Plataforma Cero
Publicación Mensual
Año 15 | Número 193 JUL 2019
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Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.


Un país sin violentos en el poder
Paula Oliveto Lago
para La Nacion
28-06-2019


La Argentina se encuentra en una crisis de valores. El populismo ha desgarrado las convicciones de muchos argentinos anclándonos al pasado y condicionando el futuro. En las calles, algunos repiten "roban pero hacen", o que no existen los gobiernos decentes y que el esfuerzo no es el camino del progreso. Los profetas del desánimo se garantizan la cínica "fábrica" de pobres que contribuye a darles poder político, territorial y económico. Con descaro evidente, dicen representar a los que menos tienen detrás de una máscara que cubre el oro de sus anillos, relojes y cadenas.

Las consecuencias son terribles: ciudadanos que durante años no tuvieron cloacas, calles asfaltadas, agua potable ni gas natural. Mientras que sus dirigentes nacionales y populares dormían sin culpa en los barrios más acomodados de la ciudad de Buenos Aires. Nos quieren hacer creer que somos un pueblo desesperanzado, lúgubre y descreído. Subestiman la esperanza de un futuro sin punteros y sin violentos en el poder; ciudadanos con absoluta libertad. Eso es lo que hace el populismo: quitar la posibilidad de proyectar. Pero los pueblos que pelean por la República saben que la ética hace a la conciencia y al alma. A las emociones, a la fuerza de las convicciones. Quienes piensan que el fin justifica los medios reconocen sus propias claudicaciones éticas, sus propios robos. Confiesan sin querer que fueron responsables de crímenes de mucho dolor. No se puede salir al futuro sin memoria. Nos están proponiendo un acto que implica, como pueblo, resignarse al abandono de la ética política. Durante el kirchnerismo existió un gobierno que no sabía lo que era gobernar bajo el imperio de la ley. Hoy, la sociedad sabe de las consecuencias que trae vivir fuera de las normas. La historia nos golpeó con las tragedias de Cromañón y Once. En esta última, muchas de las víctimas eran trabajadores del oeste del conurbano; los victimarios, funcionarios que en connivencia con empresarios inescrupulosos jugaban a la ruleta rusa con el dinero de los argentinos.

Recuerdo a los padres pidiendo justicia con orfandad absoluta. Ese dolor derribaba el "relato", y por eso había que ocultarlo. Hoy, muchos de esos exfuncionarios están condenados. ¿Qué hubiera pasado con ellos si no ganaba Cambiemos? ¿Puede edificarse un país próspero sobre la claudicación en la búsqueda de justicia y libertad, actuando como si acá no hubiera pasado nada? Somos nosotros quienes vamos a decidir qué país queremos. Y vamos a interpelar como nunca nuestra conciencia. ¿Quién va a gobernar la Argentina? Me lo pregunto como muchos ciudadanos cuando escuchan desde sus casas "vamos a volver". ¿Volver a la Argentina del cepo cambiario e ideológico? ¿A la Argentina de la crisis energética, la del pacto con Irán, la que hacía negocios con Venezuela? ¿Volver a la Argentina en la que moría un fiscal y al otro día funcionarios mancillaban su memoria? ¿Volver a la Argentina en la que decían que no teníamos pobreza, la de las estadísticas intervenidas y manipuladas? ¿Volver a la Argentina en la que la inseguridad era "una sensación"? ¿Volver a la Argentina impune, esa que sueñan las mafias?

En lo profundo de nuestro corazón sabemos que con violencia y prepotencia no hay país posible. Que corremos el riesgo de quedarnos sin República. Que la revancha y el "Ministerio de la Venganza" nunca nos van a llevar a la unión nacional, al encuentro entre hermanos, al diálogo sincero y al disenso constructivo. No hay peor enemigo para los hombres y las mujeres de bien que el desánimo. Si pudimos, si podemos, ¿por qué resignarnos? ¿Por qué no defender el cambio? Un cambio que no es de un partido, sino que está en un pueblo que salió a las calles a pedir más República.Diputada Nacional y presidenta de la CC-ARI ciudad de Buenos Aires (lanacion.com.ar)


Entrevista exclusiva
Elisa Carrió: "Cristina ya perdió, poner a Alberto fue un acto de desesperación"
La diputada compara a la expresidenta con Maduro. Y habla de su relación con Macri, la estrategia del Gobierno, la crisis económica y el rol de Pichetto.
Santiago Fioriti
para Clarin
29-06-2019


"Me cambié la sangre, estoy como Mick Jagger", dice Elisa Carrió en el parque de su casa, en Exaltación de la Cruz, mientras posa para el fotógrafo de Clarín. Se ríe: "Mirá, tocame la piel, ¿ves? Estoy fantástica". La diputada confiesa que no fue fácil "sostener al Presidente en un año tan duro", pero asegura que lo apoya incondicionalmente y que en las elecciones presidenciales de octubre los argentinos tendrán que elegir entre "el camino a la República o el autoritarismo".

-Está claro que esa es la estrategia del Gobierno, ¿no?

-Es así. Los que sabemos de ciencia política sabemos que nosotros salimos de un régimen autoritario, al que yo no llamo populismo porque la gente puede llegar a confundirse con algo popular. Salimos de un autoritarismo demagógico que usa a los pobres. Una degeneración de la democracia, en términos de Aristóteles. Cumplimos con el objetivo de salir en paz y por elecciones y eso fue un milagro político. Ahora viene el segundo milagro: que Macri sea el primer presidente no PJ y no militar después de Marcelo T. de Alvear en terminar un mandato. Rompimos con la maldición de 1930, que para mí es la maldición donde entra la decadencia en la Argentina, que empieza por lo institucional y continúa por lo económico y lo moral. Si renovamos en octubre ya está.

-¿Usted sabía de la designación de Pichetto? ¿Qué cree que aporta después de haber estado con Néstor y Cristina Kirchner?

