Plataforma Cero
Publicación Mensual
Año 15 | Número 198 DIC 2019
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Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.


Imponer al vago no es una digresión de Alberto, es una estrategia de CFK y el kirchnerismo
Ruben Lasagno para Agencia OPI Santa Cruz
13-11-2019


13:00– (Por Rubén Lasagno) – Cualquiera podría pensar que las palabras dichas por Alberto Fernández en una "entrevista" que le hicieron en Canal 9, es producto de "una idea suelta" o una digresión del elegido presidente en medio de una charla intimista, pero no. Es una acción premeditada, la cual empezó a cuajarse hace mucho tiempo detrás de cuya idea están Cristina Fernández, Carlos Zanini, la tía Alicia, Rudy Ulloa Igor y el propio Máximo Kirchner. Alberto Fernández, hablando del gobierno que ocupará a partir del 10 de diciembre, dijo "Les diría que estén tranquilos. Que empieza una etapa donde todos comencemos a ganar. Se terminó el tiempo de la pelea, de esto que llamaron grieta", sin recibir (obviamente) ningún tipo de repregunta de parte de la conductora (y menos que lo pudiera poner incómodo), a pesar de las enormes dudas que se ciernen sobre su futura gestión, donde también dijo que él no es autoritario, lo cual disimula muy bien. Y la frutilla del postre, para nada casual sino perfectamente planificada, la puso el presidente electo cuando después de una pregunta para nada casual de la conductora Viviana Canosa, quien lo consultó sobre la intención de Cristina de que su hijo Máximo sea presidente en el 2023, Alberto, con el terreno preparado gentilmente por la entrevistadora dijo arqueando las cejas y poniendo la mejor "cara de Alberto": "Ojalá. Siempre dije, incluso en los años en que estuve distanciado de Cristina, que es un chico maravilloso. No era lo que contaban, no era el vago de la Playstation. Es un chico muy criterioso, muy razonable, es un chico moderado. Tengo la mejor opinión de él" y concluyó: "Tiene que evolucionar más en política, pero por qué no podría ser presidente".

La vida política argentina se da estos "lujos". Desde repetir la historia y devolver a los chorros al gobierno, multiprocesados, acusados de traición a la patria, ser copartícipe de un magnicidio y políticos culpables de haberse robado un PBI, hasta que un presidente electo pero que ni aún arrancó en sus funciones, sea obligado a imponer con forcep y desde cuatro años antes, la incómoda figura del hijo de su vicepresidenta, una persona sin ningún estudio ni preparación, que no conoce el trabajo, al cual Alberto define como "un chico maravilloso" desconociendo que tiene 42 años y es técnicamente un vago, ungido como legislador en el 2015 por el propio aparato kirchnerista. Esto no es nuevo. Desde OPI lo dijimos en el año 2015, cuando Zanini y Scioli llegaron a Río Gallegos en plena campaña presidencial, intentando imponer al que nosotros calificamos "el candidato mudo", porque Máximo ni siquiera abrió la boca en toda su campaña, excepto en las concentraciones simuladas y ante militancia rentada que vitoreaba cualquier cosa que decía. En aquella oportunidad, realizamos un video donde contrastábamos la negativa de Zanini de reconocer su llegada con el propósito de largar la campaña de Máximo como diputado nacional y sus propias palabras que colisionaban con la realidad, toda vez que era precisamente lo que decía minutos después en el acto de El Ateneo K; en aquella reunión partidaria con las alabanzas rastreras de Daniel Scioli, realizadas en medio de una ciudad convulsionada por un paro de 100 días de municipales, durante la gestión del ex intendente K Raúl Cantín, se proponía a Máximo cono candidato a diputado nacional. En ese momento indicábamos que nada era casual y le armaban la carrera política a un hombre "Ni-Ni" (ni estudia ni trabaja) y hoy comienza a configurarse nuevamente un hecho similar, con las palabras de Alberto F (en una especie de Scioli recargado) tratando de "concientizar" al electorado kirchnerista y buscando convencer al no kirchnerista de que la voluntad de su patrona es poner "al chico" (¿?) en la presidencia en el año 2023. Una fuerte jugada de Alberto Fernández que muestra claramente dos cosas: que su mandato tiene vencimiento previo y está puesto allí para encubrir a la dama que no puede dar la cara. Como tal, el presidente elegido tiene a su cargo el trabajo sucio que nadie (si no él) puede hacer en estas circunstancias, para eso fue elegido. Uno de esos trabajos, es ir preparando el terreno para que llegue un vago a la presidencia del país. Titánica tarea le queda por delante. ¿Lo logrará?. Nada es imposible en la Argentina maniquea. Solo basta ver y analizar lo que nos está pasando, para predecir sin lugar a dudas, lo que nos puede suceder en el futuro no muy lejano. (Agencia OPI Santa Cruz)


