Plataforma Cero
Publicación Mensual
Año 15 | Número 183 SET 2018
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Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.


La batalla cultural contra el marxismo
Ziberial para elcanciller.com
27-08-2018



Nunca se vio en la historia de Argentina esta desopilante sumatoria de acontecimientos judiciales, económicos y políticos. Por un lado, la fascinación de un 20% de la sociedad por la figura de Cristina Kirchner, una mujer descontrolada ayer y hoy. Ayer al mando de un gobierno que dejó un país inutilizable a partir de la batalla cultural que emprendió.


Una batalla enfocada en debilitar a la sociedad para poder controlarla más fácilmente. Pero esa debilidad fue bien elegida, hasta el punto de que el argentino es el único tipo humano del mundo que no puede entender que debe pagar por lo que gasta y que su suerte en esta vida depende de lo que él decida hacer y no de lo que el Gobierno le otorgue o le permita hacer.

Cuando muchos países de la Europa Oriental lograron extirpar de sus sistemas la cultura marxista, sus habitantes no se quedaron esperando a que el Estado les lleve la sopa de remolacha a la boca. Simplemente no había más sopa. Y una generación entera tuvo que entender que aprendían a manejarse solos en el camino de conseguir dinero para comprarla y pagar sus gastos, o bien terminaban en la calle muriendo de hipotermia. Corta la bocha. Se había acabado la sopa de remolacha gratis.


Cuando países de la Europa Oriental lograron extirpar de sus sistemas la cultura marxista, sus habitantes no se quedaron esperando a que el Estado les lleve la sopa de remolacha a la boca. De los inicios de la década del '90 hasta mediados del 2000 (pongamos unos 15 años), las ex repúblicas soviéticas merodearon en socialdemocracias débiles (como la actual Argentina), producto del neonazismo y una gran parte de la población que, después de la fiesta de liberación del yugo comunista, se dio cuenta de que papá y mamá no estaban más, que estaban solos en el bosque. Y no les gustó nada. Querían volver.


Pasaron 15 años inventando técnicas para aprender a eliminar cualquier vestigio de aquella batalla cultural marxista que por décadas los habían suprimido como seres humanos activos. Con partidos que se armaron y se disolvieron. Figuras políticas que aparecían para ser legendarios estadistas nacionales para luego sucumbir al anonimato en pocos meses; o, en su defecto, a la cárcel. Pobreza, hiperinflaciones, guerras de secesión, miles de protestas. Cuento conocido.


Pero con el recambio generacional aparecieron los actuales jóvenes gobernantes. Croacia, Estonia, Eslovenia, Ucrania, Georgia, Lituania y casi todas esas repúblicas lograron un consenso social e ideológico para navegar el mundo actual, que poco tiene que ver con el mundo que dejaron atrás desde la caída del muro de Berlin. En esas repúblicas nació y se asentó la idea de que cumpliendo reglas económicas mundiales se vive cada día mejor, lejos de la nostalgia, el recuerdo y los líderes ya muertos que hundieron sus vidas en el pozo de la depresión generalizada y el fin de la felicidad. Ambos ingredientes esenciales que necesita para existir todo fascismo/comunismo o como se llame la subespecie populista autóctona de cada región. El kirchnerismo en Argentina, por ejemplo.


Lo que pasa en Argentina no es especial; pasó exactamente lo mismo en una docena de países: tras 15 años de fracasos, encontraron todos el camino de la perdurabilidad republicana, la honestidad extrema y la sofisticación tecnológica. Lo que pasa hoy en Argentina no es "raro" o "especial", como siempre nos gusta creer. Pasó exactamente lo mismo en una docena de países hace no menos de 15 años. Los jerarcas de los antiguos regímenes fueron presos, varios de ellos fusilados o colgados por las masas. Luego, gobernaron elites sociales altas, medias y bajas, con gobiernos fuertes, débiles o neutros. Y, tras una década y media de fracasos, encontraron todos el mismo camino, el de la perdurabilidad republicana, la honestidad extrema y la sofisticación tecnológica.


Pero el punto clave es que dejaron de lado los inventos económicos y los artificios. Si la actividad primaria de un país es la pesca, no se va a poner a fabricar zapatillas, va a vender pescado. Si tienen nueve meses de nieve, no van a hacer dos cosechas de maíz por año. Si no hay inversiones, bajan los impuestos; si hay muchas inversiones, los dejan para que no se vayan a otro país

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Es reorganizar y razonar, y esa es la tarea de los argentinos. No se sueña más, se terminó la siesta. Ahora, hay que vivir.


El Calafate: lugar de la bóveda, documentación de Inteligencia y un hallazgo que es un verdadero escándalo, en la casa de la ex presidenta Agencia OPI Santa Cruz 26-08-2018



(OPI desde El Calafate) Además de la Honda CRV que tenía pedido de secuestro, como apuntáramos en nuestra nota anterior, el allanamiento a la propiedad de los Kirchner en El Calafate incluyó un lugar refaccionado de 3 X 1,8 X 2,30 mts, donde un marco de madera disimulaba la existencia (anterior) de otro marco más pesado, que los investigadores establecieron que se trató de una puerta blindada o de alta seguridad para preservar valores o documentos de importancia. Recordemos que el primer día dijimos que se halló, al pie de la escalera principal que baja al subsuelo, una especie de "placard" de paredes sólidas de unos 2 metros de alto X 0,80 X 0,50 cms, que hoy tiene una puerta placa, pero se estableció que allí hubo colocada biscagras y marco pesados que sostenían una puerta blindada.


Sin embargo, tras comenzar a requisar y analizar cajas y elementos depositados en este amplio espacio del subsuelo encontrado ayer, contiguo a una especie de "oficina" que usaba Néstor kirchner, fuerte fue la sorpresa de la policía y el personal judicial cuando comenzó a ver la existencia de pen drives, carpetas de solapa con información de inteligencia, material que la propia ley de Inteligencia Nacional prohíbe sacar del ámbito de resguardo del organismo y mucho menos tener en una propiedad privada y menos aún en la casa de una ex presidenta de la Nación. Allí, entre todo eso, se encontró (al menos del análisis inmediato así surgió) información sobre Nisman, su familia (la Jueza Arroyo Salgado), el propio Juez Bonadío.


La información aportada por las fuentes de OPI, indican que los actuantes en la diligencia judicial quedaron sorprendidos del hallazgo, algo que (obviamente) más allá del lugar que claramente se trata de una bóveda construida allí, tal como consta en los planos y fue denunciado oportunamente cuando declararon los arrepentidos, el contenido actual de la misma y esos elementos encontrados allí, desconcertó a propios y extraños y por estas horas se prevé que el domingo será requisado todo el material, cargados en una camioneta y junto con el vehículo Honda CRV que está en resguardo en el aeropuerto local, remitido a Buenos Aires para el análisis de la Fiscalía.


Las mismas fuentes no descartan que en los próximos días, sean llamados a declarar todos y cada uno de quienes intervinieron en la construcción de la casa de El Calafate, aún cuando el Arquitecto que la diseñó Ernesto Cañas haya fallecido, otro de los arquitectos de la familia que hizo arreglos y rediseños en la propiedad Pablo Grippomás trabajadores que serían convocados a declarar, podrán determinar con precisión cómo, cuánto y de qué modo se construyó aquel espacio del cual ya se tenía conocimiento, pero que ahora resurge con más fuerza, teniendo en cuenta el destino que le habrían dado para el posible atesoramiento de dinero y/o valores provenientes del circuito ilícito de fondos, que en base a las declaraciones de los imputados arrepentidos, habrían sido guardados allí. Hoy a las 09:00hs retomarán la actividad judicial y las fuentes indican que posiblemente, no termine el fin de semana y continúe el día lunes. Todo dependerá del material que se deba analizar y el tiempo que les demande el meticuloso estudio de la construcción, al que está siendo sometido el edificio. (Agencia OPI Santa Cruz)



1 comentario: CC 26 agosto, 2018 at 10:59 am Que aprovechen y pasen luminol en la propiedad donde se rumorea que le dieron el corchazo al tuerto. Vamos, alguien que adulteraba documentos públicos con Liquid Paper no puede tener todos los cabos atados ni los patitos en fila. Ojala tengan tecnología de punta, de esa que te escanea hasta las paredes. Esta es la oportunidad, después ya no se podrá volver.


