Plataforma Cero
Publicación Mensual
Año 15 | Número 193 JUL 2019

Argentina el acuerdo Mercosur - Unión Europea?
Las exportaciones a Europa son el 15% de las ventas de la Argentina al exterior.
Clarin
28-06-2019


Tras más de 20 años de negociaciones, el acuerdo político que firmaron este viernes en Bruselas los ministros de Relaciones Exteriores del Mercosur y la Unión Europea, abrirá una nueva etapa de conversaciones entre los dos bloques comerciales para dirimir de qué manera y en qué período se pondrán en marcha las reducciones de impuestos al comercio que permitirán multiplicar el intercambio entre Europa y América del Sur.
Hoy, el comercio con la Unión Europea explica el 15% del comercio exterior argentino de cada año. En mayo, por ejemplo, el último dato oficial publicado por el INDEC, muestra que las ventas a Europa significan el 12,3% de las exportaciones de la Argentina y el 17,3% de las importaciones totales. ¿Qué le vende la Argentina a Europa? Las cifras de mayo indican que el 65% de las ventas a los países de Europa son: Harinas, pellets de la extracción de aceite de soja, biodiesel, carne vacuna y minerales de plata. A su vez, los países de la UE que más le venden a la Argentina son: Alemania (concentra el 30,8% de las importaciones de la UE), Italia, España, Francia y el Reino Unido. Si se consideran las cantidades de dinero que implica el intercambio entre la Argentina y la UE hoy, hay que decir que en los primeros 5 meses de 2019, la Argentina exportó a la Unión Europea productos por US$ 3.153 millones de dólares. Esa cifra implica una caída de 12,4% frente al mismo período de 2018. A su vez, la UE le vendió a la Argentina productos por US$ 3.848. En ese rubro, también hubo una caída pronunciada frente a 2018, ya que se redujeron 21,12% las compras por la recesión.


Lucha contra el narcotráfico María Eugenia Vidal y Cristian Ritondo supervisaron la quema de 4500 kilos de droga
La gobernadora y el ministro de Seguridad bonaerense
Clarin
28-06-2019


La gobernadora María Eugenia Vidal y el ministro de Seguridad bonaerense Cristian Ritondo supervisaron este viernes la quema de 4.500 kilos de droga decomisada por la Policía en distintos procedimientos realizados durante los meses de abril y mayo.

"Droga que no circula en la Provincia es droga que no destruye familias", celebró la gobernadora, que participó de la quema arrojando los panes de marihuana a un gran horno. También lo hizo Ritondo, quien destacó que al asumir decidieron "transitar un firme camino de lucha contra las mafias y el crimen organizado, y en ese rumbo continuamos". Insistió el ministro y actual precandidato a diputado que el Gobierno insiste "en un rumbo fijo" que es la pelea contra el narcotráfico: "Cuando miramos para el costado y vemos que nos acompañan, por ejemplo, las Madres del Dolor y nuestra gobernadora María Eugenia Vidal, confirmamos que ese recorrido vale la pena porque es posible y es el correcto", destacó. En tono de campaña, Ritondo remarcó que "nuestra lucha es por los que viven en esta Provincia, para los chicos y chicas que son el futuro, para los que sueñan con estar cada vez mejor y saben que pronto será una realidad porque estamos cambiando la Provincia y lo seguiremos haciendo juntos". La quema de la droga se realizó en las instalaciones del Cementerio de Boulogne, en San Isidro, y allí también estuvieron presentes el viceministro de Seguridad, Vicente Ventura Barreiro, y el jefe de la Policía, Fabián Perroni, entre otras autoridades.

María Eugenia Vidal
@mariuvidal

Droga que no circula en la Provincia es droga que no destruye familias. Hoy con @cristianritondo quemamos 4.500 kg de estupefacientes incautados a narcotraficantes en distintos operativos.


Pobreza política: un vago imputado los seleccionó y una 12 veces procesada y con 3 pedidos de prisión preventiva los eligió y los dirige
Ruben Lasagno
para opisantacruz.com.ar
26-06-2019


11:00 – (Por Rubén Lasagno) – La política argentina es tan básica como berreta. Por ahí alguno podrá recordar la frase hecha "Los políticos son producto de la sociedad" y es absolutamente cierto, pero quiero ir más allá y agregarle a la frase que ese producto es resultado de nuestra incapacidad para discernir, elegir y proponer, inherente a nuestra típica comodidad de que a las cosas "las hagan los otros" y a la apatía social que sentimos por nuestras cosas en común: la patria, el país, las riquezas nacionales, el dinero público, la producción, los valores ciudadanos, etc.

En los días álgidos de rosca política de cara al cierre de listas del sábado pasado, asistimos a una carrera desenfrenada de tipos que esperan salvarse con la política, es decir, vivir a costa de todos nosotros, ocupando una banca, un puesto, sea en el gobierno nacional y/o provincial (de un lado y de otro/oficialismo y oposición), sin seguir ni proponer (en la mayoría de los casos) un proyecto comunal y de mejoramiento de nuestra calidad de vida como argentinos, sino impulsados por un mezquino proyecto personal en el cual tratan de salvarse los que están (para continuar la beca), los que alguna vez se fueron (y pretenden reeditar la aventura) y los que recién llegan, muchos de los cuales se frotan las manos pensando en el porvenir suyo y de sus familias, más que en el desarrollo y aplicación de un servicio hacia la gente.

Esta suerte de nihilismo generado sobre la clase política, no sale de una contraopinión a todo lo establecido por parte de un inconformista o de alguien que excluye el ejercicio del razonamiento positivo y generaliza emparejando sin sentido ni distinción; es producto del hartazgo que tenemos los ciudadanos sin color político pero con criterio y razonamiento argentino, nacional y de pertenencia, por lo que hacen (en su mayoría) esta casta insensata de hombres y mujeres llevados por la ola de la necesidad de pertenecer, más que por los designios de hacer, una vez en el cargo.