-Yo hablo permanentemente con el Presidente. Pichetto es el vicepresidente perfecto. Cuando a mí me preguntaban si yo podía ser vicepresidenta les contestaba: "Nunca". Mi perfil es libre, es un perfil que no tiene que ver con la gobernabilidad sino con la defensoría del pueblo. No soy una persona destinada a obedecer órdenes ni a ejecutarlas. En cambio, Pichetto, al que yo conozco hace 25 años, está en las antípodas mías. Yo sería la ética de la convicción y él es un oficialista. Eso es lo mejor que le puede pasar a un presidente para establecer para siempre la República. Un vice que no codicie la presidencia, que no tenga tentaciones de poder, que maneje de taquito la Cámara de Senadores. Yo conozco a Pichetto: él ha defendido hasta el Gobierno de la Alianza. La jugada ha sido perfecta. Se subestima a Mauricio Macri. Él juega al bridge, entonces hay muchos otros de la llamada ala política que no saben lo que es jugar al bridge. Quien sabe jugar al bridge sabe jugar a la política. Como el que sabe jugar al ajedrez entiende de estrategia.

-¿El Gobierno tiene que incorporar más dirigentes peronistas en un eventual segundo gobierno?

-Sí, republicanos sí. Acá el objetivo es la República, no la ideología o los partidos.

-¿Puede darme algún nombre?

-No, no. Yo no distingo a la gente entre peronistas y no peronistas. Se divide entre decentes e indecentes. Pensá que yo he pagado muchos costos con el radicalismo, que todavía no se ha limpiado, pese a mi charla con Alfonsín. Yo le dije a él: "Si se van los corruptos yo me quedo"; y él me respondió: "andá nomás, hija". Es decir, él eligió a los corruptos como Coti Nosiglia y otros.

-Usted parece convencida del triunfo de Macri. ¿No cree que la crisis económica puede perjudicarlo?

-Lo que se juega es mucho más que lo económico, es decir, nadie te roba fácilmente durante 70 años y vos salís en dos semanas. Esto es así de simple. Yo me he fundido muchas veces y me he levantado. Fue nuestra indiferencia la que construyó los monstruos que nos robaron la Argentina. Cambiemos es la expresión de un movimiento que más allá de los partidos busca la libertad, la República y está contra los ladrones. Esto empezó en el 2008 en la pelea que dio el campo y debe continuar durante un siglo. Si gana Macri está concluida mi misión.

-¿Macri no fracasó en términos económicos?

-No.

- ¿No?

- No. No. No. ¿Sabés qué pasa? Cuando vos gastás a cuenta al final se paga. Cuando se estatizó Aerolíneas yo dije que estaban pactando un acuerdo con Marsans. Ahora tenemos que pagar millones de dólares. Cuando se votó la estatización de YPF yo dije que había un vaciamiento para garantizar la impunidad de Brufau y todos los españoles, y ahora tenemos pendientes dos juicios de millones de dólares que debe la ex Repsol, pero que de acuerdo a lo firmado por Kicillof hay total impunidad. Vamos a terminar pagando dos veces lo que vale YPF. Kicillof es el causante de que la Argentina termine pagando miles de millones más a los acreedores de YPF. Él lo firmó y está denunciado por eso. Pero el juez Lijo no hace nada.

-¿Alberto Fernández es igual a Cristina o representa otra cosa?

- Es nada. Es como un puff (se ríe)

-¿Por qué cree que Cristina lo designó? ¿Porque crecen sus chances de ganar o por algún otro motivo?

- Cristina ya perdió. Lo de Alberto Fernández fue un acto de desesperación de dos días. El poder lo tiene ella y quedó demostrado.

- ¿Van a confrontar con ella?

- No sé. Yo no.

- ¿Qué tan polarizada está la elección?

- No sé. La elección es en octubre y va a ganar Macri. Va a ganar muy bien. En octubre o en noviembre, pero muy tranquilos.

-¿Qué le diría a la gente que votó a Macri y hoy no llega a fin de mes?

-Es cierto, no nos alcanza la plata. A mí tampoco. Pero esto nos pasó muchas veces. El tema es que volvamos a salir para siempre. Y eso no lleva dos años o cuatro. Lleva una generación. Hay que terminar con los imprevisibles, los vulgares, los patoteros. Ese día cambia la Argentina. ¿Quién va a invertir plata en el país si gana Cristina? Nadie. Va a pasar como en Venezuela. Cristina es Maduro.

- ¿No hay muchas diferencias entre Argentina y Venezuela?

- Para los argentinos que invierten, para los que quieren trabajar y para los extranjeros la victoria de Cristina es la victoria de Maduro, ni siquiera la de Chávez. Mirá lo que te digo.

-¿Dejó muchos heridos el cierre de listas?

- No sé. Yo respaldo absolutamente a la gobernadora de Buenos Aires.

-Su relación con la Casa Rosada ha tenido muchas idas y vueltas. ¿ Cómo está hoy su vínculo con el Presidente?

-Yo estoy siempre al lado de él. Mucho más de lo que la gente cree. Mi vínculo con Macri está minimizado porque no hay fotos. Ni los amigos de Macri ni mi gente saben lo que hablamos. Hay cosas que él me esconde, pero yo las sé igual. Él me dijo "podemos hablar como pares" y yo le contesté "bueno, como de una hermana mayor a un ingeniero". Pero él es jugador y yo sé lo que me esconde. Cuando me esconde cosas yo las hago público. Y como él no puede negarme no me niega. Hay cosas que no me gustan, muchas cosas. Yo sé todo. A él se le nota en la cara cuando me miente porque a los hombres se les nota. Pero él sabe de mi apoyo, de mi lealtad profunda al sistema.


