Plataforma Cero
Publicación Mensual
Año 16 | Número 187 ENE 2019
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Maria Josefina Ramos es traductora pública de Inglés y periodista.

Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.

En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.

Es creadora y directora de Plataforma Cero.


Macri felicitó a Carrió en su cumpleaños y llevó distensión a la relación
Jaime Rosemberg para La Nacion
28-12-2018


El descanso en su amada Punta del Este, como invitada especial en la casa de una amiga discreta, le sirvió de remanso, luego de un año lleno de estrés y tensiones con lo más alto del poder. Relajada y "con muchas ganas" de trabajar en el proyecto Cambiemos, Elisa Carrió volvió anoche de Punta del Este con una felicitación que le alegró el festejo de su cumpleaños número 62: la del propio presidente Mauricio Macri, con quien no tenía contacto desde octubre pasado. "Hubo comunicación entre Villa La Angostura y Punta del Este para el cumple [de Carrió]", confirmaron a LA NACION dos de los mejores amigos de la diputada y líder de la CC-ARI en el macrismo. "Fue un mensaje de texto muy afectuoso de Juliana [Awada] de parte de los dos", precisaron cerca de la diputada porteña. Un presidente de mejor humor luego de varios días de relax con su familia y amigos cortó de ese modo semanas interminables de un "frío" entre ambos que reconocieron públicamente dirigentes cercanos a Carrió, como el flamante titular de la CC-ARI, Maximiliano Ferraro, a LA NACION, el martes. "Gracias a todos, les mando un beso enorme, soy una vieja espléndida de 62 años", dijo Carrió a sus seguidores en las redes sociales la misma tarde de su cumpleaños.


Más allá del saludo que puso fin a la distancia, Macri y Carrió tienen un objetivo común que los obliga a dejar de lado sus diferencias: la necesidad de estar "todos juntos" para asegurar la continuidad de Macri en la Casa Rosada más allá de diciembre de 2019.

"La relación está mejorando porque necesitamos un Cambiemos unido el año que viene", resumió un alto dirigente del espacio, que sabe de la "disposición" de la diputada Carrió a "ayudar" en las campañas de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, para intentar lograr sus respectivas reelecciones en 2019. De eso se hablará, ya con el aval de Macri, de la reunión prevista para la semana que viene entre Carrió y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, afirman cerca de ambos dirigentes.

En la agenda de Carrió también está pendiente un encuentro a solas con Rodríguez Larreta, con quien sostiene una fuerte alianza distrital que la llevó a ganar con más del 50% de los votos en las legislativas de fines de 2017. "Va a ayudar, aunque preferiría no ser candidata", dijo a LA NACION uno de los dirigentes de la CC-ARI que mejor la conoce.

Ayer, Carrió evaluó con sus colaboradores el reemplazo de Javier Iguacel por Gustavo Lopetegui en Energía. Elogió al saliente pero agregó que Lopetegui es "uno de los mejores funcionarios del Gobierno".


Rosatti, en la mira

Carrió les comentó a sus allegados macristas que durante enero se "concentrará" en Horacio Rosatti, a quien recomendó como integrante de la Corte Suprema, y que hoy está "subordinado" a su enemigo íntimo en el alto tribunal: Ricardo Lorenzetti.

Los cañones apuntarían, más precisamente, a Héctor Marchi, el administrador de la Corte Suprema que responde a Lorenzetti. "Esperamos que Rosatti no se interponga [en la investigación]", advirtieron espadas legislativas de la volcánica legisladora.

"Rosatti no entendió que está en la Corte, sus modos de hacer política son los de un intendente", lo castigaron cerca del Presidente.

También apuntará -sugieren en la mesa judicial del Gobierno y también cerca de Carrió- a operadores "del PJ", como Guillermo Seita y Silvio Robles, a quienes sindican como responsables de la movida para debilitar al presidente de la Corte, Carlos Rosenkrantz, cuyos últimos fallos fueron cercanos a las posiciones del oficialismo.


Desafíos directos de Carrió como el pedido de juicio político al ministro de Justicia, Germán Garavano, o sus críticas al protocolo de seguridad diseñado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quedaron en segundo plano por el momento. "A lo mejor hubo un enojo momentáneo [del Presidente], pero las cosas en Cambiemos se hablan y eso nos hace más fuertes y coherentes. Siempre hubo contacto entre ellos a través de terceros", razonó uno de los funcionarios cercanos al primer mandatario.

"No somos un partido donde solo se baja línea, somos una alianza con diferencias que vamos superando", completó la fuente, con la infaltable crítica a los modos del kirchnerismo. Mientras en ambos lados prefieren dar vuelta la página, Carrió ya avisó que pasará las últimas horas de 2018 en su casa de Capilla del Señor. El mensaje de texto de Juliana -con quien tiene un vínculo de afecto que resistió varias tormentas- servirá para encarar el brindis con distensión. (lanacion.com.ar)


El escándalo de la pobreza
La dimensión de la pobreza en la Argentina no es un problema económico, es un problema moral que exige pedir cuentas.
Santiago González para La Prensa
28-12-2018


Que un tercio de los argentinos, y casi la mitad de los jóvenes, viva en la pobreza no es un problema económico: es un problema moral. Que un país con las dimensiones y los recursos naturales que posee la Argentina no pueda asegurar una vida digna a una exigua población que no llega a los 45 millones de personas es un escándalo que llama a rendir cuentas a los responsables. Y los responsables no habrán de encontrarse por supuesto en ese tercio sumergido de la población, ni en esa mitad que se desloma todos los días, algunos tratando de no ser arrastrados al precipicio de la marginación, otros procurando incluso mejorar su situación por el trabajo o el estudio. Allí no: esa es la mitad que mal que mal mantiene el país andando.