Se viene un reseteo con el FMI, con un colchón de dólares para cinco meses
Hernán de Goñi para Cronista.com
26-11-2019


Está claro que el Fondo Monetario Internacional sabe que su relación con la Argentina entrará en una suerte de borrón y cuenta nueva. Por eso decidió reperfilar su representación y designar como nuevo jefe de misión a un venezolano que ya trató con Eduardo Duhalde y con Néstor Kirchner cuando Alberto Fernández era jefe de Gabinete. Luis Cubeddu, el reemplazante del italiano Roberto Cardarelli, está casado con una argentina, con lo cual conoce bien la idiosincrasia local. Y tiene además en su curriculum, haber administrado la relación del Fondo con dos países que tuvieron programas conflictivos con reestructuración de la deuda incluida, como Grecia y Ucrania. El recambio le impedirá al nuevo gobierno echarle en cara al nuevo enviado cualquier decisión tomada por Cardarelli en estos cuatro años. Cubeddu mirará los números y reportará al directorio los números fríos del plan que ponga en marcha Alberto Fernández, escenario en donde seguramente se dirimirá la discusión más dura. Cualquier acuerdo requiere 85% de los votos y EE.UU. solo representa 16. Eso exigirá al probable canciller, Felipe Solá, y a los responsables de la gestión económica, trabajar fuerte el frente internacional.

Cubeddu sí tiene algo para confrontar con Alberto: el documento que emitió el entonces candidato luego de recibir en sus oficinas a Alejandro Werner, director del Departamento Hemisferio Occidental, y a Cardarelli. "Quienes han generado esta crisis, el Gobierno y el FMI, tienen la responsabilidad de ponerle fin y revertir esta catástrofe social", señalaba el texto que difundió el postulante del Frente de Todos. Alberto, en esos días de debates calientes, acusaba al Fondo de haber financiado la fuga de capitales y a Macri de haber facilitado dólares para sus amigos. Aunque para los ganadores esa cuenta entró en los tiempos brumosos de la campaña electoral, los técnicos del organismo no la dejarán pasar fácilmente. Hernán Lacunza ya hizo su aporte a la discusión. En una defensa de la herencia económica que deja Macri, detalló todos los pagos de deuda a los que se destinó cada dólar del FMI. El dato preocupante es que de los u$s 44.000 millones desembolsados, solo quedan algo menos de u$s 2000 millones. Sin embargo, desde la elección el BCRA sumó u$s 2300 millones en compras, gracias al cepo y a las liquidaciones de los agroexportadores que quieren anticiparse a una futura suba de las retenciones. Si ese ritmo se mantiene, quedarían disponibles alrededor de u$s 12.000 millones para la próxima administración. Lacunza hizo el cálculo de otro modo: sostiene que alcanzan para pagar 5 o 6 meses de vencimientos de deuda en dólares. Ese margen representa el tiempo que tiene Fernández y su ministro de Hacienda (hasta ahora Guillermo Nielsen) para negociar con los acreedores. Por eso la palabra del momento es re-reperfilamiento.


