Nuestro Creador
Publicación Mensual
Año 11 | Número 140 SET 2018

El relativismo ante «La Verdad os hará libres»
por Pedro Trevijano
07 agosto 2018


Una de las grandes corrientes filosóficas actuales es la relativista, íntimamente ligada con el problema de la Verdad. Para esta corriente no existen la Verdad y el Bien objetivos, sino que somos nosotros mismos los que decidimos lo que está bien y lo que está mal, sirviéndonos como criterio lo que más me conviene y apetece. Y sin embargo, como nos dice el Concilio Vaticano II, todos los hombres "son impulsados por su propia naturaleza a buscar la verdad y además tienen la obligación moral de buscarla", estando obligados "asimismo, a adherirse a la verdad conocida y a ordenar toda su vida según las exigencias de la verdad" (declaración Dignitatis Humanae nº 2).


Como para los relativistas Dios y la Verdad objetiva no existen, todo se reduce a meras opiniones. Ahora bien, aunque todos los seres humanos, por el hecho de serlo, tienen una dignidad intrínseca, no todas las opiniones merecen el mismo respeto. Algunas de ellas, como la marxista, la nacionalsocialista, la relativista y la ideología de género han hecho suficientes destrozos y crímenes como para que las consideremos como simplemente nefastas. Es sin embargo curioso que los relativistas, que no aceptan que haya una verdad objetiva, consideren cualquier opción, menos la suya, como una muestra de intolerancia. Los relativistas son unos demócratas muy curiosos, que tratan de imponernos su totalitario modo de pensar, incluso por el terror de unas multas bestiales. Intentan incluso hacernos creer que los únicos demócratas son ellos, porque, como no tienen ningún principio inmutable, están abiertos al diálogo. En pocas palabras, no existe la verdad objetiva, pero yo, nos dicen, tengo razón: si piensas distinto a mí, simplemente estás equivocado y además eres un intolerante y un fascista.


El relativismo contraría nuestra inclinación natural a conocer la verdad, aunque para conocer la verdad se precisa al menos un mínimo de rectitud moral, porque la verdad moral se abraza no sólo con la mente, sino con la vida entera, porque en otro caso se verificaría en nosotros el conocido eslogan: "Vive como piensas, para que no tengas que pensar como vives". El relativismo es postmoderno, es decir, toda la realidad es una construcción social donde la verdad y la realidad no tienen ningún contenido objetivo y estable, donde el individuo intentan engañarnos diciéndonos que es totalmente libre y no tiene por qué hacer caso de la condiciones de existencia en que Dios le ha puesto. Todo esto lleva al destierro del esfuerzo y del sacrificio, al decir que todos somos iguales: en pocas palabras, al embrutecimiento cultural. En nombre de la libertad y la democracia, surgen nuevos 'derechos', como el derecho al aborto, al amor libre, a elegir mi propia orientación sexual y mi género, los derechos de los niños contra sus padres en clara contradicción con los Derechos Humanos de la Declaración Universal de 1948.


La libertad queda separada de la verdad, de la responsabilidad, del bien de otros y del bien común, pues es el egoísmo lo que debe prevalecer. Con ello queda en el aire una pregunta: estos nuevos derechos, aunque se escuden en nombres rimbombantes como libertad, democracia, igualdad, no discriminación, ¿no son en realidad sino nuevas formas de totalitarismo? Es la criminalización a través de leyes teóricamente antidiscriminatorias o antiodio, pero que en realidad persiguen lo que se ha considerado siempre de sentido común, como la afirmación del Génesis de que "creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra" (1,27). Por cierto, eso de intentar corregir la plana a Dios me parece un disparate mayúsculo, sobre todo si lo unimos a la frase de Jesús: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,6) y la advertencia de Gálatas: "De Dios nadie se burla" (6,7).
Para el creyente, en cambio, "creer en la posibilidad de conocer una verdad universalmente válida no es, en modo alguno, fuente de intolerancia; al contrario, es una condición necesaria para un diálogo sincero y auténtico entre las personas. Sólo bajo esta condición es posible superar las divisiones y recorrer juntos el camino hacia la verdad completa, siguiendo los senderos que sólo conoce el Espíritu del Señor resucitado" (San Juan Pablo II, encíclica Fides et Ratio nº 92)


Terminemos con esta frase también de San Juan Pablo II en su encíclica Veritatis Splendor: "Según la fe cristiana y la doctrina de la Iglesia solamente la libertad que se somete a la Verdad conduce a la persona humana a su verdadero bien" (nº 84), y por eso la Iglesia trata de guiarnos "en la formación de una conciencia moral que juzgue y lleve a decisiones según verdad" (nº 85). Como nos dijo Jesús: "La Verdad os hará libres" (Jn 8,32).


El cardenal Burke, sobre la crisis de los abusos:
«Tenemos que reconocer una apostasía de la fe»
Rel
18-08-2018


Entrevistado este jueves por Raymond Arroyo para el programa The World Over de EWTN, el cardenal Raymond Leo Burke afirmó que la Iglesia está sufriendo en Estados Unidos "una crisis muy grave, que toca el corazón mismo de la Iglesia", y "una seria pérdida de confianza" en sus obispos, porque "Nuestro Señor actúa en nombre del rebaño a través de esos pastores que fueron ordenados para actuar en Su persona, enseñando, celebrando los sacramentos y gobernando la Iglesia". El cardenal Burke regresó a Roma tras una visita de casi un mes en Estados Unidos y afirma que "nunca había escuchado tanto enojo, tanta decepción, tanta frustración de buenos fieles católicos": "La Iglesia católica en los Estados Unidos está sufriendo posiblemente una de las peores crisis que jamás haya experimentado. Tiene que reconocerse y debe tratarse de manera exhaustiva y fiel a la ley moral de la Iglesia, a la Iglesia misma y al oficio de los obispos", recoge Aciprensa en su información sobre la entrevista.