Lo que le conviene a Macri no le hace bien al país
Luis Majul para Infobae
20 de agosto de 2018



El presidente Mauricio Macri admitió, por fin, que su círculo íntimo le explicó que no le conviene que Cristina Fernández vaya presa. Que lo que más le sirve es que la exjefa de Estado se siga desgastando, así compite como candidata a presidente, y termina perdiendo contra él. Pero Macri también dijo que "esto que pasa", o sea, la investigación derivada de los cuadernos de Oscar Centeno, "le conviene al país".


Entre la conveniencia y el deber hay mucho trecho. Hay, por ejemplo, la presunción objetiva de que Cristina Fernández es la jefa de una asociación ilícita que recaudó dinero en forma ilegal por miles de millones de dólares. Está también la sospecha de que entorpeció una y otra vez la investigación de jueces y fiscales, lo que implica un argumento de mucho peso para dictarle la prisión preventiva.


Aporto tres datos duros: el sorpresivo giro de los casi 6 millones de dólares a la caja de seguridad de su hija Florencia Kirchner para que no le sean embargados de su cuenta; el instrumento financiero que armó Máximo Kirchner para seguir cobrando los alquileres por afuera de la intervención judicial y la confirmación de que su contador adulteró los datos de los libros de las sociedades y los balances a pedido de la expresidenta.


Hay, además, indignación social por el hecho de que Cristina Fernández usa sus fueros como un privilegio para evitar la cárcel, cuando ya están detenidas casi 40 personas, entre ex funcionarios y empresarios, por delitos de corrupción que, directa o indirectamente, están vinculados con sus decisiones. Macri puede ganar o perder las próximas elecciones para Presidente, pero no debería mover un dedo para evitar que su antecesora sea investigada, condenada, despojada de sus fueros, y eventualmente de su libertad.


En la Argentina, entre el 60 y el 70 por ciento de los presuntos delincuentes sin condena firme permanecen en la cárcel por decisiones que corresponden al criterio del juez. Pero si los estrategas del primer mandatario empiezan a mover los hilos para garantizar la impunidad de Cristina con la intención de que sea candidata, serán considerados cómplices, igual que la mayoría de los peronistas que se niegan a soltarle la mano.


Mauricio Macri: "Dicen que no me conviene que Cristina Kirchner esté presa"
En diálogo con Andrés Oppenheimer por CNN en español, el presidente argentino dijo que la crisis "es distinta a la del 2001". Qué debe pasar para que sea candidato en 2019.
Perfil.com
20-08-2018


El presidente Mauricio Macri brindó este domingo por la noche una entrevista al periodista Andrés Oppenheimer por la cadena CNN en español, en la que se refirió al escándalo de los "cuadernos de las coimas" afirmando que se trata de una historia "superior a ver Netflix", el gigante de contenidos audiovisuales en streaming. "Yo digo que en los últimos 20 días bajó el rating de Netflix como nunca antes. Porque esto (en referencia al casos judicial) es superior a ver Netflix", comentó. "La argentina ha vuelto al mundo, ha planteado una agenda de reformas que empezó a cumplir a una cierta velocidad. Lo que nos habíamos propuesto en cinco, seis años, de enderezar el déficit fiscal, que es un cáncer en nuestro país, ahora tenemos que hacerlo más rápido", afirmó el jefe de Estado, y agregó que "en esta emergencia estamos discutiendo con todos los gobernadores cómo vamos a cumplir el déficit para el próximo año". Consultado sobre si no hubo un posible "exceso de optimismo", el líder de Cambiemos sostuvo: "Siempre soy optimista, el país realmente estaba quebrado, sin reservas, sin energía, con cepo cambiario, en default. Pero sigue siendo el país con más potencialidad. Si los argentinos demostramos que aprendimos de nuestros errores lo vamos a hacer realidad" "Los que creen que podíamos atacar violentamente el gasto público al principio de equivoca, políticamente no había espacio para eso. Hoy hay una mayor claridad sobre el problema. Soy optimista en que la Argentina va a retomar el camino del crecimiento", comentó el mandatario.


Hoy domingo, en #OppenheimerPresenta, hablare con el presidente de Argentina, @mauriciomacri, sobre los cuadernos de la corrupcion, Cristina Kirchner, las elecciones del 2019, la crisis de Venezuela, etc. A las 8pm hora de Miami, 21hs de Argentina por @CNNEE. No se lo pierdan!


Sobre la situación de volatilidad económica, Macri opinó: "Estamos en una situación de tensión que no se va a calmar hasta que no le mostremos a los mercados que vamos a bajar el gasto público. Esta crisis es distinta a la del 2001. A ningún país del mundo le dieron tanto apoyo del FMI, a ninguno le dieron tanto préstamo. Es distinta porque ahora tenemos en claro los objetivos hacia donde vamos, hay un camino claro que hemos delineado". El presidente, que planteó la reducción de la pobreza como medida evaluatoria de su gestión, aseguró que "aspiran a que haya menos pobres" y lamentó que la inflación no haya bajado este año como pensaban que sucedería desde el Gobierno. "Lamento mucho que no haya funcionado el proceso de baja de inflación como habíamos previsto", dijo. Cuadernos de la corrupción. Ante la pregunta sobre la supuesta trama de corrupción entre empresarios y ex funcionarios del gobierno anterior en los "cuadernos de las coimas", aseguró: "Yo nunca había visto nada igual, algo tan organizadamente desde el Estado y el Gobierno. Yo digo que en la Argentina en los últimos 20 días bajó el rating de Netflix como nunca antes, porque esto es superior a ver Netflix" bromeó.


"Muchos dicen que no me conviene que Cristina vaya presa. No hago lo que me conviene, hago lo que le conviene al país. Esto es fundacional para la Argentina y estoy muy contento de que sea en mi presidencia de todo esto salga a la luz. Si a algo me comprometí es a que la ley sea igual para todos. Al país le conviene que haya un sistema judicial independiente, yo no estoy presionando para que sucedan o no sucedan las cosas". Por otro lado, sostuvo: "Una cosa es recaudar en forma coercitiva, y otra cosa es el aporte en las campañas. Para eso planteamos la ley de financiamiento político". Sobre su primo, Ángelo Calceterra, (ex dueño de la constructora IECSA) quien se presentó en Comodoro Py y admitió pagos para el financiamiento de campaña kirchnerista, Macri dijo: "Él me avisó que se iba a presentar. Lo lamento mucho, con un profundo dolor porque tengo mucho afecto por él, pero es el ejemplo de que acá nadie tapa nada".


Respecto a la financiación de la política, opinó sobre la causa por presuntos "aportantes truchos" en la campaña de Cambiemos, ante lo que afirmó: "Confío plenamente en la Gobernadora (María Eugenia Vidal). No hay ninguna posibilidad de que haya tomado un sólo peso que no sea de ella", aseguró.


¿Busca la reelección en 2019? Frente a una eventual posibilidad de presentarse en 2019, el mandatario no confirmó su reelección, aunque tampoco lo negó. "Si tengo que seguir colaborando lo voy a hacer. Si la vocación de continuar en la línea de cambio está, yo no voy a decir que no", dijo. Futuro del trabajo. "Hay que abrir la cabeza para preparar a la gente para los trabajos del futuro. Estamos apuntando mucho para desarrollar la capacidad emprendedora de los ciudadanos. En el emprendimiento el turismo tiene un rol fundamental", manifestó.


