Plataforma Cero
Publicación Mensual
Año 15 | Número 188 FEB 2019

Nicolás Maduro fracasó en su intento de retirar reservas de Venezuela del banco de Inglaterra Por orden de Estados Unidos, la entidad inglesa habría bloqueado los fondos. Según trascendió, estarían tratando de traspasar los activos venezolanos a Juan Guaidó.
Perfil.com
26-01-2019


El Banco de Inglaterra impidió que el gobierno de Nicolás Maduro retire US$1.200 millones en oro que pertenecen a las reservas extranjeras del Banco Central de Venezuela. La decisión del banco de negar la solicitud se conoció luego de que altos funcionarios de Estados Unidos, como el secretario de Estado, Michael Pompeo, y el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, presionaran a sus contrapartes del Reino Unido para impedir la operación, según una de las personas, que pidió mantener su anonimato.

Qué países reconocen a Juan Guaidó como presidente interino Venezuela Gran Bretaña se sumó a EE.UU. y otros países el miércoles al reconocer a Juan Guaidó, líder de la Asamblea Nacional, como el presidente encargado de Venezuela. Maduro, por su parte, asegura que se trata de un intento de golpe de Estado de Washington y cuenta con el respaldo de los militares. Funcionarios de EE.UU. ahora están tratando de traspasar los activos venezolanos a Guaidó. Los US$1.200 millones en oro son parte importante de los US$8.000 millones en reservas extranjeras en poder del Banco Central de Venezuela. El paradero de gran parte de esa suma es desconocido. Cuáles son los países que siguen apoyando a Nicolás Maduro Mientras tanto, al personal de la autoridad monetaria en Caracas se les ordenó no intentar ponerse en contacto con el Banco de Inglaterra. Se les dijo que la entidad británica no les responderá, citando razones de cumplimiento, señaló un funcionario venezolano, quien pidió no ser identificado porque no está autorizado a hablar en público. El Banco de Inglaterra se negó a comentar sobre el oro venezolano e indicó que "proporciona servicios bancarios, incluidos servicios de custodia de oro, a una gran cantidad de clientes" y "no comenta sobre ninguna de esas relaciones". ( www.perfil.com).


Crisis en Venezuela: estas son las soluciones posibles
Análisis de Joaquín Morales Solá para La Nacion
23-01-2019


A continuación, los principales conceptos:

Entramos en un tiempo de definiciones. Va a ser muy difícil para Venezuelaconservar durante mucho tiempo dos presidentes. Hoy juró Guaidó, y también está el presidente Maduro, el dictador, que asumió nuevamente hace pocas semanas. No nos equivoquemos: el verdadero poder lo sigue teniendo Maduro. El poder del Estado lo tiene Maduro. Tiene el apoyo de las Fuerzas Armadas. Es sorprendente que la izquierda o el progresismo defienda un gobierno como el de Maduro, porque si hay algo que sostiene a Maduro son los militares. El de Maduro es un gobierno militar donde cualquier general es más importante que un ministro civil. Esto solamente lo vivimos nosotros acá en la dictadura militar, nunca un gobierno democrático les da tanta importancia. Mientras esto siga así va a ser difícil que Guaidó tome el poder real, más allá del reconocimiento internacional que hoy se vio en toda América, desde Canadá hasta la Argentina, pasando por Estados Unidos. Con algunas excepciones como Cuba, Nicaragua y El Salvador porque tienen solidaridad ideológica con Maduro y dependencia del petróleo. ¿Cómo se resuelve esto? Hay varias opciones. Una es que intervengan las fuerzas armadas. Sería un mal precedente para América latina porque tendría que haber un golpe de estado, y porque no hay ninguna garantía de que cuando los militares llegan al gobierno de un país se vayan rápidamente. El otro camino es que Estados Unidos haga lo que no hace. Nunca se habló de que Estados Unidos corte la compra de petróleo a Venezuela. Esto sería un derrumbe económico para Maduro en horas. Hoy Trump lo insinuó sin nombrarlo. Venezuela tiene una de las reservas petroleras y gasíferas más importantes del mundo y sin embargo la gente se muere porque no puede comer o comprar remedios.