Los responsables de la pobreza y las desgracias relacionadas que azotan a este país, como el delito y la ignorancia, se encuentran en el fragmento restante, en lo que se conoce como la clase dirigente, y que no debe confundirse con una clase social. La clase dirigente es un conglomerado en el que se amontonan políticos, empresarios, sindicalistas, periodistas, abogados y jueces, académicos, sacerdotes, decanos, policías, médicos, maestros, banqueros, militares, comerciantes, todos aquellos, en fin, con una cuota de decisión en la sociedad y en sus instituciones, públicas o privadas, o una cuota de influencia sobre la opinión pública. Esa clase dirigente, en la Argentina, es en su enorme mayoría corrupta, incompetente, mezquina y ordinaria.


NADA CAMBIA

Esa clase ha encontrado la manera de conservar el control del país más allá de los cambios políticos, opera sólo al servicio de sus intereses inmediatos, carece de cualquier visión de largo plazo, no se rige por parámetro alguno de conducta ni encuentra frenos en la ley, no tiene compromisos con su tierra ni con su gente ni con su tiempo, no sabe distinguir la calidad del precio ni el ser del parecer.

En la Argentina no se necesita poder absoluto para corromperse absolutamente: cualquiera que maneja dinero ajeno roba, aunque sea un poquito. En la Argentina ninguna persona pública aguanta un archivo. Esta descripción así presentada puede parecerle al lector demasiado general y poco precisa: lo invito a darle carnadura examinando una por una a las personas de su conocimiento con algún grado de poder e influencia en la sociedad, y probar si encajan o no en este retrato. Probablemente se sorprenda cuando compruebe cuán escasas y por lo mismo cuán honrosas son las excepciones.


LA DECADENCIA

Esa clase dirigente, no tal o cual partido, ni tal o cual ideología, ni tal o cual clase social, es la responsable de la decadencia argentina, es la causante de su empobrecimiento y del empobrecimiento de su gente.
Esa clase dirigente representa la antítesis de la hombría de bien. Esa clase dirigente, ese parásito que succiona nuestras energías vitales, nos asfixia y nos debilita, es el enemigo a derrotar. Ya es hora, porque esa clase dirigente, sepámoslo, no es un fenómeno nuevo: Eduardo Mallea (La bahía del silencio, Historia de una pasíon argentina) la denunció hace ya casi un siglo. Lo nuevo es su vulgaridad, su grosería, la evidente torpeza de su astucia.
* Periodista. Editor de la página web www.gauchomalo.com.(laprensa.com.ar)


El cambio es posible El mundo es enorme y diverso. Debemos cambiar nuestras cabezas para aceptar las diferencias, aprender a respetar a otros justamente porque son diversos y aprovechar las relaciones con ellos para construir un mundo mejor para todos los seres humanos.
Jaime Duran Barba para Perfil.com
23-12-2018


Cuando terminó el G20 los sectores más arcaicos de nuestra sociedad tuvieron algunas reacciones provincianas. La primera fue preguntar cuánta plata nos habían dejado los visitantes, haciendo cuentas entre lo que se perdió porque no operó el puerto, no abrieron algunos comercios y otros eventos semejantes, y el dinero que se obtuvo de los visitantes. Conservadores provincianos. La mentalidad avivada, sin perspectiva estratégica, es propia de las elites más conservadoras, tanto de izquierda como de derecha. Se constató una vez más la existencia de la brecha que existe entre ellos y la mayoría de la gente, que estaba feliz de que el G20 haya tenido lugar en nuestro país. Los ciudadanos comunes tienen sentido común y se dan cuenta de que la integración al mundo es algo que traerá en el mediano plazo enormes ventajas para los argentinos. Intentamos que el país se integre al grupo de países más ricos del mundo y vimos que eso era posible por la forma en que los mandatarios visitantes trataban a nuestras autoridades y veían al país. Eso era más importante que cobrar una propina por el uso del local.


Otra actitud provinciana fue decir había terminado el sueño, la carroza se convirtió en calabaza, debíamos olvidarnos de los delirios de grandeza y ser lo que somos, un país sin remedio, en manos de políticos que hacen negocio con la pobreza para ganar las elecciones o para chantajear al Estado cuando son oposición. Viven consiguiendo planes sociales para pagar activistas que participan en sus campañas electorales y en las movilizaciones que organizan para incrementar el negocio. En el campo internacional estos personajes creen que debemos olvidarnos del mundo desarrollado, dedicarnos a discutir sobre los gobiernos militares de Cuba, Nicaragua y Venezuela, escombros de economías centralmente planificadas, que destruyeron a los productores y usaron la plata del Estado para reproducir la pobreza. En los tres casos un porcentaje importante de la población debió irse a países en donde la indigencia no sea tan insoportable. Actitud. Pero la mayoría de argentinos tuvo otra actitud. No quiere dictaduras, prefiere que no exista pobreza, quiere integrarse al mundo desarrollado en el que el trabajo y el consumo permitan que la vida sea mejor.

Supimos ser anfitriones de los mandatarios que representan a los países que producen el 80% de la riqueza global, vimos a nuestro presidente actuando con innegable liderazgo en la reunión; en sus discursos habló de los temas que interesan actualmente. Empezamos a ser aceptados como pares entre quienes lideran el mundo como fruto de un trabajo sostenido de Mauricio Macri, de muchos funcionarios del servicio exterior y del conjunto del gobierno, y así va cambiado el rostro del país. Mirando la reunión pudimos comprender que quienes dijeron que ellos estaban muy interesados en apoyarnos en contra de "los fondos buitre" nos mintieron. Un problema de una cuantía menor a lo que Facebook perdió en un día con sus acciones no podía estar en su agenda. Es un tema irrelevante para enormes países que progresan, cumplen con sus obligaciones, compiten, hablan de temas bastante más grandes que la sentencia de un juez de Nueva York. Pasado.