"En ese sentido, la argentina tiene mucho para ofrecer, y estamos poniendo mucho énfasis en eso con la conectividad aérea. Creemos que el turismo es una maquina de empleo maravillosa", consideró.


El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde
¿Y si apareciese un outsider?
21-08-2018



No resultaría tarea fácil rastrear, a nivel planetario, un caso similar al de nuestra ex–presidente, Cristina Fernández. Acusada de haber prohijado, junto a su difunto marido, una asociación ilícita de calado nunca antes visto entre nosotros; y sospechada, no sin funda- mentos, de haberse enriquecido como nadie durante los doce años que gobernaron el país ella y Néstor Kirchner, no ha perdido -sin embargo- desde que estalló el así llamado escándalo de los cuadernos, ninguno de los votos de su núcleo duro.


Tampoco sería fácil hallar en el mundo una situación similar a la que vive Mauricio Macri. En la totalidad de las encuestas de alcance nacional, su figura y su gestión han caído en la consideración de la sociedad, de una forma tan pronunciada en los últimos cuatro meses, que asusta. No obstante, a semejanza de su principal contrincante, no ha sido abandonado por el grueso de sus seguidores. Mientras la jefa de Unidad Ciudadana man- tiene intacto su 27 % de incondicionales que -si los comicios se substanciasen mañana- la respaldarían a ojos cerrados, el actual presidente recibe el apoyo de entre 30 % y 32 % de votantes a los que las penurias económicas no parecen hacerle mella a la hora de entrar en el cuarto oscuro.


Por supuesto, semejante fenómeno no admite ser explicado con arreglo a una sola causa. La complejidad que deja trasparentar obliga a pensar en múltiples factores, que se explican y complementan mutuamente. Las formas en cómo los seres humanos -aquí y en cualquier otra geografía- abrazan un credo político y se consagran a un líder, arrastran unas componentes irracionales que no siempre se dejan ver con claridad. Las conductas de las masas, tanto en regímenes democráticos como autocráticos, no siguen una lógica rigurosa y racional. El pathos suele ser más poderoso que el logos, para ponerlo en términos clásicos.


La viuda de Néstor Kirchner debe ser una de las figuras más corruptas de la historia argentina. La cantidad de pruebas reunidas, al respecto, es abrumadora. Por su lado, el descontento con la administración de Cambiemos y el escepticismo que existe acerca del futuro inmediato -lo que falta para completar el año en curso y el próximo- no registra antecedentes desde 1983 a la fecha, con la sola excepción de aquella alianza que hace die- ciocho años encabezó Fernando de la Rúa. Cuando aún no habían cumplido 36 meses en la Casa Rosada, ni Raúl Alfonsín, ni Carlos Menem, ni Néstor Kirchner registraban porcen- tajes tan desfavorables como los que acumula Mauricio Macri. Pero -así y todo- uno y otro, la hoy senadora por la provincia de Santa Cruz y el presidente de la Nación, siguen siendo los dos protagonistas casi excluyentes de la política criolla.


De los muchos motivos que podrían apuntarse en tren de dar una explica- ción de por qué sucede así, la falta de fuerzas y candidatos alternativos es -de lejos- la de mayor importancia. ¿Quién podría desempeñar el papel de Cristina mejor que ella? Nadie que se halle a la vista. En el horizonte no despunta ningún líder con el ascendiente que la ex–presidente posee sobre ese tercio de la población que, a falta de mejor término, cabría definir como populista. A su vez, ¿quién sería capaz de reemplazar a Macri. No lo hay; a menos -claro- que, por propia voluntad, se hiciese a un costado y dejase su lugar a María Eugenia Vidal.


A los kirchneristas le importan poco o nada las demostraciones de que hubo un gigantesco mecanismo de corrupción montado por el matrimonio patagónico. Básicamente, en razón de que las consideran inventos y las tienen como parte de una confabulación del ofi- cialismo y la Justicia para meterla presa a Cristina Fernández. Para los macristas, por su lado, los sinsabores económicos son el producto de la herencia recibida más que de los errores del equipo de gobierno. Aquéllos y éstos -a pesar de los abismos ideológicos que los separan- comulgan una misma fe a prueba de balas.


Los peligros que enfrentan -desde aquí y hasta julio de 2019, al momento que venza el plazo para oficializar las candidaturas- son de distinta índole, según se trate de la líder de Unidad Ciudadana o del jefe de Cambiemos. El obstáculo mayor que puede cruzarse en camino de la primera lleva por nombre Marcos Paz o el de alguna prisión similar. El que debe sortear el macrismo, en cambio, no tiene que ver con las rejas. Sí con una seria crisis económica que, si recrudeciese y quedase fuera de control, pondría en tela de juicio la gobernabilidad. Existe, asimismo, un escenario que -en el supuesto caso de que se hiciese realidad- dejaría a los dos en una situación complicada. Se trata de la eventual aparición de un outsider -o, si se prefiere, de un tapado- que, con base en el descreimiento gene- ralizado de una gran parte de la sociedad y el hartazgo de la gente con la clase política, se erigiese en una alternativa, equidistante tanto del kirchnerismo como del macrismo. ¿Quién hubiese pensado, un año atrás, que el movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo co–gobernaría Italia? ¿Quién hubiera imaginado, doce meses atrás, que Jair Bolsonaro se ha- llaría ubicado primero en las encuestas brasileñas, superando a todos los restantes candidatos que aspiran a la presidencia de ese país y están, al día de hoy, en condiciones de competir por el cargo?


Si -como todo lo hace prever- el Escándalo de los Cuadernos continuase escalando sin solución de continuidad y, a su vez, la situación social no mejorase, la masa de indecisos -que registran todos los relevamientos y que no parece proclive a votar ni a Mauricio Macri ni a Cristina Fernández- quedaría entonces a la deriva. En semejante contexto, el surgimiento de un outsider no debería descartarse de cuajo. Que hasta el momento no haya hecho irrupción no significa que -de darse las condiciones antes apuntadas- el tapado no pueda aparecer de la noche a la mañana. Por ahora Mauricio y Cristina, a pesar de sus limitaciones, corren con ventaja.


Justicia lenta no es justicia, allanamiento anunciado no es allanamiento
Rubén Lasagno para Agencia OPI Santa Cruz
9 agosto, 2018



14:30 – (Por Rubén Lasagno) – Un allanamiento es una medida que ordena un juez para recolectar pruebas durante el proceso de instrucción en una causa. Sirve para determinar con un grado de certeza a partir de la espontaneidad y la sorpresa del procedimiento, dónde y cómo se encuentran los elementos de prueba por medio de los cuales busca determinar a partir de los indicios y/o testimonios obtenidos. Es decir, un allanamiento tiene su verdadera valía en tanto el allanado no tenga un aviso previo, lo cual le permitiría evacuar las pruebas o modificar el entorno.


Por eso en las causas de narcotráfico los allanamiento se hacen en simultáneo. Esa medida, impide que suenen las alertas entre los delincuentes y estén preparados para destruir pruebas. Por lo tanto, si la principal virtud de un allanamiento es la sorpresa, no tiene mucho sentido su anuncio previo, menos aún la "solicitud de permiso" al Congreso en el caso de la senadora Cristina Fernández y muchos menos aún que el tratamiento para dar o no la autorización de parte de la Cámara, se posponga hasta la semana que viene.