Hernán Lacunza: "La emisión no va a ser traumática ni inflacionaria si hay un programa consistente"
El ministro de Hacienda recomendó "hacer rápido" el "reperfilamiento" y sostuvo que la deuda "no es alta" ya que representa el 70% del PBI.
Perfil
21-11-2019


Hernán Lacunza, se refirió este jueves 21 de noviembre a las primeras medidas que deberá tomar el Gobierno de Alberto Fernández. El ministro de Hacienda aseguró que "el reperfilamiento de la deuda hay que hacerlo rápido y de forma voluntaria" y que la emisión monetaria que podría encarar la próxima gestión económica "no va a ser traumática, ni inflacionaria, en la medida que haya un programa económico consistente detrás". "Esta gestión tuvo luces y sombras como todo Gobierno. Exagerarlas no contribuye a un diagnóstico serio. La fachada de la casa tiene deterioros en materia de bienestar. No conseguimos los resultados que esperábamos en materia de pobreza e inflación", sostuvo Lacunza en una entrevista con La Rosca, ciclo que conducen Eduardo van der Kooy y Daniel Fernández Canedo en TN.

"Pero esta casa que tiene una peor fachada, tiene mejores cimientos: el déficit fiscal es la mitad del que recibimos, vamos a terminar con equilibrio primario y externo, la relación con el resto del mundo está equilibrada, hay un tipo de cambio competitivo, tarifas reguladas y corregidas, provincias con superávit y menos impuestos que en 2015. Hay mejores condiciones en esa casa para conseguir un bienestar en el futuro", agregó el funcionario que reemplazó a Nicolás Dujovne tras las PASO. El ministro saliente aseguró, también, que la deuda "no es alta, es 70% del producto" y que "es fruto del déficit pasado". Además, resaltó que el Gobierno llegó al fin del mandato "con reservas suficientes para tener un espacio para negociar". Según informó, las reservas totales dejadas por esta administración van a rozar los 45 mil millones de dólares. "Si hubiera que pagar deuda exclusivamente con reservas, hay para cinco o seis meses, tiempo más que suficiente para negociar la deuda. No es tanto un problema de solvencia como de liquidez, por lo cual a nuestro juicio hay que hacer más hincapié en los plazos que en el monto o eventuales quitas", recalcó. Fernández asumirá con más reservas, pero no alcanzan para pagar la deuda Lacunza además recalcó que "su obligación es hablar con los referentes del Frente de Todos, cuanto mejor termine este gobierno, más recursos van a quedar para el próximo". En otro segmento del reportaje, el funcionario resumió que los problemas de gestión fueron "herencia, error de instrumentos y mala suerte" y que "se subestimó la herencia, era más pesada de lo que se presumía. Corregir el dólar, las tarifas, bajar la inflación y crecer, los libros dicen que no se puede, y no se pudo". AB/FF (Fuente www.perfil.com).


Protocolo ILE
Monseñor Héctor Aguer criticó a Alberto Fernández por su apoyo al aborto legal: "Le importa un rábano la religión católica"
El arzobispo emérito de La Plata consideró que el presidente electo "debería ser excomulgado" de la Iglesia si impulsa un proyecto de legalización.
Clarin-Politica
22-11-2019


