Causa por la Vida
Publicación Mensual
Año 9 | Número 107 JUN 2018

El demonio es «peligrosísimo», afirma el Papa, que pide no dialogar con él y refugiarse en la Virgen
Rel
8-05-2018


Una vez más, el Papa Francisco advirtió durante su homilía de los peligros del demonio y aunque "derrotado" todavía tiene una gran capacidad de seducción. "Él, el diablo, tiene esa capacidad, esa capacidad de seducir", advirtió Francisco. "Por eso es tan difícil de entender que está derrotado, porque se presenta con gran poder, te promete muchas cosas, te da regalos, bellos, bien envueltos. Y podemos pensar: '¡Oh, qué bonito!'. Pero tú no sabes qué es lo que hay dentro. Sabe presentar sus propuestas ante nuestra vanidad, ante nuestra curiosidad, y nosotros lo compramos todo, cedemos ante las tentaciones".


El diablo es "peligrosísimo"


De este modo, Francisco avisó de que el diablo "es peligrosísimo. Se presenta con todo su poder, y sus promesas son todas mentira, y nosotros, como tontos, las creemos. Sabe hablar bien, es capaz de cantar para engañar. Es un derrotado que se mueve como si fuera un vencedor. Sus luces son deslumbrantes como fuegos artificiares, y como tales, no duran, se desvanecen. Por el contrario, la luz del señor es suave, pero permanente". ¿Cómo defendernos? El Santo Padre explicó que "debemos estar atentos a no dialogar con el diablo como, por el contrario, hizo Eva: se creyó la gran teóloga y cayó". Sin embargo, Jesús en el desierto no entra en este diálogo con Satanás, responde con la Palabra de Dios. Y por ello, Francisco avisó de nuevo que "con el diablo no se dialoga, porque él nos vence, es más inteligente que nosotros".


Refugiarse en la Virgen María


El Papa animó a buscar refugio en la Virgen María ante las acciones del diablo. El diablo "es un condenado, es un derrotado, un encadenado que está a punto de morir, pero es capaz de causar estragos. Nosotros debemos rezar, hacer penitencia, no acercarnos, no dialogar con él". Agregó que "debemos ir donde la madre, como los niños. Cuando un niño tiene miedo, va junto a la madre: '¡Mamá, mamá…, tengo miedo!'".


"Id donde la Virgen, ella nos custodia. Los Padres de la Iglesia, sobre todo los místicos rusos, dicen: en el tiempo de las turbaciones espirituales, hay que refugiarse bajo el manto de la gran Madre de Dios. Ir donde la Medre de Dios. Que ella nos ayude en esta lucha contra el derrotado, contra el perro encadenado para vencerlo", concluyó.


Oscar Wilde, una figura explotada como «icono gay» pero de la que se silencia su conversión final
Rel
11-05-2018


Oscar Wilde fue uno de los grandes escritores del siglo XIX, y a día de hoy es considerado como uno de los iconos gays más universales. Esto ocurre por el silencio y/o la censura que se ha realizado sobre su lucha interior y posterior conversión al catolicismo que realizó antes de morir. Son muchos los que no conocen este vital episodio de su vida, pero sí sus romances con otros hombres. Una nueva película sobre los últimos días del escritor irlandés está levantando gran expectación por todo el mundo. Y en el filme sí aparece este deseo de ser católico, y que finalmente se pudo llevar a término tal y como cuenta en este reportaje La Nuova Bussola Quotidiana:


El retrato de Oscar Wilde que la vulgata gay esconde


La reciente película Happy Prince: el último retrato de Oscar Wilde, escrita, dirigida e interpretada por Rupert Everett, uno de los nombres más importantes del cine británico, tiene el gran mérito de presentarnos los últimos días de uno de los más célebres y celebrados escritores de los últimos dos siglos, mostrándonoslo en toda su plenitud, con todas sus contradicciones, su fragilidad ante las tentaciones pero, también, con ese deseo de Dios que lo llevó, antes de morir, a convertirse al catolicismo y a pedir los Sacramentos. Un aspecto, el de la religiosidad de Oscar, que es a menudo censurado por quienes lo quieren reducir a simple icono gay.