¿Y dónde queda la justicia?. La justicia, tal como sucede hoy con el allanamiento a CFK, queda relegada a un segundo o tercer plano. Entonces nos deberíamos preguntar por qué en este caso la justicia actúa de manera diferente a la de un narcotraficante?. La cuestión de fueros es algo que técnicamente no es aplicable a los casos de delitos en funciones previas y sin conexidad con la actividad de un legislador. Por lo tanto, la inmunidad no puede ser transformada en impunidad. Un diputado o un senador no puede ampararse en la zona gris de la ley para estar por fuera de ella y los congresales transformar al senado en un aguantadero de delincuentes comunes. Dicho esto, la acción de los senadores de aplazar un hecho por si mismo insólito, como es el de darle permiso o no a un juez para allanar un domicilio, es una muestra más del nivel de seriedad que tiene la justicia y las instituciones en la Argentina.


A Lázaro Báez le dieron 35 días antes de allanarlo, tiempo el cual se había hecho pública la medida y finalmente tras la "invitación" del testaferro K a su quinta, los periodistas que estuvimos en la famosa "Cava de vinos" podíamos ver y oler la pintura nueva de la refacción y contrastar las fotos que teníamos de cuando estaban allí las cajas fuertes, con las vigas y lo que habían quedado de las bóvedas con dinero. La "justicia", encarnada por la Dra Askenasi Vera (puesta de apuro en el Juzgado federal para actuar en este caso) dijo: "¿Ven, que acá no hay ni hubo nada más que una cava de vino…?" y todo quedó allí.


Con el "allanamiento" a Julio de Vido sucedió algo parecido y ahora con Cristina Fernández, también. Mientras tanto un ex juez como Oyarbide, envuelto en la cadena de corrupción, bolsos de plata y cómplice de la década afanada, dijo muy suelto de cuerpo que cuando era juez le "apretaban el cogote" para fallar a favor de los Kirchner. Ahora pide declarar como "arrepentido", pero mientras tanto la misma Omertá que hoy lo juzga públicamente le permitió jubilarse para zafar de las imputaciones y el juicio político. Ahora, si hubiera justicia, cabría que lo procesen por el delito de complicidad con los delincuentes comunes que estuvieron en el poder, le quiten la jubilación que cobra como juez y además apliquen el procedimiento de causa írrita para reabrir las causas que cerró en favor de Néstor y de Cristina.


Mientras nada de esto ocurra, los allanamiento al poder se los anuncie dos semanas antes y los ejecuten dos meses después, los jueces corruptos no sean llevados a juicio político antes de jubilarlos y a los empresarios dejen de llamarles "arrepentidos" para dejarlos libres cuando son culpables y el senado sea una cueva de encubridores como hasta ahora, este país no tiene futuro. (Agencia OPI Santa Cruz)


Argentina y el miedo a ser decente
Dardo Gasparré para Infobae
11-08-2018



Está claro que no se llegó a este Lava Jato telúrico como fruto de una investigación oficial profunda de las muchas denuncias previas que se arrimaron en su momento a varios juzgados. Ni se sabrá nunca qué motivó la aparición de los cuadernos del terror. Casi no importa. La corrupción suele destaparse por obra de la casualidad, los despechos, los enojos, la necesidad de exhibicionismo, la sensación de omnipotencia o impunidad, casualidades, descuidos. La exageración y generalización grosera y alevosa de una docena de años K creó flancos débiles en el mecanismo corrupto al popularizar generosamente el acceso a la riqueza mal habida a vastos sectores desacostumbrados al manejo de fortunas, que las exigencias de las leyes internacionales obligaron a transportar en "físico", o "vivo", para usar el lenguaje del hampa política. Eso fue en sí mismo una torpe precariedad poco elegante que se patentizó con los bolsos, las vinotecas y mausoleos, las escalas aéreas no programadas y quien sabe qué nueva artimaña que estará por descubrirse.


Por una especial combinación de factores, y porque un periodista, receptor de las copias de los cuadernos, obró sin proponérselo como un auditor de la Justicia – mérito que habrá que reconocerle a la prensa tantas veces sospechada – el proceso ha tomado relevancia y es ahora imparable, como un alud. Tampoco se sabe dónde ni en quiénes termina, ni las consecuencias y ramificaciones que sin duda surgirán, fruto que – también habrá que reconocer – se debe al cambio clave de la legislación que creó la figura del arrepentido, un elemento indispensable en estos casos de prueba tan complicada por su dificultad de trazabilidad.


Al haber cumplido el Gobierno con su palabra de no interferir con la tarea de la Justicia, el curso de la investigación se ha profundizado y se seguirá sin duda profundizando, algo que ha sorprendido a quienes creíamos que el caso terminaría en la nada. El orquestado alegato de haber sufrido una extorsión esgrimida por varios de los imputados y testigos caerá en cuanto el fiscal solicite la pericia de los estados contables y se demuestre que los extorsionados obtuvieron un retorno muy alto a cambio de su "contribución a la campaña", incluyendo los reajustes de obra, compensaciones y el beneficio de no necesitar terminar la obra para conseguir cobrar un valor mayor al precio ofertado. Habrá particularidades y excepciones, sin duda.


Esto, como se ha dicho, creará un verdadero laberinto en que estarán atrapado la obra pública, el Merval y los bancos acreedores de las empresas, además de los trabajadores y proveedores. El propio Estado está ya ante la eventual disyuntiva de la actitud a tomar con sus contratistas en casos de obras no relacionadas o no comenzadas aún. De ser halladas culpables, las contratistas perderían su condición de proveedores del Estado. Eso ocurrirá dentro de largos años. Pero ¿qué hacer mientras tanto? ¿Qué pensaría la sociedad si se comenzara una nueva obra con una empresa cuestionada? Y viceversa, ¿qué pasaría si se desplazara a una empresa por estar cuestionada y ésta iniciara un juicio contra el Estado?


A esto hay que agregar que esa incertidumbre hace que el Gobierno vea caer su principal bandera de reactivación y realizaciones, como son los planes de infraestructura, ya golpeados por el ajuste, que ahora sufrirán otro golpe de knockout, al ser simultáneamente la materia prima de la corrupción pasada y una fuente de inseguridad jurídica y de críticas políticas en el futuro. A medida que se generalice la investigación, y se incorporen nuevos protagonistas como banqueros, cambistas, escribanías, abogados, contadores, y se amplíe a la figura de cohecho y lavado de dinero, este escenario se torna más laberíntico y paralizante. Piénsese en cuán difícil será conseguir financiamiento para nuevos emprendimientos por parte de cualquiera de estas empresas hoy en la picota, ya tarea difícil por el riesgo país que se sigue haciendo esfuerzos por aumentar.


El miedo a una situación como la descripta, que tiene sentido frente a la generalización obscena de las prácticas que se van conociendo, también debe haber obrado más de una vez para llevar a aplicar el criterio del "no hagan olas", que obraba como un salvoconducto, que era en tal caso, una verdadera extorsión: "si se ataca la corrupción, se para el país", frase que – adaptada a las diversas situaciones- es una constante nacional. Con lo que en el frente interno la sociedad está frente a un virtual plebiscito: ¿acepta los efectos de todo tipo que significará llevar adelante la erradicación de la corrupción, o la tolera y cierra los ojos para que el país siga funcionando, con todas las consecuencias que también eso acarrea? Es en definitiva, la disyuntiva que plantea la mafia. O el narco. El poder del miedo. Pero del miedo autoinducido. El miedo a ser decentes. El miedo a ser normales. El miedo a ser sanos. Acaso, el miedo a competir.


En el frente externo, la situación no es diferente. O quizás es peor. Los bancos e inversores internacionales no entienden lo que ocurre. Porque no tienen la expertise de quienes han vivido 6 décadas en este deterioro creciente y explosivo. La inclusión como emergente, que debió mejorar el valor de los activos, al descontarse los efectos de su vigencia, llevó al país a ser analizado por otro tipo de inversores a quiénes no les gustan los riesgos y los estilos del fascismo residual y resiliente argentino por muy audaces, picarescos y rentables que resulten. Este juicio los asusta, tanto por sus efectos como porque no llegan a entender ni la magnitud ni la seriedad del caso, ni siquiera tienen la seguridad de que esta vez se vaya a tratar con seriedad.