El sentido profundo y valioso del gesto que tuvo Pichetto
Loris Zanatta
para La Nacion
24-06-2019


BOLONIA.- "Para un peronista de bien, no puede haber nada mejor que otro peronista", proclamaba la sexta de las veinte "verdades peronistas". Al candidatearse junto a Mauricio Macri en contra de una fórmula integrada por peronistas, Miguel Ángel Pichetto enterró aquella "verdad". Se ve que del otro lado no encontraba muchos peronistas "de bien". O que esas "verdades" no son ya tan verdaderas. Sobre su gesto, los motivos, las consecuencias, hay miles de versiones y consideraciones. ¿Cuántos votos moverá? ¿Cómo cambiará la campaña electoral? ¿Quién se beneficiará? ¿Es creíble Pichetto?

Yo no tengo la respuesta a estas preguntas; ya veremos. De una cosa, sin embargo, estoy convencido: su gesto podría haber sido un evento histórico; y las palabras utilizadas para explicarlo, aún más: lealtad republicana, futuro del país, apertura al mundo, preocupación por las cuentas públicas; ¡palabras de estadista, una revolución copernicana! Estamos muy lejos de los malabarismos a los que la política argentina nos ha acostumbrado, de las tácticas desenfrenadas, de los cínicos cambios de camiseta.

Claro, gruñirán algunos: los enemigos del peronismo, los "gorilas" de siempre, gente como yo, celebran la "traición", abren sus brazos al "desertor". Si piensan eso, peor para ellos: ofuscados por viejos dogmas, no ven más allá de su nariz. Lo esencial se les escapa: Pichetto no ha traicionado nada ni a nadie; eligió y explicó su elección, juzgándola consistente con su militancia peronista, con su idea de lo que el peronismo debería ser. Este es el aspecto más relevante.

Como observador para quien el peronismo es parte del problema y no de la solución argentina, podría encogerme de hombros: otra vez sopa; nadie rasguñará nunca al paquidermo estatista, corporativo, sindicalista montado en su momento por Perón; nadie se atreverá jamás a impugnar su retórica nacionalista, pauperista, anticapitalista, causa de pobreza, ineficiencia, corrupción. Tanto es así que la alternativa liberal, Cambiemos, reformas liberales pudo hacer muy pocas. Visto de esta manera, el acuerdo con Pichetto sería volver al redil, el eterno retorno al mortífero abrazo peronista.

Pero como historiador del peronismo -que del peronismo no canta loas, por decirlo suavemente- creo que aquella sería una lectura superficial. Si salimos un instante del eterno presente en el que todos vivimos hundidos, el gesto de Pichetto adquiere un sentido mayor del que aparenta. Y tal vez mayor del que imagine él mismo.

Primero: la Argentina necesita como del oxígeno de un peronismo republicano, democrático y pluralista. La solidez institucional, la lealtad de todos los actores a las reglas y al espíritu del juego democrático son la premisa necesaria para cambiar de marcha y salir de la eterna crisis del país: las casas se construyen desde los cimientos. Entiendo a aquellos que temen que esto sea un oxímoron, dada la alergia de la cultura política peronista a esos valores. Pero el pluralismo se hace entre diferentes, no entre iguales, y Pichetto dio el paso en esa dirección.

Segundo: Pichetto hizo en un momento, contra la famosa grieta, mucho más que los aspirantes a Rasputín que desde hace tiempo ladran contra ella. El sentido profundo de la grieta, tal como se formó en los albores del peronismo, me temo que escape a muchos de ellos: el país, según su premisa, no es un coro complejo de voces, sino el teatro de la eterna lucha entre el bien y el mal, la virtud y el pecado, la primera llamada "pueblo", el segundo, "oligarquía". Es un clivaje de tipo moral y religioso, más que político y sociológico, que el peronismo encarnó: el pueblo es puro, inocente, cristiano; la oligarquía, corrupta, pecadora, descreída; el primero es patriótico; la segunda, cipaya, antinacional; así de simple y brutal. ¿Puede la verdad convivir con el error? ¿La santidad con el demonio? Así es como la historia política argentina se convirtió en terreno de guerras religiosas, cruzadas, "revoluciones". Bueno, lo que el peronismo creó solo los peronistas pueden desmantelarlo: el gesto de Pichetto hace precisamente eso; da vuelta una página, tapa un hueco. La grieta ya no es relevante, o no debería serlo; se acepta un espacio republicano plural.

Tercero: dado que los peronistas están casi en todas partes, muchos piensan que el general tenía razón: en la Argentina todos son peronistas; el peronismo es "la ideología de la Nación". ¿La jugada de Pichetto marca entonces el triunfo del peronismo, capaz de absorberlo todo? Yo lo vería al revés, como la agonía del peronismo tradicional, de un movimiento que siempre aspiraba a ser el todo, nunca la parte. Algo similar sucedió en Italia cuando, al caerse el antiguo sistema, los líderes de la Democracia Cristiana, que habían dominado el país durante décadas, aparecieron en todos los otros partidos: no era ningún triunfo; a lo sumo, una desbandada. Es lo que sucede ahora con el peronismo: si todos son peronistas, nadie lo es de forma exclusiva: ni Pichetto, ni Cristina, ni Massa, ni los dinosaurios al estilo Bárbaro.

Siempre ha habido varios peronismos, pero raramente se resignaban a vivir en casas diferentes: no se abandona una iglesia, no se renuncia a una fe. Sí, acaso, se abrían paso a codazos para tomar posesión de la casa común. Pichetto fue herético, descartó el llamado de la tribu.

Cuarto y último: el gesto de Pichetto suena a última y definitiva rebelión del peronismo de Perón contra el peronismo de Eva. Como todo movimiento populista, el peronismo siempre ha tenido un alma redentora y una pragmática, una mesiánica y una secular. El general no era menos autoritario que Eva, pero en su universo corporativo había espacio para la política, los compromisos, las alianzas; su peronismo era susceptible de adaptaciones y evoluciones: franquismo y fascismo terminaron por adaptarse a la democracia.