Y quiero detenerme, puntualmente, en cuáles son las bases de sustentación que nos muestra la política en la configuración de los partidos (espacios donde se lucha por llegar al poder), cuando vemos que dentro de fárrago de acomodos, contubernios, rosca, "negociaciones", arreglos espurios, promesas que jamás cumplirán, traiciones y mentiras sin límites para acomodarse en una lista donde a cada uno los lleven "a algo" (no importa qué), quedan relegadas la moral, la honestidad y la dignidad con el fin de hacer prevalecer la necesidad personal o partidaria por sobre cualquier interés colectivo y (muchos menos) general. La bajeza política y poca dignidad que tienen muchos argentinos volcados a la política, hace que se tapen la nariz si deben ser dirigidos a dedo por una persona que desconoce el trabajo, el esfuerzo, la dignidad de llevar el pan a la casa y hasta de levantarse temprano (técnicamente señalado como un vago), el cual a instancia de su madre, saca y pone con el dedo a quien debe ir o no en las listas ofrecidas como una ensalada variopinta a los votantes en las próximas elecciones.

Un tipo sin la menor idea del esfuerzo, sin estudios (que al menos lo formaría) y sin escrúpulos, sospechado e investigado en delitos de lavado de dinero (entre otros), heredero de una fortuna malhabida por parte de sus padres en el poder, nos referimos a Máximo Kirchner, es el alma mater de intendentes del conurbano o del propio Sergio Massa, siendo Máximo el único escalón al que ha podido llegar el ex intendente, dado que después de la rendición incondicional al kirchnerismo, el tigrense no puede acceder a CFK, sino conformarse con las órdenes que le impartió su hijo, que finalmente le tiró una diputación, le llenó la espalda con La Cámpora y Massa no pudo siquiera negociar la candidatura de su mujer a Intendente de su territorio y lo conformaron con un hueso en la legislatura. Sergio Massa es un claro ejemplo de lo que hablamos; de presidencial a nada. De reserva moral por la tercera vía a rendido moral de los inmorales a los que parecía combatir.

Ni hablar de Alberto Fernández, un mentiroso patólógico, bien kirchnerizado (como Massa) y creído que puede, cuando en realidad la ex presidenta lo eligió para que ponga la cara que ella no puede dar (por vergüenza y falta de argumentos para explicar en público sus delitos), mientras que Máximo agita su dedo índice teledirigido sobre las cabezas de los energúmenos que ella desde las sombras decidió si vivían o morían (políticamente) en esta cruzada de hacerse otra vez con el poder, para terminar la obra que empezaron en 12 años de destrucción y robo generalizado de la república.

Más atrás, agazapada y manipulando a los títeres, la mujer que nos hundió en la desesperanza y se robó uno o dos PBI, pugna por volver, esta vez mimetizada tras la sombra de un Fernández indolente y cara de piedra y su hijo, "el mudo", el mismo que no podía articular una sola palabra cuando fue candidato a diputado por Santa Cruz en el 2015 (ahora lo será por Buenos Aires, de acuerdo a sus «nuevas convicciones«) y necesitaba del doblaje que le hacía en público Carlos Zanini, quien hablaba por él para decir lo que no podía articular. Ahora habla solo (aunque con auditorio propio, jamás ante un micrófono independiente); éste país hasta le dio voz a un tipo sin ningún mérito más que la necesidad de vincularse a la impunidad que le proporciona el aparato K, la baja clase política nacional y las demolidas instituciones usadas para encubrir delincuentes (Congreso de la Nación) La gestora de todo lo que cambia de nombre pero no de conciencia, la jefa (además de la banda) de quienes pretenden ser parte del entramado kirchnerista, ordena y decide desde el Instituto Patria, cargando en su mochila 12 procesamientos judiciales por malversación de fondos públicos, lavado de dinero, traición a la Patria, fraude con la obra pública, asociación ilícita, coimas, etc más tres pedidos de prisión preventiva, junto con una runfla de delincuentes procesados con ella, inmersos en causas graves contra el Estado argentino, porque son hechos delictivos llevados a cabo en funciones oficiales, convocan a la ciudadanía para ser votados y "reconstruir el país". Esto, claro está sin mencionar que el propio Julio De Vido es «candidato a diputado» desde la cárcel… Insisto en mi teoría: la culpa no es de ellos. Saben qué hacer y cómo hacerlo para salvarse de la Justicia que en nuestro país no existe. El problema y la culpa es de la sociedad, de los que les hacen el juego, de los que dudan en votarlos porque detestan lo que está en el poder. Es la sociedad como tal, quien debe depurar poniendo filtros a estos cuerpos tóxicos para que no vuelvan.

Podemos no votar a los que están, pero sería un signo de maduración que la sociedad no vuelva hacia atrás votando nuevamente a los que nos mintieron, nos robaron y sin embargo hoy nos vuelven a amenazar que si regresan, serán peores aún, lograrán autoimpunidad y terminarán el trabajo abandonado en el 2015 por el urnazo que la propia sociedad les dio cuando decidió expulsarlos del poder. (Agencia OPI Santa Cruz)


El desafío de no volver al pasado
Maximiliano Gregorio-Cernadas
para La Nacion
17-06-2019


BUDAPEST.- Acostumbrado a concurrir a universidades extranjeras para explicar la paradoja argentina del país rico y pobre a la vez, suelo comenzar por una boutade: "El problema fundamental de la Argentina es que es demasiado rica". Buena parte de la dirigencia pública y privada del país, mayoritariamente populista y corrupta, ha sabido hasta hace poco que, con algunas pocas pero buenas cosechas y con el sacrificio de la incansable clase media argentina, se solventaba cualquier fiesta de negociados, el saqueo del Estado, el control de la Justicia y de los medios, y el reclutamiento de grupos de choque para controlar la calle y el statu quo.