Huyen con lógica de las acciones que temen no valgan nada si muchas empresas son barridas por el vendaval de sus propios delitos, si se prueban, y también de las que no valdrán nada si el mercado interno se adormila por la incertidumbre y la desaparición de la obra pública. Huyen del efecto político combinado del ajuste pactado con el Fondo y el desajuste en el único sector reactivante que quedaba. Huyen de que Cristina, que hasta ayer metía miedo porque crecía, ahora termine en prisión o desgastada y el peronismo se unifique, con una política económica desconocida y azarosa, una lotería, como suele presentar el peronismo. Y gane las elecciones. Le conviene que siga Macri sin hacer demasiados cambios. Y huyen más rápido al agregar el efecto Trump con que ayuda el presidente americano. El mercado mundial tiene miedo de los costos de que Argentina se vuelva decente.


Eso sin olvidar que -con justicia- tampoco están viendo firmeza en la baja del gasto y el ajuste indispensable y cada vez más urgente que se requiere y que el presidente y los gobernadores parecen estar dibujando más que llevando a cabo con alguna seriedad. Y huyen también, porque no ignorantes de estas consideraciones, muchos de los sectores involucrados, o los aún no descubiertos, expertos en esto de crear ambientes, cambiar percepciones y hacer lobby, están agitando y agrandando las consecuencias desastrosas que pueden devenir de esta cruzada de saneamiento que comenzó de casualidad, pero que ahora no puede parar ni pararse. Y habrá que ver quién es quién cuando surja la discusión y la investigación sobre los movimientos in and out de los fondos involucrados, que tal vez sean mucho más importantes que los que figuran en los cuadernos de un chofer precario. Ese grupo también tiene miedo de que Argentina se vuelva decente, no sabría cómo sobrevivir en ese contexto.


Como en el trasfondo está la discusión por la reelección, a Cambiemos se le presenta la misma disyuntiva de siempre. Hacer lo que se debe, con el riesgo inherente, o especular y parecerse al peronismo para no ahuyentar a inversores, votantes, populistas, estatistas, empresarios, gremialistas, contratistas, defensores de derechos irrenunciables de todo tipo y sensibles de todas las tendencias.


Si eligiese hacer lo que debe, correspondería que considerase a este tema de vital importancia, armase un equipo de primer nivel de seguimiento y coordinación con la Justicia -no de obstrucción- determinase una política a seguir sobre la cuestión específica y sus consecuencias, y comenzase a comunicar con coherencia y contundencia lo que va a hacer y lo que va a ser. Esto significa responder con solidez y con contundencia cada una de las dudas que se acaban de plantear.


El presidente Macri tiene un solo camino. Ponerse al frente de la cruzada que ha venido predicando y salir a explicar para adentro y para afuera que lo que está ocurriendo es bueno para el país, es bueno para su sociedad, es bueno para quienes comercian con él, para quienes invierten en él y para quienes lo financian y quieren ganar dinero decentemente con él. Y demostrar por qué lo es y para qué servirá. Lo que todos los mercados y los entes internacionales han venido reclamando – se supone que no declamando – al igual que los contribuyentes, los empresarios sanos, los trabajadores y la sociedad en su gran mayoría. Es el momento de jugarse y asegurarse por todos los medios legales, y garantizarlo así, de que la causa no morirá en algún recoveco intrascendente, en fallos formales en los que nadie crea, en amigos o parientes salvados milagrosamente, en concesiones al que más amenace o al que mayor peligro represente, ni en renuncias a principios para ganar elecciones o reelecciones, que no sirven para nada si no son para lograr algún cambio de fondo que no se ha conseguido hasta ahora. Aunque no se trate nada más que de satisfacer el ego.


En esa misma idea debe agregarse la lucha contra el gasto en exceso y el estatismo, que son finalmente otra forma de corrupción, sino la causa misma de ella. Otra bandera que el presidente agita pero que ni siquiera ha transformado en compromiso. Es posible que si elige ese camino, tendrá también que elegir otros compañeros de ruta en varias áreas. El argumento de que alguien nuevo tiene que aprender cómo son las cosas supone que los actuales colaboradores lo han aprendido, cosa que no se ha demostrado. Esto debe salir a explicar Mauricio Macri, pero no como un comentarista, sino como un gobernante que a la hora crucial saca lo mejor de sí mismo, se compromete y apuesta su futuro detrás de una causa, no de un objetivo reelectoral, que a este paso parece cada vez más lejano y difuso, de todas maneras.
Es su chance de volver a ser ganador. Pero aún si debe perder la reelección por haber dejado esa bandera plantada y ese ejemplo, pues es hora de que le haga ese servicio a la República. Finalmente, la gloria no es el simple nombre de un cuaderno, sino estar en la memoria colectiva de un pueblo como alguien que hizo lo que debía.


Los cinco interrogantes que todavía siguen irresueltos
Hugo Alconada Mon para La Nacion
08-08-2018



La condena a Amado Boudou es un buen paso en la senda correcta. Es bueno porque se basa en un cúmulo de evidencias y testimonios, aunque también queden abiertos varios interrogantes sobre la ruta del dinero y los roles de Néstor y Cristina Kirchner en la trama. Pero más aún porque el tribunal ordenó su arresto y su traslado inmediato a una cárcel. Ese es, ni más ni menos, uno de los grandes "secretos" que explican la contundencia que registra desde hace años el Lava Jato, en Brasil. En Brasil, los fiscales concluyeron que el riesgo real de terminar en una celda es una de las herramientas más eficaces con que cuentan para que confiesen los sospechosos y se vuelquen al régimen de la delación premiada. Ya sea durante el proceso -con las prisiones preventivas- o más aún tras la condena.


Con sus diferencias, esto mismo es lo que se ve en la causa derivada de los cuadernos de la corrupción en los últimos días. Grandes empresarios que jamás, ni en sus peores pesadillas, imaginaron dormir en prisión meditan si deben callar y seguir tras las rejas o confesar.
Las condenas del caso Ciccone aportan otro dato alentador: Alejandro Vandenbroele recibió la pena más baja que Boudou y los cinco condenados restantes. Traducción: el tribunal premió al único acusado que se dio vuelta, se desmarcó, traicionó (o como se quiera calificar) a los corruptos y declaró como arrepentido. Esa es, también, otra de las grandes enseñanzas del Lava Jato brasileño: hay investigaciones que jamás avanzarán sin que un protagonista se convierta en delator y sirva de guía a los fiscales.


¿Es perverso desde la perspectiva moral que el Estado deba reconocer su ineptitud para investigar y deba recurrir a un delator? Sí. ¿Es cuestionable que el Estado deba "premiar" a un delincuente para así avanzar contra delincuentes más importantes y poderosos? Sí. Pero es una realidad, ya sea en Estados Unidos -con el "plea bargain"-, en Brasil -con el régimen de la delación premiada- y más aún en la Argentina, donde la impunidad es la regla y las condenas en delitos de corrupción y de cuello blanco son la excepción. Sin embargo, la condena de cumplimiento efectivo de Boudou deja varios interrogantes abiertos.


El primero, ¿quiénes fueron los financistas de la intentona? ¿Quiénes aportaron decenas de millones a la ignota y diminuta sociedad The Old Fund para que tomara el control de Ciccone Calcográfica? Vandenbroele, ya como arrepentido, afirmó que el banquero Jorge Brito es la respuesta a esas preguntas, y que fue Brito también quien le pagó durante años por su silencio. Aun así, el juez federal Ariel Lijo sigue sin avanzar contra él.