El universo de Eva es otra cosa. Su furia maniquea es una forma de fanatismo religioso. No es casualidad que el inventor del evitismo fuera un jesuita; y tampoco lo es que el kirchnerismo, su heredero, sea el credo del clero más milenario, el que todavía sueña con el reino de Dios en la Tierra y la eliminación de los infieles. Contra el evitismo, Pichetto no solo se adhiere a la Argentina republicana, sino incluso a la Argentina secular. Cuidado con exagerar, pero se vislumbra una luz al final del túnel; ojalá no sea un espejismo.Ensayista y profesor de Historia en la Universidad de Bolonia (lanacion.com.ar)


El peligro de hacerle el juego al kirchnerismo
Enrique Guillermo Avogadro
para periodicotribuna.com.ar
22-06-2019


"El camino más corto hacia el respeto es siempre la distancia". Petros Márkaris Estoy absolutamente convencido que, en octubre, los argentinos nos enfrentaremos a una elección presidencial dramática, ya que nos jugaremos la existencia misma de la República. ¿Alguien, con un mínimo de buena fe, puede negar que durante el kirchnerismo, además de saquear el país hasta la extenuación, se intentó terminar con la libertad de prensa y que se crearon un montón de medios adictos financiándolos con dineros públicos, que se realizaron "operaciones" contra los periodistas críticos más notorios, que se llegó al extremo de pegar afiches con sus fotos para que los chicos las escupieran? ¿Cómo ignorar las tentativas de "democratizar" la Justicia y conseguir la impunidad para sus delitos, si nuevamente han sido puestas sobre el tapete por Alberto Fernández, Luis D'Elía y Eugenio Zaffaroni?

De Mauricio Macri y sus ministros se podrán decir muchas cosas negativas (soberbios, cándidos, inocentes, chambones, inexpertos, equivocados, malos comunicadores, etc.), pero no se puede desconocer la libertad que hoy gozamos; esa tolerancia ha llegado a tal absurdo extremo que, desde los medios de comunicación del propio Estado, muchísimas voces despotrican contra el Gobierno, llegando a la prédica destituyente.

A raíz de la elección de Miguel Angel Pichetto para integrar la fórmula presidencial de Cambiemos, muchos de los lectores, cultores del purismo más estricto, respondieron casi con indignación por la incorporación de un peronista tan notorio que, además, mostró una cerrada lealtad al Poder Ejecutivo cualquiera fuera quien lo ejerciera, incluyendo a ambos Kirchner.

Frente al "movimiento" podemos pensar todo, bueno o malo, ya que se trata de una fuerza política tan líquida que pudo ser, a lo largo de su historia, despótica, combatiente del capital y firmante de contratos petroleros con empresas internacionales, de extrema derecha (AAA) y de extrema izquierda (Montoneros) simultáneamente con Perón, liberal y privatizador con Menem, estatista y ladrón con los Kirchner, siempre creciente corrupto … Lo único que resulta imposible es ignorar que existe y, además, que tiene un arraigo decisivo sobre gran parte de la ciudadanía.

Por otra parte, muchos de los actuales funcionarios y legisladores oficialistas provienen del peronismo (Emilio Monzó, Cristian Ritondo, Diego Santilli, Patricia Bullrich, etc.), y no por ello han dejado de ser eficientes, tanto como otros que llegaron desde el radicalismo y la Coalición Cívica.

Pero, más que la pertenencia política, lo que hoy importa es de qué lado se ubica cada interlocutor. La alternativa no puede ser más clara, ya que el espejo de la ensangrentada Venezuela nos devuelve la imagen de lo que pasaría en la Argentina si triunfara la fórmula Fernández², por mucho que se intente almibarar ahora, sin éxito como se vio el jueves en Rosario, el carácter de la "señora". Para librar esta batalla electoral, la verdadera madre de todas ellas, estamos obligados a dejar de lado, por un rato, algunos esenciales reparos que muchos tenemos contra Macri, anteriores a su alianza con Pichetto, debido a su habilitación de la discusión legislativa sobre el aborto no punible, la educación sexual inclusiva, la continuidad en los juicios de venganza contra los militares (contra todo lo cual llevo casi cuatro años luchando y que, por lo demás, Cristina Fernández y sus acólitos sostienen los mismos disparates) y los graves errores en materia económica.

Forzando absolutamente la hipótesis, es menester recordar que Winston Churchill no dudó en aliarse con el asesino y genocida Josef Stalin para ganar la Segunda Guerra Mundial y derrotar a Adolf Hitler. La historia está llena de ejemplos similares ya que, cuando se procuran objetivos de tamaño porte, siempre el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

Y esto lleva a la justificación del título de esta nota. No tengo duda alguna acerca de las buenas intenciones de José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión, ya que conozco a ambos. Soy liberal en lo económico, y celeste en lo moral y, es más, a través de mi demorado proyecto de partido político –el P.A.D.- pretendía lograr el mismo fin: la incorporación de diputados, para exigir al Gobierno el cumplimiento de sus promesas de campaña y tratar de imponer nuestra agenda legislativa.

Como ambos son inteligentes, saben que, de concretar sus respectivas candidaturas, las mismas sólo serán testimoniales puesto que no podrán acceder al ballotage. Entonces, y dado que los números serán muy finitos, les pregunto: ¿Se justifica asumir el riesgo de un regreso del kirchnerismo al poder? ¿No sería mejor, para garantizar el triunfo del claramente 'menos malo', y como lo harán muchos gobernadores peronistas recientemente reelectos, que ambas coaliciones (Despertar y Nos) concurrieran a los comicios con "lista corta", es decir, sin candidatos al Ejecutivo?; además así seguramente conseguirían más votos. ¿No creen que, en estas circunstancias, la Patria les agradecería que postergaran sus sueños presidenciales y privilegiaran ahora el bien común? Tienen hasta las 23:59 de hoy para pensarlo.


