evidentes. Si el gobierno cristinista era tan extraordinario y las cuentas públicas tan positivas, ¿para qué hacían falta ajustes o endeudamientos? Una posible respuesta, para básicos y botarates que ahora les rezan a los zócalos del cable y que se han creído a pie juntillas sus propias manipulaciones, es que los vencedores de 2015 eran seres perversos, y también algo estúpidos. Tomaron un país superavitario y en expansión, y solo para infligirle dolor al pueblo aumentaron un 800% las tarifas. O tal vez fue para mejorarles, como proclamaba el proselitismo kirchnerista, la fortuna a los "amigos del presidente". Ajá. Resulta que el jefe del Estado cava su propia fosa política e histórica, decide perder y ser odiado únicamente para mejorar los balances de las empresas energéticas. ¿No será mucho, compañeros? Luego resulta que solicita crédito externo, cuando en verdad no lo necesitaba, puesto que la Pasionaria del Calafate le había legado una administración brillante y solvente. Se endeudó para nada, compañeros; para que otros amigos ricachones cobraran comisiones o enviaran dólares a tierras seguras. El relato es tan elemental que parece un dibujito animado para niños de seis años: digamos el Coyote y el Correcaminos, o cualquiera de esos otros intentos monstruosos de buenos y malos que nos impone el imperialismo de Disney o de la Warner. La realidad, sintéticamente, suma problemas económicos autoinfligidos por la arquitecta egipcia -de manejo "deplorable", como evaluaba entonces su actual socio y delegado- y el fin del ciclo alcista de las materias primas. La Argentina, por esa combinación interna y externa, se encontraba en caída libre al final del mandato de Cristina. Y sus reemplazantes en el poder, que también cometieron gruesos errores, intentaron luchar contra la ley de gravedad: recortaron de manera gradual para achicar el déficit pavoroso y a la vez tomaron deuda. Los empréstitos les permitieron crear un paracaídas: funcionó relativamente bien hasta que el mercado les cortó de pronto las cuerdas; manotearon entonces un solitario e indeseable parapente (el Fondo), y este planeador ligero -esta hoja en el viento- nos viene amortiguando desde entonces el desplome inevitable en el abismo, aunque en su vuelo también nos viene golpeando contra montañas y edificios. Llegamos así magullados, pero no muertos, como estuvimos en 2001. ¿Pudo Macri haber aplicado una política de shock? ¿Debería haber tomado deuda, pero para volcarla al mercado interno y así reanimar el consumo? Esas y otras preguntas claves, que postulan distintas bibliotecas, son legítimas. Las simplificaciones de la hora son, en cambio, infantiles y se vinculan con la necesidad de demonizar a Cambiemos para justificar que las demandas generadas en campaña no podrán ser satisfechas. Que los "buenos" no podrán retrotraer las tarifas a 2015 ni regresar a la fiesta de la soja a 650. El principal enemigo de Alberto Fernández no son los medios ni los bonistas ni las potencias occidentales, ni siquiera su mentora. El enemigo más insidioso es la desilusión más o menos rápida de votantes a quienes les vendieron insistentemente el retorno a un pasado imposible. Macri debe ser, en ese contexto, algo más que un negligente; debe ser un sociópata, un vampiro y un agente colonialista. La Agencia Paco Urondo resulta, en ese sentido, mucho más sincera: los militantes impidieron que Cambiemos ajustara más; con ello lo obligaron a que se endeudara y volara por los aires. Los paladines de esa "hazaña" lo presentan como lo que en realidad fue: un boicot constante que les dio "buen resultado." Omiten, naturalmente, explicar el desastre que Axel Kicillof les propinó a las verdaderas cuentas de la "revolución nacional y popular". Quien venía a pagar la fiesta pagará ahora también su funeral y será el chivo emisario de todos los padecimientos. Es como en las guerras antiguas: quien gana cuelga a su enemigo en la plaza pública para el escarnio y el entretenimiento del vulgo y de la turba. Cuando no hay pan, tiene que haber culpables. Son las reglas del circo. Resulta conmovedor comprobar lo colaborativos que se muestran ahora aquellos duros resistentes. Gremialistas, dirigentes o curas que hasta hace cinco minutos reclamaban airadamente aumentos y bonos y fondos de urgencia para atemperar el sufrimiento de la clase trabajadora y que ahora de repente llaman a sus bases a la paciencia. Al galope contra Macri; al trote ligero con Alberto, y cantando la marchita. El cambio de actitud es obsceno y habla mucho de la cultura peronista hegemónica. Pero a quienes aun no compartiendo el sistema de ideas y de valores del cuarto gobierno kirchnerista deseamos honestamente que le vaya bien nos parece realista la austeridad y correcto un manejo prudente de la economía. Le pedimos a Cambiemos que no dilapide las reservas, ni prepare zancadillas ni intifadas. Es decir, que no pague con la misma moneda. Y al nuevo presidente, que no se cristinice para ser el macho alfa. Sabemos que esa contradicción en la cima del poder es un asunto pendiente e inquietante para el Movimiento, que traduce sin saberlo a Clausewitz, como alguna vez hizo Perón: "Donde las cosas están bien ordenadas no debería haber más de un mando supremo".