No debemos pensar que el G20 acabó y que estamos condenados a volver al pasado. El ideal de pobreza cero es posible y lo están logrando China y la India, donde han salido de la pobreza cerca de mil millones de personas, casi el doble que la suma de la población de todos los países latinoamericanos. Vimos en Buenos Aires que es posible el ingreso por la puerta grande de Argentina al grupo de países más ricos del mundo. Necesitamos hacer transformaciones que demandan tiempo y esfuerzo pero la meta es posible. Ningún país se desarrolla sorprendiendo a un grupo de turistas ricos en dos días de fiesta, sino después de años de esfuerzo en una misma dirección: economías de mercado, competencia, fomento del trabajo, respaldo a la actividad empresarial, orden, combate al delito. En algunos casos esto ocurre en democracias parecidas a las occidentales, en otros son Estados comunistas o monarquías absolutas, pero la economía capitalista está en todos los países que progresan. Necesitamos superar el típico ombliguismo latinoamericano y abrir nuestra mente a un mundo que es enorme, diverso, complejo, contradictorio, pero es allí en donde estamos obligados a encontrar el lugar que nos permita participar y competir con países de una sociedad global que se estremece con la revolución tecnológica.

En una columna anterior llamé la atención sobre las experiencias de China y de India que han sacado de la pobreza a cerca de mil millones de personas. Pero en los países del G20 hay varios países más a los que debemos acercarnos para ser socios en los nuevos tiempos. Japón. Después de Estados Unidos y China la economía de Japón es la tercera a nivel mundial. Un país con una cultura milenaria y apasionante que supo hacer una síntesis de sus tradiciones con la economía de libre mercado y la tecnología. Desde hace medio siglo el gobierno y las industrias cooperan dentro de una cultura que tradicionalmente rindió culto al trabajo. En Japón nadie pensaría en formar un partido piquetero y subsidiar para que se mantenga la pobreza. El desarrollo tecnológico ha sido extraordinario gracias a la existencia de una población preparada, que compite duramente desde los primeros años de la escuela. Es un país insular, con poco terreno fértil, conmovido frecuentemente por sismos que ha logrado ser la tercera economía más importante del mundo con una población de 126 millones de habitantes, semejante a la de México.


Las calles de Tokio, Kioto, Nara y otras ciudades están siempre limpias como una mesa; la literatura y el arte son extraordinarios. En Japón está la sede del Go, el juego estratégico más interesante de la historia. La economía japonesa gira en torno a los productos manufacturados, la tecnología, vehículos, artículos electrónicos y la industria del acero. Existe gran colaboración entre productores, fabricantes y distribuidores reunidos en grupos conocidos como keiretsu. Existe para la mayoría de los trabajadores la garantía del empleo vitalicio. El actual primer ministro, Shinzoō Abe, líder del Partido Liberal, ha dado un renovado impulso a la economía. Los medios hablan de la "Abenomics", la solución económica a la japonesa que promueve la inversión de capital en las empresas. Las relaciones entre Japón y Argentina se han incrementado en los últimos años en buena parte por el trabajo de Noriteru Fukushima, su embajador en Buenos Aires. Islámicos. Estuvo en el G20 Arabia Saudita, país simbólicamente líder de los países islámicos, otro mundo que debemos explorar, dispuesto a invertir y ser socio de Argentina en la nueva etapa.

No debemos olvidar que de los quince países más ricos del mundo, seis son islámicos: Catar, Brunei, Kuwait, Emiratos Arabes, Arabia Saudita, Baréin. Es posible tener buenas relaciones con ellos comprendiendo que son distintos. Por solo citar un ejemplo, las niñas pueden casarse. El artículo 1.041 del Código Civil de la República Islámica de Irán determina que las niñas pueden comprometerse antes de los nueve años, y casarse a los nueve. En 2018 más de 60 mil menores de diez años se casaron en esos países. Demás está decir que no se casan, sino que las casan sus padres. Esta costumbre tiene su origen en que Mahoma cuando tenía 54 años se comprometió con una de sus esposas, Aisha, que tenía seis años y consumó el matrimonio cuando tenía 9. Casi todos los países que se formaron con la gran emigración europea que se inició en 1850 están en el G20.


La crisis provocada por los problemas sociales propios de la industrialización, la crisis de la papa de Irlanda, y otras penurias provocaron la emigración masiva de europeos que buscaron nuevos destinos. Australia, Canadá, Estados Unidos, Argentina, miembros del G20, se formaron en ese momento. Todos ellos tenían enormes recursos humanos y naturales, se organizaron en democracias liberales y tres llegaron a un alto grado de desarrollo. Argentina debe ponerse al día para ocupar su lugar. Es obvio que los Estados Unidos y la Unión Europea han sido nuestros socios estratégicos privilegiados. Además de la misma Unión forman parte del G20 Alemania, Francia, Italia, y el Reino Unido. Somos un país que pertenece a la cultura occidental y nuestra participación en el G20 debe ayudar a fortalecer las relaciones con estos países. El mundo es enorme y diverso. Debemos cambiar nuestras cabezas para aceptar las diferencias, aprender a respetar a otros justamente porque son diversos y aprovechar las relaciones con ellos para construir un mundo mejor para todos los seres humanos. *Profesor de la GWU. Miembro del Club Político Argentino. (Fuente www.perfil.com).


Los inmigrantes y el respeto a la ley
Félix V.Lonigro
10 -12- 2018


Cuando en 1853 se sancionó la Constitución Nacional, la Argentina tenía apenas un millón de habitantes: había más kilómetros cuadrados que seres humanos. De allí la desesperada invitación de los constituyentes, en el Preámbulo, a "todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino". Para crecer, a nuestro país no le era suficiente sancionar una Ley Fundamental; además era necesario poblar el territorio, y Juan Bautista Alberdi lo expresó con claridad cuando prácticamente limitaba la acción de gobernar a la de fomentar la población, lo que se tradujo en su famoso apotegma "gobernar es poblar".