Alberto Asseff: "José Luis Espert trabaja sobre los desencantados de Macri"
El líder del partido UNIR habló de su alejamiento del Frente Despertar y dijo que "no es nuevo" su acercamiento al macrismo.
Perfil
27-06-2019


Alberto Asseff, líder del partido UNIR, se refirió este miércoles 26 de junio a su alejamiento del Frente Despertar que integraba junto a la Ucedé y que postula a José Luis Espert para la Presidencia. El economista liberal "ha cometido varios errores con nosotros, empezando con el destrato que tuvo con nuestro partido, al que consideró un partido alquilado", expresó el dirigente. "Yo desmiento esto categóricamente, porque hago política de verdad, y eso no es alquilar, es influir, orientar, proponer y dirigir", manifestó Asseff en declaraciones al canal LN+, y agregó que "coincide" con las ideas económicas de Espert, pero que dentro de su espacio había una "creciente funcionalización prokirchnerismo".

"Cuando nosotros nos acercamos a Espert lo hicimos pensando que él podía ser uno de los instrumentos para buscar una nueva síntesis en la Argentina. Todos los momentos históricos memorables de la Argentina fueron síntesis. La síntesis que veíamos era la posibilidad de que se ensamblen ideas liberales que la Argentina necesita poner en practica. La argentina necesita libertad económica", sostuvo. Espert habló de la "enorme traición" de Asseff y ratificó su candidatura presidencial.

En este marco, el dirigente recalcó que "el problema" que se encontraron fue que "dentro del partido de Espert había una creciente funcionalización prokirchnerismo y anti Macri" y que "es notable cómo estos días Espert ha tratado de morigerar esa equiparación entre el macrismo y el kirchnerismo, no son equiparables de ninguna manera". "Espert es objetivamente funcional al kirchnerismo porque trabaja sobre los desencantados de Macri, que son gente buena que quiere que el país cambie", recalcó, y sostuvo que "apenas vea esa gente que Macri tiene la posibilidad de destrabar su Gobierno, que en su segundo mandato podrá hacer las reformas, esa gente vuelve a creer". Por otro lado, el presidente de UNIR aseguró que "no es nuevo" al acercamiento de su espacio al macrismo. "Nosotros fuimos los primeros aliados de Macri en la ciudad en 2003. Yo como diputado nacional propuse que había que votar en la segunda vuelta a Macri cuando todos mis compañeros estaban diciendo que había que votarlo a Scioli. Siempre tuvimos conversaciones con el macrismo y siempre vi con simpatía la personalidad del presidente. Sus buenas intenciones son subrayables", expresó. José Luis Espert denunció que adulteraron su lista de candidatos en la provincia de Buenos Aires.

Asseff fue noticia la semana pasada al anunciar que abandonaba el Frente Despertar de Espert, que integraba con su partido UNIR, y se sumaba al oficialismo tras un ofrecimiento de Miguel Ángel Pichetto. En una tensa entrevista con Luis Novaresio hace días, el presidente del partido UNIR sostuvo además que que el dueño del canal América, Daniel Vila, "sostenía" la candidatura de Espert. "No puede ser candidato porque su entorno le era funcional al kirchnerismo, tenía acuerdos en el tema de fiscalización. Además Daniel Vila es sostén de la candidatura de Espert, quién es empresario, dueño de América", disparó. "Mi partido decidió apoyar Espert, luego nos encontramos que no pudo construir un armazón electoral, no supo explicar cómo podía hacer reformas y entendió que su socio era un producto que obtuvo de una góndola, y yo eso no lo puedo tolerar porque a nuestro partido UNIR no lo compra nadie", concluyó. (Fuente www.perfil.com).


El uso político de la angustia
Federico Andahazi
para periodicotribuna.com.ar
07/06/2019


La gente está angustiada, y la angustia y el miedo parecen ser un buen negocio electoral. El miedo es un recurso utilizado por la política y es tan viejo como la política misma. Decía Maquiavelo que entre ser amado o ser temido, el príncipe debía optar por ser temido.

La gente está angustiada, y la angustia y el miedo parecen ser un buen negocio electoral. El miedo es un recurso utilizado por la política y es tan viejo como la política misma. Decía Maquiavelo que entre ser amado o ser temido, el príncipe debía optar por ser temido.
Exacerbar el miedo al oponente está dirigido a lo más elemental, a lo más primitivo de la condición humana: el miedo. Y así se construye, primero al adversario y luego la propia identidad en espejo a ese oponente. La angustia va al centro del asunto, quien la controla nos la presenta con una crudeza teatral, pero también nos ofrece el valioso antídoto: su magnífico liderazgo. Es el principio del bombero incendiario. Esto se vio con claridad después del atentado a las torres gemelas; ante semejante peligro, Bush usó el miedo y encontró eco en la opinión pública para invadir Irak, cosa que hubiera sido difícil antes de la caída del World Trade Center. La política argentina, tan dada a los peores vicios, está muy fogueada en el recurso de la angustia y el miedo. Para hacer un poco de historia… En los 70 el peronismo apeló al terror. El peronismo de derecha formó la temible AAA. El peronismo de izquierda, las organizaciones armadas.