El segundo interrogante pasa por el fallecido expresidente Néstor Kirchner. ¿Dio la orden de avanzar sobre Ciccone? ¿Dispuso que lo hicieran como lo intentó Boudou? ¿O pretendió su estatización, como quería Aníbal Fernández, y Boudou intentó quedársela desde el día mismo en que Kirchner murió, el 27 de octubre de 2010, y The Old Fund llamó ese mismo día a una asamblea extraordinaria de accionistas para meter, por la ventana, a la sociedad uruguaya Dusbel SA que ni siquiera tenía aún sus papeles en regla para operar en la Argentina?


El tercer interrogante se centra en la entonces presidenta Cristina Kirchner. ¿Sabía? ¿Cuánto sabía? Y si no sabía, ¿cuándo se enteró y qué órdenes impartió? Porque fue ella quien aprobó el desplazamiento del entonces procurador Esteban Righi, molesta porque el jefe de los fiscales no había logrado "controlar" a su subalterno, a Carlos Rívolo, ni al juez Daniel Rafecas -quien solía definirse como su "discípulo"-. Validó su caída en las horas posteriores al allanamiento del departamento de Boudou en Puerto Madero. La entonces presidenta fue más lejos. Porque Boudou debió remover a sus abogados de confianza y recurrir al equipo de la entonces ex-SIDE, mientras que la maquinaria de propaganda estatal -liderada por el programa 6, 7, 8 de la Televisión Pública- fijaba la línea oficial de defensa del vicepresidente y los ataques contra los investigadores judiciales y periodísticos.

El cuarto interrogante pasa por el entonces titular de la AFIP Ricardo Echegaray. ¿Pudo Boudou operar sin el apoyo de la cúpula de la AFIP? Más aún, ¿pudo el jefe de Asesores de Echegaray Rafael Resnick Brenner -uno de los condenados ayer-, tomar decisiones sin la anuencia de su jefe directo? De hecho, Resnick Brenner era, como dice su cargo, "asesor", carente de firma ejecutiva, es decir, para decidir.


El quinto interrogante va más allá de Boudou. ¿La primera condena por corrupción a un vicepresidente electo por las urnas será un "leading case" en una nueva etapa de institucionalidad en la Argentina? ¿O Boudou servirá de "chivo expiatorio" como María Julia Alsogaray lo fue para la clase política tras la década menemista? Al fin y al cabo, ambos provenían de la UCeDé y los peronistas nunca los consideraron tropa propia, por más que ella aprendiera la marcha peronista y él refrescara sus pies en una fuente de la Plaza de Mayo. ¿Será el caso Ciccone el inicio y la causa por los cuadernos de la corrupción la continuación de un nuevo proceso en la Argentina? Muchos políticos y empresarios ruegan para que no sea así.


Por qué Cristina debería estar presa
Joaquin Morales Solá para La Nacion
05-08-2018



El remisero Oscar Centeno aceptó que escribió los cuadernos. Un empresario, Juan Carlos de Goycoechea, confirmó el procedimiento que contó Centeno, aunque no la cantidad de dinero. El círculo se cierra sobre Cristina Kirchner. El resto de los empresarios callan. El silencio es también una forma de asentir. Sus abogados les dicen que se trata solo de una serie de fotocopias sin valor probatorio. Es un mal consejo y un grave error: hay en esa causa un monumental trabajo del periodismo y de la Justicia para cotejar los datos que Centeno escribió en los cuadernos.


Tanto LA NACION como el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli temieron ser desmentidos por el remisero. ¿Y si hubiera dicho que él no había escrito nada? La Justicia solo actuó cuando ya había confirmado gran parte del relato de Centeno.


El escritor es un suboficial mayor del Ejército. Está acostumbrado a escribir todos los días un informe de novedades, que es la rutina de los militares. Sus cuadernos están escritos con buena ortografía y sin errores de puntuación. Salvo en dos o tres frases durante diez años, no hay opiniones (solo en una entrada habla de que le da "asco" lo que ve); es, sobre todo, la descripción de una trama corrupta por parte de un cronista meticuloso y excepcional. ¿Por qué los escribió? ¿Por qué hizo esos relatos cuidadosos y exactos de entregas y recibos de coimas? La opinión predominante entre funcionarios judiciales es que preparaba una extorsión. Algo hubo ya: su casa, sus autos y el departamento de su expareja fueron pagados por Baratta. Centeno entregó en custodia esos cuadernos a un amigo, suboficial de la Policía Federal, que es quien los leyó y los sacó a la luz pública. Centeno temió, hace algún tiempo, que su casa fuera allanada. En declaraciones a Bonadio, ese policía federal amigo de Centeno, Jorge Bacigalupo, dejó entrever que era profundamente antikirchnerista, con especial antipatía hacia la exministra de Seguridad Nilda Garré.


Bonadio y Stornelli se juramentaron el secreto, en primer lugar. Solo seis personas en total estuvieron al tanto de las investigaciones. Tres funcionarios del juez y uno del fiscal, además de ellos dos. Se convirtieron en una especie de logia cuyos integrantes se entendían por señas. Empezaron por chequear los datos más intrascendentes de los cuadernos. Centeno escribió que había llevado a Baratta al sanatorio Mater Dei, a la hora precisa de un día determinado, a hacerse una infiltración. Fueron a la clínica a preguntar si ese dato era cierto. Era cierto. El remisero dejó constancia de que había llevado a la madre de Baratta, también en un día preciso, a la Fundación Fleni. La Justicia preguntó si era verdad. Era verdad. Centeno contó varias veces que lo mandaron a comprar helados a una heladería de San Martín, muy conocida en la zona por la calidad de sus productos; debía llevarlos luego a casas que están a varios kilómetros de ahí. Bonadio nació en San Martín y hasta trabajó en esa heladería en un par de veranos de su juventud. Conoce el prestigio de la heladería. No le pareció raro que el chofer hiciera trayectos largos con esos helados. El juez le pidió también a la División Drogas Peligrosas de la Policía Federal, en la que confía, que le confirmara que son reales los edificios y las direcciones consignadas por Centeno en sus cuadernos. Todos coinciden. La descripción de los edificios que hizo la Policía Federal es muy parecida a la de los cuadernos. Desde ya, también se cotejaron las obras públicas que estaban a cargo de cada empresario con las fechas de la entrega de los sobornos.


Todos (o muchos) empresarios deberían hablar para empezar a escribir otra historia en este país. Al ser Centeno chofer de Baratta (encargado de la energía en tiempos de Julio De Vido), la investigación se ciñe a las obras públicas referidas exclusivamente a la energía. Queda todavía el resto de la obra pública (que estaba a cargo de José López, preso por revolear bolsos con dólares); el transporte, responsabilidad de Ricardo Jaime, también preso, y la importación de combustible. Todo estaba bajo la jurisdicción de Julio De Vido. La corrupción era un sistema, no un método. En algunas conversaciones telefónicas grabadas por la Justicia, De Vido se queja de que tanto López como Jaime tenían relación directa con Néstor Kirchner, que no dependían políticamente de él. Se queja porque él está pagando con la cárcel por cosas que, según dice, ordenaron los Kirchner.