Hay que aclarar que el corte de relaciones es político y no comercial. Se va el embajador; no las empresas. Ni Trump ni Maduro cortaron relaciones comerciales. Hoy en día solo se ven esas salidas: o las fuerzas armadas dejan solo a Maduro frente a la sociedad, o Estados Unidos corta la relación petrolera con Venezuela. En la Argentina seguro se generará una división del peronismo. El "peronismo alternativo" no puede reconocer este mamarracho de Maduro. El kirchnerismo ya lo ha hecho; el bloque de diputados nacionales se ha pronunciado a favor; lo ha hecho Luis D'Elia, hablando de un golpe del imperialismo. No debe sorprender, Cristina Kirchner terminó sus ocho años con muy buenas relaciones con Venezuela e Irán. Hay países con dictadores eficientes económicamente, como es el caso de China y Rusia. El problema del régimen de Chávez es que es ineficiente. Por eso el kirchnerismo se niega a verse en ese espejo, porque siempre iban tres pasos atrás de Venezuela. Y quizás, si Cristina hubiese tenido un mandato más, estaríamos en una situación parecida. Porque la manera de despilfarrar inútilmente riqueza y el grado de corrupción eran similares. Por eso el kirchnerismo necesita que lo de Venezuela no sea un producto objetivo de la gestión del gobierno del chavismo, sino una conspiración imperialista, para justificar su propio gobierno y su relación con Chávez. (lanacion.com.ar)


¿Qué pasará en Venezuela?
Por Carlos Alberto Montaner para Infobae
24 -01-2019
Escritor y Periodista


El Gobierno de Nicolás Maduro debe desmoronarse pronto. Es lo probable. El reconocimiento del presidente Juan Guaidó por parte de Estados Unidos, Canadá, Brasil, Colombia, Chile, Argentina, Paraguay y Guatemala es un golpe mortal del que el chavismo no podrá recuperarse. Ninguno de esos países tiene el menor deseo de entrar en guerra con la Venezuela de Maduro, pero si el dictador recurre a la violencia para desalojar las embajadas extranjeras, estos países, encabezados por Washington, responderán contundentemente y las fuerzas armadas venezolanas distan mucho de ser monolíticas. La primera prueba de esta aseveración es que la dictadura de Maduro no pudo clausurar la Asamblea Nacional e impedir que se convocara esta nueva marcha. La contrainteligencia suministrada por Cuba le confirma al régimen, una y otra vez, que no puede confiar en unos militares descontentos, hambrientos y molestos porque saben que están gobernados por ladrones que no están interesados en solucionar los problemas del país. Según todas las encuestas, el 80% de los venezolanos desea que el Gobierno de Maduro termine cuanto antes. Simultáneamente, el régimen cubano de Miguel Díaz-Canel y de Raúl Castro apoya fervientemente a Maduro y le susurra (¿le ordena?) que resista rodilla en tierra "la embestida del imperialismo yanqui", pero, mientras tanto, hace planes para retirar a los miles de cubanos que le dan forma y sentido al Gobierno de Maduro.

¿Cómo va a acabar ese régimen? Juan Guaidó continuará dando órdenes. Nombrará un gabinete de gobierno y a los embajadores que representarán a Venezuela ante los gobiernos que previamente lo hayan reconocido, como sucedió con el notable constitucionalista Gustavo Tarre Briceño, nombrado embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA) con el beneplácito de Luis Almagro. En algún punto, más pronto que tarde, las Fuerzas Armadas venezolanas optarán por desprenderse del lastre que significa Maduro y lo detendrán, o lo despacharán rumbo a Cuba, Rusia o cualquier país que lo acepte, y entonces comenzará, realmente, el fin de la película. Por cierto, hablando de films: mi mejor consejo a Maduro es que vea 55 días en Pekín, una película sobre los sucesos acaecidos en China en tiempos de la emperatriz Ci Xi, cuando comenzaba el siglo XX. El ataque xenófobo contra los extranjeros motivó una expedición combinada de los países cuyas embajadas habían sido asediadas. Algo de esto señaló el senador Marcos Rubio cuando advirtió que no se les ocurriera atacar a un diplomático norteamericano. Por el tono que utilizó era patente que Estados Unidos respondería a sangre y fuego.