Esa carrera de miedo y angustia desembocó en el golpe del 76 y la dictadura feroz que funcionó a fuerza del terror. También fue miedo y angustia lo que produjo la Guerra de Malvinas, el último manotazo de la dictadura. Recuerdo el terror que había en la población cuando se acercaba la flota inglesa, no se sabía si iban a bombardear el continente. "No bombardeen Buenos Aires"fue la angustia plasmada en canción por Charly García. En el 83 el peronismo perdió las elecciones por el miedo que provocó la quema del cajón por Herminio Iglesias en el cierre de campaña justicialista. Pero volvamos al presente. Duran Barba apostó a la angustia al confrontar con el kirchnerismo y hasta habló de ser "el mal menor", lo cual constituye una verdadera subestimación del votante. Cristina pateó el tablero e instaló el juego de la angustia en la tropa propia. Tanto el gobierno como el kirchnerismo utilizan como herramienta ciertas encuestas dudosas que los dan perjudicados en confrontación con el adversario. ¿Cuál es la idea? Anular las terceras opciones, aumentar la polarización, votar "en contra de". Para Cristina esto es moneda corriente, ella siempre apostó a la angustia y al suspenso en el que sumía a sus propios seguidores. ¿Recuerdan cuando de cara al segundo período Néstor decía "puede ser pingüino o pingüina"?

¿Recuerdan la especulación después del primer mandato de Cristina? Siempre anunció su candidatura a último momento y rodeándola de un espíritu de sacrificio personal. Ahora, el hecho de haberse colocado en un segundo lugar genera también mucha angustia entre sus adeptos. Dentro del kirchnerismo no confían en Alberto Fernández, lo consideran un traidor. Y tienen razón. Y en la avenida que ya no sabemos si es del medio o de donde, encontramos a Massa con un modus operandi lisa y llanamente patológico. Pasó de Jefe de gabinete de Cristina a verdugo de Cristina. Y después de recorrer todo el abanico político está en una disyuntiva que parece la caricatura del político ventajero. Podría sumarse a la lista de Cristina, jugar para el gobierno en una colectora, o ir a la interna del peronismo federal. ¿Cómo es posible? Fácil, busca angustiar a todos los sectores para con ese juego lograr cotizarse. En este juego de la incertidumbre, la indefinición parece ser la carta favorita. Lavagna no se queda atrás, pasó meses angustiando al macrismo porque su candidatura le sacaría votos y mostrándose incapaz de ir a una interna, ahora angustia a sus propios votantes que (hay que ver si es o no cierto) hoy escucharon la noticia dada por perfil: Lavagna se bajaría tras una oferta económica contundente. Mientras tanto el fiscal Di Lello investiga el hecho y casi sin querer beneficia a Macri al poner en cuestionamiento la candidatura de Lavagna. Ya sabemos que la economía se paraliza por la incertidumbre. ¿Pero qué hace el votante atemorizado? ¿Por qué el votante angustiado es tan manipulable?

Primero el votante se paraliza y paraliza el razonamiento equilibrado. Después huye horrorizado de lo que teme y busca refugiarse. Esa huida desesperada es la que espera la política: aprovechar la debilidad para llevarlo a su redil y así sentirse liberado del enemigo. Por eso es tan difícil por estos tiempos hacer encuestas; la gente no dice la verdad porque hay un gran componente de voto vergonzante.


El "Frente para la Venganza", listo para volver y atacar
Luis Majul
para La Nacion
6-06-2019


Es difícil creerle a Alberto Fernández que el kirchnerisno no perseguirá a opositores si recupera el poder.

El difícil creer en Alberto Fernández cuando dice que, en el caso de ganar, no gastará ni un gramo de su energía ni perderá un minuto de su tiempo en perseguir a los opositores. Es casi imposible hacerlo porque, aunque todavía no cantó victoria, ya amenazó a dos jueces y tres camaristas, y les advirtió que deberán revisar las "barrabasadas" que escribieron en sus fallos judiciales. Es difícil convencerse de que sus palabras son sinceras, de que él mismo es un hombre sincero, después de haber calificado al gobierno de Cristina como deplorable, no una, sino varias veces, y luego de haber renunciado, harto de la corrupción imperante en el gabinete del que era jefe, para finalmente terminar abrazado a sus votos, justificando lo injustificable. Fernández no es precandidato a presidente precisamente por su sinceridad o la coherencia de su palabra o de sus actos, sino por haber prometido a Cristina que garantizaría su impunidad. Si es a través de un indulto efectivo o de una gran maniobra política poco importa. Sí interesa imaginarse qué sería capaz de hacer un presidente como Alberto para que la Justicia no avance. No hay que ser un gran pronosticador para adivinarlo: si desde la oposición se siente con la libertad de decir lo que dice, e incluso se atrevió, en su momento, a visitar a varios fiscales y jueces para convencerlos de la inocencia de Cristina, ¿qué freno inhibitorio podría tener con la lapicera de presidente en la mano?

lberto tuvo la audacia, incluso, de invitar a tomar un café al fiscal Stornelli, cuando la causa de los cuadernos de la corrupción recién se empezaba a tramitar. Quería saber con qué criterio y eficacia se podía utilizar la ley del arrepentido. Quizá la información que buscaba de Stornelli le podría servir no solo para defender desde la dialéctica a la expresidenta, sino también para informar, como apoderado, a su cliente Fabián de Sousa, preso en la cárcel de Marcos Paz, acusado de evasión fraudulenta de más de mil millones de dólares al Estado nacional. Después de renunciar al gobierno de Cristina, Alberto Fernández trabajó para Sergio Massa, más tarde para Daniel Scioli y al final hizo la parábola completa arrojándose a los brazos de Cristina, la dirigente a la no quería ni respetaba. La explicación que dio a muchos periodistas sobre su borocotización fue que él no cambió. Que la que se dio cuenta de que se había equivocado fue Cristina. Pero Alberto no hablaba de su gestión, ni de su manera de ejercer la autoridad, ni de su prepotencia o su paranoia. Decía que Cristina se había equivocado cada vez que había tomado decisiones en materia electoral. Y que esos errores la habían llevado al fracaso por lo menos en cinco oportunidades, incluida la última, donde ella misma cayó derrotada frente a Esteban Bullrich en la provincia de Buenos Aires. Alberto no es Luis D'Elía, ni Guillermo Moreno, ni podría ser confundido con un chico grande de La Cámpora. Sin embargo, también se podría poner en duda su capacidad de convencer a Cristina Fernández. En especial debido a que, como hombre de la política, de ninguna manera podría ignorar, en caso de ganar, que su poder es delegado. Que sus votos son prestados. He sido testigo de cómo funcionaba Alberto cuando Néstor o Cristina se encaprichaban y tomaban una decisión que él consideraba a priori catastrófica. Hacía lo imposible por evitar el choque de trenes. Pero no siempre podía lograrlo. También lo vi funcionar avalando determinada política económica. Y fue muy aleccionador comprobar cómo se fue separando del matrimonio a medida en que crecía el conflicto con el campo. Pero es cierto que la designación de Martín Lousteau como ministro de Economía, el mismo que propuso la suba de las retenciones al campo, fue también, en parte, su responsabilidad. Como lo fue en su momento el apartamiento de Roberto Lavagna, después de que denunciara la cartelización de la obra pública.