En función de esa necesidad, el constituyente propuso la igualdad de derechos entre nacionales y extranjeros, prohibiendo a los gobernantes la fijación de impuestos específicos para ellos, así como también que les pudieran exigir la adopción de la nacionalidad argentina. Bastaba que llegaran con el fin de trabajar, desarrollar las ciencias y las artes, y ejercer la industria y el comercio, para que resultaran plenamente bienvenidos. En definitiva, necesitábamos a los extranjeros para crecer en todo sentido. No era inadecuada esa benevolencia para con quienes desearan habitar nuestro territorio, porque la historia nos muestra cómo, desde un principio, los extranjeros colaboraron con nuestra libertad e independencia: un francés organizó la base de nuestro Ejército -el Regimiento de Patricios- para expulsar a los ingleses en 1806/07 (Santiago de Liniers); un boliviano presidió nuestro primer gobierno patrio (Cornelio Saavedra, quien había nacido en Potosí, hoy Bolivia); un español compuso la música de nuestro himno (Blas Parera); un peruano elaboró nuestro escudo nacional (Juan de Dios Rivera Túpac Amaru); un uruguayo compuso la música de una de las marchas militares más emblemáticas de nuestra historia y del mundo (Cayetano Silva, quien compuso la Marcha de San Lorenzo en 1898).


No se trata ahora de estigmatizar a los inmigrantes ni de adjudicarles la responsabilidad por la inseguridad que nos asuela. No se trata de iniciar una cacería contra aquellos que aprovechan nuestra generosidad para ingresar al territorio nacional, pero es indispensable que la apertura a los extranjeros no sea incompatible con los objetivos que se enumeran en el Preámbulo de nuestra Ley Fundamental. El derecho de las autoridades -nuestros representantes- a limitar el derecho de los extranjeros es inobjetable. No hay norma constitucional alguna que lo impida y el Pacto de San José de Costa Rica avala las restricciones al ingreso de extranjeros siempre que estén impuestas por ley. No existe, ni en la Constitución Nacional ni en los tratados internacionales a los que la Argentina ha adherido, norma alguna que impida la expulsión de residentes extranjeros, aun cuando tuvieran residencia legal en el país, en la medida en que las causales de expulsión estén previstas en la legislación (con mucha más razón cuando esos extranjeros son ilegales). Por el contrario, se trata de una potestad que la Convención Americana de los Derechos del Hombre confiere expresamente a las autoridades de los países miembros.

El cinco por ciento de la población de la Argentina está formada por extranjeros: pues son bienvenidos en la medida que respeten la ley, nuestras costumbres, nuestra cultura, y en la medida que no alteren la convivencia social. Si así no fuera, es constitucional y convencionalmente válido que se los expulse. Ello no constituye xenofobia, sino una medida lógica en un país que, para conflictos internos, se autoabastece con sus propios ciudadanos. Profesor de Derecho Constitucional UBA, UAI y UB. (lanacion.com.ar)


Un caso que humilla al periodismo
V.CORDERO para La Prensa
8-12-2018


La foto que ilustra esta columna es una clara muestra del nivel al que hemos llegado en los medios de comunicación. El que está de espaldas haciendo declaraciones frente a decenas de periodistas de televisión, radio y medios gráficos, no es un intelectual que se ha destacado, ni un deportista contando sus triunfos, ni un héroe social, ni un político en campaña, no, es un joven impresentable acusado de privación ilegal de la libertad, violación y daños que por defecto en nuestra propia dignidad se ha convertido en "el personaje" del momento.

Programas de televisión se lo disputaron y llegaron a enfrentarse al aire por tener la "exclusiva" de su presencia en el estudio para entrevistarlo. El mérito de este muchacho llamado Rodrigo Eguillor es ser el protagonista de la causa penal que tramita el Juzgado Nº 48 de Alicia Iermini, donde está imputado por los delitos ya mencionados. La principal prueba para ser acusado es un video el que se lo ve forcejeando en el balcón de un departamento en San Telmo con una joven de 22 años y los dichos de una vecina que vio como le pegaba a la chica en la cabeza. Este hijo de una fiscal de Justicia Legítima, Paula Martínez Castro, disfruta de una liberación firmada por el Juzgado de Garantías Nº2 de Lomas de Zamora, la misma jurisdicción donde justamente trabaja su madre. En su defensa, Eguillor calificó a la víctima asegurando entre risas que es una "negra de mierda" que le "quiso sacar plata". Luego inventó lo del intento de suicidio de la mujer. Luego escribió en Instagram otro justificativo más personal: "Yo soy un chico que tiene muchos problemas y fui a un colegio para chicos especiales. Sigo teniendo problemas mentales, no sé cuáles porque mis papás no me quisieron decir. Por eso, cuando voy por la vida, me chapo modelos, me garcho modelos, me cojo travas. A mí todo me va bien, como tengo problemas mentales". Pese a este auto diagnóstico el psiquiatra y la psicóloga que lo examinaron determinaron a priori que el acusado comprende la criminalidad de sus actos, es decir que de loco, ni hablar. Fue denunciado por discriminación en el Inadi que ya sabemos no hará nada porque nunca hace nada y ante el Ministerio Público Fiscal que deberá sortear primero el corporativismo de la Justicia que intentará proteger a este deleznable sujeto social, hijo de una funcionaria de ese Poder.