Mientras estaba detenido en la cárcel de Reading, condenado a dos años de trabajos forzados, leyó numerosas obras religiosas, entre las cuales todas las obras de John Henry Newman. En la cárcel se reconcilió con su mujer: se abrazaron después de tanto tiempo, hablaron todo el tiempo que les fue posible, sobre todo de los hijos, y Oscar le pidió a su esposa que no los malcriara, que los educara de manera que cualquier cosa que hicieran, incluso la más equivocada, lo importante era que no mintieran y volvieran a ella para contarsela: sólo así les podría enseñar qué era la redención.


De Profundis


Wilde había podido reflexionar profundamente sobre su historia y su relación con Bosie Douglas, el joven que le había llevado a la ruina. Escribió una larga carta a su ex amigo, que años después fue publicada con el título De Profundis. Era verdaderamente el grito de dolor de Oscar desde lo más hondo de su noche más oscura; una oscuridad que, sin embargo, aún no se había adueñado de su alma. Al contrario: al cabo de mucho tiempo parecía que Oscar podía, por fin, comprenderse a sí mismo, leer entre las líneas de su vida. Escribió: "Ahora encuentro, escondido en el fondo de mi naturaleza, algo que me dice que, en el mundo entero, nada está privado de significado, mucho menos el sufrimiento. Ese algo escondido en el fondo de mi naturaleza, como un tesoro en un campo, es la humildad. Es la última cosa que me queda, y la mejor de todas; el descubrimiento final al que he llegado, el punto de partida para una nueva evolución".


Tras su puesta en libertad, Oscar transcurrió dos años de vagabundeo, de confusión, de soledad. Por desgracia, volvió a ver a Bosie, que lo llevó consigo a Italia, a Nápoles, donde Oscar vio por última vez su malvada naturaleza en acción, truncando definitivamente la relación. No volvió a ver a su esposa, que murió en Génova debido a una lesión en la espina dorsal. Arrastró su vida, marcada por la enfermedad, hasta París.


Su amigo y su hijo se convirtieron al catolicismo


En París se reunió con él su viejo amigo Robbie Ross, que había sido su primer amante de sexo masculino. Robbie, precisamente gracias a Oscar, había descubierto el catolicismo, se había convertido y había cambiado radicalmente su vida. Ahora, Robbie era para Oscar "sólo" un amigo, una amistad profunda y maravillosa. Con Ross hablaba de sus hijos, que el amigo visitaba con regularidad, y fue feliz de saber que uno de ellos, Vyvyan, se había convertido al catolicismo. También él quería dar el gran paso, después de haber esperado toda su vida. Robbie se sorprendió y conmovió, casi no se lo creía. Le preguntó si realmente estaba convencido. "El catolicismo es la única religión en la que moriría", había dicho después de salir de la cárcel y ahora, por una vez en su vida, quería mantener la palabra. Toda su vida había vacilado, mientras a su alrededor sus amigos, uno detrás de otro, se convertían: Robbie, Gray, Beardsley y, por último, su hijo.


Un religioso irlandés para que le diera los Sacramentos


Oscar murió con este consuelo. Cuando Robbie vio que empezaba a agonizar se precipitó a buscar un sacerdote. Se dirigió a un convento cercano de Padres Pasionistas y, por muy increíble que parezca, encontró a un religioso irlandés, el padre Cuthbert Dunne. Oscar recibió los Sacramentos de mano de un connacional, un hombre de la Isla del Destino que la Providencia había querido que estuviera con él en ese momento final. Perdió el conocimiento mientras apretaba entre sus manos el rosario del padre Cuthbert.