Las tres frases que comprometen a Cristina y a su entorno
Martín Rodríguez Yebra: Las frases que complican a Cristina Kirchner
La Nacion
17 de enero de 2019


A continuación, los principales conceptos:

Juan Manuel Campillo, exministro de Hacienda de Santa Cruz, se suma como arrepentido tras una semana en la que el juez Bonadio estuvo deliberando si validaba su declaración para sumarlo al régimen. De esa declaración surgen muchas consecuencias pero el juez decide no dejarlo en libertad, aunque lo homologó como arrepentido. Se cree que esta decisión de Bonadio es porque Campillo, hombre de extrema confianza de Néstor Kirchner, tiene más secretos para contar. Pero lo que contó hasta ahora son detalles que complican la situación de Cristina Kirchner y, sobre todo, a su exsecretario privado, Isidro Bounine, detenido ayer y que declaró hoy. Campillo aludió a que Néstor era más "prolijo" con su frase "con Néstor, este mamarracho no hubiese pasado". No que Néstor no cobraba coimas, sino que era más organizado dentro de los códigos mafiosos. Campillo dice también que Bounine alrededor del 2015 o 2016, ya fuera de su puesto como secretario privado, lo llama para pedirle que lo ayude a "acomodar" las cuentas que tenía Daniel Muñoz en el exterior; con alrededor de 70 millones de dólares en propiedades en Estados Unidos. Campillo dice, "cuando se es secretario privado, nunca se deja de serlo". Él interpreta que quien le está pidiendo el favor no es Bounine, sino la propia Cristina Kirchner. Campillo también dice que le pagaron 230 mil euros para viajar a Estados Unidos y dar "una segunda opinión" (Campillo es contador) sobre cómo se estaba ocultando ese patrimonio de Daniel Muñoz a partir de la creación de empresas fantasmas.

Dicho todo esto, la gran cuenta pendiente de la causa de los cuadernos sigue siendo que aparezca el dinero. Por eso el juez está tan interesado en explotar la arista de Daniel Muñoz; ahí hay 70 millones de dólares en Estados Unidos que son prácticamente injustificables. Bonadio sospecha que son aquellos famosos bolsos que Muñoz recibía o en el departamento de los Kirchner o en Olivos, según los relatos del chofer Centeno. La otra cuenta pendiente, en segundo plano, es encontrar algún testimonio que involucre de manera directa a Cristina Kirchner, que Bonadio considera la jefa de esa asociación ilícita que durante años cobró coimas por obras públicas y demás contratos con el Estado. La declaración de Campillo, según esta lógica con la que está trabajando el juez, es muy relevante. Bonadio está buscando pruebas fuertes antes de pedir el desafuero de Cristina a la Cámara de Senadores, paso que dará en las próximas semanas, pero quiere llegar a ese punto con pruebas contundentes que, por lo menos, deje en incomodidad a los senadores. (lanacion.com.ar)


Echemos más luz sobre los mercaderes de noticias
Nicolás José Isola para La Nacion
19-01-2019


La Justicia parece estar avanzando en la investigación de casos de corrupción que involucran a funcionarios, empresarios, banqueros y periodistas. Estos últimos son personajes importantes en esta trama. Según el fiscal del Mani Pulite, Antonio Di Pietro, el sistema de información puede y debe actuar "como centinela para advertirle al público sobre lo que sucede en el poder". De ese modo, el periodismo informa y la población tiene herramientas para presionar y hacer temblar al poder, expresando su cansancio contra los actos turbios que desprecian la República. Por ello, como lo ha remarcado en varias ocasiones Hugo Alconada Mon, toma un cariz determinante el papel de los periodistas que callan o dan entrevistas en las cuales las indagaciones son centros para que el político de turno cabecee sus bondades. Todos notamos cuando las preguntas son caricias de azúcar que empalagan. A veces, la subestimación del espectador llega a ser insultante. El periodismo argentino, como en muchos otros países, es blanco de una crisis de credibilidad y quizás este sea uno de sus más grandes talones de Aquiles: los sobres que compran la voluntad de algunos de sus agentes (esos René Lavand de la mentira). La labor periodística es la membrana que conecta o aísla a los sótanos nauseabundos de la corrupción con la sociedad de masas. Cuando desinforma, oculta adrede o cuando va en cierta dirección para distraer, funciona como una epidermis engrosada que impide que salga a la superficie el pus de las acciones ilícitas. Es sabido, algunos centinelas a veces son alcahuetes. Ciertos seudoperiodistas y celebrities de radio y televisión son influencers que permiten que ese organismo putrefacto de mafias enquistadas no explote, ni muestre sus hedores. Mantenedores del statu quo. Cambistas del "que nada cambie". Si el periodismo es una profesión cuyo Grial a ser defendido es la verdad, si su función es ayudar a la población a conocer y comprender más acabadamente los procesos políticos y sociales, entonces la deshonestidad del accionar de aquellos que se dejan encuadernar es de primer orden. Esos mercaderes de la noticia que ensucian la profesión existen también en los países civilizados. Esto no es nuevo, ni lo inventamos nosotros. En la Argentina, hace décadas que existe esta metodología fraudulenta: vos me pagás, yo te hago quedar bien. En algunos casos, incluso, el acomodo ha llegado a estar tarifado: ser mencionado en el título de una nota implicaba un precio mayor. Sí, así como usted lo lee. Ciertamente, hay entrevistas pactadas cuyo único objetivo es embellecer el prontuario corrupto de un político. Son pagadas por ese mismo político a un conductor cariñoso. Extraordinario vericueto de corrupción cruzada: el dinero que recibe ese conductor es, muchas veces, la plata de los contribuyentes que fue robada. La suya, estimado lector.