Cristina Kirchner debería estar presa si están presos tantos funcionarios y empresarios por una causa que describe, como ninguna otra, los procedimientos de la corrupción. Si los otros están presos por integrar una asociación ilícita, ¿por qué no está quien es considerada por la Justicia la jefa de esa asociación? Según esos cuadernos, ella cobró sobornos hasta un mes antes de irse del Gobierno, cuando ya Mauricio Macri era presidente electo. Fue una sorpresa hasta para importantes dirigentes de la oposición al kirchnerismo. La mayoría de ellos creían que Cristina se había dedicado a cuidar la recaudación de su esposo después de la muerte de este, pero que no había seguido con las coimas. Los cuadernos de Centeno indican que, ya viuda, recibía bolsos con dólares en su domicilio particular de Recoleta, donde vive ahora, y en la quinta presidencial de Olivos. La protegen los fueros de senadora, pero el peronismo, que tiene la llave para desaforarla, debería reflexionar si le conviene seguir blindándola. La mayoría del peronismo (gobernadores, senadores y diputados actuales) no participó de la juerga corrupta de aquellos tiempos. Necesita regenerarse y para eso debe alejarse de la corrupción de entonces. Protegerla sería volver a hacer del peronismo un mismo bloque contagiado por el robo al Estado, por el triste resultado de un país pobre con políticos ricos.


No existe la "doctrina Menem", porque sencillamente ninguna instancia de la Justicia le pidió nunca al Senado el desafuero de Menem. La situación del expresidente está pendiente de una resolución de la Cámara de Casación. El precedente de Menem más cercano a Cristina es que aquel fue preso por un juez federal, Jorge Urso, poco después de dejar el poder. No era senador y no tenía fueros. También a Cristina le pidió la prisión preventiva un juez federal, Bonadio, no una vez, sino dos. La institución senatorial no puede convertirse, además, en un simple aguantadero de prófugos de la Justicia.


El caso está en manos de dos magistrados especiales. Bonadio no tenía relación con Cristina y no la tiene con Macri. De hecho, acaba de meter preso al principal ejecutivo de una empresa que era de un primo del Presidente. Caerá el primo, si es que tiene que caer. El juez allanó los hoteles de Cristina en El Calafate cuando ella era presidenta y fue el primero en llamarla a declaración indagatoria, en procesarla y en dictarle prisión. Stornelli metió preso a Menem y a De Vido; llevó la investigación del primer caso de corrupción de la era kirchnerista (el caso Skanska por sobreprecios en la construcción del Gasoducto del Norte) cuando Néstor Kirchner era presidente, y fue el primer fiscal que requirió la comparecencia de Cristina Kirchner en los tribunales. A Cristina, a sus funcionarios y a los empresarios los aguarda un camino arduo y largo en la Justicia.


Este es un caso novedoso por varias razones. La más importante es que un periodista riguroso, Diego Cabot, prefirió guardarse la primicia hasta que la Justicia hiciera su trabajo. Cuando se publicó la información, el juez y el fiscal ya habían avanzado muchísimo en la investigación. En los casos anteriores de denuncias periodísticas de corrupción, los jueces debieron correr detrás de la noticia. Aunque por una denuncia de Cabot, esta vez el juez y el fiscal están delante de la información. Eso es lo que no saben los que callan. Los que admiten con su silencio que Centeno contó realmente cómo fue todo aquello.


Correr en auxilio de los corruptos
Jorge Fernández Díaz para LA NACION
05-08-2018



No sorprende tanto el robo como el renovado afán de sus ilustres negadores. Un excelente actor aparece en pantalla, sugiere que vivimos bajo el totalitarismo y desdeña la investigación de Diego Cabot porque es "un periodista de derecha que trabaja en un diario de derecha". El actor protagoniza un programa central en la Televisión Pública de ese mismo régimen "totalitario" y acude radiante a este mismo diario cada vez que necesita promocionar sus obras.


Algo parecido solía hacer un enfático colega -analfabeto político de primera magnitud- en los programas difamatorios del kirchnerismo y contra su gran obsesión: El País de Madrid, presunto ariete de los "poderes concentrados", para meses después posar agradecido y glamoroso en las páginas consagratorias de su revista dominical. Un escritor que presume de periodista porque alguna vez se desempeñó en los márgenes de una redacción, pero que ignora por completo los mecanismos mínimos de una investigación profesional, desliza con sarcasmo que los cuadernos pertenecen al género ficcional y que el testigo debería presentarse a un premio literario. Intelectuales que eran mimados con subsidios, curros y viajes al exterior -Roma y París eran una fiesta en aquellos "años dorados" y las embajadas se veían en figurillas para encontrar claque local que hiciera las veces de público y justificara de alguna manera aquellas "conferencias" inventadas que servían de coartada y que no le interesaban a nadie- surgen ahora de sus prestigiosas madrigueras para acoplarse a la campaña de descrédito de las denuncias. Se les suman músicos que confraternizan con gánsteres y los blanquean, mientras acusan a los reporteros de cumplir con su función primordial. Todos ellos corren presurosos en auxilio de los corruptos, concepto fundamental que debería agregarse cuanto antes a las veinte verdades peronistas. Y a todo esto se suman ciertos periodistas: ingenuos que prestan palabra a quienes propician su ulterior y definitiva decapitación y a quienes los desprecian sordamente, o que entrevistan a Vito Corleone y recogen su experta opinión sobre la lucha contra la mafia.


Otros actúan por militancia política encubierta o directamente por dinero: en momentos tan álgidos, cuando están en juego tantas cosas, corre la guita que da calambre, y ciertos aventureros del oficio la aceptan para propalar mentiras, como antes aceptaron cuestionar las pruebas y desacreditar a los investigadores de "la ruta del dinero K", o se prestaron a la infame operación de "matar al muerto", tal como ocurrió con el malogrado fiscal Nisman. Quienes cobran bajo la mesa no llaman, en realidad, la atención: la defensa de la libertad de expresión tuvo el terrible efecto colateral de unir bajo fuego a los honestos con los sucios, la única grieta que nunca debió cerrarse. Lo que más impacta, en cambio, es observar a tantos artistas y pensadores poniendo automáticamente las manos en el fuego y chamuscándose sin necesidad. Como si frente al Watergate, una cuadrilla de figuras culturales y mediáticas se hubiera precipitado a blindar a Nixon y a lanzar anatemas contra The Washington Post. Esta cofradía de cómplices, que ni siquiera se toma unas semanas para ver la evolución del escándalo y analizar los hechos fríos, constituye uno de los más asombrosos síntomas de descomposición nacional.


Los muchachos no están solos, por supuesto; los acompañan algunos sectores eclesiásticos, que asimilan el Lava Jato a la Revolución Libertadora. Los actuales esfuerzos internacionales contra la corrupción se llevan puestos a empresarios intocables, y estos resultan paradójicamente exculpados por progres y prelados, que en lugar de apoyar el combate por la transparencia y el inmediato castigo a los que le roban al pueblo, se dedican a relativizar las pesquisas y los expedientes. Es muy impactante ver al progresismo "inmaculado" y a la "Iglesia de los pobres" protegiendo conceptualmente a los multimillonarios de la política tramposa y de los negocios turbios. Esta insólita cobertura se corporiza bajo la novedosa doctrina de la "triple alianza": medios, jueces y financistas actúan supuestamente juntos para dañar a los "buenos". Pero resulta que los "buenos" forman parte del capitalismo más abyecto, y que quienes posan de eternos indignados les hacen de repugnantes guardaespaldas en su hora aciaga.


El affaire de los cuadernos Gloria resulta, en principio, muy verosímil, precisamente porque encaja como una pieza perfecta en este rompecabezas escalofriante: una Orga que bajo el pretexto de recaudar para la "revolución" no hacía más que convertir en magnates inmobiliarios a sus oscuros recaudadores. Durante los años 90, cuando varios presidentes eran destituidos por "incapacidad moral" en América Latina, estos defensores rabiosos de los venales de hoy sostenían que aquel neoliberalismo era consustancial con la corrupción. Caído el Consenso de Washington, la historia demostró que aquel razonamiento era falaz y que el fenómeno resultaba transversal a cualquier partido o ideología. También se reveló que utilizaron entonces la lucha por la decencia pública como mero desgaste del "enemigo" y que ahora no les importa que los propios se solacen en el lodo: el fin justifica los medios. Este conjunto tan particular, integrado por obispos justicialistas, psicosocialistas frívolos y pitucos, y nacionalistas de izquierda, suele escandalizarse también por la pobreza estructural, sustrayendo del análisis la única verdad irrefutable: quienes desde 1983 gobernaron 24 años este país empobrecido y desfondado fueron cuatro presidentes peronistas, el primero de los cuales fue el gran jefe político de todos los demás. Una obra maestra del fracaso.