La historia argentina de los últimos 90 años ha consistido en ciclos de fiesta populista, seguidos de breves interregnos a cargo de gente sensata que comprende que alguien debe pagar la fiesta, pero la cual no resiste, pues la mayoría de los votantes, ante la disyuntiva, prefieren disfrutar que pagar deudas, y el ciclo populista retorna. Los males argentinos no son coyunturales ni superficiales, sino constantes y estructurales, y pueden sintetizarse en tres categorías. Por un lado, la sinuosidad ante el Estado de Derecho y las instituciones republicanas. Por otro, la corrupción ha demostrado atravesar cualquier ámbito del país. Finalmente, el Estado y sus obligaciones básicas (seguridad, salud, educación, etc.) han sufrido abusos extremos, cuyos costos han sido trasladados vía impuestos a la clase media, la cual padece un doble robo, pues debe pagar para sí servicios privados que reemplacen las pésimas prestaciones públicas.

Una vez más, nos encontramos pagando una fiesta previa, y enfrentando nuevamente aquellos problemas estructurales argentinos. Sin embargo, hay un dato que constituye una diferencia sustancial con aquella cíclica historia de frustraciones y que, en consecuencia, asigna un carácter revolucionario al período que vivimos: por primera vez en la historia del casi último siglo, el pueblo argentino escogió enfrentar seriamente aquellos tres grandes males.

Actualmente, como pocas veces en nuestra historia, se respetan las instituciones democráticas esenciales (división de poderes, publicación fidedigna de los actos de gobierno, respeto de la libertad de prensa, etc.), la Justicia está dando una lucha inédita y ejemplar contra la corrupción, y se ha avanzado exitosamente en la lucha contra el déficit fiscal y en la racionalización del gasto público. Estos notables avances en los asuntos fundamentales de la Nación son logros que hemos alcanzado todos con cuantiosos sacrificios, errores y correcciones, conscientes de que sin consolidar sus resultados, no lograremos avanzar en forma segura hacia la solución de otros problemas que dependen de aquellos esenciales.

Lógicamente, las élites de las fuerzas conservadoras -paradójicamente apoyadas por cálculo o ingenuidad por algunos sectores de izquierda-, que han conducido el país durante la mayor parte del último siglo y que, por ende, son responsables y beneficiarias del funesto sistema de ilegalidad, corrupción y estatismo que nos ha atenazado, ven amenazados sus intereses y vociferan un inminente apocalipsis. Resulta decisivo que la gran masa de argentinos que trabaja o aspira a trabajar y no a vivir de los demás tome conciencia de que estamos en una verdadera encrucijada revolucionaria, ante la cual, si cejamos, perderemos todo lo logrado y reincidiremos en las frustraciones del pasado. Embajador argentino ante Hungría, Croacia y Bosnia y Herzegovina (lanacion.com.ar)


Emerge un movimiento republicano
Jorge Fernández Díaz
para La Nacion
16-06-2019


Einstein se deslizaba no pocas veces de la física a la metafísica. Una máxima ilustra su modo irónico y paradojal: "La realidad -sostenía- no es otra cosa que la capacidad para engañarse que tienen nuestros sentidos". La borrascosa realidad argentina encaja en esa perturbadora corazonada: durante los últimos días flotan en el aire ciertas luciérnagas de falso sentido que despistan al más pintado y según las cuales Alberto no es Cristina . Ni siquiera Cristina es Cristina. Y juntos forman una tierna alianza de centroizquierda inspirada en el inofensivo Pepe Mujica, mientras Mauricio Macri se peroniza y derechiza bajo la inspiración de Bolsonaro.

Es propósito de este opúsculo refutar esas sandeces. El análisis de la fórmula presidencial del Frente de Todos -nominación cariñosamente totalitaria- podría conducirnos a las bodas arregladas de las antiguas familias. Oscar Wilde decía que "se llama matrimonio por conveniencia a un matrimonio de personas que no se convienen en absoluto". Pero el fenómeno no es tan sencillo ni tan justo; sintoniza mejor con la caracterización corporativa, puesto que el kirchnerismo es una empresa familiar: Cristina aspira a manejar el Senado de la Nación y su hijo Máximo, la Cámara de Diputados, entre otros emprendimientos a corta distancia, como la gobernación bonaerense, el gabinete nacional y la Corte Suprema. Esos dos únicos accionistas, amarretes de poder y con la religión del caudillo, consiguieron un manager que ejecute su voluntad y les reporte los resultados. La relación entre accionistas intrusivos y demandantes y gerentes de gran carácter no suele augurar sino gestiones tormentosas. Alberto no es, en efecto, el tibio motonauta de otrora, que sin embargo le susurraba su intención operativa al "círculo rojo": voy a mandar yo, manejo la lapicera. Un influyente kirchnerista del conurbano, cuando Scioli perdió, se sinceró finalmente conmigo: "Menos mal que no ganamos, íbamos a una guerra intestina sin cuartel; hubiéramos implosionado, y luego el país entero volaba por el aire". Un manager solo conserva autonomía cuando los accionistas están desperdigados, pero estos dos permanecen bien juntitos, son madre e hijo, y actúan en tándem como una turbina de desconfianza. También es improbable que estén dispuestos a compartir el directorio, ni siquiera en el caso de que el hipotético presidente exigiera acciones de la compañía bajo el argumento de que es dueño de una porción de los votos conquistados. ¿Alguien puede imaginar verdaderamente que ella soltará el timón y no exigirá día y noche obediencia? ¿Creen de verdad que cederá el lugar de "hembra alfa" de la manada peronista para endosarle ese liderazgo a un subalterno? El solo anuncio de Alberto Fernández como candidato demuestra, con toda su elocuencia semántica, cómo será la cadena de mandos. Pensar lo contrario va contra toda lógica y experiencia histórica, y es pancito envenenado para ilusos.