Ayer, ciudadanos mucho más responsables que los medios, lo obligaron a abandonar la formación del ferrocarril Mitre al grito de "violador". El historial de denuncias de Eguillor es interminable pero ninguna llegó a buen puerto, ni siquiera una de las causas en la que quedó detenido por grooming; en cambio las que él realiza marchan como corresponde. Acusó a una chica de querer abusar de él y a su propio padre en una causa por coacción de la que no se conocen detalles. ¿Cómo es posible que este sujeto sea "el personaje del momento"? Estamos enfermos de sensacionalismo hasta el punto de dar asco, porque tipos como este dan asco y exponerlos y exponer su estupidez como si fuera hasta gracioso, siendo que es, al menos, un violento con problemas con las mujeres, debería darnos vergüenza. Alguien tendría que denunciar a los periodistas que hicieron y aun hacen apología de la personalidad de este tipo de lacras sociales sin importarles el daño que producen.

Terminemos con esta práctica detestable y usemos el sentido común para no "darle prensa" a quienes les cabe el único mérito de ser unos sospechados delincuentes sexuales. El caso Eguillor humilla al periodismo y a los populares conductores de programas de televisión que se suben a cualquier carro por un punto de rating.(laprensa.com.ar)


Para crecer, antes hay que cambiar
Daniel Melhem para La Nacion
4 de diciembre de 2018


A casi tres años de la asunción de la administración de Cambiemos aún no se han podido emprender las reformas de fondo que son vitales para que la Argentina de una buena vez se encamine. La apuesta del presidente Macri basada en que la inversión, en lugar del consumo, sería el nuevo motor del crecimiento que transformaría la estructura productiva de la economía quedó, por el momento, postergada. El resultado concreto ha sido no solo la escasa inversión, sino que, al trasladar sobre la población el costo de los excesos de la anterior administración, también se desplomó el consumo. Ni una ni lo otro. Pero ¿por qué, habiendo ganado Macri y logrado un notable respaldo de la comunidad internacional, existió tan poca inversión en la economía real, con la enorme expectativa que había? La respuesta es simple: la matriz de un país para atraer inversiones no está dada por una o dos circunstancias puntuales, sino por la combinación de todas sus partes. Comparativamente, hoy somos algo así como un Torino modelo 1975.

Mientras, desde hace décadas, los inversores se enfocan principalmente en nuevas tecnologías, nuevas industrias y en particular en empresas con una clara visión vanguardista, la Argentina sigue discutiendo a diario sobre la banda de los Kirchner y el clan Moyano. Esta es la principal razón por la que los inversores internacionales temen invertir en nuestro país. Veamos: hablando de "camioneros", pongamos como ejemplo a Tesla, la empresa que fabrica, entre otros productos, automóviles eléctricos. Su valor de capitalización hoy ronda los 51,7 mil millones de dólares, cuando el de Ford Motors es de unos 36,8 mil millones. ¿Cómo una empresa que solo produjo 101.000 vehículos en 2017 puede tener un valor de capitalización 30% mayor que el de una de las principales automotrices globales, con más de 200.000 empleados y que fabrica más de 6,6 millones de unidades por año? La respuesta es simple: la inversión crece a pasos agigantados en países donde el ecosistema en su totalidad camina de la mano de la tecnología y la innovación. En otras palabras, un camión Semi Tesla, hoy en producción, acelera de 0 a 100 km/h en 20 segundos y viene de fábrica con un sistema de piloto automático. En un futuro cercano, se estima que estos camiones ya no necesitarán conductores, mientras que en la Argentina seguimos pendientes de Moyano.


Los inversores inteligentes no solo analizan las empresas en las que quieren invertir, sino también a quienes las gestionan y el entorno en que se desarrollan. El libre movimiento del capital, de bienes y servicios, la atracción de talento, la eficiencia industrial, la calidad de la educación, los bajos costos de logística, el Estado de Derecho, el acceso a bajas tasas de financiamiento de largo plazo y, por último, una baja carga impositiva son los estándares de la matriz que un país necesita si seriamente considera crecer en el largo plazo y competir por las inversiones a nivel global. Emprendedores y visionarios como Thomas Edison, Andrew Carnegie, Will Keith Kellogg, Steve Jobs o Jeff Bezos no habrían podido avanzar en su visión y mucho menos formar sus empresas si hubiesen nacido en la Argentina. Es por esta misma razón que, en términos relativos, un joven argentino es más pobre hoy de lo que fue su padre y aún mucho más pobre de lo que fue su abuelo.

Décadas de destrucción sistemática malograron la oportunidad que alguna vez tuvo nuestro país de estar entre las diez economías más desarrolladas del mundo. El Presidente y su equipo hacen lo que pueden. Pero estamos en 2018 y es muy difícil poner un Torino en carrera. Más vale tirar la chatarra y comenzar de cero. (lanacion.com.ar) Presidente del Consejo Argentino de Inversión


Un test para Macri de capacidad organizativa y política exterior
Siete días de política. En el centro de la escena internacional como anfitrión de la megacumbre, el presidente olvidó por unas horas al dólar y al PJ. Su capacidad organizativa y su política exterior puestas a prueba.
Sergio Crivelli para La Prensa
2-12-2018


El G20 monopolizó la agenda con resultado desparejo para el gobierno. Mauricio Macri tuvo un protagonismo absoluto, mientras los políticos locales desaparecían de la escena, pero con los medios no le fue tan bien: las banalidades sustituyeron en la mayor parte de los casos la información relevante. Contribuyeron a esto la complejidad del tema y la tendencia cada vez más evidente de crear una realidad periodística paralela como quedó a la vista con la "desaparición" de Santiago Maldonado, una estafa informativa y política a la que se prestaron muchos periodistas con el corazón ligero. Pero más allá de las manipulaciones y carencias profesionales de la prensa nativa, la inédita aglomeración de jefes de Estado en Buenos Aires terminó por imponer su significado real: era un doble desafío para Macri. Un test de capacidad organizativa y eficacia diplomática.

Los disturbios que suelen acompañar estas reuniones hicieron que las expectativas sobre la organización fueran poco optimistas. La notoria incapacidad del Estado para controlar el espacio público alimentó pronósticos sombríos. En las marchas anti G20 no se produjeron, sin embargo, incidentes de gravedad.