En medio de la polémica por la derogación del protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE), Héctor Aguer, arzobispo emérito de La Plata, criticó a Alberto Fernández y aseguró que "debería ser excomulgado" de la Iglesia en caso de impulsar un proyecto para la legalización del aborto durante su presidencia. "Por supuesto que miro con preocupación todo lo que dice (Fernández). Hace un tiempo aseguró que Santo Tomás estaba a favor del aborto. Le puedo asegurar que jamás vio ni por tapa un libro de Santo Tomás, a quien yo estudio desde la adolescencia", dijo Aguer este viernes. En diálogo con radio Con Vos, el obispo retirado agregó que al mandatario electo "le importa un rábano la religión católica". Ante la consulta de qué dirá la Iglesia en caso de que el aborto se legalice, Aguer afirmó que se tratará de una ley "inicua". Y explicó: "Por supuesto que las leyes que estén se van a aplicar. Eso no quita que los médicos puedan hacer uso de la objeción de conciencia. Yo no voy a pensar que eso sea bueno". Respecto de las polémica respecto de la derogación del protocolo ILE, Aguer aseguró que "las intervenciones judiciales en ese sentido son contrarias al derecho natural". "Mi experiencia muestra que no son las chicas pobres las que quieren el aborto. Si usted se fija, las personas que andan con los pañuelos verdes no son chicas pobres, son burguesas. Este es un problema de la burguesía. ¿Por qué la criatura tiene que sufrir la pena que en todo caso se le tendría que aplicar al violador?", planteó. Por otra parte, el sacerdote criticó las "presiones de los medios de comunicación, que todo el tiempo están machacando con este asunto". Y criticó lo que llamo´"la perspectiva de género y la cultura de hoy", que " tiene factores inhumanos y lleva a la autodestrucción, porque reemplaza la realidad total de la persona en la que el sexo es definitivo por una impresión individual subjetiva, como lo es la autopercepción"


La reforma del protocolo es una afrenta a la democracia
Jorge Enríquez * para laprensa.com.ar
22.11.2019


El secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, cometió un serio error al dictar y publicar una resolución que aprobó un protocolo para casos de aborto no punible. El error fue de procedimientos y también sustancial. En primer lugar, una decisión de esa magnitud, en un tema tan sensible para la sociedad, no puede adoptarse sin consultar al presidente. Sobre todo cuando el presidente manifestó en forma clara y categórica que está a favor de las dos vidas. Por eso solo fue correcto revocar inmediatamente esa resolución y solicitar la renuncia del funcionario. En cuanto al fondo de la cuestión, lo que pretendía ese protocolo era legalizar en los hechos el aborto. Esto no solo legitima una práctica que para mí, desde mis más profundas convicciones, es inmoral, además de inconstitucional, sino que resulta una afrenta a la democracia. En efecto, se intenta meter por la ventana lo que los representantes del pueblo, en un extenso debate el año pasado, decidieron que no debía ingresar por la puerta legislativa. Y lo hace de un modo que ni respeta la objeción de conciencia personal e institucional. Se ordena a los médicos matar a un ser humano indefenso, que es lo contrario de lo que ellos se comprometieron a hacer al prestar el juramento hipocrático.

DESVARIO

Todo este desvarío parte, aunque pocos lo dicen, del fallo F.A.L. Esta decisión de la Corte solo debía definir si el aborto no punible del art. 86, inc. 2 del Código Penal era nada más que el practicado a una "mujer idiota o demente" (según el lenguaje, hoy tan chocante, de 1921) o a toda violación. La Corte interpretó esto último. Hasta ahí, ejerció una función judicial. Pero fue mucho más allá y determinó que las provincias debían dictar protocolos con cierto contenido (por ejemplo, que bastaba una declaración jurada de la mujer que alegaba haber sido víctima de un a violación para que no se pudiera exigir ninguna prueba de la comisión de ese delito). Esta fue una decisión netamente legislativa, impropia de un tribunal de justicia. Pero muchas personas, y la gran mayoría de los comunicadores, creen que ese fallo tiene el valor de una ley. Esto sigue generando confusiones. Por supuesto, es necesario que en cada provincia se indique a sus centros de salud y médicos cómo actuar en esos casos, pero teniendo la prudencia de no imponer acciones que solo podrían ser establecidas por el Congreso Nacional mediante leyes. * Diputado nacional de Cambiemos


Cuáles son los cambios que se vienen en la Justicia
Hugo Alconada Mon para La Nacion
14-11-2019