El segundo punto se vincula con la astuta ocurrencia proferida por el propio manager: Cristina morigeró sus odios y posiciones; ahora es moderada. El hecho de que Alberto lo diga no prueba sino su reconocida inteligencia; otra cosa es que cientistas políticos y periodistas de probada madurez acepten semejante embuste. La Pasionaria del Calafate ha actuado "sinceramente" durante los últimos seis meses, y no ha dejado de anticiparnos con sus tuits, audios, videos, gestos y libros el ánimo que la guía y la ideología que anida en su regreso. Los colaboradores más íntimos de la arquitecta egipcia han replicado, económica y políticamente, sus filias y fobias personales. Sus alusiones a la Constitución Nacional (hay que hacer una nueva), al desmembramiento del Poder Judicial (a cambio de un servicio de justicia), la revisión de las causas juzgadas por corrupción (un indulto indirecto), la liberación de "los presos políticos" (una promesa segura) y el desprecio por el capitalismo, el progreso y las reglas del país confiable son legión. Pretender que no existen o que finalmente Alberto la convencerá de dar marcha atrás con esos disparates extremos resulta una tontería funcional a la Operación Somos Buenos. Que se completa con la fantasía de que ahora el kirchnerismo se armará a imagen y semejanza del Frente Amplio, un partido progresista con austeridad y caballerosidad uruguayas, siendo que al Frente de Todos lo integran, entre otros, corruptos intelectuales, multimillonarios de fortunas sospechosas, humanistas de débiles convicciones, señores feudales sin apego por las instituciones y reconocidos "socialdemócratas" como Hugo Moyano, Gildo Insfrán y Juan Manzur. La izquierda ya no es lo que era, pero la mayor diferencia se cifra precisamente en que la fuerza de Mujica no intenta, como los Kirchner, constituirse en una facción antisistema. Pichetto, que los conoce muy bien, lo dice en términos rotundos: al revés que en Uruguay, aquí hay una dramática pulseada entre democracia y autoritarismo. Entre quienes siguen el "consenso del 83" (Luis Tonelli dixit) y quieren una democracia representativa, y quienes pretenden vulnerarla y generar un nuevo régimen: una "democracia hegemónica" (Natalio Botana dixit). O dicho en cristiano: un chavismo al uso nostro.

El hábil gambito de Cristina y la rápida cosecha de Alberto permitieron que el campo populista barriera para casa y reunificara a casi todo el peronismo. Se desmoronaba así uno de los tres pilares necesarios para una reelección; los otros dos eran que la economía no empeorara (y no está empeorando) y que la coalición no se desbandara (y en Parque Norte no se desbandó). Cristina sola perdía; Macri solo, también. La inclusión de Pichetto responde a esa última certeza. Nadie podría acusar a este articulista de no presentar una batalla cultural con suficiente denuedo contra la triunfante y omnipresente cultura peronista, ni de haber mantenido a su vez la fe en el "peronismo republicano", que a algunos puristas les resultaba un oxímoron. El flamante candidato a vicepresidente de la Nación es el único dirigente justicialista de primer orden que realizó una autocrítica integral del justicialismo; los funcionarios del palo que ya tenía Cambiemos en su seno comparten esos mismos reproches: el PJ debe girar hacia el centro, ser una fuerza del sistema, ayudar a la gobernabilidad y renunciar de una vez por todas a la idea de "partido único" y a la emocionalidad violenta.

El agresivo movimiento que comanda la gran devota de Hugo Chávez posee la plasticidad suficiente como para amnistiar traiciones, absorber contradicciones y sumar desde el desprejuicio. Y tiene una enorme ventaja: se enfrenta con un campo republicano plagado de rigideces e intolerancias internas, temas y asuntos que resultan menores si se los compara con la contradicción fundamental, que es la desesperada supervivencia de las instituciones democráticas o su reemplazo por un orden de poder concentrado y absoluto. In extremis, para esta disputa crucial, el republicanismo debería adoptar coyunturalmente un mecanismo movimientista que actúe de manera especular. Porque a los republicanos, hoy y aquí, no les sobra nada ni nadie: deberían admitir en sus filas a verdes y celestes, ortodoxos y heterodoxos, monetaristas y desarrollistas, radicales e independientes, socialdemócratas y peronistas republicanos. Y las quisquillosas opciones testimoniales, que hacen el juego a la empresa familiar kirchnerista, no parecen proyectos virtuosos en esta hora en que no se discuten izquierdas ni derechas, sino directamente sistemas de vida. Más tarde, si los argentinos volvemos a la tranquilidad de una democracia consensual en que ningún sector someta al otro -más o menos como la que ayudó a construir el Frente Amplio en Uruguay-, cada quien podrá hacer lo que quisiera con cada cual, y fundar los partidos normales de un país normalizado. Pero ahora estamos en emergencia y bajo amenaza de más radicalización y de una nueva entronización de deidades populistas. Recordemos a Einstein: "Mi ideal político es el democrático -decía-. Todo el mundo debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado".(lanacion.com.ar)


El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde
Entre el Real Madrid y Villa Dálmine
25-06-2019


Más allá de quiénes resultaron ganadores y quiénes debieron morder el polvo de la derrota en punto a la confección de las listas definitivas de diputados y senadores a nivel nacional, los dos datos relevantes que dejó en evidencia el cierre de las candidaturas del pasado día sábado fue, por un lado, la decisión del macrismo de olvidarse de los buenos modales para apuntalar a sus figuras estelares y, por el otro, el dominio absoluto del kirchnerismo duro -con el respaldo de Cristina Fernández, claro- a la hora de privilegiar a unos y postergar a otros en las boletas de su partido. En cuanto respecta a la coalición oficialista, no dejó de sorprender la forma cómo intentó reducir a escombros al partido liderado por el economista José Luis Espert y las presiones, de distinta índole, que enderezó contra la bandería a cuya cabeza figura Juan José Gómez Centurión. En cambio, sólo a un principiante podía pasarle por la cabeza que La Cámpora fuese a aceptar, pasivamente, que Alberto Fernández pusiese en tela de juicio su control sobre los futuros ocupantes de las bancas partidarias en las cámaras baja y alta del Congreso Nacional. En ello no hubo sorpresa ninguna.