En el periodismo, los lazos espurios con políticos, empresarios y servicios de inteligencia se conocen. Sin embargo, el de los sobres es un comercio muy difícil de probar. En esta tómbola, a veces sucede que la mayoría de los justos pagan el desprestigio por culpa de estos intrusos pecadores. No está bueno. La pregunta es, entonces, ¿por qué salen tan poco a la luz los servicios de estos simuladores? ¿Por qué mientras políticos y empresarios van presos, poco se dice de sus interlocutores de cuello blanco y voz seductora en los medios de comunicación? O, yendo aún más lejos, uno podría preguntarse, ¿es posible semejante contradicción moral, la existencia de encubridores intocables en el periodismo? La ingenuidad es un derecho humano: no se le niega a nadie. Como en cualquier profesión, parece razonable que se torne difícil hacer periodismo de investigación sobre el compañero de banco, el colega de toda la vida, el amigote. Pero cuidado con esa solidaridad delictiva. Tal vez lo que está en juego sea algo más denso: la interpelación misma acerca de qué significa ser periodista y hacer periodismo. Quizás el mandato de esta profesión no sea como el de otras, sino que se trate de olfatear lo irregular, de escudriñar lo torcido, de develar lo recóndito, de investigar lo escondido. Sería bueno no deponer tan fácilmente los sueños éticos que movilizaron a muchos a elegir esa vocación. Hacerlo significaría un guiño extremadamente triste para las generaciones entusiastas que vienen detrás. No podemos hacerles eso. Buena parte de los que nos informamos a través de los medios de comunicación necesitamos con urgencia que esos comportamientos inmorales salgan a la luz y se revelen. Para eso hacen falta profesionales con coraje y, por suerte, abundan. Hay esperanza. Si los periodistas ponen luz en las oscuridades de su propia casa, posiblemente consigan una mayor credibilidad a futuro. Ellos lo saben bien: la mayoría de las cosas del mundo pueden ser compradas, pero la reputación no. Cuando los ciudadanos sepamos quiénes nos mienten, quiénes transan para traficarnos falsedades y quiénes callan, entonces podremos ver más claramente en dónde depositamos nuestro capital sagrado llamado confianza. Necesitamos más periodismo sobre el periodismo. Más verdad y menos pillos. Eso nos hará una mejor sociedad. (lanacion.com.ar) Filósofo y doctor en Ciencias Sociales


2019 no es un año cualquiera
Pablo Sirvén para La Nacion
6-01-2019


No es el primer bebe de 2019 ni el turista que llega a Mar del Plata con las doce campanadas que marcan la llegada del 1º de enero. Pero sí podríamos catalogarla como la primera acción de comunicación del Gobierno en lo que va del flamante año recién comenzado. Un efecto casi subliminal con puntos suspensivos que cada uno completará a su gusto. Una acción atípica a la que no se le puede asignar una intención concreta, pero que se las trae. De lejos parece uno de esos tapices que cuelgan desde los balcones de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, con el escudo papal o con la imagen de algún santo inminente. En este caso, se trata de un estandarte de 6,6 metros por 10, en lona mesh, colgado del balcón central de la Casa Rosada, desde el primer minuto del nuevo año y que permanecerá allí hasta mañana a la tarde. Tiene una sola leyenda, en tipografía enorme, con un diseño que emula los calendarios de los teléfonos celulares: "2019". La idea partió de Julián Gallo, quien coordina habitualmente las redes sociales del Presidente, y que reporta a Fernando de Andreis, el secretario general de la Presidencia. Es muy creíble que Mauricio Macri, todavía de vacaciones en el sur -aunque en la semana que pasó ya sumando algunas actividades protocolares, con tibio sesgo preelectoral-, haya estado del todo ajeno a esta movida. Es que su corazón bostero le habría impedido colorear en rojo y blanco esa gigantografía. De hecho, en el mundo virtual no faltaron las cargadas futboleras. En todo caso, un involuntario homenaje al Campeón de América. O no tan involuntario: en la Secretaría General hay mayoría de "millonarios", empezando por su jefe máximo. "Como sucede con otros célebres edificios públicos en el mundo, las decoraciones que se realizan sobre ellos adquieren un gran simbolismo y despiertan la atención pública. Es por eso que la Casa Rosada quiso mostrar la esperanza que tenemos con un mensaje visual contundente: algo nuevo comienza hoy", apuntó De Andreis desde Facebook. "La intención no es otra que esa, no tiene segundas intenciones", reforzaron desde el sector creativo que llevó adelante la idea. Admitamos que no hay segundas intenciones. Pero ¿cuál sería, entonces, la primera? Informar sobre qué año comenzó resulta innecesario: ¿quién no lo sabe? Luego, este es el cuarto Año Nuevo que atraviesa la gestión de Cambiemos. ¿Por qué saludan recién ahora desde la sede principal del gobierno nacional (y, encima, con "esperanza", según De Andreis)? No pocos porteños y turistas se sacaron selfies posando frente al estandarte. Muy lindo todo, pero ¿nada más?