A continuación, sus principales conceptos:

Marcela Losardo es uno de los nombres que vale la pena recordar: será una de las figuras de Alberto Fernández para interactuar con el Poder Judicial. Sea que asuma como Secretaria Legal y Técnica de la presidencia, o bien, como ministra de Justicia. Conoce bien todos los cargos posibles y es de máxima confianza del presidente electo: fue su jefa de asesores cuando él era jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, luego fue Secretaria de Justicia y representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura. Yendo específicamente a Comodoro Py, ahí hay ventanas que se están empezando a cerrar y otras donde está entrando más luz. El juez federal Daniel Rafecas es uno de los que se ilusiona con subir. Se ilusiona con ser el nuevo Procurador General de la Nación. Como suben las acciones del juez Rafecas, bajan las del juez Claudio Bonadio. Un tema central hoy es que en el Poder Ejecutivo plantean sacar de su sector el control de los testigos protegidos y trasladarlo al Poder Judicial. Hay dos problemas: uno es que las fuerzas que tienen que encargarse del control, de la protección específica, siguen respondiendo al Poder Ejecutivo. Cambiaría quién da la orden pero no quién la ejecuta. El otro problema es que la Justicia plantea: "Primero, no me avisaste y, segundo, no quiero". En el Poder Legislativo también se mueven algunas fichas respecto a este tema. En el Congreso, una Comisión Bicameral quiere hacer más estricto y específico cuándo se puede definir una prisión preventiva y cuándo no. Es decir, limitarlas. Hoy, las condiciones básicas son dos: riesgo de fuga o entorpecimiento de la investigación.

Ahora plantean que, antes de dictar la prisión preventiva (lo que debería ser la solución de última instancia), se deberían respetar estrictamente los nueve pasos previos. Hay varios lógicos, como el arresto domiciliario, o bien, permitir la libertad dentro del país pero no poder acercarse a menos de 100 kilómetros de cualquier frontera, terrestre o marítima. Es un gesto del Poder Legislativo hacia el Judicial para que aflojen con las prisiones preventivas. En el Consejo de la Magistratura, por su parte, se han visto dos intentos de cerrar dos de los focos que más rispideces generaron en los últimos años: las investigaciones sobre Claudio Bonadio y sobre Rodolfo Canicoba Corral. Ambas son, por lo menos, controvertidas. Bonadio afrontaba denuncias de Oscar Parrilli y de Carlos Beraldi, abogado de Cristina Kirchner. El problema es que intentaron cerrar estas denuncias cuando todavía había medidas de prueba pendientes. Canicoba Corral también afrontaba varias investigaciones, múltiples aristas dentro de un mismo marco general que era su evolución patrimonial dudosa y la de su familia. Otra vez, faltaban medidas de prueba. Tal vez no tenían muchas ganas de investigarlo. Plantearon que "las investigaciones y los datos que habían eran suficientes".


Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, Miguel Pichetto y Alfredo Cornejo, sin Marcos Peña, lanzaron la mesa opositora
Santiago Dapelo para La Nacion
13-11-2019


Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, Alfredo Cornejo, Gerardo Morales, Miguel Pichetto, Humberto Schiavoni y Maximiliano Ferraro serán en una primera etapa los integrantes de la mesa que liderará Juntos por el Cambio a partir del 10 de diciembre. Así se resolvió esta tarde en lo que fue el primer encuentro del grupo de los siete, que se reunirá cada 15 días para trabajar temas de coyuntura y estrategia parlamentaria. Si bien será un espacio de representación horizontal, Macri será la "figura central", según confió el excandidato a vicepresidente. "No se puede construir un espacio político sin liderazgo y yo tengo claro que el liderazgo es de Macri, es quien tuvo la legitimación con el voto popular", dijo a LA NACION el senador por Río Negro. Esa mirada genera tensión con algunos de los socios del macrismo, principalmente en el radicalismo. "Macri debe intenta no ser el líder único. El conflicto del Pro es su exceso de verticalidad", lanzó el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo,presidente del partido centenario, en una entrevista con el canal de LA NACION, LN+.

