Causa por la Vida
Publicación Mensual
Año 9 | Número 103 FEB 2018
El Papa cita 5 virtudes que deben tener los obispos y les pone a Santo Toribio como modelo de ellas
21-01-2018
RELIGIONENLIBERTAD

Francisco se dirigió a los obispos peruanos este domingo en el Palacio Arzobispal de Lima para ponerles como modelo a Santo Toribio de Mogrovejo, cuyas reliquias había venerado momentoas antes junto a las de otros cuatrosantos peruanos.

Santo Toribio de Mogrovejo, natural de Mayorga (Valladolid, España), fue el segundo arzobispo de Lima y en su desempeño como tal, entre 1581 y 1606, cuando falleció, dejó una huella profunda erigida por el Papa en ejemplo a seguir. Es, de hecho, el patrono del episcopado iberoamericano. El Papa, en concreto, destacó en él cinco virtudes que sugirió seguir a sus sucesores.

Primera, recorrió el territorio tres veces en 18 años: "Quiso llegar a la otra orilla en busca de los lejanos y dispersos. Y para eso tuvo que dejar la comodidad del obispado y recorrer el territorio confiado, en continuas visitas pastorales, tratando de llegar y estar allí donde se lo necesitaba, y ¡cuánto se lo necesitaba!". "Hoy le llamaríamos un Obispo "callejero"", resumió: "Un obispo con suelas gastadas por andar, por recorrer, por salir al encuentro".

Segunda, se adaptó a la cultura que quería evangelizar: "Quiso llegar a la otra orilla no solo geográfica sino cultural. Fue así como promovió por muchos medios una evangelización en lengua nativa". Y la aplicación actual: "¡Cuánto urge esta visión para nosotros, pastores del siglo XXI!, que nos toca aprender un lenguaje totalmente nuevocomo es el digital, por citar un ejemplo. Conocer el lenguaje actual de nuestros jóvenes, de nuestras familias, de los niños".

Tercera, practicó la caridad: "Quiso llegar a la otra orilla de la caridad. Para nuestro patrono la evangelización no podía darse lejos de la caridad.. Los hijos de Dios y los hijos del demonio se manifiestan en esto: el que no practica la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano. En sus visitas pudo constatar los abusos y los excesos que sufrían las poblaciones originarias, y así no le tembló el pulso, en 1585, cuando excomulgó al corregidor de Cajatambo, enfrentándose a todo un sistema de corrupción y tejido de intereses". Así también hoy, "no hay auténtica evangelización que no anuncie y denuncie toda falta contra la vida de nuestros hermanos, especialmente contra la vida de los más vulnerables".

Cuarta, formó al clero: "Quiso llegar a la otra orilla en la formación de sus sacerdotes. Fundó el primer seminario postconciliar en esta zona del mundo, impulsando de esta manera la formación del clero nativo". Porque el buen obispo "es el pastor que conoce a sus sacerdotes. Busca alcanzarlos, acompañarlos, estimularlos, amonestarlos... Pero no lo hace desde "el escritorio", y así puede conocer a sus ovejas y ellas reconocen en su voz, la voz del Buen Pastor".

Quinta, promovió la unidad: "Quiso llegar a la otra orilla, la de la unidad. Promovió de manera admirable y profética la formación e integración de espacios de comunión y participación entre los distintos integrantes del Pueblo de Dios". Hoy también, "no podemos negar las tensiones, existen; las diferencias existen. Es imposible una vida sin conflictos, pero estos nos exigen, si somos hombres y cristianos, mirarlos de frente y asumirlos. Pero asumirlos en unidad, en diálogo honesto y sincero, mirándonos a la cara y cuidándonos de caer en tentación, o de ignorar lo que pasó o quedar prisioneros y sin horizontes que ayuden a encontrar caminos que sean de unidad y de vida".

Francisco finalizó evocando la muerte del santo: "Lo hizo en un caserío, junto a su pueblo y un aborigen le tocaba la chirimía para que el alma de su pastor se sintiera en paz. Ojalá, hermanos, que cuando tengamos que emprender el último viaje podamos vivir estas cosas".
Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.