El panorama diplomático, por su parte, tampoco fue sencillo. La cita en Buenos Aires se dio en medio de una confrontación entre los Estados Unidos y China, superpotencias de las que Macri ha requerido y conseguido apoyo financiero. Trump gestionó un préstamo del FMI al gobierno macrista sin el cual el colapso hubiera sido inevitable. De China se espera una ampliación del swap e inversiones energéticas. En suma, hasta aquí el gobierno bailó con dos músicas al mismo tiempo y pretende seguir haciéndolo, algo que no depende de él. En política exterior el cambio que prometía Cambiemos se cumplió y tuvo consecuencias positivas. También en ese terreno la herencia K era catastrófica. Aislamiento financiero sumado a una alianza con parias mundiales como Venezuela e Irán. Con el primero hizo negocios más que turbios y con el segundo, un pacto que tiene a la ex presidenta procesada por encubrimiento de la voladura de la AMIA.


Hoy el problema ya no es de reinserción, sino de encolumnamiento. Las tensiones entre chinos y norteamericanos no son sólo comerciales, sino de zonas de influencia. El vicepresidente Pence las comparó con las de la Guerra Fría. A Macri le queda un solo consuelo: ver a su futuro colega, Jair Bolsonaron, sometido a los tironeos de las superpotencias, situación con la que ya se regocija la prensa opositora de su país.

Pero la tranquilidad de no estar asediado por la economía y por los reclamos de la oposición le duró al presidente sólo unas horas. Mañana tendrá que volver a lidiar con la realidad local que le trajo sobresaltos al promediar la semana que pasó. El dólar tuvo un súbito retorno a los 40 pesos que fue contenido por el Central. No importaron siete semanas de "freezer"; un solo día de alza puso a todos en estado de alerta.

Los expertos apuntan a los bancos por el sacudón. El Central les coloca letras cuyo interés bajó de 74 a 61%. Era lógica la reacción, pero el secado de la plaza, los dólares del FMI (7.600 millones en camino) y los de la cosecha fina que se esperan para enero volvieron a enfriar los ánimos. Por el momento la incertidumbre la registra el riesgo país influenciado por las dudas electorales: ¿qué pasará con la economía si gana el peronismo? ¿Le pagará al FMI? ¿Habrá un nuevo default con el Congreso aplaudiendo de pie?

Si el dólar no tiene paz, menos parece tenerla la segunda preocupación del gobierno: al interna peronista. El sector "alternativo" volvió a publicar en los medios una "fotomanifiesto". En este caso aparecían juntos Juan Manzur y Sergio Massa como símbolo de unidad del sector anti K. La foto es una señal, no un compromiso, y el epígrafe no escrito sería: nos estamos juntando para negociar candidaturas o estamos haciendo tiempo hasta marzo, cuando las encuestas nos señalen el rumbo a seguir.


Según Lagarde, "todos esperaban que este G20 fuera un fiasco", pero "fue por lejos el mejor"
Ayelen Bonino para Perfil.com
1-12-2018


La titular del FMI lo aseguró esta tarde en un video que subió a sus redes sociales. "Todo el mundo tenía miedo sobre este encuentro", dijo.


La titular del FMI, Christine Lagarde, se reunió este sábado en la Casa Rosada con el presidente, Mauricio Macri, y tras el encuentro subió a sus redes sociales un video en el que aseguró que muchos creían que este foro "iba a ser un fiasco", pero que fue "por lejos" la mejor cumbre a la que asistió. "Realmente quiero felicitar a la Argentina y a los argentinos porque este G20 en Buenos Aires fue un momento fantástico. Fue un encuentro hermoso. Todo el mundo tenía miedo sobre este encuentro, todos esperaban que fuera un fiasco por un montón de razones", detalló la jefa del organismo internacional.

En otro tramo de las imágenes, aseguró : "Gracias al ingenio argentino realmente funcionó y resultó ser uno de los mejores G20 que he visto. Y soy una veterana de los G20. He asistido al G20 por más de 10 años. Y este fue por lejos el mejor. Gracias",concluyó. No fueron los primeros elogios al foro que realizó en nuestro país. Este sábado, Lagarde también felicitó Macri por su "muy efectivo liderazgo en el encuentro del G20", realizado entre viernes y sábado en Buenos Aires. Hizo esa declaración antes de ser recibida por el Presidente en la Casa Rosada, en un encuentro en el que ratificaron la excelente sintonía entre ambos. "Felicitaciones presidente Macri por su muy efectivo liderazgo en el encuentro del G20", elogió. Lagarde felicitó a Macri y destacó su "muy efectivo liderazgo" en la Cumbre del G20

Además, envió un mensaje a los líderes del G20: "Trabajen juntos y decididamente para asegurar el crecimiento inclusivo", recomendó. Macri recibió en su despacho de la Casa de Gobierno a Lagarde, junto al jefe de Gabinete, Marcos Peña.(www.perfil.com)


Actualidad Internacional


La crisis de Venezuela se agravará
Andrés Oppenheimer para La Nacion
26-12-2018


MIAMI.- Después de varias décadas de escribir sobre América Latina, pensé que ya no había nada que pudiera sorprenderme. Pero cuando un conocido economista internacional me dijo que es probable que Venezuela tenga una tasa de inflación de 10 millones por ciento en 2019, no pude creer lo que escuchaba. "¿Diez millones por ciento al año? -le pregunté-. ¿Escuché bien?". Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional , asintió, y me confirmó que no estaba alucinando. "Sí, 10 millones por ciento, porque los precios en Venezuela se duplican o triplican cada mes y esto, cuando lo llevas a 12 meses, te genera una inflación exponencial", dijo Werner. Añadió que la economía venezolana se redujo en un 18 por ciento en 2018, para una contracción total del 50 por ciento en los últimos cuatro años. Y proyectó que caerá otro 5 por ciento en 2019. Jorge Familiar, el vicepresidente del Banco Mundial para América Latina, me dijo que sus estimaciones son muy similares. Cuando le pregunté a Familiar por cuánto tiempo puede un país continuar con esas tasas de inflación sin caer en un caos total, respondió: "Creo que no tenemos un precedente de un país que haya tenido estos niveles de inflación por un período de tiempo tan largo".