¿Quiénes son los "presos peronistas" que Julio De Vido quiere ver libres?
Hugo Alconada Mon para La Nacion
7-11-2019


A continuación, sus principales conceptos:

El exministro de Planificación Julio De Vido dijo: "No puede haber un gobierno peronista con peronistas presos". Héctor Cámpora, por los años 70, decía una frase similar: "Ni un solo día de gobierno peronista con presos políticos". Pero presos políticos no es lo mismo que peronistas presos. Este comentario de De Vido, ¿es un reclamo a Alberto Fernández? ¿O está reclamándole a todo el sistema peronista que de una mano? También hay que cuestionar si esto es un reclamo, un pedido o una amenaza. Una amenaza de que puede hablar. Esto se enmarca en una serie de declaraciones. Hay una frase interesante de Alberto Fernández de justo antes de que lo ungieran como líder de la fórmula presidencial. Fernández había planteado: "Hay varios jueces federales que van a tener que dar explicaciones por las barrabasadas que escribieron en sus fallos". Ahí marcó a jueces específicos. Fernández también dijo, mucho más recientemente, en su gira por la región, que Rafael Correa es un perseguido político y que Lula está preso indebidamente. Fernández dijo que Cristina no estaba presa por tres motivos: porque no encontraron pruebas suficientes, porque tuvo el voto popular y eso le dio fueros, y por el peronismo.

Esto responde a "la doctrina Pichetto", que dice que mientras no haya una sentencia firme no se entrega a ningún senador nacional a la Justicia. Esto benefició a Carlos Menem y también a Cristina Kirchner. Julio De Vido cumplió casi 750 días en la cárcel y está condenado a cinco años y ocho meses de prisión por la tragedia de Once. De Vido, además, está por cumplir 70 años en diciembre, entonces podría pedir el arresto domiciliario antes de la feria judicial. Ya lo había pedido anteriormente por problemas de salud, y después se retrotrajo. Está latente esta posibilidad de que De Vido retorne a su casa, al menos bajo arresto domiciliario. La situación de Lázaro Báez presenta una diferencia troncal: no está condenado, está detenido. Con un matiz: la prisión preventiva, en principio, es por dos años. Se puede extender a tres. Báez ya lleva tres años y siete meses detenido. Pero además de tener varios procesamientos ya está en juicio oral y, dado su apoyo económico, hay un riesgo de fuga que no se puede menospreciar. Ricardo Jaime está condenado a cuatro años de prisión por enriquecimiento ilícito y a ocho años por la tragedia de Once. En 2018 inició una huelga de hambre porque estaba condenado a seis años por Once, apeló, y la apelación le salió peor de lo que estaba. Es difícil que Jaime pueda recuperar la libertad en corto plazo por su situación y porque nadie lo defiende. Amado Boudou es otro que tiene pocos defensores peronistas. También, como Jaime, tiene dos condenas. En el caso Ciccone apeló a la Cámara y le fue mal, apeló a Casación y le fue mal, intentó ir a la Corte y tampoco tuvo suerte. Ahora, está probando el recurso de queja para volver a intentar con la Corte. Otros detenidos que se esperanzan con ser incluidos dentro del término "peronista" son Roberto Baratta, Claudio Minnicelli y Jorge Chueco, el abogado de Lázaro Báez. A su vez, otros condenados son José López, Juan Pablo Schiavi, Luis D'Elía y Milagro Sala. Alberto Fernández dijo hoy que el encarcelamiento de Milagro Sala es ilegal. Cristina Kirchner va por su reivindicación. Su círculo íntimo dice que ella "quiere demostrar que no tiene nada que ver", o porque nada ocurrió o, porque si ocurrió, no fue ella. Cristina tenía 13 procesamientos que se redujeron a 11, días después de las elecciones (esos dos eran de los más discutibles). Además, tiene siete pedidos de prisión preventiva (bloqueados en el Senado por la "doctrina Pichetto") y cinco causas elevadas a juicio oral.


