Año 16 | Número 201 OCT 2026
ENTREVISTAS
El hábito diario que sustentaba la santidad de Fulton Sheen
ALETEIA.ORG
publicado el 23/09/26
Philip Kosloski
Si quieres imitar la extraordinaria vida de santidad de Fulton Sheen, deberías plantearte adoptar este importante hábito diario.
A menudo, cuando admiramos a alguien y nos inspira su forma de vida, queremos averiguar qué hizo de forma diferente, por ejemplo, qué hábito diario tenía.
Como cuando un niño quiere ser como una estrella del fútbol en concreto, es probable que intente averiguar qué tipo de preparación siguió ese jugador para alcanzar el éxito en el campo de fútbol.
Del mismo modo, cuando examinamos las vidas de los santos, podemos descubrir diversas prácticas que les ayudaron a alcanzar las cimas de la santidad durante su vida en la tierra.
Un héroe al que muchos han admirado a lo largo de los años es el arzobispo Fulton Sheen, un evangelizador extraordinario que vivió constantemente unido a Jesucristo y a su Madre.
Al investigar su vida para descubrir qué fue lo que impulsó su ministerio, resulta evidente qué hábito diario le proporcionaba un impulso espiritual cada día.
Hora santa eucarística diaria
El arzobispo Fulton Sheen era un hombre muy ocupado, que no solo dirigía un popular apostolado mediático, sino que también era obispo auxiliar de la arquidiócesis de Nueva York antes de ser nombrado obispo de la diócesis de Rochester, Nueva York. Recibía invitaciones para dar charlas por todo Estados Unidos y solía viajar con frecuencia para ofrecer orientación espiritual a todo tipo de personas.
Basta con decir que le habría resultado muy fácil dejar de lado su vida de oración diaria, considerándola algo para lo que no tenía tiempo.
Sin embargo, Fulton Sheen sabía que, para ser un sacerdote y obispo fiel que pastoreara a su rebaño, necesitaba pasar tiempo en silencio y soledad con Jesús.
De hecho, el día de su ordenación tomó la resolución de dar prioridad a la hora santa eucarística. Escribió en Tesoro en vasijas de barro:
"También me propuse pasar cada día una hora santa ininterrumpida en presencia de nuestro Señor en el Santísimo Sacramento".
Para un obispo tan ocupado y un conferenciante tan popular como Fulton Sheen, esto no era una tarea fácil. Admite que le resultaba difícil, pero se mantuvo fiel a ello, independientemente de lo que surgiera en su agenda:
"La Hora Santa. ¿Es difícil? A veces parecía serlo; podía suponer tener que renunciar a un compromiso social o levantarse una hora antes, pero, en general, nunca ha sido una carga, sino solo una alegría".
Aprovecha todo tu tiempo con Dios
A continuación, habló de tener que levantarse tan temprano como a las 3:00 de la madrugada para celebrar una Hora Santa:
"Recuerdo una Hora Santa difícil que tuve cuando tomé un tren de Jerusalén a El Cairo. El tren salía a las cuatro de la madrugada; eso significaba levantarse muy temprano. En otra ocasión, en Chicago, le pedí permiso a un párroco para entrar en su iglesia a celebrar una Hora Santa sobre las siete de la tarde, ya que la iglesia estaba cerrada con llave. Él se olvidó de que me había dejado entrar, y estuve allí unas dos horas intentando encontrar una forma de escapar. Al final, salté por una ventanilla y aterricé en el sótano de carbón. Esto asustó a la ama de llaves, que finalmente acudió en mi ayuda…
Al principio de mi sacerdocio, solía dedicar la Hora Santa durante el día o por la tarde. A medida que pasaban los años y cada vez tenía más trabajo, pasé a dedicarla a primera hora de la mañana, normalmente antes de la Santa Misa".
Si admiras a Fulton Sheen y quieres imitar de alguna manera su ejemplo de santidad, plantéate dedicar una hora santa cada día para pasar un rato de calidad con Dios. Sheen sabía que, para poder entregarse a los demás, necesitaba llenarse de Dios cada mañana.
Siete consejos para evangelizar de san Ignacio de Loyola
ALETEIA
31-07-26
Irene Martín
San Ignacio de Loyola.
Evangelizar es una tarea que nos corresponde a todos los bautizados y san Ignacio de Loyola tiene siete muy buenos consejos que ofrecernos al respecto.
Lo que dejó escrito san Ignacio de Loyola no es demasiado amplio en extensión (salvo su epistolario, que ocupa un total de doce volúmenes), pero el contenido es de gran profundidad. Su sentido práctico lo hace especialmente apto para ser comentado y aplicado a nuestras circunstancias - de ahí condensamos los consejos que te anotamos en seguida - .
Dentro de la Iglesia Católica y fuera de ella se reconoce que el santo de Loyola aportó con su experiencia y su pedagogía de la fe una espiritualidad de amplias resonancias evangélicas, diseñada en particular para tiempos difíciles y para ser vivida en medio de un mundo en convulsión.
Los consejos o decisiones de Ignacio del ámbito interno de la Compañía de Jesús sirven para evangelizar desde cualquier contexto.
El jesuita Antonio Navas, historiador y profesor de Teología de la Universidad de Granada reúne algunos de estos consejos y recomendaciones, directamente de textos de san Ignacio:
1 Dios tiene la iniciativa: las fuerzas vienen de Él
"No teman la empresa grande, mirando sus fuerzas pequeñas, pues toda nuestra suficiencia ha de venir del que para esta obra nos llama, y nos ha de dar lo que para su servicio nos es necesario".