Un alto funcionario aporta otra explicación posible: "Se trata de generar conversación a partir de disrupciones, que la gente hable frente a algo que de pronto sacude la modorra". Cuando el kirchnerismo estaba en el poder, todas sus manifestaciones de comunicación procuraban ser estentóreas, masivas e ideologizadas. El macrismo, en cambio, prefiere lo contrario: un relato que pretende pasar por casual, con tono amable y supuestamente apolítico. El Presidente no habla por cadena nacional, pero no deja de deslizar pequeños mensajes desde Twitter y Facebook, y su rutina diaria incluye silenciosas visitas a casas particulares, almacenes, fábricas, escuelas rurales, barrios del conurbano y pueblitos en medio de montañas que luce en sus historias de Instagram y se evaporan a las 24 horas. Así expresa Macri su cercanía. El cartel "saluda" a 2019, que no es un año cualquiera: por primera vez en 91 años un gobierno no peronista espera terminar su mandato. Y no solo eso: si se alivia la recesión, hasta podría ser reelegido. Un doblete inédito en la historia argentina. Inconscientemente, o no tanto, el Gobierno se envalentona ante esa perspectiva y la celebra al enarbolar su saludo "inocente" a un año tan particular. (lanacion.com.ar)


Con el dólar controlado Macri retoma la iniciativa política Siete días de política. El respiro en el mercado cambiario afecta la agenda electoral. La Casa Rosada instaló el repudio a Maduro y varias medidas sobre seguridad. Silencio del kirchnerismo y división en el PJ.
Sergio Crivelli para La Prensa
13-01-2019


Después de haber sido ostentosamente vapuleado por la divisa norteamericana durante la mayor parte de 2018, Mauricio Macri inició el año electoral con una calma inesperada. El dólar perforó el piso de la banda acordada con el FMI y el Banco Central tuvo que salir a comprar billetes verdes para mantener la cotización. La última vez que hizo eso fue en junio de 2017, año en el que el Presidente ganó con una holgura llamativa las elecciones de medio término. Ese resultado cambió drásticamente el cuadro del poder: las chicanas opositoras sobre la fuga en helicóptero fueron reemplazadas por los planes reeleccionistas. Ahora el Central analiza cuántos dólares compra y cuánto baja la tasa de interés sin presiones. Volvió a controlar la botonera que manejan Nicolás Dujovne y Guido Sandleris, una conducción unificada de la economía que habla por sus resultados y que ganó mucho espacio en la interna del gabinete. En un principio Macri dividió la conducción de la economía para no habilitar a un superministro (Prat Gay, Sturzenegger, Caputo, etcétera), lo que terminó en desastre. Ahora el comando único a cargo de funcionarios sacados de la segunda línea destaca la magnitud de ese error inicial. Con un puente de mando que parece en el camino correcto, el Gobierno se aferra a una política de prudencia. No presiona la tasa de interés a la baja demasiado rápidamente y opta por reducir la inflación antes que estimular el consumo, tentación siempre riesgosa en época electoral. Es la señal opuesta a la que dio en la famosa conferencia de prensa de diciembre de 2017 que muchos economistas consideran, no sin arbitrariedad excesiva, el disparador del desastre. A la incipiente baja del riesgo país, a la suba de las acciones y a la recuperación de los títulos de la deuda se sumó otra noticia auspiciosa para la Casa Rosada. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires anunció una cosecha récord de trigo, calculada en unos 19 millones de toneladas. El 2018 había arrancado para Macri con la noticia exactamente opuesta: la catástrofe de la sequía. Parece que el viento hubiera dejado súbitamente de soplar de proa. Prueba de eso es que los mercados no le piden que les "muestre los dólares". Dan por descontado que los tiene y se desprenden de los suyos.