Alberto Fernández ante la botonera de Nisman
La investigación por la muerte del fiscal la lleva un reducido grupo de empleados judiciales atados a contratos precarios. Esos contratos dependen del procurador que ahora nombrará el próximo presidente.
Héctor Gambini para Clarin
07-11-2019


La investigación judicial de uno de los enigmas más grandes de la Argentina depende de ocho empleados atados a contratos precarios. Integran un Anexo Especial de la Fiscalía que debe desentrañar qué sucedió con la muerte de Nisman y lidian con un expediente de 120 cuerpos (por 200 fojas cada uno, 24.000 páginas) que parecerá un juego próximamente, cuando reciban las pericias sobre todas las computadoras y celulares secuestrados durante los allanamientos a la casa de Diego Lagomarsino y de los policías que debían custodiar a Nisman justo durante las horas en que lo dejaron solo.Las horas en que el fiscal que acababa de denunciar a la Presidenta recibía un tiro en la cabeza. El nuevo material, digitalizado, llega en estos días: 100 "elementos" con información equivalente a 1.000 páginas cada uno. 100.000 páginas. Si las pusiéramos en fila india, 30 kilómetros de papeles para revisar. Quizá por eso la flamante embajadora israelí en la Argentina, Galit Ronen, escuchó con atención cuando el procurador general de Israel le preguntó al fiscal Eduardo Taiano cuántos empleados tenía investigando la muerte de Nisman. Fue hace un mes, en la residencia de la embajadora, durante una cena en la que se sirvió salmón con ensaladas. -Ocho-, les dijo Taiano. Y agregó: "Pero no están efectivos".

El silencio prolongado antes de cambiar de tema significa mucho en lenguaje diplomático. Una fiscalía normal de Comodoro Py puede tener hasta el doble de gente. El gobierno de Macri nunca mejoró ese desbalance perjudicial para el caso. De los ocho empleados que investigan la muerte de Nisman, tres tienen cargos jerárquicos. Ellos tenían un contrato anual pero ahora se los recortaron a ocho meses, con vencimiento en mayo próximo. Quien les renueva o no los contratos es el procurador general. Al procurador lo nombra el Presidente, con acuerdo del Senado. Todos sus contratos son revocables en cualquier momento. El botón para potenciar o desactivar la causa Nisman va a estar muy pronto debajo del dedo del presidente electo, Alberto Fernández. Apenas comience el nuevo año, se cumplirá el quinto aniversario de la muerte del fiscal, que la Justicia investiga como un asesinato. Serán cinco años, también, desde que Nisman denunció a Cristina Kirchner por encubrir a los terroristas del atentado a la AMIA. Fernández escribió en La Nación, un mes después: "Sólo un necio diría que el encubrimiento presidencial a los iraníes no está probado", pero ahora la denunciada que sólo sería inocente frente a un necio será su vicepresidenta. "Cristina sabe que ha mentido", insistía Alberto. ¿Y ahora?

La velocidad de la investigación por la muerte de Nisman está en parte atada a la cantidad de personas que se dedican a ella. Si uno de esos empleados se fuera a otro trabajo buscando una relación de dependencia que hoy no tiene, su reemplazante debería empezar el estudio de la causa quizá más compleja de la Argentina desde cero. Las sutilezas de la política y la justicia tienen mil laberintos. Podría pensarse que para "voltear" una causa judicial de ese calibre harían falta complejas operaciones y entramados corporativos con espías y lobbistas complotados, pero es mucho más sencillo. Infinitamente más fácil. Bastaría con dejar caer un par de contratos en un trámite de una oficina gris, perdida en una sombra desapercibida de la ciudad, para que la investigación que busca determinar de una buena vez qué pasó con el fiscal que denunció a Cristina se hunda en el pantano de los tiempos.