Si se materializan estas proyecciones del FMI y el Banco Mundial, el hambre y la violencia aumentarán aún más en Venezuela, y millones más intentarán huir del país. Según un reciente estudio de Brookings Institution, 8,2 millones de venezolanos, incluidos los tres millones que ya han abandonado el país, huirán del país en los próximos dos o tres años. Pero el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, me dijo esta semana que el éxodo de Venezuela podría ser incluso mayor. "Creo que la cifra de 8 millones incluso puede quedarse corta considerando la dimensión de la crisis que está viviendo Venezuela -me dijo Almagro-. Puede llegar a haber hasta 10 millones de venezolanos que tengan que abandonar el país en los próximos cuatro años". Esa sería una crisis migratoria más grande que la de los refugiados sirios que ha sacudido a la Unión Europea. Sin duda, sería un éxodo masivo sin precedentes en América Latina en los últimos tiempos.


Por supuesto, es probable que el dictador venezolano Nicolás Maduro esté feliz con la idea de que se vayan millones más de venezolanos y de que él se quede en el país con una masa de gente empobrecida y fácilmente controlable con subsidios de alimentos del gobierno, que reciban dólares de sus familiares en el exterior. Cuba ha venido haciendo esa "limpieza política" desde hace casi seis décadas y su dictadura ha logrado seguir en el poder. Pero puede que a Maduro no le resulte fácil salirse con la suya. No hay forma de que Colombia, Brasil y otros países del vecindario acepten absorber de 8 millones a 10 millones de refugiados venezolanos, a menos que reciban un paquete masivo de ayuda internacional que no veo en el horizonte cercano. Muchas de las escuelas y hospitales de Colombia ya están hacinados.

La crisis humanitaria de Venezuela perjudicará directa o indirectamente a todos los países de la región. Será, con mucho, el problema más urgente de América Latina, y países como México, que han sugerido que no se unirán a los esfuerzos diplomáticos internacionales para restaurar la democracia en Venezuela, no podrán hacerse los distraídos.

El drama de Venezuela puede incluso convertirse en una crisis internacional, especialmente después de los informes de que dos bombarderos Tu-160 rusos con capacidad nuclear aterrizaron en Venezuela este mes, y Maduro afirmó que recibirá más asistencia militar rusa. Si se materializan las proyecciones de 8,2 millones a 10 millones de refugiados, Venezuela se convertirá en un foco de tensiones mundial, como el Medio Oriente. Me gustaría haber terminado mi última columna de 2018 con una nota más optimista, pero este es -y será en el año entrante- el tema del momento. ¡Les deseo a todos felices Fiestas y un muy buen 2019! (lanacion.com.ar)


Occidente y el verdadero origen de su decadencia
Con el discurso de Harvard, Solzhenitzyn hizo un lúcido llamado de alerta.
Jorge Matínez para La Prensa
9-12-2018


Solzhenitzyn notaba un "parentesco inesperado" entre liberales y comunistas.


Con suma justicia Alexander Solzhenitzyn ha pasado a la historia como el testigo supremo de los horrores del comunismo. Pudo dar testimonio porque antes fue víctima de la crueldad de un régimen totalitario y asesino. Su obra literaria fue el medio en el que recogió las experiencias indecibles que debió atravesar, y las de millones más que como él padecieron aquella ideología inhumana. En la cumbre de ese empeño titánico reinan, elocuentes y abrumadoras, las páginas de Archipiélago Gulag. Sin embargo, en los últimos decenios de su vida, Solzhenitzyn se convirtió en una suerte de profeta moderno impelido por la urgencia de amonestar, no ya a la tierra en la que había nacido, sino a la que lo había recibido cuando al fin pudo vivir en libertad. La decadencia de Occidente y el abandono de su tradición esencial lo preocuparon sin descanso. Lo expresó de muchas maneras y en diferentes ocasiones, pero ninguna con tanta elocuencia como la del célebre "Discurso de Harvard", que pronunció el 8 de junio de 1978, en el comienzo del año lectivo de aquella universidad estadounidense.

El mensaje está formado alrededor de paradojas. Solzhenitzyn alertaba que el progreso occidental, visible en el bienestar económico y material, fomentaba una competencia que conducía a la ansiedad y la depresión. Una visión legalista de la vida, con amplitud de derechos para todos los ciudadanos, había terminado por esterilizar el sentido del sacrificio y la abnegación. También sofocaba el coraje y alentaba la criminalidad. "La defensa de los derechos individuales ha alcanzado tales extremos que deja a la sociedad totalmente indefensa contra ciertos individuos", advertía en un anticipo de lo que hoy se conoce como "garantismo". Protegida por la más amplia libertad, la prensa no se veía obligada a cumplir con su "responsabilidad moral por la distorsión o la desproporción". La ausencia de censura estatal tampoco ofrecía garantías respecto de la libertad de pensamiento. "Vuestros académicos son libres en un sentido legal -señalaba-, pero están acorralados por la moda del capricho predominante."