Era el 30 de noviembre de 1900 y Oscar Wilde moría en paz. (Traducción de Helena Faccia Serrano)


¿Es posible el cambio de homosexual a heterosexual? La posibilidad de cambio permanente en la orientación sexual se ha probado hasta ahora en multitud de ocasiones, por lo que tratar de impedirlo limita la libertad de opinión, la libertad de la ciencia y la libertad terapéutica
Pedro Trevijano para Rel
1-05-2018


En un artículo anterior, publicado el 3 de abril con el título Las Leyes LGTBI y los homosexuales, hemos visto cómo los fanáticos de la ideología de género, aunque sean diputados y senadores, se inmiscuyen en la vida privada de los homosexuales y de los médicos que intentan ejercer su profesión. Sin embargo, es indiscutible que en el mundo adulto hay homosexuales que lo que quieren no es rendirse ante su condición homosexual, sino superarla. La reorientación sexual es posible, por lo que la actitud fatalista respecto a la mutabilidad de la opción homosexual no está justificada.


Ahora bien, si afirmamos que es posible cambiar, ello no es posible sin una serie de condiciones, entre las que la más importante y absolutamente imprescindible es la motivación del paciente para cambiar, ayudando mucho para ello la fe religiosa y las prácticas espirituales, así como un tratamiento terapéutico en el que los primeros que crean en la posibilidad del cambio sean el propio protagonista y el terapeuta. Un punto a tener en cuenta es que, si se realizan estos tratamientos, es porque hay homosexuales que los demandan, porque quieren salir de la homosexualidad y llegar a tener tendencias heterosexuales. Me parece indiscutible el derecho de los homosexuales a someterse voluntariamente a un tratamiento con el intento de llegar a la heterosexualidad, así como el de los terapeutas a tratarlos. La postura de nuestros políticos, al intentar prohibirlo, me parece una canallada totalitaria, tanto más que se admite que se pueda pasar de la heterosexualidad a la homosexualidad, aunque no sé si hay alguien que desee hacerlo.


Los estudios de investigación demuestran que los conflictos de identidad en la infancia pueden llevar a tendencias homosexuales. La homosexualidad corresponde a una tendencia sexual que se inicia durante el desarrollo afectivo de la persona y se organiza sobre la base de un conflicto psíquico no resuelto. Además el estilo de vida homosexual está lleno de riesgos, que se traduce en una esperanza de vida menor en varios años a la de los heterosexuales, porque la fidelidad en ellos es infrecuente y abunda mucho más la promiscuidad, con el riesgo de contraer enfermedades físicas como las de transmisión sexual, mientras que en el plano mental son más susceptibles a suicidios, depresiones y abuso de drogas. Por ello, promover la homosexualidad manipulando datos y encuestas, falseando u ocultando noticias, es una violación de la verdad y una puñalada a la salud de la sociedad. Entre los libros que he leído sobre el tema, recomiendo éstos: Richard Cohen, Comprender y sanar la homosexualidad (LibrosLibres); Joseph Nicolosi, Quiero dejar de ser homosexual(Encuentro); Gabriele Kuby, La revolución social global (Didaskalos); y David Morrison, Un más allá para la homosexualidad (Palabra).


Personalmente lo tengo muy claro: desde luego es posible para un homosexual llegar a ser heterosexual. La posibilidad de cambio permanente en la orientación sexual se ha probado hasta ahora en multitud de ocasiones, por lo que tratar de impedirlo limita la libertad de opinión, la libertad de la ciencia y la libertad terapéutica. Para mí es asombroso el escaso respeto por la ciencia que tienen los defensores de la ideología de género. Pero para los políticamente correctos, la realidad es la que tiene que acomodarse con lo políticamente correcto y no al revés. Y estos libros y otros muchos psiquiatras nos hablan de personas que sí han llegado a la heterosexualidad, aparte de que me consta que la mayoría de los profesionales que atienden a homosexuales lo hacen con rigor, amabilidad y seriedad. Es decir, sí hay personas, ciertamente no todas las que lo han intentado, que han salido de la homosexualidad y han llegado a la heterosexualidad.

Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.