Vuelven las patotas radicalizadas K y Alberto Fernández será la primera víctima
OPI SantaCruz
5-11-2019


12:30 – (Por Rubén Lasagno) – Posiblemente el elegido presidente Alberto Fernández haya aprendido de sus errores, no lo se. Lo que sí es seguro, que no ha evaluado el martirio al que será sometido durante su presidencia, o lo que dure de ella en manos de su mentora, por parte de los grupos patoteros del kirchnerismo más radicalizado, los mismos que piden bajar todas las causas de los "presos políticos", aquellos que van por el periodismo crítico y lo amenazan con una "Conadep", los que como Grabois le anuncian que hay "mecha corta" y si les retacea la plata le van a ganar la calle; la visión del "pollo" Sobrero o del inclaudicable Hugo Moyano, las amenazas de Bonafini caratulando de "cáncer" a la mitad del pueblo que no votó al rejunte peronista/kirchnerista, Brieva y Echarry (entre otros) disgustados porque el pueblo no votó masivamente por la vuelta de los chorros; las terribles situaciones vividas en el INTI, Telam, Enacom, la Tv Pública, etc, todo indica una tendencia a complicarle profundamente la vida al presidente elegido y en ese punto se abre una controversia aún mayor: ¿Cuánto durará Alberto Fernández antes de vencer sus propias resistencias y retirarse "enfermo" del cargo, dejando a la verdadera madre del borrego, conducir el "vamos por todo" de una vez y hasta el final?. ¿Estará previsto en los planes del kirchnerismo forzar a Alberto a "tomarse licencia" hasta mediados de su mandato, cuando ya no sea necesario el llamado a elecciones y hacer "la gran Acevedo", tan típico de los Kirchner quienes están acostumbrados a poner y sacar piezas de su tablero político?.

Sin duda el presidente elegido es la primera víctima de esta clase política despreciable que ha vuelto al país gracias a los malos oficios de Mauricio Macri y su gabinete de notables. Ninguno de ellos, ni Cristina, ni Alberto, ni Axel, ni Magario, han logrado algo por méritos propios. Y los camporistas, que fueron dejados dentro de cada organismo público, porque Macri pensó que podría controlarlos, hoy son el incubus de la violencia, la venganza y el germen de la revancha K dentro de todos y cada organismo donde el presidente saliente no tuvo la decisión de desafectarlos. El nuevo presidente tiene un complicado frente interno, tan duro e incierto como el externo. Está claramente evidenciado que Alberto Fernández no puede hablar de nada que incomode al kirchnerismo y particularmente a CFK. Temas como los de Venezuela, por ejemplo son tabúes en los discursos y/o conferencias de prensa de Alberto, como en la de ayer en México. Más allá que no sabe cómo va a resolver el gravísimo tema económico del país, su frente interno lo va a poner a prueba en los primeros días de estrenado el cargo. No será sino con mucha "muñeca" política que va a poder regular los embates y acoso del "fuego amigo" el cual emanará de la grieta interna y todo indica que la finalidad es poner a Alberto ante la encrucijada de optar "con ellos o en contra de ellos"; cualquiera sea su elección, habrá perdido. Aún sin coincidir con el nuevo presidente, será la obligación de los medios de comunicación independientes y de la sociedad en general, sostener y defender la institucionalidad presidencial, porque ya no serán sectores de la oposición que bregarán por quitarlo del medio, síno su propia tropa encabezada por la dama oculta, que no aceptará nada por fuera del dogma que sostiene inalterable desde aquella asunción en el 2011. Alberto Fernández ya hizo el trabajo que ni ella ni ningún kirchnerista con prontuario podía hacer. Esto, no le asegura a Alberto un tránsito cómodo y con respaldo de su partido. Ellos (CFK, Máximo y la Cámpora) lo detestan, al igual que a Massa, pero fueron necesarios para acceder a un escenario imposible e impensado, por parte de la ex presidenta. Ahora vendrán otros tiempos y las patotas llegan recargadas. No tardarán muchos en mostrarse como son. Su naturaleza los condena y junto con ellos, se condena la República. (Agencia OPI Santa Cruz)


Por qué Cuba está detrás de las protestas antidemocráticas en América Latina
Rafael Eduardo Micheletti para periodicotribuna.com.ar
17-11-2019