"Estamos lidiando con los pecados más graves. Tenemos que centrar nuestra atención en eso y hacer lo que es justo con respecto a todas las partes involucradas", añadió. La única manera de restablecer la confianza "es llegar al fondo de todo este asunto y asegurarnos de que esto no suceda en el futuro".


Hay procedimientos, pero no se siguen

"Es responsabilidad del Papa recibir acusaciones contra un obispo e investigarlas. Esto no forma parte de la responsabilidad de la conferencia episcopal", destacó Burke en relación a la declaración de los obispos de los Estados Unidos del 16 de agosto sobre los procedimientos de investigación y presentación de informes por mala conducta de los obispos. En cuanto al desarrollo de los procedimientos, explicó que "han estado en la ley de la Iglesia durante siglos", pero que "en los últimos tiempos, no se han conocido y no se han seguido". El cardenal Burke agregó que la investigación del gran jurado de Pensilvania debe estudiarse con mucho cuidado. Si descubren que un obispo no tomó una acción apropiada en su momento "tiene que ser corregido", pero si este "hubiera fallado muy gravemente, entonces simplemente tendría que ser destituido".


Apostasía

Analizando la situación de la Iglesia y el escándalo suscitado mundialmente, el cardenal Burke lamentó que la institución que "debería ser un faro de luz, esté involucrada en una crisis de ese tipo... El diablo está muy activo". "Creo que tenemos que reconocer una apostasía de la fe. Creo que ha habido una apostasía práctica de la fe con respecto a todas las cuestiones relacionadas con la sexualidad humana", advirtió, empezando "con la idea de que puede haber actividad sexual legítima fuera del matrimonio, que por supuesto es falsa, completamente falsa".


El antiguo prefecto de la Signatura Apostólica y arzobispo emérito de St Louis (Missouri) pidió oración, ayuno y otros sacrificios: "Realmente necesitamos tener actos serios de reparación por el sufrimiento que se ha infligido a los fieles, sobre el rebaño de Nuestro Señor, y esa es nuestra responsabilidad. Solo puedo instar a todos a acercarse a Nuestro Señor, que nos guía. Él nunca nos abandonará", concluyó.


El obispo Egan pide al Papa un Sínodo sobre el Ministerio del Clero ante los casos de abusos
REl
23-08-2018


Ante la crisis que se ha desatado de nuevo en la Iglesia con los casos de abusos sexuales que han estallado en países como Estados Unidos o Chile, hay obispos que ya piden medidas concretas para afrontar de manera clara estos terribles sucesos para que no vuelvan a ocurrir. Además de las medidas disciplinarias y legales así como a los trabajos de prevención para que no se produzcan más abusos, el obispo británico de Portsmouth, Philip Egan, pide que se profundice más en el fondo del problema.


La propuesta de un sínodo sobre la vida sacerdotal

Para ello, monseñor Egan ha escrito una carta al Papa Francisco en la que le sugiere que convoque un Sínodo Extraordinario de los obispos sobre la Vida y el Ministerio del Clero. La misiva fue enviada, tal y como recoge Catholic Herald, este miércoles 22 de agosto y publicada en la web de la diócesis de Portsmouth. Asegura el prelado que esta sugerencia le ha surgido a raíz de los recientes escándalos que han estallado en Pensilvania. "El abuso sexual de los clérigos parece ser un fenómeno mundial en la Iglesia", escribió Egan al Papa. "Como católico y obispo, estas revelaciones me llenan de profunda tristeza y vergüenza", agrega.


Una sugerencia "constructiva"

Egan dijo que, además de la tristeza, se ha sentido obligado a ofrecer una "sugerencia más constructiva", y por ello pregunta al Papa si consideraría convocar un Sínodo Extraordinario sobre la Vida y el Ministerio de Clero. El obispo propone que el Sínodo podría ser precedido por un "congreso" al que asistieran losobispos, pero organizado y dirigido por laicos con especial experiencia en escándalos de abuso del clero y en la formación de políticas para salvaguardar a los niños y otras personas vulnerables. Los resultados de esta reunión, sugiere Egan, podrían ser llevados a una sesión formal del Sínodo de los Obispos en Roma. Los temas sugeridos para el sínodo a tratar podrían incluir el discutir la "identidad de ser un sacerdote [o] obispo" e idear una guía sobre "estilo de vida y apoyo para el celibato", proponer una "regla de vida para los sacerdotes [y] obispos" así como "establecer" formas apropiadas de responsabilidad y supervisión sacerdotal [y] episcopal ".


Evaluaciones y ayuda a obispos y sacerdotes

Egan afirma que los resultados de dicho sínodo podrían usarse para informar los cambios a la ley canónica y ayudar a las diócesis a redactar sus propios "directorios para el clero". También señala que como obispo diocesano tenía "pocas herramientas" para ayudar en el día a día en la gestión actual del clero, y lo comparó con las estructuras y los apoyos que existían en los seminarios para ayudar a los formadores a evaluar y desarrollar las vocaciones."Por el contrario, una vez ordenados, los sacerdotes y obispos tienen pocas evaluaciones formales continuas o supervisión ministerial", escribió Egan.


"Debería ser posible idear mecanismos para ayudar a los obispos en sus responsabilidades hacia el clero y ayudar al clero a darse cuenta de que no son 'trabajadores solitarios' sino ministros responsables de la dirección y el liderazgo de la diócesis".

Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.