Causa por la Vida
Publicación Mensual
Año 8 | Número 101 DIC 2017

Francisco: «La comunión con los difuntos no es solo fruto de la imaginación sino que se vuelve real»

REL

3-11-2017

 

 

Este viernes el Papa Francisco ha presidido en la basílica de San Pedo la misa en sufragio por los cardenales y obispos fallecidos durante el año. En su homilía, el Santo Padre recalcó que la "celebración de hoy nos pone una vez más frente a la realidad de la muerte, reavivando en nosotros el dolor por la desaparición de las personas cercanas a nosotros o que nos han hecho bien, pero la liturgia alimenta sobre todo nuestra esperanza por ellos y por nosotros mismos".

 

De este modo, el Pontífice habló del fragmento dell ibro de Daniel en el que "se expresa una firme esperanza en la resurrección de los justos: 'Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán: Unos a la vida eterna, otros a la vergüenza y a la infamia eterna'".

 

"Aquellos que duermen en la región del polvo, es decir, en la tierra, son, obviamente, los muertosexplicó Francisco, tal y como recoge Aciprensa–, y su despertar de la muerte no implica, necesariamente, un retorno a la vida: algunos despertarán en la vida eterna, pero otros lo harán en la vergüenza eterna".

 

La resurrección

 

Francisco añadió que "la muerte hace definitiva la encrucijada que ya está ante nosotros aquí, en este mundo, hemos seguido: la senda de la vida, es decir, aquella que nos lleva a la comunión con Dios; y la senda de la muerte, aquella que nos lleva lejos de Él".

 

"Esos muchos que resucitarán a la vida eterna deben entenderse como los muchos por los cuales se ha derramado la sangre de Cristo. Son la multitud que, gracias a la bondad misericordiosa de Dios, puede experimentar la realidad de la vida que no pasa, la victoria completa sobre la muerte por medio de la resurrección", dijo a los presentes.

 

"Jesús, en el Evangelio, refuerza nuestra esperanza cuando dice: 'Yo soy el pan vivo que baja del cielo. Quien coma de este pan vivirá para siempre'. Son palabras que se refieren al sacrificio de Cristo en la Cruz. Él aceptó la muerte para salvar a los hombres que el Padre le ha confiado y que estaban muertos en la esclavitud del pecadoJesús se hizo nuestro hermano y compartió nuestra condición hasta la muerte; con su amor destruyó el juego de la muerte y nos abrió la puerta de la vida".

 

La comunión

 

Por ello, "al nutrirnos de su cuerpo y su sangre nos unimos a su amor fiel que lleva en la esperanza de la victoria definitiva del bien sobre el mal, sobre el sufrimiento y sobre la muerte. Con la fuerza de este vínculo de la caridad de Cristo, sabemos que la comunión con los difuntos no es solo un deseo o un fruto de la imaginación, sino, que se vuelve real".

 

Indicó que "la fe que profesamos en la resurrección nos lleva a ser hombres de esperanza y no de desesperación, hombres de la vida y no de la muerte, porque nos consuela la promesa de la vida eterna radicada en la unión a Cristo resucitado"."Esta esperanza, reavivada en nosotros por la Palabra de Dios, nos ayuda a asumir una actitud de confianza frente a la muerte: de hecho, Jesús nos ha demostrado que la muerte no tiene la última palabra, sino que el amor misericordioso del padre nos transfigura y nos hace vivir la comunión eterna con Él", concluyó.

 

 

 

XXXIV domingo: En el pobre, nuestro Señor y Rey

Palabras para vivir el blog del Padre Santiago Martin

26-11-2017

 

 

"Entonces dirá el Rey a los de su derecha: Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer…".  (Mt 25, 32-33)

 

En el pobre está nuestro Señor y Rey. De esta manera habría interpretado probablemente San Francisco de Asís el texto evangélico en el que Jesús habla del servicio hecho a los que sufren como realizado a Él mismo, y que la Iglesia ha querido escoger para la solemnidad de Cristo Rey.

 

Cristo era, para San Francisco, su rey. Por Él renunció a las glorias humanas que esperaba encontrar en las guerras cuando comprendió que las batallas que debía librar a favor de su Señor eran las de la lucha contra la pobreza, contra el sufrimiento, contra la soledad, contra la ingratitud. El ejemplo de San Francisco, como el de todos los santos, nos pone ante una doble realidad: la necesidad de proclamar claramente que sólo Cristo es nuestro Señor, el único que tiene derecho a ocupar el primer lugar en nuestra vida; que debemos acudir rápidamente a servir al Rey allí donde Él más nos necesita, donde desea ser servido: en los pobres. Cristo es lo primero en nuestra vida y, por Él, lo son los pobres, pues allí donde hay dolor, allí nos está esperando nuestro Dios necesitado de nuestra ayuda.

 

Pero también la lectura de este domingo nos dice algo más, en línea con lo que nos han enseñado las lecturas de los domingos anteriores: Dios nos va a juzgar y lo va a hacer teniendo en cuenta no sólo el mal que hemos hecho sino también el bien que hemos dejado de hacer. En el ejemplo que pone el Evangelio, los castigados no lo son por haber hecho el mal -no son acusados de robar-, sino por no haber hecho el bien, por no haber dado la limosna que podían dar.

 

 

Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.