Desde sus inicios, el régimen totalitario cubano ha buscado expandir su modelo político, ideológico y económico. Esto se debe a varios factores. Por un lado, la ideología que justifica y fundamenta dicho régimen, el marxismo, es internacionalista. Cree que el comunismo está llamado a expandirse por todo el Globo y extinguir el capitalismo. Por otro lado, la Cuba comunista nació en el contexto de la Guerra Fría, y para sobrevivir tuvo que estrechar lazos con la URSS. Esto le dio a su dirigencia un gran sentido de la relevancia de las influencias internacionales, y de la alianza entre sistemas afines, además de heredar un importante know how ruso de inteligencia e intervencionismo autoritario. Finalmente, se puede agregar el sentido de amenaza que ha incubado la dirigencia de la dictadura cubana. Se trata de un país muy cercano, prácticamente vecino, de Estados Unidos, la meca de la democracia liberal capitalista. Asimismo, al ser una excepción en la región, cada vez más plagada de democracias, se vio obligada a atacar para poder defender su statu quo totalitario. A lo largo del tiempo, el régimen castrista fue perfeccionando y adaptando su estrategia de "exportación de la revolución". No bien asumió el poder, en 1959, la "primera ola" de intentos por extender la influencia cubana tuvo lisa y llanamente el formato de invasión militar. Ese año, Cuba envió pequeños ejércitos de invasión a Panamá, Nicaragua, República Dominicana y Haití. Pretendían iniciar una guerra insurreccional abierta que atrajera a ciudadanos locales, alimentando sus filas. Sin embargo, estas invasiones militares fueron un rotundo fracaso, y empezó a pensarse en otra estrategia. La segunda ola de expansionismo cubano en la región, más allá de la intervención en guerras africanas, como la del Congo o Argelia, tuvo que ver con el financiamiento, entrenamiento y apoyo de guerrillas locales a lo largo y ancho del continente. Ya no se trataba de invadir, sino de infiltrar o formar cautelosamente unidades guerrilleras en territorio extranjero. Se creó toda una unidad estatal para ello, el "Departamento América". Desde la guerrilla colombiana hasta el ERP o los Montoneros de Argentina, Sudamérica fue sembrada con grupos violentos y terroristas que se preparaban para tomar el poder a base de sangre y terror contra la población civil y de un control autoritario y de facto del territorio. Esta estrategia empezó a quedar obsoleta cuando las dictaduras militares del continente fueron cayendo. Era cada vez más difícil justificar la lucha armada en un contexto formalmente democrático, para instaurar dictaduras de izquierda que no se habían caracterizado, precisamente, por brindarles mucho bienestar a las poblaciones que habían sido sometidas a ellas. La falta de apoyo de la URSS también fue un factor importante. No está del todo claro en qué momento Fidel Castro decide dar por muerta la estrategia guerrillera. No quiere decir esto que dejara de apoyar a las guerrillas que se mantuvieran activas y que hubieran consolidado su presencia en un territorio determinado, como las FARC colombianas. Pero, en cierto modo, era obvio que este tipo de expansionismo había llegado a su límite. Salvador Allende fue el primer comunista en ganar una elección. No obtuvo la mayoría, pero sí la primera minoría, y a través de negociaciones con demócratas ingenuos e inadvertidos, logró acceder al poder (igual que Hitler). Tenía, desde luego, una gran afinidad ideológica y política con Cuba, pero no está claro si Salvador Allende fue una prueba piloto de Castro para usar la democracia a su favor (y buscar una nueva vía de expansión del totalitarismo de izquierda), o si el experimento chileno le abrió los ojos acerca de la posibilidad de usar la democracia para destruirla desde adentro. La exiliada cubana, Hilda Molina, le contó a quien escribe que, a principios de los 90, participando en una reunión secreta con Fidel Castro, le escuchó a éste sentenciar que la expansión de la revolución no se haría ya "por la boca del fusil", sino "a través de la pavada de la democracia". En ese momento, la gran apuesta de Castro fue por Chávez. Si lograba colonizar Venezuela, se haría con importantes recursos petroleros que usaría para potenciar su política neo-imperialista regional. Chávez intentó tomar el poder por la fuerza a través de un golpe militar en 1992, pero fracasó. Fue apresado y encarcelado, pero tuvo lugar un inmenso lobby para que fuera indultado, lo que le permitió salir en libertad. Una de las primeras cosas que hizo al salir fue, casualmente, viajar a Cuba, más precisamente a La Habana. Fue recibido con honores, cual si se tratara de un Jefe de Estado. Y pronunció un discurso muy celebrado por la extrema izquierda, en el que daba a entender que volvería en calidad de presidente de su país. Y así fue. Ganó las elecciones de 1999, convocó a una asamblea constituyente que se auto atribuyó un poder originario y absoluto (lo que constituyó sencillamente un golpe de Estado), instauró mecanismos de censura, persecución y represión de la disidencia, habilitó la reelección indefinida, hizo inexplicables e irrazonables donaciones de petróleo a Cuba, e instauró, poco a poco, un totalitarismo con cierto ropaje de apariencia democrática. El disfraz democrático se hacía cada vez más débil a medida que pasaba el tiempo, y terminaría por desaparecer por completo durante el gobierno de su sucesor y heredero, Nicolás Maduro. Néstor Kirchner en Argentina, Daniel Ortega en Nicaragua, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, etc., fueron ganando países para la extrema izquierda castro-céntrica, beneficiados por la crisis del llamado "Consenso de Washington" y por los petrodólares venezolanos. De 1999 a aproximadamente 2007, puede decirse, tuvo lugar la "tercera ola" del expansionismo cubano, caracterizada por la cooptación de estructuras partidarias locales, su financiamiento con petrodólares venezolanos y dinero del narcotráfico, así como el acceso al gobierno por la vía pacífica o electoral, con el objetivo de instaurar de manera progresiva una dictadura desde el poder.