De esta manera, quedó claro que las diferencias dentro de la coalición de Gobierno se mantienen inalterable. No todos están de acuerdo con la jefatura de Macri ni están dispuestos a acatar su voluntad. En una segunda etapa la idea es incluir a la mesa a las representaciones parlamentarias. En cambio, los que no tendrán lugar en la toma de decisiones serán dos personas que fueron clave durante los cuatro años de gestión macrista: la mano derecha de Macri, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. El ministro coordinador "deja de tener funciones ejecutivas en la mesa política", resaltó un hombre de su confianza. Algunos de los que participaron del encuentro, incluso, deslizaron que la ausencia de Peña tiene más que ver con el desgaste en su relación con Rodríguez Larreta y Vidal. La decisión de postergar a Frigerio es también un gesto hacia el ala política, que así queda marginada a un rol secundario.

El Presidente recibió esta tarde en la quinta presidencial de Olivos a la gobernadora bonaerense, al jefe de Gobierno porteño, pero también acercó posiciones con dos de los tres mandatarios radicales, Cornejo -que como diputado nacional aspira a conducir el bloque radical o el interbloque de Juntos por el Cambio- y Gerardo Morales (Jujuy), quienes reclamaban una mayor apertura en la toma de decisiones. Además, Vidal y Rodríguez Larreta fueron parte del grupo que, antes de las elecciones del 27 de octubre, comenzaron a delinear lo que sería el posmacrimo. Finalmente, los casi 41 puntos que obtuvo el Presidente generó un cambio interno. Al menos por ahora, nadie de su tropa discutirá la autoridad de Macri. El objetivo que se planteó la nueva representación de Juntos por el Cambio es mantener la unidad. "Hay un consenso en eso", dijo Cornejo, aunque dejó en claro que "hay diferencias de estilos y matices sobre los escenarios futuros". Y sobre todo en "cómo pararse frente al peronismo".


Las múltiples caras de Alberto Fernández
Laura di Marco para La Nacion
8-11-2019


A continuación, sus principales conceptos:

Alberto Fernández empieza a desplegarse como un presidente electo ambiguo, como siempre fue el peronismo pero, en su caso, con el aditamento de que tiene que manejar cierta ambigüedad porque está en una coalición que tiene al kirchnerismo adentro, con quienes ya empezó a mostrar diferencias y tensiones. Un tema central es la configuración de la futura oposición, el actual oficialismo, el "posmacrismo". Se está desafiando el liderazgo de Mauricio Macri. La configuración de la oposición es muy importante, porque es la que le va a marcar límites al oficialismo de Fernández. Límites muy concretos, en el Congreso, por ejemplo. El límite es la definición de la democracia. La democracia es ejercer el poder por un tiempo limitado y es que existan dos fuerzas competitivas con las mismas posibilidades de llegar al poder y que una limite a la otra. Esta es, tal vez, la gran contribución que hizo el macrismo a la Argentina. Esta semana circuló un documento de ocho puntos sobre economía que elaboraron el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Apuntaron a dejar por escrito la herencia económica que dejaban. Pero la política económica es el punto más olvidable del macrismo. Incluso, la gente que apoyó la reelección de Macri, lo hizo a pesar de la política económica del Gobierno. Lo más relevante de Juntos por el Cambio es haber construido en 20 años (no tanto tiempo en términos históricos) una fuerza competitiva y alternativa a la hegemonía del peronismo, y así, haber fortalecido la democracia en la Argentina. Alberto Fernández estuvo esta semana en México y dejó varias postales. Una de las caras que mostró es la defensa de Cristina Kirchner. Adhirió a la teoría del "lawfare"; la persecución política a través de la Justicia. Una teoría a la que parece adherir también el papa Francisco. La teoría de Fernández sostendría que la corrupción kirchnerista no existió, o si existió, Cristina Kirchner no la lideraba. Fernández tuvo también algunos cruces con periodistas, particularmente tuvo uno fuerte con un periodista de Clarín. El periodismo estuvo en el escenario político esta semana. Hugo Moyano, aliado de Alberto Fernández, dijo que los periodistas que lo habían dañado en estos años debían pagar. Moyano es investigado por el periodismo hace muchos años, y ahora también por la Justicia, por lavado de dinero, asociación ilícita y evasión impositiva. Los periodistas a los que él se refiere, en todo caso, comentaban las causas de Moyano, que es un dirigente millonario (supuesto representante de los trabajadores), que no se sabe de qué vive y que aparentemente tiene empresas que proveen a su propio sindicato.