Vayamos por partes. Sería extraño que equipos como el Real Madrid, la Juventus o el Tottenham, a punto de disputar la Champions, buscasen a un jugador de Villa Dalmine para ficharlo y hacerlo suyo. Salvo -claro está- que estuviesen desesperados. Valga el ejem- plo para ilustrar lo que pasó, entre el jueves a la mañana y el sábado a última hora de la noche, con la negociación que culminó en el pase del inefable Alberto Asseff a las filas de la coalición oficialista Juntos por el Cambio. Convengamos que este último es uno de los mayores pícaros de la política criolla. Vivo como pocos en el arte de acomodarse, desde l973 a la fecha no ha hecho otra cosa más que oficiar de saltimbanqui, con buenos resultados. Si Espert hubiese tenido a su lado a alguien medianamente competente en calidad de jefe de campaña, se habría ahorrado el disgusto que lo ha puesto al borde del precipicio. Nadie podía anticipar con lujo de detalles que Asseff, a último momento, lo iba a dejar en la estacada. Pero, al mismo tiempo, cualquiera que lo conozca sabía que era capaz de hacerlo sin que se le moviera un pelo ni le cayera la cara de vergüenza. El economista pecó de ingenuo y ahora depende de la jueza Servini de Cubría.

En la Casa Rosada advirtieron tarde y con razón que aun ganando en una segunda vuelta, si acaso perdiesen la pulseada en el principal distrito electoral del país, sus días estarían contados. El escenario al que debió subirse Fernando de la Rúa, después de triunfar a expensas de Eduardo Duhalde pero habiendo perdido la gobernación de la provincia de Buenos Aires, Mauricio Macri no lo quiere ver ni en figuritas. Por eso, aunque pregonen ser de primera, debieron ofrecerle el oro y el moro a un jugador de cuarta categoría, dueño de un equipo de rejuntados, para que cambiara de camiseta en un abrir y cerrar de ojos. Si la Justicia le da la razón a Asseff y deja sin nada a Espert, la maniobra habrá sido una muestra de astucia significativa. Pegó el macrismo donde debía y lo hizo pensando en el resultado final y no en las reglas de Pierre de Coubertin.

José Luis Espert mide unos 4 ó 5 puntos -según la encuesta que se trate- que podrían ser cruciales al momento de contar los votos y determinar la suerte de Mauricio Macri pero, sobre todo, de María Eugenia Vidal. ¿Qué hacer, pues? -Por de pronto, embestir a las agrupaciones de derecha -para darles un nombre- y quitarles la posibilidad de competir. Lo que estaba al alcance de la mano de los estrategas de Balcarce 50, lo hicieron. Ahora deberán esperar el veredicto de la jueza competente en la materia que -seamos francos- nunca ha sido un dechado de ecuanimidad y, en general, ha negociado con el más poderoso de turno sin prestarle demasiada atención a los códigos.

Por el lado de los K, era enteramente previsible lo que sucedió. Al margen de cuanto proclamen en público, de puertas para adentro ni en la Rosada ni en el Instituto Patria se animan a cantar victoria. Uno y otro estados mayores saben que la que se viene es una final de bandera verde. Por lo tanto, al momento de elegir candidatos, los que mandan deciden discrecionalmente. De la misma manera que Marcos Peña borró del mapa a Emilio Monzó y le dio menos que un chupetín de plástico a Rogelio Frigerio, Máximo Kirchner copió el libreto. Como los kirchneristas no están seguros de ganar, y vaya si son conscientes de las inclemencias que deberán atravesar si fuesen derrotados, quieren asegurarse el único reduc- to real de poder que poseen y que a partir de diciembre puede representar la diferencia entre la prisión y la libertad de la Señora. Por lo tanto, La Cámpora no sólo se reservó la mayoría de los lugares de privilegio en la provincia de Buenos Aires sino que sacó buen provecho en el interior del país. Alberto Fernández fue un convidado de piedra que no se animó a decir esta boca es mía. Él conoce mejor que nadie a su compañera de fórmula y no se llama a engaño acerca de la verdadera relación de fuerzas en el binomio. De tonto no tiene un pelo. Aun a riesgo de incurrir en un reduccionismo impropio, no sería desatinado sostener que, hasta tanto se substancie la primera vuelta sobre finales del mes de octubre, las únicas dos fuerzas políticas capaces de llevarse el premio mayor en los comicios tendrán puesta toda su atención en el espacio bonaerense. El kirchnerismo está convencido de que si conquistase ese baluarte y fuese capaz de conservarlo, perder la presidencia no resultaría una catástrofe. La idea de que Axel Kicillof podría hacer las veces de un Carlos Ruckauf, frente a un Mauricio Macri que debería conformarse con parecerse a Fernando de la Rúa, está en la cabeza de todos sus referentes. A su vez, el macrismo intuye lo mismo sólo que, cuanto sus principales enemigos reputarían como una victoria estratégica de alcances incalculados, para la Casa Rosada resultaría una catástrofe de proporciones inimaginables.