Sin embargo, toda ola tiene su contra-ola o efecto rebote. Los gobiernos populistas de izquierda, alineados con el castrismo, empezaron a demostrar sus fuertes falencias, autoritarismo y corrupción. Salvo en el caso de Venezuela, que agarró a la población más desprevenida y pudo consolidar un Estado totalitario, los presidentes filo-cubanos fueron cayendo, perdiendo elecciones y sufriendo las consecuencias judiciales de sus abusos. Un aluvión de gobiernos de derecha avanzó por la región, aislando internacionalmente y colocando a la defensiva a Venezuela, cuyo régimen empezó a tambalear con el fuerte reconocimiento internacional que logró Juan Guaidó como presidente interino. La extrema izquierda parecía haber perdido la base electoral que antaño la había llevado al poder. Estaba obligada a aliarse con otros espacios para mantenerse competitiva, cediendo buena parte de su programa revolucionario y perdiendo margen de maniobra para mantenerse leal y obediente hacia Cuba. La experiencia de Lula en Brasil fue, en cierto modo, un anticipo de esta tendencia. Fue entonces que se empezó a pergeñar un nuevo plan, una cuarta ola de expansionismo cubano. Ya no se podía aspirar a ganar elecciones, pero tampoco la lucha armada era vendible a los pueblos latinoamericanos. Por ende, se optaría por un punto intermedio: el insurreccionismo urbano. Aparentemente, una de las vías (muy cínica, por cierto) usadas para orquestar esta nueva modalidad, fue aprovechar el gigantesco éxodo de venezolanos hacia toda la región con motivo de la destrucción total y de la crisis humanitaria provocada por la dictadura de extrema izquierda. Entre los más de 4 millones que recibieron refugio en países de la región, se habrían infiltrado numerosos operadores políticos bolivarianos. En esta cuarta ola no se apuntaba a ganar elecciones, sino a voltear a los gobiernos de derecha. No a imponer una agenda revolucionaria, sino a condicionar e influir la agenda pública. No se trataba ya de construir, sino de destruir, de crear caos, pánico y alarma social. Se debilitaría a los gobiernos democráticos, buscando deslegitimar socialmente el sistema mismo, esperando que se crearan condiciones objetivas más favorables a una nueva toma del poder, de alguna manera, en algún momento. No se quería, por ahora, adquirir todo el poder, sino mantener cierta capacidad de movilización, de negociación y de daño. Uno tras otro, los gobiernos de derecha de Latinoamérica empezaron a sufrir inexplicables y desproporcionadas manifestaciones callejeras, extremadamente violentas y organizadas. Se desataban por motivos relativamente menores, que nadie esperaba que pudieran causar tremendo estallido, como la suba del precio del combustible en Ecuador o la suba del boleto del subte en Chile. Llamativamente, se pedía la salida del poder de gobiernos perfectamente legítimos y constitucionales. Se usaban reclamos y movilizaciones reales y espontáneos, para inflamarlos y desatar violencia estratégica y sistemática. Una dinámica similar empezó a darse en Bolivia luego de que Evo Morales se viera obligado a renunciar tras un intento fallido de fraude electoral alevoso, que ocasionó movilizaciones masivas de la sociedad civil. La eficiencia, planificación y estrategia con que se ejerció la violencia dejó en claro que había una organización muy sofisticada detrás. En Chile, por ejemplo, se prendieron fuego edificios o puntos estratégicos en forma simultánea y muy distantes entre sí, creando una sensación de caos y provocando el virtual colapso de las fuerzas de seguridad. Estructuras muy difíciles de prender fuego, como las estaciones de subte o un rascacielos completo, fueron incendiadas con una facilidad