LA AFECCION

Ese, de modo resumido, era el diagnóstico de Solzhenitzyn. ¿Y cuál era la causa de la afección occidental? Su respuesta, la médula del discurso que desconcertó a quienes veían en el escritor y disidente a un mero combatiente de la "guerra fría", fue mucho más atrás en el tiempo y arañó la sustancia de lo que había terminado por denominarse "Occidente". El origen del error estaba "en la misma base del pensamiento humano de los últimos siglos". Era la visión occidental "que nace del Renacimiento y encuentra su expresión política a partir de la Ilustración" y que es "la base de todas las doctrinas políticas o sociales". Solzhenitzyn la llamaba "humanismo racionalista o autarquía humanística" y la definía así: "Es la autoproclamada y practicada autonomía del ser humano de cualquier fuerza superior". "La nueva forma humanista del pensamiento, que había sido proclamada nuestra guía, no admitía la existencia de una maldad intrínseca en el ser humano, ni entreveía una misión más elevada que el logro de la felicidad terrenal", recordaba. El capitalismo liberal pero también el comunismo marxista derivaban de esa presunción. Había entre ellos un "parentesco inesperado".

Su terreno en común era el materialismo y la libertad desprovista de un orden espiritual al que sujetarse. Por eso, recordaba Solzhenitzyn, Marx pudo decir que el "comunismo es humanismo naturalizado". Las "mismas piedras fundamentales" de ese humanismo "erosionado" se encontraban en ambos sistemas: "materialismo ilimitado; liberación de la religión y de la responsabilidad religiosa; concentración de las estructuras sociales bajo un criterio supuestamente científico." Por ello, más que la amenaza de una guerra devastadora entre los bloques que entonces eran enemigos, Solzhenitzyn advertía de otro desastre vigente en aquellos días (y mucho más en los nuestros, cuando la guerra fría es apenas un recuerdo). Se refería "a la calamidad de una conciencia desespiritualizada y de un humanismo irreligioso", el criterio que hizo del hombre, ser imperfecto, la medida de todas las cosas que existen sobre la tierra. "Estamos ahora pagando por los errores que no fueron apropiadamente evaluados al inicio de la jornada -observaba-. Por el camino del Renacimiento hasta nuestros días hemos enriquecido nuestra experiencia pero hemos perdido el concepto de una Entidad Suprema Completa que solía limitar nuestras pasiones y nuestra irresponsabilidad. Hemos puesto demasiadas esperanzas en la política y en las reformas sociales, sólo para descubrir que terminamos despojados de nuestra posesión más preciada: nuestra vida espiritual, que está siendo pisoteada por la jauría partidaria en el Este y por la jauría comercial en Occidente. Esta es la esencia de la crisis: la escisión del mundo es menos aterradora que la similitud de la enfermedad que ataca a sus miembros principales."

Hoy sería conveniente releer este mensaje en momentos en que, una vez más, son tantos los que confunden a los villanos y no alcanzan a detectar el origen verdadero del mal de un mundo que avanza hacia su completa deshumanización a fuerza de leyes, derechos y satisfacción material. (laprensa.com.ar)

1 comentario

Hector José M. Romero

Tremendo artículo. Más real imposible.


Morales, contra las instituciones
Opinión editorial de La Nacion
7 de diciembre de 2018


El controvertido presidente de Bolivia, Evo Morales, gobierna su país desde el autoritarismo y con mano dura, en un ambiente donde la corrupción florece. Junto con los presidentes de Cuba, Nicaragua y Venezuela, encabeza uno de los gobiernos no democráticos de nuestra región. Por lo antedicho, no sorprende demasiado que en su ambición de poder se esté ahora postulando para un nuevo mandato, acompañado siempre por su compañero permanente de fórmula, el marxista Álvaro García Linera, a quien se tiene como el cerebro del Movimiento al Socialismo, al que ambos pertenecen. Desde la OEA, el secretario general, Luis Almagro, viene sosteniendo con razón que las pretensiones de continuismo por parte de Morales carecen de todo sustento legal. Ocurre que la Constitución de Bolivia dispone que el presidente y el vicepresidente solo pueden ser reelegidos por una vez de manera continuada, agregando luego, en otra norma, que los mandatos anteriores a la vigencia de esa Constitución deben ser tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los períodos de funciones. Esas normas impiden claramente la nueva postulación presidencial de Morales.

A esto se agrega que el presidente boliviano convocó a un referéndum con el que grotescamente pretendía legitimar su nueva reelección. Esa consulta tuvo lugar en febrero de 2016 y en ella su propio pueblo le dijo rotundamente que no. Las encuestas reflejan hoy que más del 70% de la población boliviana rechaza la nueva postulación a la presidencia del líder aymara. Por esto, el expresidente de Bolivia, Carlos Mesa, sostiene que lo que Morales ha puesto en marcha es un proyecto con el que apunta a mantenerse fraudulentamente en lo más alto del poder de su país, asestando así un duro golpe a la institucionalidad boliviana. Solo el 20% de los jóvenes entre 18 y 24 años dice estar dispuesto a votar por Morales.


A los repudiables y autoritarios modos de Evo Morales se suma su pretensión de ser reelegido una y otra vez. La máscara con la que burdamente se disfrazaba de demócrata, con la que nunca engañó a nadie, finalmente ha caído. Las protestas populares y los llamados a huelgas que su postulación provocaron permiten anticipar que, en términos políticos, Morales está jugando con fuego al querer mantener su pretensión de perpetuarse. Nuestro país debe apoyar firmemente el acertado y oportuno llamado de atención que Luis Almagro formula desde la OEA. En democracia, no hay definitivamente argumento alguno que apañe los sueños de eternización de nadie a la hora de disputar el poder. Nadie es imprescindible. Lo imprescindible en democracia es la renovación constante de las principales figuras y la alternancia en el poder. Lo tro es lisa y llana tiranía. Ahora es el momento en el que la comunidad internacional debe sumar su voz sin demora ante estos autoritarios intentos, con mayor firmeza que la reflejada en su momento al denunciar una deriva similar en Venezuela. Ya sabemos adónde conducen estos oscuros y turbulentos caminos. (lanacion.com.ar)