Causa por la Vida
Publicación Mensual
Año 9 | Número 120 JUL 2019

Unidad en la diversidad
REL
Por Monseñor José Ignacio Munilla
11-06-2019


Recuerdo haber escuchado al Papa Francisco dos expresiones que, aparentemente, bien podrían parecer pensamientos contradictorios: "Todos somos iguales a los ojos de Dios", y, "cada uno de nosotros es único e irrepetible"… Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Somos iguales o somos diferentes? ¿Hay que apostar por la igualdad o por la diversidad? Es curioso, porque así como en las últimas décadas del siglo pasado, lo que 'se llevaba' en Occidente era la diversidad y la pluralidad; en estos inicios del siglo XXI, la igualdad es el valor en alza. Las tendencias culturales se caracterizan (me atrevo a añadir que, por desgracia), por la llamada 'ley del péndulo'. La diversidad fue reivindicada en un tiempo, como un grito de libertad frente a una tradición que se percibía como impuesta por nuestros antepasados. En ese contexto, el pensamiento relativista caracterizó el movimiento reivindicativo de la diversidad. Pero, llegado un determinado momento, cuando la cultura alternativa pasó a ser la dominante, el relativismo dio paso a la dictadura del relativismo; y la reivindicación de la diversidad fue suplantada por la de la igualdad.

Por ejemplo, el escritor ruso Alexander Solzhenitsyn se rebeló contra el intento de imposición del igualitarismo por parte de la dictadura soviética. Frente a un estado totalizante que pretendía imponer un pensamiento único, el literato formuló una expresión especialmente lúcida y de gran valor ético y espiritual: «Los seres humanos nacen con distintas capacidades. Si son libres, no son iguales. Si son iguales, no son libres». Así mismo, los disidentes del maoísmo chino han sido y siguen siendo reivindicadores de la pluralidad; ya que perciben que el igualitarismo es una coartada para el control social y un camino hacia la esclavitud. Es triste constatarlo, pero tanto la reivindicación de la 'diversidad' como la de la 'igualdad', han estado integradas en la estrategia de poder de cada momento histórico; en lugar de ser expresión del deseo de explorar la riqueza de la condición humana. Sin embargo, más allá de estrategias políticas, desde el punto de vista antropológico, no estamos ante dos aspectos que debieran ser percibidos como antagónicos, sino ante dos valores que se complementan y que deben ser cultivados conjuntamente. Cuando el Papa afirmaba que "todos somos iguales a los ojos de Dios", se refería a la igual dignidad de todos los seres humanos, independientemente de nuestra cultura, clase social, religión, edad, salud, etc. Ante Dios (o dicho de otro modo, desde el punto de vista objetivo), un enfermo de alzheimer, un indigente, o el nasciturus gestante en el seno materno, tienen la misma dignidad que un deportista de élite o el ganador de unos comicios electorales. Y sin embargo, cada uno de ellos es 'único e irrepetible', ya que el ser humano no es 'reproducido', sino 'procreado' (engendrado en colaboración con el acto creador de Dios). Esto último es clave para entender la razón por la que no hay, ni habrá, en todo el mundo, a lo largo de la historia de la humanidad, dos seres humanos iguales.

Por ello, el humanismo cristiano predica la igual dignidad (al tiempo que la diversidad) de los seres humanos, que –dicho sea de paso– son una condición necesaria para aspirar a la comunión en la complementariedad. Llegados a este punto, cito dos textos del Papa Francisco que no tienen desperdicio. Frente a la pretensión de desdibujar la complementariedad entre el hombre y la mujer, el Papa afirma: "Otro desafío surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y mujer. Ésta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia" (Amoris Laetitia, n. 56). No son de recibo las desigualdades injustificadas entre el hombre y la mujer; como tampoco tiene sentido una indiferenciación irracional.

En referencia al encuentro entre 'diferentes' (perfectamente aplicable al reto de la interculturalidad), dice Francisco: "La unidad a la que hay que aspirar no es uniformidad, sino una «unidad en la diversidad», o una «diversidad reconciliada». En ese estilo enriquecedor de comunión fraterna, los diferentes se encuentran, se respetan y se valoran, pero manteniendo diversos matices y acentos que enriquecen el bien común. Hace falta liberarse de la obligación de ser iguales" (AL n. 139).
En resumen, los vaivenes pendulares de la cultura se mueven entre la reivindicación de la pluralidad y la igualdad. Pero, una cosa es la pluralidad y otra el relativismo; de la misma forma que tampoco cabe identificar igualdad con igualitarismo. El verdadero reto es superar estas falsas dialécticas, por el camino de la comunión (unidad en la diversidad). La fiesta de Pentecostés ilustra tanto el valor de la igualdad como el de la diversidad. Aquellos doce apóstoles reunidos en torno a María en el Cenáculo de Jerusalén no podían ser más distintos, y sin embargo, no pudieron vivir una experiencia mayor de comunión en la unidad del Espíritu Santo. Podríamos decir que 'Pentecostés' es el 'antiBabel'. El milagro del Espíritu Santo es lograr la unidad en la diversidad, la sinfonía entre diferentes. La gracia del Espíritu Santo es la comunión, haciéndonos capaces de 'hablar un mismo idioma'. Todo un reto para nuestra cultura, y en especial para los cristianos, ya que la primera comunidad cristiana nos puso el listón muy alto: "El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma" (Hch 4, 32)… ¡Ven, Espíritu Santo! Publicado en el Diario Vasco el 9 de junio de 2019. Tomado del blog del autor.