En este marco y con el Congreso cerrado el Ejecutivo tomó la delantera en la instalación de la agenda. Sin abandonar sus vacaciones en el sur, Macri resolvió martillar sobre el cada vez más aislado régimen de Nicolás Maduro ante el silencio de radio de la ex presidenta y de sus voceros, hasta no hace mucho decididos chavistas. La identificación del desastre venezolano con el kirchnerismo resulta de todas maneras inevitable, aunque sólo hayan salido a responder al presidente personajes marginales como Alicia Castro o Atilio Borón. Además lo hizo a su manera el papa Bergoglio que no es marginal, pero que comparte algo con los anteriores: no se tiene que presentar a elecciones; puede decir lo que piensa sin temor a perder votos. También el Gobierno desafió a la oposición con proyectos para combatir la inseguridad. Sobre la imputabilidad de menores el peronismo no apareció en condiciones de oponerse seriamente. Néstor Kirchner y Daniel Scioli la promovieron cuando estaban en el poder. El mejor ejemplo de la incómoda situación en la que el macrismo puso al PJ en esta materia lo dio la respuesta de la "massista" Graciela Camaño. Aclaró con toda razón que la instalación del tema obedecía a que el gobierno no quiere hablar de economía, pero se vio forzada a reconocer simultáneamente que estaba de acuerdo con bajar la edad de imputabilidad de los menores aún más de lo anunciado por el oficialismo. La ofensiva se completó con la propuesta de rápida expulsión de los extranjeros que delincan y el uso de pistolas no letales por parte de las fuerzas de seguridad. La cara visible de esta ofensiva es la ministra Patricia Bullrich que escaló como Dujovne posiciones en la interna de gabinete hasta el punto de ser considerada para compañera de fórmula de Macri. El peronismo, en tanto, siguió paralizado y dividido. CFK se mantuvo en silencio y los gobernadores, dispuestos a recluirse en sus territorios. Toda expectativa está centrada en si Buenos Aires fijará una fecha de elecciones distinta de la nacional. Pero es una preocupación casi superflua. La elección se definirá entre Macri y la ex presidenta en la pelea por el mando nacional. La polarización resulta inevitable, cualquiera sea el cronograma. (laprensa.com.ar)


Espiral descendente
Mirador político
Sergio Crivelli para La Prensa
09-01-2019


En materia económica y social el país viaja por una espiral descendente desde hace décadas. En años electorales la causa principal de tan lamentable fenómeno queda más a la vista que nunca: el sistema político se reproduce a sí mismo en lugar de revertir la tendencia. Para comprobar este hecho basta echar una mirada a los candidatos hasta ahora disponibles. El que aparece con más chance, Mauricio Macri, va por la reelección después de que las promesas refundacionales con que ganó en 2015 quedaran para otro mandato. Sus posibilidades de éxito dependen de que le crean que va a hacer los cambios que no hizo. En los últimos tres años hubo sin duda un fuerte giro en la moral administrativa, se puso fin al robo descarado y en banda del régimen anterior, se activó la obra pública y se combatió el narcotráfico, este último el aspecto más oscuro del poder político instalado en los grandes centros urbanos: el peronista en el Gran Buenos Aires y el socialista en Rosario. Pero faltó transformación. No se liberaron las fuerzas productivas, siguieron el corporativismo, el estatismo y el fiscalismo retrógrados, por lo que una vez más un leve cambio de viento externo derrumbó el castillo de naipes de la economía, obligando al Gobierno a hacer sin anestesia lo que se había negado a hacer cuando tenía el crédito político intacto. La gran duda consiste, entonces, en si Macri cambiará a partir de 2019 haciendo cirugía mayor. Pero para eso necesita controlar los otros dos poderes del Estado, algo fuera de su alcance. Con el Congreso, la Corte, el sindicalismo y la calle en manos del peronismo todo hace prever que se repetirá el frustrante escenario de los últimos tres años.