Alberto Fernández mantuvo silencio frente a las declaraciones de Moyano, no salió a repudiarlos. Por otro lado, otra cara de Fernández es que ha dado muchas entrevistas a periodistas muy críticos de él, hecho que lo pone en una vereda opuesta a Cristina Kirchner. Fernández también charló con el presidente Trump esta semana. Una conversación tal vez impensable para Cristina Kirchner, donde supuestamente se habló de una ayuda de Trump para la renegociación de la deuda con el FMI, crucial para la Argentina. La economía es un tema central en la Argentina de hoy. ¿Quién va a ser el ministro de Economía de Fernández? Hay dos nombres circulando: uno es Matías Kulfas, un heterodoxo, un perfil cercano a lo que Alberto Fernández expresa en materia económica; otro es Guillermo Nielsen, que esta semana viajó a Miami y se reunió con Alejandro Werner, el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI. Allí, están hablando sobre América latina como una oportunidad para la inversión. Guillermo Nielsen tiene un perfil bastante distinto al de Matías Kulfas. Es un hombre promercado, tal vez podría equilibrar los fantasmas que rodean a Alberto Fernández por algunas declaraciones de su entorno. Por ejemplo, esta semana, el sindicalista Roberto Fernández habló de que hay que "darle a la maquinita" (emitir dinero). Nielsen es el perfil opuesto a ese paradigma, es un hombre que estuvo pidiéndoles planes a las empresas petroleras para crear una planta de licuefacción del gas. El gas licuado es el que puede exportarse y para eso se necesita construir una planta. Esto es importante porque el albertismo está pensando en Vaca Muerta como otra fábrica productora de dólares, similar al campo. Nielsen está también en este esquema.


Un voto sofisticado con el que ganamos todos
Pablo Sirven para La Nacion
03-11-2019


Se escuchó mucho en estos días: "Hay un 40% de la sociedad que es antiperonista". Hebe de Bonafini arriesgó más todavía y áspera como de costumbre rotuló a esa parte de la ciudadanía como el "cáncer permanente del país". Error: ese porcentaje de la población es no peronista, pero no necesariamente "anti" aunque, por supuesto, incluye una porción, tal vez considerable, que le tiene distintos grados de alergia, con o sin razón, al justicialismo y, más aún, al kirchnerismo, la corriente interna más persistente de sus siete décadas de intensa vigencia. Uno de los múltiples desafíos que tiene por delante el nuevo gobierno es no convertir a los argentinos que simplemente no son peronistas en antiperonistas rabiosos, por irritarlos o perjudicar sus intereses repetidamente. Parecerá un tema menor, pero no lo es en absoluto. No poder resolver nunca los problemas cruciales pendientes de la Argentina también tiene mucho que ver con esa antinomia que amenaza la paz social y mantiene malhumorados y desconfiados a unos contra otros. Toda la energía que deberíamos dedicar exclusivamente a ver de qué manera salimos del estancamiento se va por la alcantarilla de reproches e insultos mutuos inconducentes que es la grieta. Eso no implica que todos tengamos que pensar lo mismo. Al contrario, la diversidad enriquece. Lo que enferma es la agresión continua, que arruina todo intento de conversación.