2 Para evangelizar, lo primero es estar unidos con Dios
"Las personas se den a las virtudes sólidas y perfectas y a las cosas espirituales, y se haga de ellas más caudal que de las letras y otros dones naturales y humanos. Porque aquellos interiores son los que han de dar eficacia a estos exteriores para el fin que se pretende".
"Perfeccionarse y crecer cada día en virtud con el favor del Señor. Porque de esta manera viene el hombre a ser digno instrumento de Dios para engendrar en los otros la perfección, y encender a los demás con el fuego de caridad que arde en su pecho".
3 Más que un celo exagerado por su gloria, importa tener una disposición moderada, abierta a discernir lo que Él quiere
"La moderación de los trabajos espirituales y corporales y moderación en las Constituciones, que no declinen a extremo de rigor o soltura demasiada (y así se pueden mejor guardar), ayudará para el durar y mantenerse en su ser".
"No solamente vienen las enfermedades espirituales de causas frías, como es la tibieza, pero aun de calientes, como es el demasiado fervor".
4 Coherencia del evangelizador con lo que transmite
"Ser el buen ejemplo de toda honestidad y virtud cristiana, procurando no menos sino más edificar con las buenas obras que con las palabras".
"Debe también ser libre de todas pasiones, teniéndolas domadas y mortificadas, porque interiormente no le perturben el juicio de la razón, y exteriormente sea tan compuesto y en el hablar especialmente tan concertado, que ninguno pueda notar en él cosa o palabra que no le
edifique".
5 Huir de la soberbia y de la vanagloria
"Nos debemos guardar de dos cosas muy peligrosas: la primera, de la soberbia y vana presunción de nosotros mismos; y la otra (que muchas veces se sigue de esta), de la pusilanimidad y desconfianza en los trabajos y dificultades que se ofrecen cuando no suceden las cosas como deseamos y pensamos".
"Procuremos arrancar cualquier apetito de ambición, y pretender para nosotros honras y dignidades, amistades o favores de príncipes, alabanzas de hombres y aplauso popular; de manera que no hagamos cosa alguna por ser loados, ni la dejemos de hacer (si es buena) por
temor de ser vituperados".
6 Adaptarse a cada persona
"Nuestro Padre, en cosas que parecen las mismas, usa de medios opuestos: a uno con grande rigor y otro con grande blandura; y después de hecho, siempre se ve que aquél era el remedio, aunque antes no se entendía. Mas siempre es más inclinado al amor, incluso tanto, que todo parece amor".
"A todos los trataba con tanto tacto que incluso los flacos no se resintieran en absoluto por sus palabras o modo de conversar. Recibe a los débiles con actitud benigna, pero a los recios les da pan duro y comida propia de varones".
7 Ante todo, humildad
"Aunque la autoridad es necesaria para ayudar y aprovechar a los prójimos, esta autoridad no se gana con ninguna cosa que sepa o huela a mundo, sino con el menosprecio de él, y con la verdadera humildad, y con mostrar con obras más que con palabras que el hombre es discípulo e imitador de Cristo humilde, y que no pretende ni busca sino su gloria, y la salvación de las almas que Él buscó". "… sea persona cuyoejemplo en todas virtudes ayude a los demás, y en especial debe resplandecer en él la caridad para con todos próximos y la humildad verdadera, que de Dios nuestro Señor y de los hombres le hagan muy amable".
Los grandes maestros lo han sido trabajando como aprendices de la mano de quienes llegaron a la maestría antes que ellos.
Este contacto directo con un maestro de la evangelización, como lo fue Ignacio de Loyola, puede obrar pedagógicamente en el lector ayudándolo a ponerse a las órdenes del Espíritu Santo, que es el que verdaderamente transforma los corazones.
Más consejos y recomendaciones del santo, en el libro Evangelizar de la mano de Ignacio de Loyola, publicado por la Fundación Maior.
San Ignacio de Loyola nos comparte un método basado en la imaginación que te ayudará cuando tengas que hacer oración y no sepas del todo cómo iniciar
La oración, nos recuerdan todos los grandes santos y místicos, es la savia del alma católica. Pero el camino de la oración puede parecer a veces árido, difícil, incluso esquivo. Nuestras mentes se aceleran, las palabras se vuelven huecas, y el sentido de comunión que anhelamos parece flaquear. Aquí es donde la -a menudo olvidada- facultad de la imaginación, usada como método, se convierte en una fuerza vital, abriendo profundidades inesperadas en nuestra práctica espiritual.
La imaginación con potencial
Los grandes santos de nuestra tradición comprendieron el poder de la imaginación santa Teresa de Avila la gran Doctora de la Iglesia, llamó a la imaginación "la loca de la casa". Reconocía su tendencia a tejer historias que nos distraen, pero también su potencial para guiarnos hacia una oración más profunda.
Sin embargo, fue san Ignacio de Loyola fundador de los jesuitas, quien realmente codificó el uso de la imaginación en su "composición de lugar", pero que también implica "situarse en la escena". Ignacio comprendió el poder de la imaginación para tender puentes entre el pensamiento y el sentimiento, transformando la oración en un encuentro con Dios centrado en el corazón.
Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.
En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.
Es creadora y directora de Plataforma Cero.