Conocidos los nombres de los candidatos, recién a partir de ahora las encuestas podrán afinar la puntería y mostrar, conforme transcurra el tiempo y se acerquen las PASO, un panorama más preciso acerca de la intención de voto de la gente. Es necesario reparar en el hecho de que a la mayoría de las personas no solo la política no les interesa sino que su desconocimiento acerca de los candidatos y de las prácticas electorales resultan sorprendentes. Eso lleva a pensar que hay un porcentaje minoritario -aunque decisivo- de hombres y mujeres que deciden a quién respaldar en el cuarto oscuro días con anterioridad a los comicios. En las semanas por venir, y hasta que se substancien las internas abiertas, nada modificará el cuadro de aguda polarización entre el oficialismo y el kirchnerismo. Aquél reza para que el dólar permanezca quieto mientras éste supone que la recesión seguirá su curso inalterada.


Los escándalos K que nadie investiga
Enrique Guillermo Avogadro
para periodicotribuna.com.ar
08/06/2019


"Si abrí los ojos para ver el rostro puro y terrible de mi patria, si abrí los labios hasta desgarrármelos, me queda la palabra". Blas de Otero.

Donald Trump ya nos tiene acostumbrados a sus excéntricas conductas y a sus explosivos tuits, que hacen temblar los mercados mundiales, pero esta vez, en la visita de Estado que realizara a Gran Bretaña no solamente se inmiscuyó brutalmente en la política interna del país anfitrión –debe ser una moda, porque lo mismo hizo aquí Jair Bolsonaro- al ponderar a los euroescépticos más notorios y denostar al Alcalde de Londres, musulmán él, sino que abogó por la inmediata salida de la Comunidad Europea, aunque ésta se concretara sin acuerdo previo; es más, recomendó al Reino Unido negarse a pagar los € 65.000 millones que adeuda a sus socios y, para compensar los daños que indudablemente sufrirá la economía británica, ofreció reforzar la alianza estratégica con los Estados Unidos.

Una de las primeras medidas adoptadas por McPato al llegar a la Casa Blanca tuvo como objetivo debilitar fuertemente a la OTAN, algo que agradó a Vladimir Putin, por supuesto. Ahora, con su irracional apoyo al Brexit y a los líderes populistas –una conducta que dinamita el exitoso proceso de unidad del continente europeo, que le garantizó el período de paz y crecimiento más prolongado de su historia- volvió a favorecer los intereses del Presidente de Rusia, un verdadero zar, ¡que se ha reconciliado con la China de Xi Jinping, el mayor enemigo comercial de los Estados Unidos! Incógnitas de la geopolítica global. El otro ya habitual rarito que dio la nota fue SS Francisco quien, ante un foro de juristas –entre los que estaba Raúl Zaffaroni- en Roma, recomendó terminar con la "persecución judicial" para influir en la política; claramente, se entendió que se refería a Brasil, Ecuador y la Argentina. Parece que él también está intentando detener las investigaciones sobre la probada corrupción que está llevando a la cárcel a tantos de sus amigos, los mandatarios, políticos y empresarios ladrones; tanto es así que Cristina Kirchner inmediatamente viralizó en las redes sus dichos. El Vaticano debería aclararlos rápidamente porque, de ser así, el Papa estaría otorgando protección 'divina' a los ladrones, sin que éstos se hayan arrepentido ni tengan propósito de enmienda, los dos requisitos que exige la Iglesia para otorgar el perdón de los pecados.

Aquí los diarios y las redes dieron cuenta de los enormes agujeros en que cayó –o caerá a corto plazo- la Argentina en las cortes internacionales, léase CIADI y Justicia de Nueva York. Son el producto de las monumentales barrabasadas que el kirchnerismo cometió, presentadas como éxitos por los entonces ministros de Economía, Amado Boudou, y el actual precandidato a Gobernador, Axel Kiciloff, que ahora pretende perpetuar en la Provincia de Buenos Aires el verdadero holocausto que significaron los gobiernos peronistas que la condujeron, sin solución de continuidad, desde 1987 hasta 2015, y que la dejaron arrasada como Cartago.

Me refiero a los juicios que hemos ya perdido por las arbitrarias y desprolijas expropiaciones de YPF (US$ 5.000 millones, con las costas) y de Aerolíneas Argentinas (US$ 320 millones), los iniciados por las ex AFJP Metlife (US$ 161 millones) y Orígenes (US$ 500 millones) por la confiscación de las jubilaciones privadas (sin duda, habrá otras demandantes), y la manipulación de las cifras del INDEC para no pagar un cupón de bonos atados al crecimiento, aplaudidas de pie como se puede ver en distintos videos y fotografías, que nos han costado esas siderales fortunas que, más temprano que tarde, deberemos pagar a los vencedores y sus abogados; algunos especialistas, ya hablan de un total aproximado a los US$ 20.000 millones en indemnizaciones, aunque pueda crecer aún más.
Llama poderosamente la atención que no hayan sido objeto de investigación judicial, como tampoco lo han sido los tristemente famosos "fondos de Santa Cruz" (US$ 1.100 millones) -y sus operadores, los Eskenazi, también testaferros en el affaire YPF-; la construcción de la usina atómica de Atucha y su brutal sobrefacturación por US$ 5.000 millones (Electroingeniería); la venta de bonos soberanos a Hugo Chávez para obtener el dinero necesario (por US$ 9.500 millones) para cancelar anticipadamente la deuda con el FMI, cuya venta inmediata generó en el mercado negro de divisas venezolano una monumental diferencia que el tirano caribeño repartió con su par argentino, Néstor Kirchner; y tantos otros gigantescos negociados de la época. Es que todos los hechos mencionados más arriba, y otros muchos omitidos en esta nota, han producido al fisco argentino perjuicios tan enormes que, de ser compensados, generarían un vuelco copernicano en nuestra devastada economía. Porque estamos hablando de cifras tan monstruosas que, por comparación, hacen parecer pequeña a nuestra deuda externa; para comprobarlo, basta revisar cuál es el nivel actual de las reservas del Banco Central, que sería doble si no fuera por estas reiteradas e 'interesadas' malas praxis.