La otra gran incógnita que rodea a Alberto Fernández es su nivel de tolerancia y paciencia frente a los actos de corrupción que sucedían muy cerca de su despacho de jefe de Gabinete, cargo que ocupó desde mayo de 2003 hasta julio de 2008. ¿De verdad espera que millones de argentinos crean que nunca vio nada, que nunca oyó nada, que nunca se enteró de nada? Por allí pasaban los bolsos raqueteros del exsecretario de Transporte, Ricardo Jaime. Los mismos bolsos que otro exministro que formó parte del peronismo de la Capital veía ingresar al despacho de Kirchner casi todos los viernes después de las siete de la tarde. Alberto Fernández, como jefe de Gabinete, ¿podía no saber sobre los arreglos de Néstor con José Francisco López, el hombre de los bolsos con dinero en el monasterio de General Rodríguez? Un hombre que se pasaba tanto tiempo con el exjefe de Estado, incluidos sábados y domingos ¿podía no saber cómo operaba Lázaro Báez? ¿Podía pasar por alto su promiscua relación con Néstor Kirchner, si incluso compartían, con el titular de Austral Construcciones, el servicio part-time del mismo jefe de prensa? Si su límite siempre había sido la conducta del exsuperministro de Planificación Julio De Vido, ¿va a aplaudir la decisión de la Justicia de mantenerlo detenido o va a hacer todo lo posible para sacarlo de ahí, como parte del Plan Todos Unidos Triunfaremos para que Macri no sea reelegido?

Posiblemente haya sido una exageración el vaticinio de Jaime Durán Barba, cuando escribió qué si gana la fórmula Fernández/Fernández, a los pocos meses, uno de los dos se quedará en la Casa Rosada y el otro terminará en prisión. Pero no es una tontería pensar que el poder real lo ostentará Cristina, y que ella está llena de resentimiento, deseo de revancha y un odio acumulado difícil de explicar. Si uno activa el buscador de los nombres y apellidos que aparecen en su libro Sinceramente, la lista de futuras víctimas del "Frente para la Venganza" es muy fácil de adivinar.

De todas las porquerías que generó la grieta, la peor, de lejos, es el odio, el resentimiento, el desprecio por el otro y el deseo de venganza. El "Frente para la Venganza" ahora está agazapado. A la expectativa. Esperando el momento oportuno para atacar de nuevo. Y tiene, como si lo anterior fuera poco e insuficiente, a la Cofradía de los Desesperados de su lado. Se trata de más de 150 personas, entre exfuncionarios y hombres de negocios, privados de su libertad, condenados por delitos de corrupción, con mucho tiempo libre, y en algunos casos, mucho dinero guardado, para preparar una vendetta generalizada. El Operativo Puf contra Stornelli, Claudio Bonadio, Elisa Carrió y Leonardo Fariña, entre otros, es apenas una muestra de lo que son capaces de hacer, con ayuda de unos cuantos cuentapropistas inescrupulosos. De nuevo, la pregunta es muy pertinente. Si desde fuera del poder cuentan con un aparato paralelo de inteligencia capaz de fabricar causas como la de Dolores, si con el dinero mal habido que acumularon bancan a medios y periodistas capaces de mentir en la cara a la opinión pública sin que se les mueva un pelo, ¿qué no serían capaces de hacer con recursos ilimitados, provenientes del aparato del Estado, operados por individuos llenos de odio político y personal?

Quizás en el alma de Alberto Fernández haya más piedad que deseo de hacer daño a sus adversarios políticos, pero en el fondo no tendría ninguna importancia, si la que va a ordenar el ojo por ojo y diente por diente será su jefa política, ahora agazapada, pero siempre dispuesta a tirar la última piedra. (lanacion.com.ar)


Causas estructurales de la pobreza
Eduardo Amadeo
para La Nacion
6-06-2019


Una de las principales causas de la pobreza en la Argentina es la combinación perversa de falta de inversión, educación deficiente y legislación laboral que desincentiva la incorporación de mano de obra formal y con mejores salarios. Cualquier descripción y cualquier propuesta acerca de la pobreza en nuestro país que no encaren el problema con una mirada sistémica e incluyan estas variables asociadas al tema central de la inestabilidad endémica -en especial la inflación como empobrecedora crónica- serán irrelevantes.

