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Año 11 | Número 135 ABR 2018

El periodista Lee Strobel investigó... e hizo bien.
El Obispo Barron, sobre "El caso de Cristo":"Al cristianismo le gustan la razón y las preguntas"
08-03-2018

Robert Barron, obispo auxiliar de Los Ángeles y una de las figura católicas más influyentes en el mundo de la comunicación (con 1,5 millones de seguidores en Facebook, 25 millones de visionados en YouTube, una activísima web www.wordonfire.org y una presencia frecuente en los medios) examinó a raíz de su estreno en EEUU la película "El Caso de Cristo", basada en la historia real del periodista Lee Strobel, un hombre que se preguntaba si Cristo existió y si de verdad murió y resucitó... y que lo investigó. La película en España se adentra en su segunda semana y es una invitación a explorar el valor de la fe, de la verdad... y su relación con nuestra vida familiar. Strobel, ateo convencido, ve con horror que su mujer se haya convertido al cristianismo y piensa en Cristo como en un rival amoroso, "otro hombre, tu novio Jesús". ¿Cónyuge celoso de Jesús? No es raro, dice el Obispo ."Las escenas sobre Lee y su esposa, que representan muchos meses de vida matrimonial, me impactaron por su credibilidad y relevancia, y lo digo con cierta autoridad, porque he trabajado con varias parejas en una situación similar", explica Barron, que comenta películas con mucha frecuencia. Barron constata que no es extraño que el cónyuge no creyente piense que la conversión de su pareja es una especie de traición. En la película la pareja se había construido sobre una frase: "sólo nosotros, sólo yo para ti". Y, de repente, se mete Dios, un tercero. Y, más en concreto, Jesús. Un colega del Chicago Tribune anima a Strobel a mostrar a su mujer que Jesús no existe, que es un mito, "un cuento de hadas". Así la recuperará. El periodista se pone en marcha preguntando por los hechos históricos: ¿qué sucedió de verdad?, ¿qué sabemos de Cristo?, ¿cómo lo sabemos? De hecho, ¿cómo sabemos cualquier cosa de la Palestina de hace 2.000 años?


El cristianismo aprecia la razón y las preguntas

"Esto me gustó por dos razones", explica el obispo Barron. "En primer lugar, porque el Cristianismo no es fideísmo, no se apoya en un acto de mera fe y sin capacidad crítica por parte de sus seguidores. Por el contrario, abraza con alegría la razón y acoge las preguntas críticas. En segundo lugar, el cristianismo es una religión tozudamente histórica. No es una filosofía -aunque pueda usar lenguaje filosófico- ni una espiritualidad -aunque de él salga una espiritualidad- sino más bien una relación con una figura histórica de la cual se dicen cosas históricas extraordinarias, sobre todo que su cuerpo resucitó de entre los muertos". Strobel tiene claro una cosa: si Jesús no existió, o si fue un estafador, si la resurrección fue un engaño, todo el cristianismo se hunde. No tiene sentido decir "vale, no existió, no resucitó, pero sus enseñanzas son bonitas". Porque, aunque fueran más o menos bonitas, no tendrían ningún poder: todo sería mera materia y todos moriríamos sin más. Todo el discurso sobre la vida eterna, e incluso sobre Dios, serían falsedades huecas.


Muchos textos, muy fiables, cercanos a los hechos

Pero Strobel, a base de hablar con expertos, historiadores, forenses, arqueólogos, constata que la historia de Cristo tiene una base documental muy fuerte. Incluso de la resurrección se puede hablar de "más de 500 testigos" ya constatados en textos de San Pablo (que son incluso anteriores a los evangelios). Y los Evangelios son el libro de la Antigüedad mejor transmitido: ningún otro ha tenido tantas copias antiguas, incluso en varios idiomas, en tantos lugares distintos. Los textos son muy cercanos a los hechos. No parece una leyenda tardía. Y los testigos no tenían nada que ganar: se lo jugaban todo, y morían por sus convicciones. No encajaba con una estafa.


¿Alucinaciones de masas? No existen

¿Estarían engañados de buena fe, autoconvencidos en alucinaciones de masas? Pero los psicólogos dicen que las alucinaciones de masas no existen.
¿Y si Jesús no murió en la cruz, sino que solo se desmayó, y luego se recuperó y por eso se le vio vivo? Absurdo, le dicen: solo la flagelación, con su pérdida de sangre, ya habría bastado para casi matarle, la cruz acabó con él. Los romanos sabían como crucificar. Y una lanza atravesó su corazón. Cualquier forense dirá que los datos -muy detallados- muestran que es imposible esa teoría.


¿Cuánta evidencia es suficiente evidencia?

Sí, la propuesta cristiana es asombrosa (¿un hombre que sigue vivo, con su cuerpo, después de haber muerto ante muchos testigos, que vieron su muerte de forma muy detallada?) pero tiene una base bastante firme y no puede desdeñarse con un mero gesto. Sin embargo, ¿cuánta evidencia es suficiente evidencia? El obispo Barron recuerda una enseñanza del beato cardenal Newman, un converso al catolicismo con mucho respeto hacia las personas que reflexionan y encuentran dudas y dificultades. Decía que muy rara vez es por la virtud de un argumento fuerte, sino más bien por la confluencia lenta y estable de la inferencia, la intuición, la experiencia y el testimonio de otros, que la fe se establece y la mente da su asentimiento: lo llamaba un "sentido ilativo" ("aquello que se deduce o puede sacarse como conclusión lógica"). Hay una escena en la película que no se dio en el caso real de Strobel, cuando le muestran al periodista una reproducción de la Sábana Santa y el rostro de esa tela, con sus restos de marcas de tortura. "¿Qué le hizo pasar por todo esto?" La respuesta, le dicen, es "el amor". Solo más tarde entiende que "el amor" es otra de las piezas que hay que encajar en la ecuación. Ninguna evidencia es suficiente (ni del caso de Cristo ni de ningún otro) sin el amor.