Muchas veces califiqué como 'genocidio' al robo sistemático que practicó el kirchnerismo sobre los recursos nacionales, ya que su contrapartida fueron las muertes por desnutrición en el norte del país, el hambre y la miseria, la falta de escuelas, hospitales, cloacas y agua potable. Sin embargo, los principales perjudicados por esa sideral rapiña siguen prefiriendo a Cristina Fernández, organizadora y jefa de la asociación ilícita que la protagonizó, y que ya cuenta en su haber con trece procesamientos por corrupción y siete prisiones preventivas, como futura Presidente. Es cierto que la administración de Mauricio Macri ha cometido una infinidad de errores tal que nos ha puesto en peligro de volver soportar a los gangsters que nos gobernaron durante doce años, pero no lo es menos que aún estamos a tiempo de evitarlo. Muchos deberemos taparnos la nariz para votarlo nuevamente, ya que ha incumplido muchas de sus principales promesas (derechos humanos, aborto, educación sexual) pero será necesario hacerlo para no caer definitivamente en el abismo que significaría el retorno, con su espada vengadora, del más salvaje kirchnerismo, que vendría por lo que queda y lograría la deseada impunidad de todos los saqueadores.


Sergio Massa volvió a las fuentes y se puso a órdenes de Cristina
Rubén Lasagno
para OPISantaCruz
13-06-2019


11:30 – (Por Rubén Lasagno) – Finalmente ocurrió lo inexorable. Sergio Massa cayó rendido ante los pies de la ex presidenta y tal vez, en esta nueva etapa ni siquiera logre parecerse al coffieur exclusivo que la peinaba y atendía obsecuentemente desde la pantalla de Tinelli, en una farsa a pura realidad y muy premonitoria. Solo que esta vez Massa perdió todo, casi por nada. El tigrense logró "reentrar" a las filas del cristinismo/kirchnerismo sin siquiera llegar a Cristina Fernández. El "café con Massa", solo llegó a tomarlo con Alberto Fernández el vocero-títere de la viuda, de quien todo sabemos lo que piensa de Sergio Massa; pero aún así, la fidelidad del ex Frente Renovador fue más fuerte que sus convicciones (si alguna vez las tuvo) y su conciencia política.

Después de la capitulación, el demacrado Massa ha deslizado que no se ha "fundido" con Unidad Ciudadana, sino que forman una alianza o Frente. Esto significa el hecho de poder ir a competir en las PASO con fórmula Fernández-Fernández. Esto es falso. Massa sabe perfectamente, porque Alberto F se lo dejó perfectamente claro que eso es IMPOSIBLE. Aún así, Massa sigue engañando (ya no tiene a quién) y soñando con recuperar, al menos, la dignidad política que ayer entregó.

Clarín tituló "Massa selló su acuerdo con los K, pero no definió si los enfrentará en las PASO", una falacia total. No es definible por parte de Massa si va a enfrentar o no a la fórmula de CFK en una PASO. La decisión es de la ex presidenta y Massa ya sabe lo que decidió la señora: eso jamás ocurrirá.

«Yo estoy para liderar si me toca liderar, pero también estoy para empujar el carro desde donde sea porque tenemos la responsabilidad de reconstruir nuestra patria. Nuestra decisión es transformar a esa mayoría de argentinos que quieren un nuevo gobierno en una mayoría política para construir ese cambio de gobierno, tenemos que transformar ese enojo en votos de esperanza, el sufrimiento en participación de la gente, el miedo y la desesperanza en la construcción de una mayoría arrolladora que le ponga final a estos cuatro de años de fracaso de Macri«. Después de decir esto, Sergio Massa se juntó con el vago (Máximo Kirchner) y allí cambió la dignidad de su discurso por un carguito en la Cámara de Diputado, ya que le ofrecieron ser Presidente del Bloque K, como mayor logro y él pidió que su esposa pueda pelear la intendencia de Tigre. Nada, muy poco.

Realmente Sergio Massa ha decepcionado y sin duda el kirchnerismo hizo un trabajo muy fino, tentando a quien nunca dejó de pertenecer al círculo de CFK y a estas alturas podemos inferir que cuando gritaba desde los medios y en las tribunas del Frente Renovador, lo hacía por despecho porque la ex presidenta lo había echado de su entorno. Con dignidad política "cero" y el argumento falaz de que hace falta generar un frente para ganarle a Macri, Sergio Massa se convirtió en "el segundo Alberto Fernández", con el agravante que éste último estaba relegado y lo llamaron para sumarse a la jefa de la banda, en tanto Massa entró solito. El fenómeno Massa, sin embargo, no decanta allí, no se agota con la anécdota de un hombre mentiroso, egocéntrico y un gran simulador que solo contaba las horas para volver al regazo de la chorra; no, es la imagen vívida de una argentina sin rumbo, sin convicciones, sin futuro. Por estas horas los "massistas" contrarrestan su actitud genuflexa con la adoptada por Pichetto ante Macri; pero la diferencia es obvia. El peronista adhirió al gobierno nacional y (solo) contravino su discurso. Massa se alió con los corruptos contradiciendo no solo sus discursos, sino la moral que dijo representar en esos discursos. Pino Solanas, después de haber hablado pestes del kirchnerismo, denunciar al afano de los trenes y la corrupción establecida por la mafia K, terminó abrevando en el partido de CFK, solo por sostener la beca política y los 90 ñoquis que tiene en el Congreso. Lo mismo pasa con Victoria Donda, ni hablar de Hugo Moyano que a quien esto escribe le dijo personalmente lo que pensaba de Néstor y Cristina y son cosas irreproducibles. Quiero cerrar esta reflexión con una magistral nota de humor político que publicó en su columna de Clarín Alejandro Borenzstein titulada "La masa de Massa" y en cuyo texto hace referencia a estos satélites cambiantes de la política nacional que se acercan a Cristina pensando que "suman", pero en realidad ellos, por si mismos, no suman: son absorbidos.