Hay quienes creen que este hallazgo periodístico y sus inquietantes consecuencias jurídicas modifican drásticamente el panorama electoral. Pero así como es necesario tener mucha prudencia (algo que Cabot practicó con arte y abnegación) y mantener un sano escepticismo acerca de todo, y en especial, sobre la efectividad del sistema judicial argentino, también resultaría provechoso no creer que Cristina Kirchner ha naufragado definitivamente, ni que el cristinismo recargado ha perdido todas sus chances. Tampoco creer que este papelón de resonancia global borra los "aportantes truchos" de la campaña del oficialismo: la mayoría de los votantes de Cambiemos, al contrario que sus antagonistas, no niega esa amarga información; se mortifica y reclama su esclarecimiento. El proyecto de la Pasionaria del Calafate consiste en regresar radicalizada y efectuar una vendetta de amplio espectro; ese ríspido proyecto antisistema le pone una pistola en la cabeza a la democracia. Sin esa amenaza, el Gobierno tal vez tendría menos simplificado el trámite comicial (lo favorece el contraste), pero la sociedad abierta podría debatir más libremente asuntos pendientes, como el rumbo económico, los que pagan el ajuste, el mercado interno y la inversión extranjera, las centroizquierdas y las centroderechas, y otros temas asordinados por el miedo. Por lo pronto, el establishment está aterrado por la causa de Bonadio, cientos de personas se ofrecen a aportar más datos, y esta carga de profundidad amenaza con detonar más y más nombres a medida que avanza. La instalación artística de esta época (atención Malba) debería rondar los bolsos llenos de fajos y los cuadernos, con el último pero hoy resignificado verso del Himno Nacional: "O juremos con Gloria morir". Irónico presagio.


Una noticia transformadora
Pablo Sirvén para LA NACION
5-08-2018



Algo está funcionando bien en la Argentina de estos días. Muy bien. Aún no llegan a darse cuenta de la dimensión de lo ocurrido los que repiten con candor, o aviesamente, que todos ya sabíamos que había -que hay- corrupción profunda y endémica en la política y en su entramado con cierto empresariado. Como si eso fuera suficiente. Había que probarlo. En efecto, todos lo intuíamos, veíamos sus consecuencias -más pobres por un lado; más amorales enriquecidos de la noche a la mañana-, pero la Justicia carecía del detalle para incriminar, de quién con quién, a qué hora, dónde y por cuánto. Datos indispensables para avanzar en concreto.


La manía de un oscuro remisero con fines difusos que anotaba obsesivamente cada movimiento de sus jefes y el traslado de monumentales parvas de dinero por un circuito infame terminó convirtiéndose en el mayor mapa de la historia argentina que se haya levantado hasta ahora de la corrupción. Describe minuciosamente el modus operandi de exfuncionarios en connivencia con ejecutivos de empresas contratistas del Estado para delinquir. Pero las esquirlas exceden el epicentro kirchnerista y ya impactan también en importantes compañías en las que algunos de quienes tuvieron comportamientos irregulares son allegados a los que hoy ostentan la conducción política de la Argentina. De cómo avance esta causa sin salvoconductos para aquellos empresarios, también se cifra el futuro y la sanación de la Argentina.


Esta nueva realidad, de enorme potencial transformador, es posible porque el periodista de LA NACION Diego Cabot tuvo la suficiente templanza para anteponer a sus naturales reflejos de publicar cuanto antes el acto de reflexionar cómo hacer para que su descubrimiento no se agotara en una mera primicia que solo hiciera ruido unas horas o unos días hasta diluirse por completo. En este sentido, fue clave que LA NACION acompañara al periodista en todo momento sin presiones de velocidad ni de otro tipo y con absoluta discreción a lo largo de más de medio año.


En la actual instancia tribunalicia, las declaraciones de los dos primeros arrepentidos ya anticipan un previsible efecto dominó que finalmente pueda romper del todo la férrea red silenciosa de complicidades que protege a los corruptos de un lado y del otro. Cabot afrontó acechanzas de todo tipo: a su integridad personal y a las filtraciones hacia otros medios. O, peor, que su preciado descubrimiento fuese cajoneado o fagocitado por el viscoso trasiego de Comodoro Py. Cuando hay consistente y continuado afán colaborativo entre periodistas investigadores y fiscales y jueces que entienden que sus trabajos son distintos, pero complementarios, y se respetan mutuamente en sus modalidades y tiempos, no hay manera de que la verdad no termine abriéndose paso. Esa potencia lograda en estos días tiene que ver con esa forma de trabajar: la noticia rompe su rutina meramente anecdótica y se convierte en un motor de cambio real que trasciende su propia órbita.


Hace más de cuarenta años, dos glorias de la literatura argentina, Jorge Luis Borges y Ernesto Sabato, hicieron algo inusual entre ellos: conversar. En esa era tan anterior a las fake news y posverdades urgentes que imponen las redes sociales con sus intercambios febriles sin mínimos rechequeos ya vislumbraban con lucidez esos dilemas de esta manera:
Sabato: La noticia cotidiana, en general, se la lleva el viento. Lo más nuevo que hay es el diario, y lo más viejo, al día siguiente.


Borges: Un diario se escribe para el olvido.
Sabato: Sería mejor publicar un periódico cada año o cada siglo. O cuando sucede algo verdaderamente importante. " El señor Cristóbal Colón acaba de descubrir América". Título a ocho columnas. ¿Cómo puede haber hechos trascendentales cada día?
Borges: Además, no se sabe cuáles son. La crucifixión de Cristo fue importante después, no cuando ocurrió.


La euforia, la pasión por el oficio de informar y la adrenalina que atravesaron en estos días la Redacción de LA NACION tienen que ver con aquello que reclamaban Borges y Sabato por encima de la cotidianidad periodística: lo extraordinario, el descubrimiento de algo hasta ahora oculto, una oportunidad única para transformarnos de verdad.


Ciertamente es algo que no sucede con frecuencia. Por suerte, el periodismo de calidad que cultiva LA NACION y la sagacidad de sus periodistas a lo largo de 148 años lo hicieron posible en varias ocasiones: la evasión de $8000 millones por parte de Cristóbal López revelada por Hugo Alconada Mon, en 2016, o los sobornos en el Senado, en tiempos de la Alianza, que comenzó a destapar aquí también Joaquín Morales Solá. Y más: LA NACION fue el único diario que en una segunda edición, a las 4 de la madrugada del 2 de abril de 1982, informó al mundo que "tropas argentinas desembarcaron en el archipiélago de las Malvinas", título que dictó José Claudio Escribano, quien once años antes, en estas páginas, había dado otra conmocionante novedad: el hallazgo del cadáver de Eva Perón. O muchísimo tiempo atrás, en 1918, la primicia planetaria del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial, gracias al corresponsal en Europa de LA NACION, Fernando Ortiz Barili.


Se habla de que el periodismo tiene fecha de vencimiento: sin duda la aceleran los medios que se manejan de manera artera y con apuros efectistas, y los comunicadores que en cualquier soporte se comportan como meros agitadores mediáticos, de vuelo bajo, que solo funcionan motorizados por amores y odios repentinos.


Larga vida, en cambio, para el periodismo de calidad, con honestidad intelectual y apego al dato certero, que sepa volar alto y por encima de las grietas. En eso estamos.