NOTIVIDA, Año XIX, Nº 1161, 7 de junio de 2019
Editora: Lic. Mónica del Río
IDEOLOGÍA DE GÉNERO EN EL PROYECTO DE CÓDIGO PENAL


Asigna a la ideológica expresión "violencia de género" un rol preponderante respecto de determinados institutos (artículos 10, 40, 71, 74 y 281). Incluye entre los homicidios agravados al cometido por odio de género y al que se perpetre mediando "violencia de género" si la víctima es mujer y el victimario es hombre. Considera "delito de lesa humanidad" a la "persecución de un grupo o colectividad con identidad propia", fundada en motivos de género. Esta semana el Gobierno presentó en el Senado el Proyecto de Código Penal. Reproducimos a continuación parte del análisis de ese Proyecto realizado por el Dr. Ricardo Bach de Chazal para la Revista Familia y Vida Nº 111, junio de 2019. El trabajo completo (Ideología de género, Aborto, Infanticidio, Homicidio a petición, Lesiones a la persona por nacer y Manipulación genética) se puede se ver en la mencionada revista.

CONCESIONES A LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

Por Ricardo Bach de Chazal

1) Se asigna a la ideológica expresión "violencia de género" (a la que no se define), un rol preponderante respecto de determinados institutos. En el artículo 10 se establece que, en los casos de condena por determinados delitos, entre los que enumera a aquellos "calificados en la sentencia como constitutivos de violencia de género", el tribunal podrá ordenar que, con posterioridad al cumplimiento de la pena, se dispongan medidas de vigilancia y asistencia obligatorias. En el artículo 40 se enuncia a la "violencia de género", entre las circunstancias especialmente agravantes que "harán aplicable el tercio superior de la escala penal si no concurriesen atenuantes". Los artículos 71 y 74 excluyen la posibilidad de aplicación de criterios de oportunidad para extinguir la acción penal, así como del acceso a la suspensión del juicio a prueba, en los casos en los que el objeto de la imputación hubiese sido cometido en un contexto de"violencia de género".

El artículo 281, que castiga el quebrantamiento de inhabilitaciones impuestas judicialmente,agrava la pena del delito, si la medida quebrantada o evadida hubiere sido impuesta como consecuencia de condena por un delito cometido en un contexto de "violencia de género".

2) El artículo 80 incluye como homicidios agravados, penados con prisión perpetua, a los cometidos por placer, codicia, odio racial, religioso, de género, a la orientación sexual, identidad de género o su expresión (inciso 4°), así como a los supuestos en que la víctima fuera una mujercuando el hecho sea perpetrado por un varón y mediare violencia de género. (inciso 10°). Por lo pronto, se mantienen categorías, como "orientación sexual" o "identidad de género o su expresión", que, si bien ya habían sido incorporadas a la legislación penal, hubieran debido ser eliminadas por su vaguedad y falta de correspondencia con la naturaleza. En este orden de ideas, la única "orientación" que la naturaleza ha impreso en los seres humanos, es aquella que se ordena a la unión complementaria de los sexos opuestos: femenino y masculino. Las diversas formas de atracción que ordinariamente se cubren con el eufemismo "orientación sexual", en realidad nada tienen que ver con la sexualidad (que sólo es posible entre personas de distinto sexo), sino con una eventual atracción erótica (y prácticas consecuentes) enfocada hacia personas del mismo sexo u otros objetos de deseo. En cuanto a la "identidad de género o su expresión", se trata también de la excesiva sobrevaloración de la pura subjetividad (la autopercepción) en desmedro de la naturaleza y de la realidad de las cosas. Nada justifica, pues, el mantenimiento de tales categorías que no se basan en la naturaleza de las cosas (las cuestiones biológicas), sino en una extravagante concepción ideológica de la temática, carente de todo fundamento científico que, por su irrealidad, dista de ser aceptada mínimamente y que, por su liviandad, así como puede tomar auge, también puede ser por completo abandonada. Si lo que de verdad se quiere es castigar con penalidad mayor un homicidio cometido con odio arbitrario y discriminatorio, y no establecer un súper privilegio a favor de una minoría de confusos ribetes, la norma debería guardar correspondencia con las disposiciones de los instrumentos internacionales de derechos humanos que tienen jerarquía constitucional, incluyendo, por ejemplo, una fórmula que aluda al odio "por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.". Del mismo modo, nos parece del todo inapropiada la disposición del inciso 10 del artículo 80, porque al no contemplar la posibilidad de que una violencia basada en el sexo también puede ser ejercida por una mujer sobre un varón, causándole la muerte, resulta abiertamente discriminatorio para con los varones, lo que directamente vulnera la garantía constitucional de la igualdad ante la ley. 3) El artículo 519, que tiene como antecedente el artículo 7° del Estatuto de Roma, dice que "Delito de lesa humanidad" es cualquiera de los hechos mencionados a continuación cuando se cometiere como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, o contra una parte de ella y con conocimiento de dicho ataque…"Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia, fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género, u otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional". Pese a que tanto ese dispositivo, como el artículo 520 reproducen partes de la citada disposición de derecho internacional, resulta ostensible que –al parecer, deliberadamente- se ha omitido reproducir la trascendente definición del párrafo 3 de dicha norma, donde se dice claramente que: "3. A los efectos del presente Estatuto se entenderá que el término "género" se refiere a los dos sexos, masculino y femenino, en el contexto de la sociedad. El término "género" no tendrá más acepción que la que antecede". Ello es grave, porque según lo que se desprende de dicho instrumento internacional (que en nuestro país goza de jerarquía superior a las leyes del Congreso), la noción de "género", se encuentra vinculada exclusivamente a los dos sexos, masculino y femenino.

De esta manera, por efecto de la "sustracción", la norma del artículo 519 sólo en apariencia respondería a su pretendida fuente, el artículo 7° del Estatuto de Roma, que aparecería completamente distorsionado por efecto de una norma de derecho penal interno de inferior jerarquía.
Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.