Por eso Borenszteins dice con gran acierto: "Demostremos esto con una fórmula química: Donda + Pino + Solá + Cristina = Cristina. Va otra: Manzur + Moyano + Insaurralde + Cristina = Cristina. ¿Se suman los votos? Ni uno".

Sergio Massa pecó de egocéntrico, narcisista y engreído. Todos se abrieron en su camino hacia ninguna parte, como líder de barro quien no construyó más que un espejismo. Stolbitzer y Caamaño, son las pruebas palpables de su infortunada decisión. El electorado que seguía la quimera del Frente Renovador jamás votaría al kirchnerismo; él lo impulsa hoy a que voten por el macrismo. En Massa no hubo ni hay estrategia política, solo existe el deseo de volver derrotado a dormir a los pies de su madre política, de su mentora. Lo que no le perdonarán a Sergio Massa es haber destruido las esperanzas de un sector que creyó posible hacer algo distinto. Su capitulación y entrega, sepultó con él la esperanza de muchos que creyeron posible una Argentina diferente.(Agencia OPI Santa Cruz)


Donald Trump y su visita a Europa reflejan un mundo en evolución
Emilio Cárdenas
para La Nacion
13-06-2019


Con un tono mucho más amable que el que habitualmente utiliza, el presidente norteamericano Donald Trump participó personalmente en las recientes ceremonias con las que Europa recordó el desembarco del llamado "Día D", con el que comenzara la invasión aliada a Europa continental durante la Segunda Guerra Mundial. El 6 de junio de 1944, esto es setenta y cinco años atrás, desembarcaron en Colleville-sur-mer, desde 6939 buques, unos 132.700 soldados con el objetivo esencial de liberar a Europa del yugo nazi. En la batalla provocada por los desembarcos murieron casi 10.000 personas. Entre ellas, unos 3.000 civiles. Cada año, unos cinco millones de personas visitan, con respeto, ese simbólico lugar. En compañía de la Reina Isabel, la Primer Ministro británica Theresa May, el presidente de Francia, Emmanuel Macron y el Primer Ministro canadiense, Justin Trudeau, un Donald Trump visiblemente emocionado, homenajeó a los quinientos centenarios veteranos de guerra que participaron en el mencionado evento, que tuvo lugar en la costa sur de Gran Bretaña. Y fuera seguido por celebraciones inmediatas en Colleville-sur-mer, en Francia.

En la oportunidad, el presidente norteamericano dejó de lado la retórica con la que normalmente fustiga a las instituciones multilaterales que precisamente nacieron como consecuencia indirecta del triunfo aliado sobre los nazis. En cambio, puntualizó la "amistad eterna" que existe entre su país y Gran Bretaña. Aquella que conforma los cimientos de una notoria "relación especial", edificada sobre una comunidad de valores e intereses.

Esta vez no hubo mención alguna a "Primero América". Ni ataque alguno al multilateralismo. Por el contrario, Donald Trump se unió a una proclama en la que los países que lucharon contra la Alemania nazi se comprometieron a trabajar unidos, más allá de las diferencias de opinión, para resolver las tensiones internacionales conjuntamente, con espíritu constructivo. Lo que luce absolutamente esencial para asegurar y mantener la paz del mundo. En la ceremonia en tierra francesa, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, sugirió a Donald Trump -en claro contrapunto- la necesidad de defender el actual orden internacional, fortaleciendo las instituciones multilaterales que nacieron tras la Segunda Guerra Mundial. Marcando así una diferencia de visiones, no menor. Las reuniones y su fuerte simbolismo confirmaron, por lo demás, la importancia estratégica de la OTAN, cuya existencia -más allá de las críticas- continúa siendo uno de los seguros multilaterales más importantes en el esfuerzo conjunto por asegurar la paz en el mundo. En paralelo, el presidente chino, Xi Jinping, visitaba a Vladimir Putin en Moscú, confirmando así un acercamiento histórico entre China y la Federación Rusa, que hoy se autodefinen como países que han conformado una "entente estratégica" sin precedentes. Lo cierto es que ambas naciones, que comparten una extensa frontera común respecto de la cual estuvieron en guerra hace apenas medio siglo, parecen haberse hoy enlazado políticamente como no había ocurrido nunca hasta ahora.

Sus visiones comunes incluyen distintos capítulos y van ciertamente más allá del corto plazo. No se trata sólo de hacer impresionantes ejercicios militares conjuntos, en los que ambas naciones participen activamente. Es mucho más que eso. Se trata asimismo de cooperar en materia energética y de acercar e integrar el funcionamiento de sus respectivas economías. Por esto, un primer gasoducto exportador está siendo afanosamente construido para transportar gas natural desde Rusia a China, previéndose que comenzará a operar a fin de año. A ello se suma la construcción de enlaces que comunicarán los oleoductos de ambos países, transportando petróleo crudo. En buena medida, el acercamiento producido en Oriente tiene que ver con que el presidente Donald Trump es visto por ambos países como un complicado rival común, con pretensiones hegemónicas. Que mantiene sancionada a Rusia y ha desatado una peligrosa guerra comercial contra China, de resultados inciertos. El mundo entonces de pronto parece, de alguna manera, haber comenzado a reflejar a través de alianzas las consecuencias de una política exterior muy activa puesta en marcha por Donald Trump, en la que está claro a qué países considera como socios y amigos, pero también a cuáles califica abiertamente de rivales estratégicos. Las pulseadas y tensiones de esa manera provocadas han evidentemente comenzado a delinear un mundo que presumiblemente será mucho más competitivo en lo económico y comercial. En el que tanto China como los Estados Unidos apuntan a estar y a mantenerse en el centro mismo del escenario, todavía separados por una fractura pluridimensional que deberá ser superada para poder consolidar un andar sereno, desde el cual las rivalidades no pongan en algún momento en peligro la paz de todos.
Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.