que demostraba una auténtica preparación para ello, con procedimientos altamente profesionales y materiales especiales. En muchas manifestaciones las personas se colocaban de manera sistemática a aproximadamente uno o dos metros de distancia entre sí, con una sincronización llamativa, ocupando todo el espacio público visible y generando un efecto visual de "totalidad" y "masividad" ante las cámaras. En Ecuador, detuvieron a cientos de extranjeros por hechos de violencia durante las manifestaciones contra Lenín Moreno, entre ellos (por lo menos) 41 venezolanos. Algunos de ellos -informó el gobierno-, tenían información sensible sobre los movimientos del presidente y del vicepresidente. Otros, reconocieron haber recibido entre 40 y 50 dólares por manifestarse. También se denunció presencia de guerrilleros de las FARC y el ELN colombianos, organizaciones afines a Cuba y Venezuela. La Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) emitió con un comunicado, afirmando que "la crisis en Ecuador es una expresión de las distorsiones que las dictaduras venezolana y cubana han instalado en los sistemas políticos del continente". Poco tiempo después, algo muy similar ocurrió en Bolivia. Detuvieron a 9 venezolanos intentando abandonar el país con armas de fuego ilegales, además de decenas de cubanos. Fueron acusados de sedición y de ser responsables de asesinatos de manifestantes anti-Evo. Entre las pertenencias de los detenidos se encontró una insignia de la Policía Nacional Bolivariana y un carné del Partido Socialista de Venezuela. El nuevo gobierno no tardó en romper relaciones con Venezuela, expulsando a los miembros de su embajada por inmiscuirse en sus asuntos internos. Asimismo, en una de las protestas fue herido de bala el argentino Facundo Morales Schoenfeld, integrante de las FARC y especialista en adoctrinamiento, infiltración y manejo de masas. Esta cuarta ola de expansionismo cubano muestra la importancia del avance democrático en la región. Cuba recurre nuevamente a la violencia porque se ve contra las cuerdas, aunque se trata de una violencia camuflada y disimulada, que se la hace pasar por "hechos aislados" en el marco de amplias manifestaciones ciudadanas. Es una violencia que puede hacer mucho daño a las democracias del continente, que puede provocar muchas víctimas inocentes y que le permite a Cuba mantenerse activa en la región, con capacidad de negociación, de daño y de reclutamiento. Se trata, en rigor de verdad, no tanto de una estrategia de expansión, sino de supervivencia. Queda claro, pues, que no se puede subestimar la habilidad y la trayectoria de la dictadura cubana a la hora de intervenir en la política de la región, para expandir su modo totalitario de pensar y de hacer política. Además de colaborar entre sí y de acordar pautas comunes para protegerse contra las agresiones de Cuba, las democracias liberales del continente deben desarrollar una política común de aislamiento y promoción de la democracia en dicho país, tal como se ha estado realizando en Venezuela. Mientras la madre de todas las dictaduras del continente no se extinga, y el pueblo cubano no pueda respirar en libertad, la democracia va a seguir topándose con serios obstáculos y desafíos en nuestro hemisferio. Si con la globalización el mundo es una "aldea", cada región pasa a ser un "vecindario". Tener la dictadura cubana en Latinoamérica es equivalente a tener a un capo mafia narcotraficante en el vecindario: carece de códigos de convivencia, amedrenta e intimida con violencia a sus vecinos, trabaja en contra de la libertad y obstruye la tranquilidad, el desarrollo y la prosperidad.
Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.