Se registró un voto muy sofisticado, más aún que en 2015, cuando las urnas hablaron y Sergio Massa quedó en tercer lugar, pero con una cantidad interesante de votos (21,39%) que parecían darle un importante mandato de "bisagra" entre la fuerza que se retiraba y la que estaba llegando. Así lo interpretó el presidente Mauricio Macri y lo invitó, no bien arrancó su gestión, a que lo acompañara a la cumbre de Davos. Procuraba recrear así, salvando las distancias, la buena relación que supieron tener al comienzo del renacimiento de la democracia el presidente Raúl Alfonsín y el peronista histórico Antonio Cafiero (abuelo de Santiago, quien suena ahora como probable jefe de Gabinete de Alberto Fernández). Massa y su agrupación fueron piezas fundamentales para el gran trabajo legislativo que llevó adelante el gobierno de Cambiemos en su primer año en el poder. Por culpa de la infantil guerra de egos, sin embargo, aquello no duró mucho. Macri lo llamó "Ventajita", el tigrense dejó de ser aliado legislativo, desperdició el tiempo con Margarita Stolbizer (y se lo hizo perder a ella también), para terminar como aliado de la viuda de Kirchner, gran paradoja de quien les puso límites, en las elecciones de 2013, a las fantasías del "Cristina eterna", brutalmente sincerado en su momento por Diana Conti.

El reciente mandato popular es todavía mucho más sutil que el de hace cuatro años. Como aquella "bisagra" no sirvió, o sirvió por muy poco tiempo, el electorado hizo dos cosas: la primera, bastante obvia, como sucede por lo general en cualquier país en que la economía anda como la mona, votó al contrario más apto para ganar; la segunda intención, mucho más compleja de ser interpretada cabalmente por la clase dirigente del oficialismo y de la oposición (que en muy pocas semanas intercambiarán sus papeles) se materializará en el nuevo Congreso, cuyas fuerzas estarán mucho más equilibradas, lo que obligará a conversaciones más consistentes y menos chicaneras, muy lejos de la "escribanía" que impuso el 54% cristinista para llevar adelante las leyes y reformas necesarias que nos saquen del atolladero en que nos metió el gobierno anterior y el que está por terminar. Podrán lloriquear por los rincones mediáticos los Brieva y los Echarri porque las urnas no arrojaron la mayoría arrasadora que esperaban, lo que aleja del todo la amenaza de cualquier intento hegemónico y de cambios constitucionales que, por otra parte, el presidente electo se encargó en la campaña de repetir que no estaban en sus planes. Para que no quede en la mera voluntad de Alberto Fernández -que no hay por qué no creerle- ni para que algunos de sus socios más temperamentales lo tienten o, peor, le impongan esos extremos, la soberanía popular ha dispuesto una serie de equilibrios que van en consonancia con un rotundo hecho histórico que sucederá el próximo 10 de diciembre: por primera vez en 91 años un presidente no peronista terminará su mandato normalmente a pesar de todas las tempestades políticas y económicas autoimpuestas y ajenas que le han tocado sobrellevar. Ese solo logro será un avance institucional extraordinario. Los periodistas también tendremos que hacer un esfuerzo extra para entender y acompañar el cambio de época que se viene, tratando de no seguir mimetizados con los incendios virtuales que proponen en las redes sociales de un lado y otro de la grieta. En los últimos días, las interpretaciones poselectorales se prestaron para todo tipo de elucubraciones, pero decir que el que ganó perdió y el que perdió ganó no ayuda a la gran conversación que de ahora en más tendrá que darse si queremos salir adelante. Un diálogo entre una coalición de centroizquierda que se rota en el poder con otra coalición de centroderecha es algo bastante común en Occidente y que podría empezar a suceder aquí. Pensemos, por ahora, que ganamos todos.