Ágil e intensa, un salto a los años 80

El Caso de Cristo es una película ágil e intensa, a la vez de investigación periodística y de tensiones de pareja, romántica, con guiños muy simpáticos a los años 80 que representan. Su presupuesto fue pequeño, de 3 millones de dólares, aunque con buenos actores (especialmente la legendaria Faye Dunaway) e interpretaciones y una factura perfectamente eficaz. En pocas semanas superaba ya los 8,4 millones de dólares recaudados. Es una historia que a la vez emociona y hace pensar. Prepare sus pantalones acampanados y su chaqueta de pana.



Menos alabar al Padre Pío y más imitarle, dijo el Papa en San Giovanni Rotondo
«Los espartanos tiraban a los niños con malformaciones, nosotros hacemos lo mismo con más crueldad»
Rel 17-03-2018

"Los espartanos tiraban a los niños con malformaciones desde la cima de la montaña, para que estos pequeños no existiesen. Nosotros hacemos lo mismo con más crueldad y con más ciencia": fueron palabras de Francisco durante su homilía este sábado en San Giovanni Rotondo. Evocaba el recuerdo de haber escuchado aquel episodio de la historia antigua en el colegio, cuando era pequeño, y venía de la Casa Sollievo della Sofferenza, el hospital fundado por el Padre Pío, donde visitó a diversos niños pacientes de cáncer y habló con ellos y sus padres. En la misa que celebró junto a la basílica por el centenario de la visibilización de los estigmas de San Pío de Pietrelcina y el cincuentenario de su muerte, Francisco invitó también a imitar a los santos, más que alabarlos: "San Pío combatió el mal durante toda su vida y lo combatió sabiamente, como el Señor: con la humildad, con la obediencia, con la cruz, ofreciendo el dolor por amor. Y todos le admiran, pero pocos hacen lo mismo. Muchos hablan bien, pero ¿cuántos imitan? Muchos están dispuestos a dar un like en la página de los grandes santos, pero ¿quién hace como ellos? Porque la vida cristiana no es un me gusta, es un me entrego. La vida perfuma cuando se ofrece como don, pero se hace insímpida cuando se vive para uno mismo". El Papa recordó también que el Padre Pío es un modelo para los sacerdotes como "apóstol del confesionario" y para todos como referencia de oración, pequeñez y sabiduría.


Oración

"¿Rezamos lo suficiente?", preguntó Francisco: "Con frecuencia, en el momento de rezar, nos vienen a la mente muchas excusas, muchas cosas urgentes que debemos hacer… Entonces dejamos de lado la oración". Una de las herencias del Padre Pío fue la oración, que tanto pedía a sus hijos. "No se conoce al Padre sin abrirse a la alabanza, sin dedicarle tiempo a Él sólo, sin adorar", dijo el Papa: "Es el contacto personal de tú a tú. Estar en silencio delante del Señor es el secreto para entrar cada vez más en comunión con Él". Nuestra oración debe parecerse a la de Jesús y no reducirse a "ocasionales llamadas de emergencia" ni recurrir a ella "como tranquilizantes que deben tomarse en dosis regulares para aliviar un poco el estrés". "La oración es un gesto de amor, es estar con Dios y llevarlo a la vida del mundo. Es una indispensable obra de misericordia espiritual. Y si nosotros no confiamos nuestros hermanos, las situaciones al Señor, ¿quién lo hará? ¿Quién intercederá, quién se preocupará de llamar al corazón de Dios para abrir la puerta de la misericordia a la humanidad necesitada?", se preguntó.


Pequeñez

Francisco recordó el pasaje evangélico en el que Jesucristo alaba al Padre por revelar sus misterios a "los pequeños": "Los pequeños son aquellos que tienen el corazón humilde y abierto, pobre y necesitado, que perciben la necesidad de rezar, de confiar y de dejarse acompañar". Su corazón "es como una antena que capta la señal de Dios. Porque Dios busca el contacto con todos, mientras que el que se hace grande crea una enorme interferencia: cuando se está lleno de uno mismo, ya no queda lugar para Dios". Por ese motivo, "Él se dirige a los pequeños, se revela a ellos, y la vía para encontrarlo es la de abajarse, de encogerse dentro, de reconocerse necesitado. El misterio de Jesús, como vemos en la Hostia en cada Misa, es el misterio de la pequeñez, del amor humilde, y sólo se puede captar haciéndose pequeño y frecuentando a los pequeños". Fue entonces cuando hizo su referencia a la cultura del descarte: "Quien cuida a los pequeños está de parte de Dios y vence a la cultura del descarte, que, por el contrario, ensalza a los poderosos y considera inútiles a los pobres. Quien prefiere a los pequeños proclama una profecía de vida contra los profetas de la muerte de cualquier época, incluso de hoy, que descartan a la gente, descartan a los niños, a los ancianos, porque no sirven... Lo que no sirve, lo que no produce, se descarta. Ésta es la cultura del descarte: hoy los pequeños ya no son queridos".


Sabiduría

"La verdadera sabiduría no reside en tener grandes habilidades y la verdadera fuerza no está en el poder", añadió Francisco: por el contrario, la única arma "sabia e invencible es la caridad animada por la fe, porque tiene el poder de desarmar las fuerzas del mal", y a ello se consagró el Padre Pío.
Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.