LA ALTERNATIVA

La alternativa al macrismo con mayor chance es la de Cristina Kirchner. Su vuelta sería en versión recargada. Circuló una declaración atribuida a Diana Conti en favor de una reforma para que a la Justicia la manipulen a discreción los políticos. Constituiría el perfeccionamiento del sistema de impunidad cuyos defectos de diseño mandaron a un centenar de kirchneristas a la cárcel. Ese es el único "cambio" posible con los "K". Para completar el cuadro el peronismo alumbró otros seis candidatos: Urtubey, Massa, Pichetto, Solá, Guillermo Moreno y Agustín Rossi. La sola enumeración demuestra que aquí la posibilidad de un cambio también es cero. Más aún, si se deja de lado los antecedentes de los seis y se presta atención exclusivamente a lo que dicen, los motivos de esperanza no abundan. Los más articulados llegan hasta el diagnóstico, pero no aportan ninguna posible solución. No dicen cómo eliminarán el impagable gasto público y la paralizante legislación laboral, cómo pagarán la deuda, cómo reducirán el déficit y la asfixiante presión impositiva y cómo pondrán fin al parasitismo social. Conclusión: mientras la dirigencia política tenga como prioridad reproducir las condiciones de su propia existencia no será posible salir de la espiral descendente. Ese debería ser el primer punto de la agenda en la campaña. Toca al periodismo y a la opinión pública exigir a los candidatos que expliquen cómo van a hacer lo que prometen.


¿A Macri le conviene escuchar más a Durán Barba o a Cavallo?
Diego Dillenberger para Infobae
6-01-2019


La apuesta es muy fuerte a la polarización con Cristina Fernández de Kirchner para que Mauricio Macri obtenga su reelección en un eventual ballotage en noviembre: casi todas las encuestas indican hoy que la ex Presidenta no podría ganar una segunda vuelta por su alta imagen negativa. Pero esa posibilidad de reelección estará disponible para el Presidente argentino solo si su contrincante ideal no se baja a último momento. En los laboratorios electorales oficialistas liderados por Jaime Durán Barba esgrimen cataratas de argumentos para explicar por qué Cristina Kirchner no se bajará y, como resultado, Macri conseguirá su segundo mandato. Esto sucederá, siempre y cuando las encuestas de hoy sigan válidas dentro de 11 meses. Y a tanta distancia nadie pronosticó ni el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, ni el de Jair Bolsonaro en Brasil, ni el Brexit en Gran Bretaña. ¿Pero qué pasaría si esos laboratorios se equivocan y Cristina decide bajarse y darle lugar a otro peronista? Hoy las chances de Mauricio Macri de ganarle a un candidato no kirchnerista lucen mucho más lejanas: en un ballotage, ese contrincante podría sumar los votos peronistas, los kirchneristas y los de la izquierda: todos unidos contra Macri. A menos que la economía mejore lo suficiente como para que pueda recuperar más velozmente sus índices de aprobación de gestión, que se derrumbaron a raíz de la crisis económica. Para decirlo de otro modo: sin una recuperación contundente de la economía, el Presidente está a merced de la ex Presidenta para obtener su segundo mandato. Sin una recuperación económica, la artillería electoral del gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba tendría la pólvora mojada, porque el eje del debate se correría del planteo con el que el Gobierno se siente más cómodo hoy: lucha contra el narcotráfico y la corrupción, hacia el planteo que haría cualquier opositor: la economía. De hecho, trascendió que Durán Barba estaría recomendando para la campaña "ni hablar de economía". ¿Pero es posible seguir ese consejo en una contienda electoral en la que todos los opositores hablarán de economía? Además, todas las encuestas están mostrando que las preocupaciones económicas superan ampliamente cualquier otro tema en la sociedad, incluso la inseguridad: la gente habla de economía en momentos de crisis. No hay vueltas. La semana pasada el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, publicó en su influyente blog que, al contrario de la presunta directiva de campaña, Mauricio Macri debiera "presentar un plan económico realista y sincero para el próximo período que inspire confianza en los inversores extranjeros y argentinos y logre bajar el riesgo país", porque, de lo contrario, "corre el riesgo de perder la elección, por más campaña 4.0 que proponga Durán Barba". Sería desobedecer al gurú electoral que ayudó a Macri a ganar más de una docena de elecciones desde que está a su lado, en 2005: invicto absoluto.