Esta irrelevancia está asociada a la ideología "progresista", para la cual inversión, estabilidad y equilibrio fiscal forman parte de un menú "liberal" y por lo tanto incapaz de resolver el problema de la pobreza. Así, lo que se propone como "sensible" es inhumano, pues minimiza las causas de la pobreza argentina por una razón política: no ceder al discurso del adversario. Cualquier lectura de la historia económica y social de la Argentina muestra la correlación directa entre desorden macroeconómico y pobreza. Cada una de las crisis periódicas que hemos sufrido no solo aumentó el número de pobres (hasta el 52% en 2002), sino que estableció nuevos niveles de los que se hizo cada vez más difícil descender. En esas crisis los pobres son los primeros en perder el empleo y los últimos en recuperarlo; son agredidos por la inflación y pierden los pocos ahorros que pudieran tener. Pero entre crisis y crisis (una cada cinco años), además de la inflación, que los sigue empobreciendo, el bajísimo nivel de inversión no genera los empleos que podrían ayudarlos a progresar, y la incertidumbre estructural, sumada a las leyes laborales, les impide encontrar empleos de calidad. Un país con una tasa de inversión del 15% del PBI está condenado a este drama. A estas causas económicas se suman otras igualmente estructurales, como el deterioro sistemático en la calidad de las prestaciones públicas, en especial la educación, que excluye de la movilidad social a los más vulnerables. La caída de la calidad de la educación pública, a pesar del aumento sustancial del gasto por alumno, ha producido al menos una generación de jóvenes pobres cuya capacidad de lograr empleos de calidad, y por lo tanto salir de la exclusión, es nula.

El discurso "progresista" se niega a reconocer el componente de inequidad de la pobre educación pública, del deficiente servicio del Estado y la perversidad del punterismo, pues considera que reconocerlos es agredir a trabajadores y a militantes. Prefiere defender a las corporaciones antes que a los más débiles, aunque pregone lo contrario. La proclamada "opción por los pobres" se licua ante la ideología y la lucha por el poder. Con todos estos componentes y perversidades, ese pensamiento, cae en el "pobrismo": hacer propuestas que se instalan solo en el campo de lo micro, como una forma de intentar solucionar problemas coyunturales, pero sin resolver las causas profundas de la pobreza, la inequidad y la exclusión. Así, mientras desde espacios académicos se proponen soluciones más integrales, desde la política todo se reduce a microcréditos, economía popular, préstamos promocionales, más transferencias monetarias, que resultan meros paliativos que solo funcionan si la economía crece, es estable, invierte y genera empleos, y si la educación se transforma profundamente. Pero para eso, además de aceptar que el diagnóstico profundo es correcto, hay que animarse a tomar y acompañar decisiones a veces poco populares. La experiencia lamentable de la mala política muestra que es más negocio seguir echando la culpa al liberalismo y a la oligarquía que tomar un verdadero compromiso con los pobres, víctimas de la perversidad ideológica que nos castiga desde hace décadas. (Diputado nacional-Cambiemos.lanacion.com.ar)


Elecciones 2019
El fuerte editorial del Financial Times que respalda a Mauricio Macri: "Los argentinos deben rechazar el retorno del peronismo"
Clarín.com
31-05-2019


La Junta Editorial del diario británico advierten que los votantes "no deben ser engañados" por el "nuevo envase moderado" de Cristina Kirchner. Para el medio inglés, las elecciones ponen en riesgo el acuerdo del Gobierno con el FMI. (AFP)

Con un fuerte editorial, la junta editorial del influyente diario británico Financial Times respaldó a Mauricio Macri y les recomendó a los votantes argentinos que rechacen el retorno del peronismo en las próximas elecciones presidenciales. El artículo, titulado "Los argentinos deben rechazar el regreso del peronismo", comienza con una advertencia sobre "la nueva Cristina Fernández de Kirchner". "(Cristina) dejó su cargo en 2015 con una inflación galopante, una moneda sobrevaluada y un déficit fiscal sobredimensionado. En un giro, la señora Fernández dice que va a postularse como vicepresidenta en la boleta de su poco conocido ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández", dice el texto. Para el Financial Times, uno de los medios económicos más prestigiosos del mundo, "un vistazo al historial económico del peronismo debería espantar a los votantes".

"El movimiento populista ha dejado un recorrido poco feliz de fracasos a lo largo de siete décadas, con controles de precios, nacionalización y una manipulación del tipo de cambio apoyada en préstamos insostenibles.

Desafortunadamente, los presidentes no-peronistas suelen encontrarse con una situación tan desalentadora que ni siquiera pueden terminar sus mandatos; y mucho menos corregir los errores", agrega. A cinco meses de las elecciones, lamenta el editorial, "las encuestas sugieren que la historia se puede volver a repetir". "La fórmula Fernández-Fernández tiene grandes chances de vencer al actual presidente, el empresario Mauricio Macri. El programa de austeridad de Macri va camino a entregarle a la Argentina ganancias económicas en el largo plazo, pero los dolores de corto plazo por la caída en los estándares de vida podrían ser demasiado para los votantes. Una nueva Cristina Kirchner, reenvasada en colores más moderados, podría ofrecer un alivio rápido", explica. Y sigue, en la misma línea: "La sufrida población argentina no debería ser engañada. La última táctica de Cristina esconde un fuerte deseo de retomar el poder y regresar a las políticas populistas que llevaron a la Argentina a la bancarrota en su último mandato. Además, le ofrecería un vehículo legal para asegurarse inmunidad en sus múltiples casos de corrupción". Tras mencionar al paro general de la semana pasada y la inflación del 55% registrada durante el último año, el FT le recomendó a Macri "mantenerse en su curso, a pesar del costo político".

"Los argentinos han desconfiado largamente de su moneda. La única manera efectiva de cambiarlo es siguiendo una política macroeconómica sólida". "Los controles de precios para productos esenciales son entendibles, pero no ayudan. El cambio en las reglas de la intervención monetaria fue mejor recibido por los mercados, pero representaron otra falla. Lo peor que puede hacer Macri cinco meses antes de la elección es tomar decisiones imprudentes que cambien sus políticas y socaven la confianza aún más", agrega.

Y cierra: "Sobre todo, el señor Macri debería usar las cruciales próximas semanas para ampliar su coalición y seducir a los peronistas moderados que temen el renacimiento de Kirchner. Parece difícil en un país en el que la política ha sido comparada con un pelotón de fusilamiento circular. Pero la gravedad de la situación económica así lo demanda".