Durán Barba recomienda "no hablar de economía", porque el Gobierno no tiene resultados para mostrar. Suena lógico, pero no tiene en cuenta que la economía como issue de campaña ya está instalada. Imaginemos los debates, de los que Macri seguro no se va a escapar, como Daniel Scioli en 2015: de lo único que querrá hablar la oposición es de economía. ¿Escuchar a Cavallo o a Durán Barba? Esa es la cuestión. Mi recomendación: si el contrincante es Cristina Fernández de Kirchner, adelante con Jaime Durán Barba. Pero, si no lo fuera, a Mauricio Macri le convendría escuchar a Domingo Felipe Cavallo. Porque solo un repunte económico contundente le devolvería al Presidente los valores de imagen, aprobación de gestión y expectativas favorables como para ganar en un ballotage o, quién dice, directamente en primera vuelta. Y hoy la clave de esa recuperación económica está en manos de las expectativas futuras que tengan la sociedad y los inversores de que Macri pueda ganar, pero que además tenga un plan diferente al que aplicó en su primer período, que incluya las reformas que le faltaron: achicar mucho más el peso del Estado sobre la economía, ir a una reforma laboral profunda -más parecida a la que hizo Brasil el año pasado que la que está hoy durmiendo en el Congreso-, una reforma previsional en serio y bajar la altísima carga impositiva. Esta receta sería mucho más efectiva que la de Durán Barba en el caso de que la ex Presidenta pacte con el peronismo bajarse de su candidatura. Y en el peronismo están conversando ese tema. Le ganaría por 2 a 0 a la propuesta de Durán Barba: generaría expectativas positivas ante las dudas de los mercados de que Cambiemos tiene algo más para ofrecer en materia económica que lo que se vio hasta ahora (punto para los inversores), y a la vez aceleraría la recuperación económica (punto para el electorado en general).

Solo le agregaría sumar un elemento más, totalmente innovador en campaña electoral, pero que sería imprescindible para garantizar el éxito de esa campaña: introducir el tema de la comunicación. Suena delirante debatir algo tan técnico como la comunicación. Pero el tan subestimado "Círculo Rojo" de inversores y líderes de opinión a esta altura va a necesitar saber si Cambiemos tendrá un plan de comunicación para conseguir los consensos que se necesitarán para aplicar, en definitiva, el plan económico que debía haber aplicado de entrada. De hecho, el argumento que dan los líderes de Cambiemos de por qué no quisieron hacer lo que propuso la semana pasada el presidente brasileño Jair Bolsonaro: el ajuste -del Estado- todo de golpe y de entrada es que "nos hubiese barrido el peronismo con un golpe de Estado en la calle porque habíamos ganado por menos de tres puntos y no teníamos mayoría propia en el Congreso". Ese argumento fue el gran error de Cambiemos. Y lo más probable es que en su segundo período Cambiemos tampoco tenga mayoría en el Congreso. Explicar su plan de comunicación tranquilizaría al Círculo Rojo, que vota todos los días con sus decisiones de "compro o vendo", y que podría convertirse en el aliado clave para darle a Macri un triunfo aun sin Cristina Kirchner como sparring. Jair Bolsonaro, en Brasil, tampoco tiene mayoría propia. Si bien ganó el ballotage por casi once puntos de diferencia sobre su rival de izquierda, en el Congreso tiene una bancada propia diminuta. El discurso de asunción de Bolsonaro duró menos de diez minutos. En cambio, su superministro de Economía, el "Chicago boy" Paulo Guedes, se tomó 40 minutos. El economista no solo delineó cómo pensaban abrir la economía y reducir el peso del Estado de una forma para nada gradual, sino que explicó reiteradas veces cuál iba a ser su plan de comunicación para obtener el consenso de la opinión pública y así presionar al Congreso a que acompañe ese plan. Bolsonaro tiene dos puntos a favor que Macri no tiene. Su "herencia" es complicada, pero definitivamente mucho más leve que la que recibió Cambiemos: el peso del Estado sobre la economía brasileña es de 36%, y lo pretende reducir a 20. El que heredó Macri del kirchnerismo es de 45%, y llegar a 36 para Argentina sería un logro titánico. Pero Bolsonaro tiene un desafío que Macri no tiene: el presidente brasileño tiene una pésima relación con los medios tradicionales de Brasil, quizás peor que Trump con los diarios tradicionales y la CNN. Macri está en condiciones no solo de presentar ese plan, sino también de comunicarlo con mucha efectividad. (infobae.com) El autor es editor de la revista "Imagen" y conductor de "La Hora de Maquiavelo".
Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.